Optimus
Juan Filloy
-el anhelo que sea uno de los nuestros-
(Lo manifestado y sugerido)
Martín Darío Avalos
ayni
-2026-
1ra
edición. Se imprimen, cosen, prensan y arman en casa.
Junio, 2026.
Contacto con el autor:
aynilibros@gmail.com y aynilibros.blogspot.com
Facebook: Martín Avalos
Tel: 3525 43 9875
Optimus
Juan Filloy
-el anhelo que sea uno de los nuestros-
(Lo manifestado y sugerido)
Fundamentos:
Juan
Filloy es cordobés como tantos que además nos han atacado, lastimado, y
asesinados, no es por eso que lo consideramos desde estas líneas “uno de los
nuestros”. Juan Filloy tenía discursos machistas, misóginos y de explotación
hacia la mujer (no sólo discursos en este último caso si consideramos la
concurrencia a prostíbulos como una explotación del hombre a su compañera de
clase, reprobado a mujeres de las clases opresoras también); al respecto tendrá
que pedir disculpas y corregir su acción reparando el mal hecho; pero no, no es
por esto otro que lo consideramos desde estas torpezas argumentativas uno de
los nuestros. Se lo considera así porque se tiene el pálpito, por sus escritos,
que nos defenderá en el campo de batalla y no nos traicionará ¿O acaso no
estuvo detenido por la Dictadura en un interrogatorio por ocho horas donde, al
decir de los mismos milicos, no hizo más que hablar de Literatura? Dejamos a los de capacidad intelectual el
estudio de su obra, aquí sólo despuntamos el vicio.
Quisiéramos agregar unos breves párrafos a estas
notas de urgencia discursiva:
Uno de los nuestros es Alfredo “Pato” Millas,
jubilado que protestaba cada miércoles en las rondas en Bs As por los ingresos
miserables que cobran. Su último miércoles sufrió represión con gas y golpes y
falleció en su casa de un infarto; esto fue en diciembre de 2025. Alfredo es
uno de los nuestros, no los yutas que lo golpearon y gasearon.
Uno de
los nuestros es el palestino que anuncia la triste siguiente noticia: Un palestino, esposo y
padre de seis hijos, tamiza con sus propias manos los restos de su familia
asesinada en Gaza.
Dos
años después de que su casa fuera reducida a escombros, vuelve al lugar donde
perdió a su esposa y a todos sus hijos, removiendo piedra por piedra para
rescatar fragmentos de huesos que quedaron enterrados bajo las ruinas.
En
un territorio donde miles de cuerpos quedaron enterrados sin poder ser
identificados ni despedidos, su búsqueda es también un acto de resistencia: en
Gaza, incluso el derecho más básico —enterrar a los propios muertos con
dignidad— se ha convertido en una lucha diaria.
Su
gesto solitario refleja la profunda herida humana que dejan los bombardeos y la
fragilidad de una vida que debe reconstruirse, literalmente, pedazo a pedazo. Fuente: TRT español, 19
de enero 2026.
Él es uno de los nuestros
y toda Palestina, no el sionismo.
Una de
las nuestras es ella: Renee Nicole Good. Poeta y activista
estadounidense de 37 años. Fue asesinada ayer, 7 de enero de 2026, tras recibir
varios disparos de agentes federales de inmigración, durante un operativo en
Minnesota. Ella es una de las nuestras y no el “agente”
que disparó.
Uno y
una de las y los nuestros es cada ser oprimido, oprimida, por un sistema que no
cuida a nadie, a nadie; ni a ellos que nos oprimen ni a nosotros, nosotras,
nosotres y como más te guste.
¿Que qué haremos con los otros cuando tomemos el
poder? Lo decidiremos en asamblea, algo tenemos en mente: no volverán a dañar a
nadie.
Axiomas
del conscripto -una
breve sobre Vil & Vil de Juan Filloy (1)-
Es audaz esta actitud de intentar unas
líneas sobre uno de los escritores y poetas más ilustrado de nuestras letras
cordobesas. Además “ahora todo el mundo
está capacitado para abordar cualquier tema”, dijo en una entrevista (2), y
no puedo dejar de sentirme justamente señalado. Juan Filloy acobarda a muchos
esbozando una oración que ¡obliga la consulta del diccionario en tres momentos
distintos! Al respecto nos cuenta Mempo Gardinelli en el prólogo de la
reedición de La Potra (3) que El
Castellano adquirió en Filloy una precisión absoluta y puede afirmarse que
ningún otro escritor lo utilizó como él, que se jactaba de conocer, y usar, los
más de 70.000 vocablos de nuestra lengua, sin mencionar el uso del inglés y
francés al menos. El Sr. es un erudito prolífico que escribió de esta
manera excelsa más de cincuenta libros. Un metódico bendecido con el
acomodamiento justo del Universo, nos
diría una lectura de su Carta Natal.
Creo que fue un pícaro memorioso datista que llegó a abogado y juez sin dejar
nunca su pasión por el lenguaje y la escritura.
Vida
Juan Filloy nació en barrio
Gral Paz, un caserío -en ese momento- retirado del centro de la ciudad
(cruzando el río) que tenía por allá a finales de 1800 cuando veía la luz de
este mundo el pequeño Juan, más de campo y pobreza y nada de negocios culinarios
y altos edificios como en la actualidad. La Plaza Alberdi y la Biblioteca Vélez
Sarsfield, ya estaban.
Nace el 1 de agosto de 1894. Hijo de
campesino español y curandera francesa. Estudia abogacía en Cba. y participa de
La Reforma Universitaria de 1918 y de la fundación del Club Atlética Talleres,
por ejemplo. Se va a vivir al interior de la provincia, a la Ciudad de Río
Cuarto donde se desempeña como juez. Se casa, tiene dos hijos. Su anhelo es
vivir tres siglos y lo consigue cumpliendo ciento seis años en el dos mil. En
ese período, habrá limpiado karma, pero seguro dejó libros y libros de escritos
propios y ajenos. En alguna entrevista (leí cuando aún estaba vivo) que al
volverse a vivir a la ciudad de Cba. le donó a la Universidad de Río Cuarto su
biblioteca personal, y que se
contabilizaron dieciséis mil libros: “Todos pasaron por mis manos”, dijo
Escribió novelas -largas y cortas-,
cuentos, poesías, crónicas de viajes, crítica literaria y hasta un tratado de
palindromía. Mucho más se puede decir de él, nosotros desde aquí, esbozaremos
un balbuceo sobre su novela Vil & Vil.
Vil
& Vil (1975)
El argumento (intentaremos no dar tantos
datos para quien desee leerla) de esta historia es la de un joven estudiante de
la carrera de abogacía al que le toca el servicio militar obligatorio; la
famosa CoLimBa: Corre, Limpia, Barre; término al que, llamativamente, no hace
mención el autor en ningún pasaje de la extensa obra. El novato conscripto es
“seleccionado” en breve después de haber degustado los caprichos y exigencias
físicas de sus superiores, al puesto -aquí no es correcto hablar de cargo- de secretario de un jerarca. Y es allí
donde comienza a desenvolverse la trama de la novela donde éste último planea y
ejecuta un golpe de estado, y donde nuestro joven colimba es testigo y
partícipe de ello y de mil -permítaseme la hipérbole al referirme a Don Juan- conclusiones
sobre el régimen militar. Todas estas afirmaciones, que convencen de manera
irrefutable luego de la experiencia nacional de los últimos 200 años, es lo
realmente rico del texto en medio del uso de cuantas figuras retóricas se
conozcan.
