jueves, 12 de julio de 2018




PANACEA
Máquinas y Herramientas





Martín Avalos




ayni
LIBROS








PANACEA

*Primera edición, febrero 2006. La Porfiada Criolla Libros.
(5 ejemplares).
*Segunda edición, 2008. ayni Libros.
(10 ejemplares).
*Tercera edición, 2010. ayni Libros.
(20 ejemplares).
*Cuarta edición, 2014 ayni Libros.
(100 ejemplares).


Edición del autor
aynilibros@gmil.com





ACLARACIONES VÁLIDAS

Máquinas y Herramientas: Taladro comenzó a escribirse en el año dos mil aproximadamente, y Morsa se concluye en el dos mil cinco. Entre estos dos pasó algún tiempo, y en ese tiempo, algunas cosas. Intentando ser fiel al Martín de cada una de esas épocas tratando de respetar a ambos: al que escribe y su mensaje. La furia y descontento, sumados a los escasos parámetros de contención que te sostienen, dictaron las palabras que forman estos textos, este discurso frontal y catártico.
Panacea: Sólo se busca terminar con la tarea que demandaran, y demandan, mis necesidades comunicativas.

Julio 2018 en base a las “Aclaraciones Válidas” de 2006



MÁQUINAS Y HERRAMIENTAS:
Diatriba de una fiera acorralada.





Taladro:

1
Taladra la cabeza. Percutor de imágenes. Cambios de estados en una sucesión de momentos. Fugaces momentos. Monótonos momentos. Ininteligibles momentos. Tenues momentos. Inacabables períodos de parciales momentos. Incomprensibles momentos: misterio de la vida.





2
Mudar el cuerpo de aquí. Mudar el cuerpo de allá. Trasvasar el desatino, el hastío; por sobre todo la incomprensión (en demasiados sentidos): vivir al garete. Presagios de encierro. Presente de marginación. Mundo vil. Religiones irrefutables. Presente terrenal irónico. Insatisfacción. Pensamientos no llamados, no deseados. No desear nada; más bien el fin de todo, pero sin continuación. Pensamientos e imágenes que taladran el insomnio, el día y el ocaso. Los momentos efímeros, pero interminables. Noción del tiempo escasa. Pensamientos de mierda. Pensamientos: esquilmación de fe.





3
Promover la execración a lo pseudo egregio. Aborrecer la decadencia: sociedad pringosa. Suscitar aversión a lo bajo, a lo que incita al deterioro, al retroceso. Terminar con lo sádico y masoca. O te levantas o te retiras. Abajo la estúpida piedad. O es piedad coherente, con sentido común, o es un tonto sentimentalismo adlátere de estrechas mentes y desconsiderados corazones. ¡Mundo garrapatoso! ¡Que perezcan las garrapatas!





4
El espectáculo, en su mayoría, luctuoso: inspira llanto. La sociedad fanática, hambrienta de lo material, muere frente a la vidriera. Podrirse en una plaza, ahogándose en alcohol, es respiro. Pasear la resignación, hábito. Verse morir día a día de dolor en una S.O.S. soledad, en una infértil soledad, sola soledad, desesperante soledad, inevitable soledad, deseada e inseparable soledad. Buscar la soledad como camino provocado por la convivencia con la estupidez. Estar rodeado de soledades por todos lados. ¡Parásito inservible! ¡Sarnoso animal con cabeza y corazón podrido!





5
Sueños desvalorizados. Un locurón asecha la difícil paz. Un torbellino de imágenes deforma el cuadro. El ventilador colectivo dispersa la nube individual, casta, pura, creativa, virgen, no fornicada, pero violada. Sus hijos se desparraman por la patria, inmigrantes resentidos van pudriendo los bellos pueblos espirituales; inmigrantes expósitos, conscientes de sus raíces, pudren el valle, forman parte del alter-ego de la persona, masturbando sus complicadas ideas. ¡Espíritus del mal! ¡Onanistas! ¡Sádicos destructores de la utopía! ¡Vade retro, realistas intrusos del cerebro!