Entre vericuetos golpistas y reacciones
histéricas de jerarcas milicianos y financieros aparece a luz el condimento Filloyano de la pasión por la carne.
Toda vez que el ingenuo conscripto que cumple misiones de espionaje, complot,
sabotaje y atentados con candidez pueril, también fantasea acostarse con una
fémina de la familia del alto mando militar, cumpliendo eficientemente esa
misión, a escondidas, claro. Este hecho atorrantesco del autor, además de
recordarnos a ciertos casos de su Gentuza (libro de cuentos de su tercer
etapa de publicación, del año 1991, de estilo pícaro) puede ser interpretado
como un acto de “justicia” ya que mientras
el otro nos saquea, yo me gozo la hembra. En este tono cachafaz leemos toda
una actitud y posicionamiento filosófico de acomodamiento
a las circunstancias tratando de sobrevivir, sacarle provecho… y pasarla lo
mejor posible. Claro que el recurso humor no está ausente en estos
acontecimientos, sin embargo, creemos que no es casual que a la dama o nena de
uno del más alto puesto de las Fuerzas Armadas de la Nación se la “consorte” el colimbita de abajo, en
manos de J.F. Rememoro en este momento la primer obra de Filloy que leí,
también una novela, Decio 8ª (3), cuenta
el caso de un niño abandonado por su madre que adoptado por una familia
pudiente escala económicamente en la sociedad. Nuevamente el personaje
principal es alguien de la estratificación social más baja, aunque en este caso
Decio terminará en la cumbre.
Vil & Vil fue censurada por la
Dictadura Militar que tomo el poder en 1976 y su autor llevado a
interrogatorio. Cuenta la historia que luego de horas de interrogatorio el
sospechoso fue puesto en libertad ¡porque sólo habló de literatura!
Axiomas
del Conscripto
Pasemos de una vez por todas al tema de
los axiomas del conscripto tan
anunciados desde el título. Diremos que fue una lástima no ir señalándolos
mientras transcurría la lectura y poder hacer con ellos un verdadero recuento
de los mismos. Intentaremos igualmente hojear sus páginas y tratar de pescar
alguno. Reflexionemos que axioma es el término que utilizamos para significar
que la afirmación no necesita explicación o demostración alguna; ejemplo
famosísimo es “El todo es superior a las
partes” y uno que gusta mucho por aquí es “no mataremos el tiempo, él nos matará a nosotros”. Así es como con
la experiencia de vida institucional de Argentina y América -aunque sucede en
todo el planeta nuestro- ciertas afirmaciones de este joven personaje me
resultaron irrefutables. Otras servirían de verdaderos consejos de “comportamiento” social. Veamos:
ü Cuando más fiel sea la
simulación del cumplimiento del deber, mejor. Si no se tiene esa capacidad
teatral, lo más atinado es cumplir lisa y llanamente el deber. (pág. 32).
ü Es peligroso. Pensar es
una de las audacias más punibles del ejército. la disciplina repudia cualquier
escollo intelectual que obstruya la fluidez del mando y el mandato. (Ídem).
ü Sí. Llegué prevenido
contra esa inicua subordinación. Vacunado con antídotos para resistir su
régimen morboso; pues en él la voluntad se enferma hasta desaparecer. (pág.
53).
ü -¡Cuánta miseria
silenciosa costea ese lujo deslumbrante! (pág. 189).
ü Me parece inoportuno
señalar aquí que Samuel Johnson en su Diccionario define al patriotismo como
“la última escusa de los malvados”. Lo hago solamente para redondear el
párrafo. (pág. 199).
ü Lo amargo es que
pretenda apagar el fuego de los veinte años. A esa edad se es incendio o
incendiario, no bombero. (pág. 208).
ü Intuyen nuestra
militancia izquierdista. Saben perfectamente que el estudio hace de cada
muchacho una antorcha. Y gozan con apagarla a magullones con órdenes absurdas y
mandados serviles. (ídem).
ü Las satisfacciones son
esencias que se logran machucando contrariedades. (pág. 236).
ü No se aprecia la
sublimidad de los esfuerzos inútiles. (pág. 247).
ü Una cosa es cierta: es
más fácil infundir el temor que la vergüenza (Platón). (pág. 270).
Son algunas de las afirmaciones que se
disfrutan en medio de la aventura literaria criminal de los mandos militares
contra civiles que recorren estas páginas tan filloyanas. Tan fillloyanas como
el dato que citaremos en estos dos párrafos íntegros que transcribimos como
ejemplo:
Me
ha regocijado saber que existe en París la “Académie des mots Croisés”, la cual
diploma a sus alumnos y corona anualmente al Prince des Cruciverbistes. ¡Quién
iba a imaginarse que la trivialidad de resolver y componer “palabras cruzadas”
pudiera elevarse al rango de ciencia!
Mientras cavilaba al respecto, burla
burlando derivé a considerar los trajines del General. Y quedé pasmado. Porque
el entrecruzamiento de sus hechos e intenciones, la urdimbre donde teje su
duplicidad, la imbricación recíproca de la realidad y sospecha, el juego de sus
impulsos y omisiones, etc., promovieron en mí un sincero asombro por la enorme
paradoja que implica su compaginamiento.
Poética
en Vil & Vil
Nos hemos referido ya a que
nuestro escritor produjo entre su extensa y variada obra textos en versos.
Además, su estilo reúne recursos que le son propios a la poesía, como lo son la
metáfora, la metonimia, la sinécdoque, la anáfora, etc. Su prosa, entre el fino
humor y sarcasmo, por momentos también puede ser poética, pero en Vil & Vil
encontramos poemas como los que escribe nuestro joven estudiante de abogacía;
al transcribirlo queremos mostrar al lector a ese Filloy lírico:
¡No me mires ya más!
Tus miradas me absorben:
Siento como succionas mi espíritu y lo llevas
A jugar con los sueños que maduran tus ansias.
¡No me mires ya más!
Me abruma la atracción visual que yuxtapone
Mi cuerpo encima de tus carnes blancas.
¡No me abordes ya más!
Siento un pavor ingenuo
En tus encrucijadas de silencio.
Yo soy un ser inerme:
Me mortifican las sutiles dagas
De todos los deseos.
Es inútil la pompa que exhibe tu sonrisa:
Hay una invicta terquedad en mi alma.
¡No sonrías ya más!
Yo no puedo romper el equilibrio
De mi serenidad;
Serenidad centrada en la incólume gracia
De mis noches pitagóricas.
No ritmaremos nunca:
Tu ritmo no es el ritmo
Que marca mi existencia.
No me mires ya más…
No me abordes ya más…
No sonrías ya más…
Y tal vez, en la lejanía del recuerdo
Seas otra cautiva
En mi tribu de estrellas.
Figuras
que desfiguran.
“La
luz también produce sombras” escribí una vez. Filloy a veces ensombrece.
¿Que muestra parte de lo social que duele? ¿Qué no son sus ideas íntimas sino
las que percibe en ese mundo que también a él lo apena? Ojalá, pues lo
peyorativo hiere.
En la mentada entrevista de Mónica Ambort
Filloy hace mención a la homosexualidad como una enfermedad. En Vil & Vil
se refiere a cierta estupidez del jerarca relacionándolo con una patología:
“A
veces pienso que el (fulano) es oligofrénico. Cae desde el altillo al sótano.
Sus concepciones se rebajan a límites groseros. Demuestra sin querer un
comportamiento anormal. Se jacta de su corrección extrema y se desmanda a poco
andar en desvíos que revelan su inadaptación al medio. (…)
Entonces como ahora resumo: si
oligofrenia significa poca cabeza, a esa poca cabeza hay que añadirle
testarudez… Y paso a otra cosa. Porque si su cociente intelectual fue bajo en
el Colegio, conviene no omitir que en todos los cursos fue primer premio como
“Aptitud Militar”. Y eso es, precisamente, la aptitud militar: oligofrenia,
testarudez…”
Final
Estas breves palabras sobre nuestro genial
escritor cordobés tienen la intención de compartirlo porque gusta e ilumina
(aunque a veces aparezcan vislumbres de oscuridad a nuestro sensible entender).
A Filloy tendríamos que leerlo anualmente: una de sus obras por años y a lo
largo de toda nuestra vida habríamos culminado quizás. ¡Quién no quiera ser Filloy y vivir tres
siglos!
Nota:
(1) Vil
& Vil, “La gata parida”, Juan
Filloy, Macció hnos editores, Río Cuarto, 1975.
(2) Juan
Filloy, El escritor escondido Mónica Ambort. Op Oloop ediciones, Cba, 1992.
(3) La
Potra -Estancia Los Capitanejos- Interzona latinoamericana, 2003. (la primera
edición es del año 1973)
(4) Decio
8ª, Saga de los Ochoa, Op Oloop, Cba, 1997.
Grima de la estrechez -un acercamiento a La Potra de Juan Filloy-
La novela La Potra -estancia Los
Capitanejos- fue concluida de escribir, según Mempo Giardinelli en el prólogo
de la edición que tengo en mano, a finales de 1967 y publicada por Paidós en
1973. Gardinelli nos dice también que Juan Filloy “se adelantó a
Henry Miller y Charles Bukowsky en su indagación a las posibilidades literarias
de la coprofilia (atracción fetichista por los excrementos) y el lenguaje descarnado”; que
Filloy era barroco cuando nadie hablaba siquiera del barroco literario
latinoamericano; (nos dice al respecto la Inteligencia Artificial en la web: El
barroco latinoamericano en la literatura se caracteriza por la fusión de
culturas, el uso de un lenguaje ornamentado y complejo, y una temática que
oscila entre la religiosidad y la crítica social. Figuras prominentes como
Sor Juana Inés de la Cruz y el Inca Garcilaso de la Vega son exponentes de este
movimiento. Que Filloy es el hombrecito de los tres siglos
y de su producción prolífica con títulos de siete letras, datos estos que
siempre se colocan y no vamos a ser menos aquí principalmente porque no todo
lector los debe ya saber; es así como cuando al referirse a esta información se
consignan sus datos de nacimiento y defunción y algunos títulos de sus casi
sesenta libros: Nacimiento, 1 de agosto de 1894, Ciudad de Córdoba.
Fallecimiento: 15 de julio de 2000, Ciudad de Córdoba, Argentina.
Libros: Aquende, Balumba, Caterva, Decio
8A, ¡Estafen!, Finesse, Gentuza, Ignitus, Karcino, L’Ambigú, Mujeres, Op Oloop,
Periplo, Sagesse, Tal cual, Urumpta, Vil & Vil, Yo, yo y yo, son algunos de
sus títulos ordenados aquí alfabéticamente. Continúa Mempo con que no es un
escritor aún reconocido y lo es más bien de culto; que Julio Cortázar lo
menciona en su (conocidísima) novela Rayuela; que era un asiduo prostibulario,
Juez en Río Cuarto, etc, etc. Y así llegamos a una afirmación que nos ha dejado
cavilando: Su obra es un infinito ejercicio de realismo alusivo
(…).
Inmediatamente
asociamos esto a la categoría literaria y latinoamericana, cuyo maestro primero
se la reconoce al colombiano Gabriel García Márquez, y estoy refiriéndome al
realismo mágico. ¿Será que un cordobés es el creador del realismo alusivo en
literatura? No es de sorprender ¡con la facilidad de hacer coincidir los
vientos y los suspiros que tienen estos náufragos mediterráneos! Sus ansias de
pensar ¡los lleva a las elucubraciones filosóficas dejando en segundo plano,
con ello, al latir poético de las serranías! Sin embargo, el cordobés ha leído
más a García Márquez que a Filloy; la magia es inherente también al
sobreviviente de los vientos y el naufragio; la ilusión es nuestra realidad.
La Potra
Estancia Los Capitanejos
pareciera estar manejada por una capitaneja, inglesa, rubia pudiente. La
familia se instala en la llanura pampeana cambiando churquis por corpulentos
carolinos, espinas por herrumbrosas
casuarinas y Filloy ya empieza con su brillito de malicia en los ojos,
qué quiere que le diga. El peón que la acompaña es un Quinto Ochoa, para
quienes leímos a Los Ochoa y a Decio 8A, esta familia de criollos ya nos da
esperanzas de redención. Porque Juan Filloy a utilizado la literatura para
hacer justicia allí.
Hablando de la inglesa (o de la casona
exótica en medio del monte pudiera ser) dice nuestro vate jurista:
(…) trato violento con
la quimera y la realidad.
(…) educación de los nervios, ese
sacrificio de la alegría.
El parque, al principio, fue una
irrisión. Un verdadero escarnio a la profusión talada. No se respetó más que un
algarrobo centenario. Patriarca del paisaje, entre pinos, áceres, robles,
abetos de plantación reciente, parecía un viejo criollo rodeado de
gringuitos.
Así es nuestro justiciero
literario, vislumbrando siempre la lucha entre civilización y barbarie,
hipocresía racional y verdad materialista. Imperialismo y auto determinación de
los Pueblos.
Personajes relevantes
En el fundo (finca) vive ella
con su personal a saber:
(…) una
dama sesentona escocesa, que actúa como ama de llaves y secretaria; una
cocinera, metida todo el santo día en sus quehaceres; y Pierina, la mucama
medio tilinga, hija de un chacarero piamontés de la vecindad. (…) Quinto
frecuentaba su proximidad.
Que el padre vivía en Bs As
por negocios y su hermano Stanley enrolado como voluntario de su país. Un novio
-Daniel- medio argentino-inglés (como de Stanley se desprende en los diálogos
iniciales).
Otros personajes darán vida a esta novela y
la justicia estará intentando correcciones literarias al menos; es el caso de
Narváez.
De las cuatro mil
novecientas hectáreas del fundo, la explotación porcina ocupaba el potrero más
lejano. Estaba a cargo de un español enteco -Don Serafín Narváez-, burgalés
corrido por el triunfo de Franco después de haber peleado gallardamente en la
guerra civil de su patria.
O sea que el “Flaco” Narváez
¡era anarquista, pa!
Metáforas filloyanas
La metáfora es una figura retórica que
consiste en la comparación de un elemento por otro, así esa niña es una lora
por cómo habla, o aquél gobernante un jilguero porque es un tonto y jugamos con
el sufijo jil (gil) mientras él lo hace con nuestros recursos. Nuestro literato
justiciero explica en esta comparación las similitudes entre el arte de los
sentimientos en palabras y el criar puercos:
Es tan glorioso criar chanchos puros como
crear poemas impecables. El tufo del chiquero se equipara entonces en
autenticidad al del fermento lírico.
Y Juan se ríe de todo mientras no puede
parar de conocer y darlo a conocer -a nuestro entender, sin soberbia-. Así,
párrafos más arriba, daba cuenta de identificar -de nombre al menos- algunas
razas de porcinos:
Atendiendo la enorme
porqueriza de Poland China, Landrace y Duroc Jercey; su empeñoso designio
triunfaba ampliamente.