6
Pseudo tranquilidad, te señalo, maldigo y condeno a vivir mi desesperación, mi vacío, y mi super poblado cerebro. Tú lees el texto espantándote o con desdén; pero, en este abril del dos mil, de madrugada, lo estoy escribiendo. Todo para dejar testimonio de una existencia trémula, responsabilizando a una enquilombada cabeza y un gran espíritu, o una raquítica alma.





7
Uno a veces se siente un Rasputín. Un Gandhi. Un Jesucristo. Pero otras una anomalía de la naturaleza. Un pobre loco confundido. O un simple pelotudo. Complicadas venas cerebrales. Defectuosos nervios. Inservible cuerpo. Ojos estúpidos que nunca vieron algo maravilloso. Oídos que nunca escucharon algo que valga la pena. Sólo palabras sueltas, incoherentes, de tonta pasión. Cuerpo enfermo que tengo que cargarte, alimentarte, cuidarte. Alma cagona que no aguantas el desazón. Mente confundida que no encuentras un camino. Pregunto entonces ¿quién escribe esto?, ¿quién dicta estas palabras friolentas?, ¿quién me maneja?, ¿de dónde salió esto que todos llaman existencia y que yo no sé qué nombre ponerle? La confusión de no sentirme parte de este conjunto que forma mi persona; y el sentirme por ahí completo; por ahí un tipo común; por ahí mil...más que mil veces peor que Hitler.





8
¡Ah...!, porque si se pudiera explicar la bronca que cargo en ocasiones; las ganas de sacarle la vida con los dientes a los parásitos; las ganas de desterrar a seres que a veces siento. Y en cambio otras...las ganas de seguir elevándome en mi tranquila... sublime... mística soledad. ¡Ah...! si se pudiera explicar lo imbécil que uno se siente.




9
Ves tan claro, nítido, todo desde allá arriba. Otras tan confuso desde allá abajo, tan negro. No saber a qué profundidad estás, o a qué altura. Ver el sol en plena noche; otras más oscuras que lo normal; y un gran abismo al mediodía. Vivir en un interminable malentendido, en una infinita discordia con la idiotez. Querer clavar cabezas al asfalto. Hacer una gran autopista de cráneos, y salir a manejar un tractor cargado de libros. Querer morir. Querer vivir. Querer entender y que comprendan. Y en medio de todo... un marginado.




10
Me impresiono a mí mismo de las dimensiones que van tomando estos estados. Ya no son siete segundos en los que te perdés en la inconsciencia; ahora son diez minutos, diez minutos bravos. Motor-mente incansable. Treinta días de casi no dormir. Horas y horas de todo esto. Minutos y minutos para que acabe el día, pero esto no acaba. Auto intolerancia cero. Aparto piedras de mi camino y arrastro escombros de mi pasado mal pisado, pasado pisoteado. Tensión cerebral. Dolor de sienes. Hinchadas arterias que se sienten en la nariz. Dientes, muelas, apretadas. Inutilidad del uso de placa de relajación. Los tres segundos de descanso no alcanzan. Vuelve la tensión y arranque de un accionar que juzgo errado por justicia al niño que fui y soy. Arranques de un último accionar. Un infierno en la cabeza y un charco de barro en el alma. La pastilla del olvido sueño. La pastilla que cure el alma, esta alma que se pudre.




MORSA:
1
Morsa que comprimes el pecho y estimulas las lágrimas. Morsa verduga que buscas no sé qué objetivo lastimando así el presente, que será mal recuerdo en el futuro. Insensata morsa ignorante del daño que provocas, perjudicando la salud mental, incitando al taladro a accionarse, deteniéndose únicamente con ayuda de un clonazepan. Y mientras se incriminan entre ustedes dos, injuriándose, víctimas y victimarios de sus ignominias que ventilan a los cuatro vientos, y hacen públicas, logrando sólo mi aislamiento, empobrecen aún más mi paupérrima existencia. ¿Por qué no caminarán juntos como lo hacen en el resto de las personas, que de existir algún conflicto, no lo percatan?