J. F. sabe del arte de
combinar letras y palabras -pienso en su facilidad palíndroma- y guardó
bastante bien sus sentires, aunque me lo figuro de gran empatía; esto y su
poesía porcina en esta sentencia mayor:
¡Pero quién ha sometido
al vendaval, sofrenando al rayo!
Así, nuestro empático poeta observa
emociones (Lo anterior viene a cuenta del enojo de Quinto Ochoa), sentimientos,
dolores, pero también fastuosidades y contrastes en los empobrecidos días del
trabajador:
Todo el lujo que esplende en el casco de
la estancia cae de bruces en los puestos; se enreda en su miseria y acaba
arrodillada clamando al cielo. Son los mismos cuartuchos de techo de zinc de
hace cuarenta años. Cuatro gallinas. Tres perros. Dos sauces raquíticos. Y una
sombrita circulante pegada a las paredes. Son los mismos puestos de antes,
leprosos de incuria. Esperan siempre cosas que no llegan: la limosna de unos
remiendos y el consuelo de una lechada de cal.
Quien no ha leído a Juan
Filloy ahí tiene una preciosa síntesis de su estilo sagaz, verás, y poético
también, porque si menciona que son los mismos cuartuchos de hace cuarenta años
¿es necesario repetir la idea luego de “Son los mismos puestos de antes”? claro
que sí, pues enfatiza y remarca la iniquidad graficándola con la terrible
enfermedad de los abandonados: leprosos de incuria (dejadez).
Memorioso y juguetón el Don
La Cultura Popular -así, con mayúsculas-
posee sabiduría en sus sentencias ceremoniosas o en las pícaras. Copla
gastadita es la de “De las aves que vuelan / me gusta
el chancho / porque vuela / y se asienta sobre tu rancho”. Otra variante
dice: ““De las aves que vuelan / me gusta el chancho / porque pone huevitos /
como el carancho”. Aquí Filloy incorpora varieté:
De las aves que
vuelan
me gusta el
chancho,
de los peces que
nadan
sólo el
carancho.
Y se despacha
para estupor de las Sra y Sres de alcurnia y reclusión púdica:
de las frutas de
tu granja
yo prefiero la
morcilla,
porque si como
naranja
el culo me hace
cosquilla.
No se crean que porque Filloy, o más bien
sus personajes populares, se manifiesten de esa manera están faltos de sapiencia,
veamos lo que reflexiona a renglón seguido:
“Hay que guardar los ricuerdos buenos
envueltos en silencio.”
Canción a tono
En la jarana narrativa donde tienen lugar
las coplas antes mencionadas, nuestro héroe de la Guerra Civil Española, entona
una canción que en apariencia es obra de su autor Filloy, pero que merece
nuestra especial atención, veamos:
(…) De tal modo se
cantaron seis estrofas. Seis estrofas de pasión rebelde, de resonancia
profunda, en las cuales la sangre anónima de patrias dispares se identificaba
en la misma rúbrica del pueblo. La fuerza tonal del estribillo los contagió
especialísimamente. Quedaron presos en su embrujo. Así la algarabía del final
de la fiesta se prolongó en una insistente repetición:
Con el quinto,
quinto, quinto
con el quinto
regimiento
va a pelear la
flor de España
contra el fascio
y contra el clero.
Y qué quiere que le diga, La Potra fue
publicada en el año 1973, y culminada de escribir -según consignábamos al
empezar estas líneas, en 1967. Poco antes, un gran cantor y maestro del pueblo
chileno grababa El Quinto Regimiento; me figuro que Juan Filloy conocía esa
canción; me figuro también que no sólo homenajea a los Milicianos españoles
contra el fascismo sino que homenajea al autor de la canción chilena - que
fallecería poco antes del golpe genocida al reventarse una úlcera que le
causaría un paro cardiorespiratorio- Rolando Alarcón, para quienes quieran
conocer de Él. Paso a transcribir las letras, primero la que cantó nuestro
Narváez en La Potra de Filloy, luego las de Alarcón.
Los cuatro
generales
los cuatro
generales
los cuatro
generales
mamita mía
que se han
alzado, que se han alzado
para la
nochebuena
para la
nochebuena
para la
nochebuena
mamita mía
serán ahorcados
serán ahorcados.
Con las bombas
que tiran
con las bombas
que tiran
con las bombas
que tiran
mamita mía
de sus aviones,
de sus aviones
hacen los madrileños
hacen los
madrileños
hacen los
madrileños,
mamita mía
tirabuzones
tirabuzones.
-cantada por
Narváez-
Los cuatro
generales
Los cuatro
generales,
los cuatro
generales,
los cuatro
generales
mamita mía, que
se han alzado,
que se han
alzado.
Para la
nochebuena,
por la
nochebuena,
por la
nochebuena,
mamita mía,
serán ahorcados,
serán ahorcados.
Madrid, qué bien
resistes,
Madrid, qué bien
resistes,
Madrid, qué bien
resistes,
Madrid, qué
mamita mía, los
bombardeos,
los bombardeos.
De las bombas se
ríen,
de las bombas se
ríen,
de las bombas se
ríen
mamita mía, los
madrileños,
los madrileños.
Por la Casa de
Campo,
por la Casa de
Campo,
por la Casa de
Campo
mamita mía, y el
Manzanares,
y el Manzanares,
quieren pasar
los moros,
quieren pasar
los moros,
quieren pasar
los moros,
mamita mía, no
pasa nadie,
no pasa nadie.
La Casa de
Velázquez,
la Casa de
Velázquez,
la Casa de
Velazquez,
mamita mía, se
cae ardiendo,
se cae ardiendo
con la quinta
columna,
con la quinta columna,
con la quinta
columna,
mamita mía,
metida adentro,
metida adentro.
-Rolando Alarcón-
Quinto
Regimiento
El 18 de julio
en el patio de
un convento
el pueblo
madrileño
fundó el quinto
regimiento
anda jaleo,
jaleo
ya se acabó el
alboroto
y vamos, al
tiroteo…
Con Lister y
campesino
con Galán y con
Modesto
con el
comandante Carlos
no hay miliciano
con miedo
anda jaleo,
jaleo
ya se acabó el
alboroto
y vamos, al
tiroteo…
Con los cuatro
batallones
que a Madrid
están defendiendo
se va lo mejor
de España
la flor más roja
del pueblo
anda jaleo,
jaleo
ya se acabó el
alboroto
y vamos, al
tiroteo…
Con el quinto,
quinto, quinto
con el quinto
regimiento
madre, yo me voy
al frente
para las líneas
de fuego
anda jaleo,
jaleo
ya se acabó el
alboroto
y vamos, al
tiroteo
y vamos, al
tiroteo
Cantada por
Rolando Alarcón
Con lo dicho aquí queremos dejar en claro
los motivos que nos llevan a gozar de Juan Filloy el cordobés de barrio Gral
Paz, calle Catamarca esquina Ovidio Lagos a una cuadra de la Plaza Alberdi y
dos de la Biblioteca Popular Vélez Sarfield. ¡Qué quiere que le diga y cómo!
El inglish y franchute en
Filloy
Entre los conocimientos de
este genial erudito pícaro está el del idioma inglés; cabe destacar que
nosotros nada sabemos del mismo y hoy por hoy nada nos interesa la lengua de
Shakespeare aunque sí su poesía y dramas; pero suponemos que don Filloy poesía
un dominio vocabulario anglosajón y francés, así abundan entre we are engaged
(nosotros estamos comprometidos), correctos sprinters (velocistas), boudoir
(tocador), robe (túnica), birth control (control de natalidad), herd book (libro genealógico),
pur sang (pura sangre), drambui (licor escocés), roastbeef (Buey asado, es un
corte vacuno con lo que, desprendemos,
no sólo maneja el idioma imperialista sino su cultura culinaria)
Sentencias filloyanas
Juan Filloy entre descripciones de
situaciones vividas o sicológicas, (Filloy es un gran observador de las
pasiones humanas -por ejemplo cuando narra: allá estaba
Quinto, polo de ansias en perpetua vigilia- o
-Cabizbajo,
Quinto caminaba a la deriva de su odio-), de personajes o lugares,
arriesga con acertada puntería pequeñas oraciones que se convierten en
sentencias con las cuales se tendría que armar un refranero filloyano, veamos
algunas:
-Es propia del amor la
desmesura.
-La fruición del pecado
es más fuerte que el deber.
-Sólo examinan sus
remordimientos los que fracasan en la vida.
-Las grandes decisiones
pertenecen a los seres inseguros.
- (…) la tradición
milenaria del amor.
-La opulencia gusta
disimular sus taras imitando al trabajo.
-La felicidad no se
compra al contado sino a plazos, en cuotas de sangre y llanto…
- ¡A veces el
murciélago comprende el romance de la mariposa!
-El giro favorable de las cosas entontece a
los hombres. Sobre todo a quienes, retirados de los embate de la lucha diaria,
se amanceban en el bienestar.
- (…) la fórmula de la
vida feliz que nos endilga a menudo… Comer la mitad; dormir el doble; beber el
triple; reír el cuádruple…
-Los misterios se
aclaran solo o no se explican nunca.
- (…) las víctimas
tienen siempre el premio sublime de la comprensión de la gente.
-De las grandes
carencias emergen los desbordes.
-Las turbulencias del
espíritu irritan más que las del temperamento.
-Las ideas son
exactamente los gases del espíritu.
-El fracaso forja a
todos los moralistas.
-El amante se
identifica en la efusión; el amigo se explaya en el diálogo. Allí hay deliquio,
aquí conversación…
-Nadie sueña que es
loco.
-(…) en la tragedia no
se llora, ni el dolor emerge en lágrimas como en el drama. El dolor medita. Se
hace filósofo. Y filosofando escarmienta y se depura.
- (…) eternidad, que es
tiempo sin historia.
-La pasión no tiene
mañana.
Picardía en el refranero
Cuando de refranes se trata (y picardía)
no puedo dejar de pensar en ese gran escritor argentino Roberto Payró al que
aún le debemos nuestras líneas, tiempo y esfuerzo. Aquí Filloy nos divierte con
apodos y sus por qué:
-Zaranda (le dicen). Fijesé cómo
camina. Camina blandito, balanceandosé lo mesmo qui´un cernidor.
-Carqueja: (tipo amargo) -Di`hay
el apelativo: Cara e`queja.
-Un velorio qui´haga decir a la
gente: ¡Puta qu`estuvo linda la muerte de Don Primo!
Paz panteísta
Juan Filloy conoce de estados
de tranquilidad. Hasta diera la impresión por su prolífica producción literaria
que cultivó como método la calma. Veamos una descripción donde da cuenta de
saber de lo que habla en calidad de paz y comunión con su medio natural:
En el paisano hay un ajusta carnal y
afectivo con el paisaje. La llanura le ha ensañado a ganar la lejanía de sí
mismo, ensimismándose en gloriosas lontananzas, no en la podredumbre vecina de
sus pasiones. Aún de día su pensamiento es silencioso y nocturno. No se
mortifica. Sabe esperar. Y en su voluntad sin fisuras, le basta oír cómo crece
el pasto y cómo muge la vaca para saber que está cerca de Dios en la distancia
que separa a los hombres.
También en otro
pasaje vislumbramos su método de vivir sin tropiezos innecesarios:
Por
decantación espiritual de la edad, Mister Briggs se había transformado en un
hombre sereno. Sus sesenta y cinco años eludían todo motivo de enojo.
Empatía trabajadora
Cuando uno afirma que Filloy
es uno de los nuestros se mete en un asunto que puede acarrearle fuertes y
frecuentes dolores de cabeza, no tanto por desentendidos con los “otros” sino
con los “nuestros” propios. Veamos: hemos dicho que a la realidad de los
inflados y presuntuosos patrones le opone la cotidianidad de los peones; ya en
Vil & Vil, su genial novela militar, contraponía los intereses del
alucinado General con el del Conscripto. Pues bien, aquí, ahora, en un claro
pasaje ilustrativo de la realidad pueblerina de la pequeña ciudad del interior
de país, nuestro observador cruza a un apresurado y prepotente automovilista
con el agente que dirige el tránsito, pienso en la conversación que justo ayer
tuve con Susana, vecina de Río Cuarto, que me comentaba haberlo visto muchas
veces caminando a Don Juan por las calles del centro, seguramente no le pasaban
desapercibidos estos asuntos cotidianos. Dice al respecto:
Cruzó
la ciudad a velocidad superior a la permitida. En una esquina céntrica casi
tuvo lugar un choque, por desatención del agente de facción. La frenada fue tan
violenta que dejó una paralela de goma quemada por la fricción en el cemento.
Mister Briggs no pudo con su genio. Asomándose increpó al vigilante:
-Dígame, ¿usted dirige el
tránsito aquí?
-Sí, señor.
-Pues entonces, sepa que lo
dirige muy mal.
-Tal vez, gano doscientos ochenta
pesos mensuales. ¿Cree usted que por ese sueldo podría dirigirlo Toscanini?
¡Siga, siga! No escorche…
La lección del agente fue tan graciosa
que ambos, comentándola jovialmente, borraron sus resquemores. Y al convenir que nadie puede brindar un servicio superior al retribuido,
ya fuera del lindo urbano lamentaron no haberle dado una propina.
Desde aquí resaltaremos lo de
“La
lección del agente” y lo de “convenir que nadie puede brindar un servicio
superior al retribuido”.
Otra bonita estampa que
acrecienta nuestra conciencia de clase humana (la otra es una clase inhumana y
los descarriados de la nuestra eso son, descarriados); otra, decíamos, que nos
ayuda a la memoria y la paz mental:
Los peones criollos carecen de sentido jerárquico. O lo tienen poco
desarrollado. Herederos directo del gaucho, que no reconoció ninguna clase de
amos en sus correrías o aposentamientos, se avienen de mal gusto a la
autoridad.
Justiciera también la comparación entre
los jugadores de polo y los domadores de sus caballos deportivos, la búsqueda
del placer y el aplauso contra le de mal cubrir sus necesidades inmediatas. A
los míseros ingresos del jornal del peón
los ricos niegan jugando por una copa de metal fino, pero vacías, dice.
El observador de las
conciencias
Decíamos que Juan
Filloy fue un gran observador de las psiquis y sus impactos en espíritus y
conductas. Horas de silencio tuvo este Señor, me figuro, al igual que lo
imagino en otro gran poeta: Atahualpa Yupanqui. Dice por ahí en La Potra Don
Juan Filloy:
Confrontar su suerte en un abismo de
perplejidad. Solo. Solo. Solo. Y se sumió en la peor de las soledades: la del
pensamiento obseso:
(…) Mi ideal ha sido siempre un
ideal en mangas de camisa. Honesto. Práctico. Si el azar me hubiera dotado con
un cinismo de frac o de smoking, mi destino sería otro.