2
División equitativa entre sueño y desgarro. Prorrata: a uno de sueño, cuatro desgarros. Sin sueños no se puede vivir, dicen; sin acertar en éstos, tampoco. Poca osamenta para tanta pena. Poco el afecto y otra panacea se marchó, dejando inconcluso un hato de abrazos. Bastan mis esperanzas para alimentar mis fracasos: fracasos autárquicos. El aliciente a seguir, es el anhelo a justicia. El deseo que la vida enmiende a mi vida. Dolor perenne.





3
Necesidad “almamental” de las letras y el papel. Imperiosa necesidad de mis letras y mis penas en ellas. Necesidad del momento confesional de mis escritos. Necesidades y necesidades que sólo perjudican. Demasiada necesidad convertida en egolatría. ¿Cómo manejar esto?; ¿cómo cuando se tienen necesidades tan decisivas que te hacen dudar de la vida?; ¿cómo, cuando uno siente tan fiero el abandono?




4
Y no es que se haya llegado a la respuesta, pero es percibir que llegaré algún día a ésta, o, que no la existe, que ha hecho que todo se torne más calmo. Dulce resignación. Madura adaptación al eterno forcejeo entre sueños y realidad; neurosis y cordura.
Compararse con eternas soledades, con famosos desencuentros, con infernales abandonos, sumado a cierta lacra propia en mi naturaleza, han hecho que no me sienta la única víctima. Han hecho que no me sienta tan víctima. Han hecho que piense en la posibilidad que descarte la existencia de toda víctima. ¡Grandeza! ¡Soy el rey de mi propio imperio!




5
Y la respuesta aún no aparece y presiento no la encontraré. ¿Se puede encontrar algo que ya no se busca? Sí, pero ya no se busca; y cuando se encuentra algo que ya no hace falta, simplemente se lo deja a un lado. Al final no había que desear tanto. No anhelar tanto aquello y vivir esto. Vivir el mañana mañana, y el hoy hoy. Tanto sueño al cuete. Acostumbrarte a ser singular. Especial, espacial, y el vuelo vino a pique. Ansiedad nula y nulidad de angustia. ¿Se puede penar por no poseer lo que no se desea? No, y ahí está parte de la respuesta





6
Los días vienen y se van, pero quedan. Cada día es igual a otro, pero es especial. Calma. Calma. Calma. Calma. Qué buena es esta calma, este descanso. Alcohol en vino ido, se va yendo; lo voy yendo. Me voy yendo. Voy volviendo. Horas en paz. Calma que llegaste a destiempo. O a destiempo llegó ella. Si hoy me viera... Si hoy me viera me ignoraría, tal vez. Hoy hay calma. Hoy todo tiene su justa medida. Nada más grande.
La morsa hoy cierra por amor, por ternura. Ya no perjudicando vida, sino alimentándola y haciéndola sentir viva. Finalización del ostracismo. Vuelta al mundo. El viento acaricia un rostro; el rostro mío que había olvidado. El rostro oculto tras la máscara negligente de una vida que se pierde junto al corte de un ego sangrante. El asesino de mis días era quien moría. El infierno intrínseco lo había adoptado interiorizándolo. El gran dolor se hizo mi dolor. Aún está, pero se combate, en el exterior y el interior. Se ha armado el guerrero.





7
Seguridad que da el dinero y duda ante la seguridad del marginal, postura estoica y deliberada, que confirma el error de aquel y mi certeza. Tiene derecho a su lujo consumista, como esa víctima del explotador tiene derecho a dignidad. Tu derecho me resulta tan poca cosa, como ciertos anhelos de debilidad espiritual. Esta reflexión que ayer hería, hoy alimenta mi batalla. ¿Mi guerrilla estará junto al adormecido mental de este nosocomio?





8
El mate matutino y el canto de los pájaros que antaño molestasen o no escuchase, hoy son delicia. Parte por el disminuido grillo perturbador del oído mío. Parte por la actividad canalizadora. Homeopatía del patiecito. Parsimonia de vivir sin sobresaltos.





9
Ambigüedad. Bienestar sin fundamento. Felicidad (alegría) vacía. Una especie de opa inconsciente del ultraje. Amor ausente. Amistad ausente. Sólo la sonrisa de unos niños ocasionales. Los malos tratos de alguien, y un mandar al carajo a ambos. Un basta al exterior, y el cenobita retorna. En las calles: un cenobita vuelto adentro. Misantropía. La otrora muerte tantas veces invocada hoy es repelada por mi espíritu en su afán de tranquilidad. Tranquilidad sin sentido y aburrida. Vuelta al sentimiento de un vacío triste y el amor vedado. Hipoacusia – ansiedad esquilmadora de energías.





10
Hoy el ruido es un ulular de máquinas que se desgastan en la actividad mecánica de un trabajo insulso; o es el sordo rumor de juicios que exaltados me condenan a un fuego inquisidor que alimentan ellos mismos con sus miradas encendidas de odio y miedo, reclamándome una imposible genuflexión. Desetructurarlos es empresa estéril, pues necesitan, en su ingente inseguridad, de esos parámetros fronterizos que guíen sus existencias. La estrechez mental es admirable. Y mientras nos quedamos boquiabiertos por sus actitudes, ellos, desprevenidos hasta el momento, lo percatan y ¡bang! disparan sus sentencias rechazando nuestros análisis, y nos convierten en payadores perseguidos por una inexpugnable corte de Torquemadas que dedicarán sus vidas a entorpecer nuestro andar. Todo este convivir conflictivo se torna rígido cuando les exigimos una conducta mínimamente respetuosa.
Páginas recargadas de reproches no satisfechos por terceros.
Sólo paz, sólo eso…


Jueves 21 de abril / 2005















PANACEA

MARTIN AVALOS


ayni
LIBROS





PANACEA
Maquinas y Herramientas







PANACEA

*Primera edición, febrero 2006. La Porfiada Criolla Libros.
(5 ejemplares).
*Segunda edición, 2008. ayni Libros.
(10 ejemplares).
*Tercera edición, 2010. ayni Libros.
(20 ejemplares).
*Cuarta edición, 2014 ayni Libros.
(100 ejemplares).





Según edición de enero 2014
Edición del autor
ayni@hispavisa.com
aynilibros@gmail.com


ACLARACIONES VÁLIDAS

Máquinas y Herramientas: Taladro comenzó a escribirse en el año dos mil aproximadamente, y Morsa se concluye en el dos mil cinco. Entre estos dos pasó algún tiempo, y en ese tiempo, algunas cosas. He sido fiel al Martín de cada una de esas épocas, y he tratado de respetar a ambos dos: al que escribe y su mensaje. La furia y descontento, sumados a los escasos parámetros de contención que me sostenían, dictaron las palabras que forman estos textos, este discurso frontal, combativo y catártico.





MÁQUINAS Y HERRAMIENTAS:
Diatriba de una fiera acorralada.


Taladro:

1
Taladra la cabeza. Percutor de imágenes. Cambios de estados en una sucesión de momentos. Fugaces momentos. Monótonos momentos. Ininteligibles momentos. Tenues momentos. Inacabables períodos de parciales momentos. Incomprensibles momentos: misterio de la vida.





2
Mudar el cuerpo de aquí. Mudar el cuerpo de allá. Trasvasar el desatino, el hastío; por sobre todo la incomprensión (en demasiados sentidos): vivir al garete. Presagios de encierro. Presente de marginación. Mundo vil. Religiones irrefutables. Presente terrenal irónico. Insatisfacción. Pensamientos no llamados, no deseados. No desear nada; más bien el fin de todo, pero sin continuación. Pensamientos e imágenes que taladran el insomnio, el día y el ocaso. Los momentos efímeros, pero interminables. Noción del tiempo escasa. Pensamientos de mierda. Pensamientos: esquilmación de fe.




3
Promover la execración a lo pseudo egregio. Aborrecer la decadencia: sociedad pringosa. Suscitar aversión a lo bajo, a lo que incita al deterioro, al retroceso. Terminar con lo sádico y masoca. O te levantas o te retiras. Abajo la estúpida piedad. O es piedad coherente, con sentido común, o es un tonto sentimentalismo adlátere de estrechas mentes y desconsiderados corazones. ¡Mundo garrapatoso! ¡Que perezcan las garrapatas!