Dos párrafos que brindan posibilidades de
reflexiones distintas: la soledad de la mente a la deriva y la realidad de las
clases antagónicas.
¿Autodefinición?
En un momento aparece un personaje en la
novela, es un tal Filloy, después veremos si se trata de él mismo o de quién;
lo cierto es que su descripción nos llevó a pensar en su propia persona, en la
idea que tenemos formada de Él. Dice así:
Es
un amigo encantador. No sufre ni hace sufrir. Se aburre, es cierto, pero no
contagia su aburrimiento. Al contrario. Dotado de una cultura excesiva para su
edad, lo disimula a maravillas, rebajándose…
También pensé en mi hijo Ramiro de once
años, un maestro al que desconozco muchas veces y no me es fácil llegar.
Lo que parece una extensa nota no es nada
con el viaje agradable del pensamiento que nos propone Juan Filloy en La Potra,
según Mempo, para el autor su mejor novela. Nos despedimos con unos versos del
Pueblo incluido en la historia.
Poema anónimo
Si está alegre
tu mente
Encontrarás la
vida
Demasiado breve.
Una sola noche
Es infinita
Para
la pena.
Optimus
-Lo manifestado, y sugerido, en el Juan Filloy de Op
Oloop-
Lo que se dice, verbal y gestualmente, es
lo expresado por el emisor de ese mensaje; ahora, muchas veces él, o ella, lo
manifiesta ocultándolo, lo exterioriza encubriéndolo. Leerlo de esa manera al
Juan Filloy de Op Oloop (1) (pues hay muchos Juan Filloyes me imagino, como hay
muchos de cada ser humano) puede ser una manera intelectual, moral o ética, de
hacerlo; o sea, leer entre líneas lo vertido por nuestro novelista puede
resultar una forma de revalorizar la vida en esta historia que nos trae el escritor
y que está tan vacía de sentimientos en apariencia: repasar diálogos de
necrófilos para enaltecer la vida sería; saber de los pensamientos de los
vacíos para imaginar las posibilidades de llenado. Con esto no estoy
adelantando el perfil de los personajes, pero sí planteando una idea que
explique mi interpretación literaria de la cuarta novela publicada por nuestro
gran datista cordobés Juan Filloy.
El humor tiene sus características; no es
lo mismo reírse de uno mismo que de otro; hacer reír con ternuras exageradas
que con altos niveles de violencia. Aquí en nuestra provincia de Córdoba,
territorio conocido por sus humoristas y humor regional donde la tonada del
hablante anexa un plus valor al relato, intelectuales provincianos se lo han
tomado tan enserio que lo abordaron en estudios que Ana Beatriz Flores ha
compilado y que se titula Diccionario
crítico de términos del humor y breve enciclopedia de la cultura humorística
argentina (2). En él existe
una clasificación de los humores que abordan; no serán los totales, pero los
tomaremos para tener en cuenta a la hora de abordar Op Oloop, relato cargado de
ironías, sarcasmos y fechorías graciosas donde nos sumerge la mano y el
intelecto de Don Juan.
El Diccionario crítico… menciona entre
las formas de humor posibles en la cultura argentina (al menos algunas formas)
las siguientes (Y las listaremos en orden alfabético al mejor estilo Filloy):
Absurdo, burlesco, caricatura, dibujo animado, farsa, grotesco, ironía, juego
de palabras, parodia, ridículo, sátira, entre otras. Mientras escribo estas
líneas no puedo dejar de pensar en Roberto Payró y su delicada comicidad para
lo cotidiano. Tema pendiente Don R.P.
La crónica abordada hoy comienza a las
10:00hs am en la vida de Op Oloop, un estadígrafo que escribe cartas en su
escritorio, cartas de invitación, y uno no puede menos que imaginarse al mismo
autor, en su escritorio laboral, venciendo la fatiga impuesta y dando marcha a
su creatividad escribir uno de sus sesenta y tantos libros de complejidad
mayúscula para el ser común que somos; pareciera que nos invita también él a
vencer nuestra propia pereza y ampliar el horizonte de la palabra, esa palabra
que tan tiernamente (y de manera cínica y sarcástica también) cobija en sus
ojos nuestro gigante de los libros:
“Y como engañando a la fatiga, lentamente, aproximó de nuevo su busto al
escritorio.” (…) “Y colgó en ella la carne: su cansancio, y el alma: su
fastidio”.
Op
Oloop es un exagerado ordenador de sus pensamientos, acciones y sentires; eso
al meno es lo que él cree:
“Cuando la vida está ordenada como una ecuación no se pueden saltar las
coyunturas matemáticas”. (…) “¡Porque la grandeza del método se revela en su
soberanía sobre lo nimio!”. Sobre lo mínimo, sí, pero ¿sobre el amor? Su
placer está en vivir lo seriado, los utensilios en el ardid de lo perfectible:
“Su vista se complugo (satisfizo) en el orden macizo de las bibliotecas, el columnario de
las cajas compiladoras y los plintos (base
cuadrada de poca altura) rectos de
las máquinas de sumar y perforar, destacándose en el gris sedante de los muros,
cortinas y alfombras”.
Las aclaraciones entre paréntesis son
nuestras. Nótese que el gris es “sedante”; a cualquier niño ese lugar ¡hubiera
espantado! A nuestro amiguito lo sedaba. El orden y la falta de colores
parecieran ser un patrón, por ello el “caos” de un monte causa espanto a los
deshumanizados (o demasiado humanizados) que pretenden “limpiarlo” cuando se
encuentran frente a él.
Eso debe haberle sucedido a nuestro Op
para explicar el fracaso: pretender ordenar la vida cuando es esta la que nos
ordena a nosotros. Quizás es la gran metáfora de todo el libro, de toda esta
historia, de esta crónica de acciones, sentires y pensares que ocurren en menos
de veinticuatro horas.
“DOMINGO: ESCRIBIR DE SIETE A DIEZ”. (…) “Verdugo paulatino de toda
espontaneidad, Op Oloop era ya el método en persona”. (…) “-Es inútil. No podré
nunca emanciparme. El hábito me ha forjado una tiranía atroz. Yo no quise nada
más que trabajarme, hacerme grande desde la pequeñez”.
El atormentado personaje vivirá la
exaltación del perfeccionismo, no de la perfección. Intentar ser Dios, no
pretender contemplarlo dichosamente.
Si uno lee con atención los primeros
párrafos, las dos primeras páginas, dará cuenta del dolor que vive nuestro ser
mecánico.
“La vida es un libro útil para aquel que puede comprender” Canta Miguel Abuelo
en Himno de mi Corazón. No quiso leerlo, parece,
al libro de la vida nuestro O.O. sino escribirlo y dictarlo a otros, desde su
aparente satisfacción observamos su insatisfacción profunda. Pero Don Juan
Filloy, dicen los artículos sobre él, era un hombre estrictamente disciplinado:
se hacía servir un café a las 10:00hs en punto cada día creo recordar de un
documental que vi. Su metodismo “le resultó” dice en el mismo documental un
familiar. Qué quiere que le diga, para mí que Don Juan sabía de los peligros de
la rigurosa disciplina y él la gozaba pudiendo cambiarla. Creo que Op Oloop es
una gran enseñanza contra la rigidez mental por sobre los sentimientos del
alma. Creo que a pesar de cierta dureza “inmaniatada” de algunos personajes
J.F. goza, sí, goza, de una alta sensibilidad; quizás porque supo dejar el
método de lado en las oportunidades de dicha.
Op no puede dejar de computar, arribar,
separar, intervenir mentalmente queriendo ordenar:
“La vida de los especímenes más evolucionados gira
siempre sobre goznes de rutina”.
“Los hábitos de yacer, folgar y
yantar se tornan matemáticos”.
“Op Oloop era distinto. Usando
impermeable, sabía el número de paraguas que se pierden; siendo soltero, la
jurisprudencia universal respecto de la bigamia; gozando buena salud, las
teorías arcaicas y modernas en torno de la apendicitis; y aborreciendo a los
abogados, la cantidad de comas sobre las cuales especulan en embrollos de
latines y hermenéutica”.
Es placentero que siendo abogado nuestro
Juan Filloy se refiera así a sus colegas y/o profesión. Delincuentes mayores si
los hay los defensores de genocidas y empobrecedores; a los curas no los juzga
la Justicia sino la misma Institución Clerical. Veamos: la jurisdicción eclesiástica surge con el Acuerdo
celebrado entre el Estado Argentino y la Santa Sede en 1966, a través de la ley
17.032, el cual goza de carácter supranacional por lo dispuesto en el artículo
75, inc. 22 de la Constitución Nacional. En el art. 1 de dicha ley, Argentina
reconoce y garantiza a la Iglesia Católica Apostólica Romana el libre y pleno
ejercicio de su poder espiritual, el libre y público ejercicio de su culto, así
como de su jurisdicción en el ámbito de su competencia, por lo que entiende que
se reconoce y admite el fuero eclesiástico y la vigencia del derecho canónico.
Fuente: https://www.palabrasdelderecho.com.ar/articulo/3602/
Dicho acuerdo se firmó el 10 de octubre de 1966 bajo el
gobierno de facto de Juan Carlos Onganía junto a otro firmante: -Nicanor
E. Costa Méndez (3). Revisar la historia
y cambiarla es tarea de los sensibles de este mundo.
Simpatías de J.F. con “nootro”
Y
sobre sentires, afinidades y empatías a los de abajo, y desdén a los de arriba,
también en el Juan Filloy de Op Oloop encontramos manifestaciones claras,
veamos:
“-Oh, los grandes príncipes,
los grandes herederos, los grandes sacerdotes de hoy… (…) que no han sentido
nunca la fatiga del trabajo, ni han exteriorizado jamás un esfuerzo noble… que
no saben de nada heroico (…)”.
Filloy el de las sentencias:
“Hay que cuidarse de la
felicidad como de la peste”.
“Nunca he tolerado la sabiduría
como deporte, ni la injusticia como un mal necesario”.
“Lo dijo Santa Teresa: Inferi
sunt ubi foetet et non amantur: el infierno está donde hiede y no se ama”.
“Que empieza en besos y termina
en lágrimas”.
“La hazaña estaría en la
superación del tedio”.
Filloy el filoso:
“(…) la gordura nace de la
escases de ideas”.
“Acostumbrado a una paz aseada
-casi la tranquilidad espiritual de un infeliz cualquiera- “
Filloy el filósofo:
- “Quien
ha logrado domesticar las pasiones, los impulsos y los deseos, sabe que todo se
subordina a una voz perentoria; porque la insurgencia acata, pasado lo álgido
de la rebeldía, la orden de la sumisión que renueva la disciplina”.
- “Comprendo
que todos los vicios son amables. ¡Pero arriba!”
¡Qué ganas de seguir charlando Filloy!
Ante lo que consignábamos en el apartado
de Filloy filosófico, esta cita que volvemos a repetir nos sugiere alguna
acotación que quizás vaya en la misma dirección o quizás acreciente sendas. J.
F. nos dice:
“Quien ha logrado domesticar las pasiones, los impulsos y los deseos, sabe
que todo se subordina a una voz perentoria; porque la insurgencia acata, pasado
lo álgido de la rebeldía, la orden de la sumisión que renueva la disciplina”.
Creemos en la disciplina de las pasiones y
las acciones, la mente y la vida misma. Creemos en la voz perenne de la verdad,
lo que no creemos es en lo álgido de la rebeldía. La rebeldía no debe ser
caduca mientras existan las injusticias que la encrespa. Bien dice ese otro
gran filósofo de la acción justiciera en la conocida carta a sus hijos:
“Sean capaces siempre de sentir,
en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier
parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario.”
Pensar y sentir de esta manera (como el
Che Guevara) nos hace compañeros, querido Juan Filloy, si resulta así sos uno
de los nuestros, porque como sigue diciendo nuestro guerrillero heroico:
«No creo que seamos parientes
muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se
comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es lo más importante».
Las emociones son impulsos que nos permite
la acción, obvio que serán pasajeras, pero la rebeldía estará siempre atenta a
expresarse de la manera más conveniente para equilibrar la vida. Le resultará
ramplón mis palabras y pensamientos, respetado Juan, pero de tal forma somos
los hijos de las masas y el Pueblo, (no digo yo puntualmente, que bastante
flojo resulto, hablo en gral. de este Pueblo-Mundo que continúa creando entre
escombros, balas y hambre); nuestra determinación, a pesar de esto, continúa dando
muestras de entereza y virtud; después de todo, somos los hacedores de esta
querida vida. No sólo somos las fuerzas productivas, según lo entiende la
ocasional patronal que combatimos y deberá caer en algún momento, además somos
las fuerzas productivas según lo entendemos nosotros y nuestros maestros del
pensamiento teórico: somos los hacedores científicos, artísticos, educativos y
de salud. No nos pretendan correr con el refrán de “los rebeldes sin causas”.
La burguesía nos intenta gobernar a todos con el relato del “disfrute” de la
vida, pero sabemos, con conciencia, que no se trata de un disfrute sino de la plena
satisfacción de habitar la verdad. Esa verdad (voz perentoria que Ud. dice)
y que no nos deja sucumbir al desorden del sistema ilusorio de la materialidad
sin espíritu. Perdóneme que me haya puesto sermonero, pero quería dejarlo en
claro. Continuemos con otro tema si a
ud. le parece.
Poesía Filloyana
Uds dirán que para andar copiando todo el
libro mejor sugiero en un posteo de Facebook que compren y lean el libro y
¡listo! Pero no, porque es desmenuzando el texto que uno puede convencer más,
además de convertirse en un ejercicio de lectura y relectura extraordinario
para los amantes de la palabra escrita. “Fin!” diría un libertario-liberal y se
tiraría a chanta, en cambio acá seguimos “produciendo contenido”, vió? “-Pum, en el ojo!”, diría uno de los
personajes del libro.
- “¡Mi cabeza es una edición de bolsillo del infierno!
- “Sufría el parpadeo que
ocasiona el estruendo”.
- “La psiquiatría -verdadera
geografía del desorden- “
- “Mi alma fue siempre un
“unánime conflicto de blancuras”.
- “El amor es inmersión, no
desborde”.
- “La malignidad es la
cosquilla de la desvergüenza”.
- “¡No seas náufrago de tu
voluntad!”.
- “¡Qué deleite ahogarse en el
vicio!”.
Tomá, gil
El ¡Tomá, gil! Es una expresión bien
nuestra. “gilito embanderado” reza el tango, donde Discépolo, su autor y
compositor también se posiciona en un sector, el nuestro: “¿Pero
no ves, gilito embanderado,
que la razón la tiene el de más guita?” El tango en cuestión es Qué
Vachaché y aún sigue teniendo vigencia. Filloy utiliza el tomá gil de otra
manera:
-(…)
No se trata de bromas. He notado que los argentinos en general son propensos a
la sorna, pero carecen todavía de humorismos. Se mofan de todo en particular,
pero se aburren nacionalmente en conjunto… ¡Verdaderas incongruencias!
-¡Pum,
en el ojo!”
Catador de vinos
Filloy maneja también conocimientos sobre
este tema. En un diálogo los comensales y anfitrión tienen este diálogo:
Felizmente, el Maitre
corrió blandiendo dos botellas.
-Observe, señor:
1926er Witinger dohr
1925er Liebfraumilch
Riesling
Claro que hoy, con la ayuda de
internet no pudimos dar con una traducción coherente sobre el párrafo. ¿Nos
engaña Don Juan? En Esto Fui, su libro sobre recuerdos de la infancia afrima
cosas que no se han podido comprobar según las apostillas de Candelaria de
Olmos que acompañan. Es un erudito que nos embelesa y defiende (eso creemos al
menos, o queremos creer). Está perdonado.
Op oloop rojo
En otro párrafo vuelve (el engaño
o ficción?) sobre datos no comprobados:
-¿Extremista? De Op
Oloop me consta que actuó en la Guardia Roja en la toma de Helsingfors. (…)
Pero la IA nos ofrece la
siguiente afirmación: La "Guardia Roja" no existe
como una fuerza oficial o corporación actual en Helsingborg (Suecia).
Para
ir cerrando diremos que leer a Filloy nunca es perder el tiempo, lo
recomendamos, lo hacemos nosotros y creemos que lo seguiremos haciendo.
Fin.
Notas:
(1)
Op
Poloop, Juan Filloy, UniRío editora, Río Cuarto, Córdoba, 2021.
(2)
Diccionario
crítico de términos del humor y breve enciclopedia de la cultura humorística
argentina, Coordinadora Ana Beatriz Flores, UNC, Córdoba, 2014.
(3)
Nicanor
Costa Méndez (Buenos Aires, 30 de octubre de 1922 - 3 de agosto de 1992) fue un
abogado, político y diplomático argentino que se desempeñó como ministro de
Relaciones Exteriores y Culto en dos períodos, el primero entre 1966 y 1969
bajo la dictadura de Juan Carlos Onganía y el segundo entre 1981 y 1982 durante
la dictadura de Leopoldo Fortunato Galtieri.
Algunas anotaciones:
Sobre
Publicaciones ayni: ayni es un término Quechua que aprendí en un curso en
el ICA (Instituto de Culturas Aborígenes) y que significa “Reciprocidad” La
reciprocidad sería el principio básico para el equilibrio en la vida; si
contamino la tierra rompo el equilibrio
y nos espera la escasez,
enfermedad y dolor. Si en cambio cuido a la naturaleza mantendré un ambiente
sano. Lo mismo sucede con las relaciones humanas. Me sentí tan identificado con
este concepto que lo adopté para definir lo que interpreto es mi filosofía de
vida.
Publicaciones
ayni es el método más práctico que hallé para continuar con mis necesidades
comunicativas.
Sobre Martín
Darío Avalos: lector apasionado y escritor en búsqueda de la palabra
justa que hallé en Dios. De oficio Maestro de primaria, nací en Cba capital en
el barrio obrero Ampliación Palmar y vivo actualmente en Barrio Martín Fierro,
Villa Ani Mí, La Granja, Córdoba, Argentina.
Publicaciones
ayni del mismo autor:
1- Y Punto…
(relatos, 2006)
2- Panacea
(Prosa y verso, 2007)
3- Fanzines
ayni (del Vol.1 al Vol.42- años 2008/2010)
4- Mi
Principito (Nouvelle, 2009)
5- El Instante
que Llega -Poesía 2013- (Poesía,
2014)
6- La Mora
-Cuaderno del sufrimiento- (Poesía, 2015)
7-Coplas a La
Granja. (2016)
8-Lula- Fuga y
Misterio- (Relato Infantil, 2018)
9-Chupay por el
Tiú Mayú (relatos, 2020)
10-Llamándome
al Silencio -de tus manos- Poesía
2014. (2020)
11- El hombrecito del puente -homenaje al
Poeta Cordobés Jorge Vocos Lescano-(ensayo y creación literaria, 2020)
12- El chifla´o -en 50 sonetitos- (verso,
2020)
13- El libro azul -breves consideraciones- (opinión, 2021)
14- Imasi Maria
Sima -un acercamiento a la adivinanza quichua- (opinión y creación
literaria, 2021)
15- Cantos a la
Gloria (verso, 2023)
16- Curucuchita -Cuaderno de poesía para los más chicos que son en
realidad los más grandes- (2023)
17- Caricias de Irupè -Cuaderno de ternura- Poesía 2020- (2024)
18- El pozo de agua (prosa y verso para los más
chicos, 2024)
19-La Consolidación del Canto -Homenaje al
Poeta Cordobés Aldo Parfeniuk- (Ensayo, 2024)
20- Tiempo de espera -Poesía 2023- (2025)
21- Guido, Illia, Onganía y el Che Guevara -en la
memoria de Mi Viejo- (entrevista, 2025)
22- Pluma -acercamiento a la candidez- (Relatos
2025)
23- Miguitas para gorriones -Cuaderno de
canciones- (2025)
24- Nockayshpa Tata Tacko:
-El Rebelde de los libros y la agricultura- Homenaje al Poeta Luis Franco
(Ensayo, 2025)
25- Por
prepotencia de trabajo -Dialogando con Roberto Arlt a la distancia-
(opinión versificada, 2025)
26- Cina
cina -cuaderno del crecimiento- Poesía 2015 (2025)
27- En el
hundimiento del tiempo -un acercamiento a Juan Burghi- (Opinión, 2025)
Participaciones:
-Brote…
Fragmento desde la Sangre (Antología Poética a 34 años de la
última dictadura cívico-militar argentina. Ed. Aullido 2010, Cba)
-Poesía por
Mariano Ferreyra (Antología Poética. Ed. Babel 2013, Cba)
-Buscador II
(Antología poética- ilustrada corredor Sierras Chicas. Ed. Llanto de Mudo,
2014)
-LibrosSonEros
(edición librosonera para la XV Feria de ediciones independientes de Córdoba.
Antología 2014)
-Pretendo
Poesía (Antología de oyentes del programa radial Qué pretende Ud de mí, 2016)
-Publicaciones
en DiarioSierras, Revista Cultural Siete Artes, Diario Momarandu, El Corredor
Mediterráneo, Diario Noticias E-53, El Diario de Carlos Paz.
-en radio: bloque
ayni de poesía en radio Curva fm y Musikando por radio nova y pixi.
-Llevó adelante el Ciclo Voces en
La Plaza de artesanos en La Granja en
2024.
-Versos en la antología
poética de La Tríada 2024 y Verano de Quo Vadis 2024.
-La Casa del
Libro, creación el 22 de marzo de
2025. Lugar de Encuentro y Poesía, donde se vuela sin fundamentos.
En el 2025 editorial ayni libros comienza a publicar a
autores:
-La Quirca, Aldo Parfeniuk. (Poesía). Reedición del
original publicado por primera vez en 1976.
-Ausencias (Primera parte). Poemario de Marianela
Ramírez, 2025.
FIN
De
Optimus
Juan Filloy
-el anhelo que sea uno de los nuestros-
(Lo manifestado y sugerido)
Se imprime, cose y encuaderna en casa a medida que sale. Barrio Martín
Fierro, Villa Ani Mí, La Granja, Córdoba, Argentina
ayni son momentos de Paz.
Compartir es comunión. Comunión es vida. Comparta la
información del libro si lo desea