4
El espectáculo, en su mayoría, luctuoso; inspira llanto. La sociedad fanática, hambrienta de lo material, muere frente a la vidriera. Podrirse en una plaza, ahogándose en alcohol, es respiro. Pasear la resignación, hábito. Verse morir día a día de dolor en una S.O.S. soledad, en una infértil soledad, sola soledad, desesperante soledad, inevitable soledad, deseada e inseparable soledad. Buscar la soledad como camino provocado por la convivencia con la estupidez. Estar rodeado de soledades por todos lados. ¡Parásito inservible! ¡Sarnoso animal con cabeza y corazón podrido!





5
Sueños desvalorizados. Un locurón asecha la difícil paz. Un torbellino de imágenes deforma el cuadro. El ventilador colectivo dispersa la nube individual, casta, pura, creativa, virgen, no fornicada, pero violada. Sus hijos se desparraman por la patria, inmigrantes resentidos van pudriendo los bellos pueblos espirituales; inmigrantes expósitos, conscientes de sus raíces, pudren el valle, forman parte del alter-ego de la persona, masturbando sus complicadas ideas. ¡Espíritus del mal! ¡Onanistas! ¡Sádicos destructores de la utopía! ¡Vade retro, realistas intrusos del cerebro!.





6
Pseudo tranquilidad, te señalo, maldigo y condeno a vivir mi desesperación, mi vacío, y mi super poblado cerebro. Tú lees el texto espantándote o con desdén; pero yo, en este treinta de abril del año dos mil, por la madrugada, lo estoy escribiendo, lo estoy sufriendo, para que alguien lo lea luego; si es que hay después, si alguien lo está leyendo. Todo para dejar testimonio de una existencia trémula, responsabilizando a
una enquilombada cabeza y un gran espíritu, o una raquítica alma.





7
Uno a veces se siente un Rasputín. Un Gandhi. Un Jesucristo. Pero otras una anomalía de la naturaleza. Un pobre loco confundido. O un simple pelotudo. Complicadas venas cerebrales. Defectuosos nervios. Inservible cuerpo. Ojos estúpidos que nunca vieron algo maravilloso. Oídos que nunca escucharon algo que valga la pena. Sólo palabras sueltas, incoherentes, de tonta pasión. Cuerpo enfermo que tengo que cargarte, alimentarte, cuidarte. Alma cagona que no aguantas el desazón. Mente confundida que no encuentras un camino. Pregunto entonces ¿quién escribe esto?, ¿quién dicta estas palabras friolentas?, ¿quién me maneja?, ¿de dónde salió esto que todos llaman existencia y que yo no sé qué nombre ponerle?. La confusión de no sentirme parte de este conjunto que forma mi persona; y el sentirme por ahí completo; por ahí un tipo común; por ahí mil...más que mil veces peor que Hitler.





8
¡Ah...!, porque si se pudiera explicar la bronca que cargo en ocasiones; las ganas de sacarle la vida con los dientes a los parásito; las ganas de desterrar a seres que a veces siento. Y en cambio otras...las ganas de seguir elevándome en mi tranquila... sublime... mística soledad. ¡Ah...! si se pudiera explicar lo imbécil que uno se siente en ocasiones.





9
Ves tan claro, nítido todo desde allá arriba. Otras tan confuso desde allá abajo, tan negro.
No saber a qué profundidad estás, o a qué altura. Ver el sol en plena noche; otras más oscuras que lo normal; y un gran abismo al mediodía. Vivir en un interminable malentendido, en una infinita discordia con la idiotez. Querer clavar cabezas al asfalto. Hacer una gran autopista de cráneos, y salir a manejar un tractor cargado de libros. Querer morir. Querer vivir. Querer entender y que comprendan. Y en medio de todo... un marginado.





10
Me impresiono a mí mismo de las dimensiones que van tomando estos estados. Ya no son siete segundos en los que te perdés en la inconsciencia; ahora son diez minutos, diez minutos bravos. Motor-mente incansable. Treinta días de casi no dormir. Horas y horas de todo esto. Minutos y minutos para que acabe el día, pero esto no acaba. Auto intolerancia cero. Aparto piedras de mi camino y arrastro escombros de mi pasado mal pisado, pasado pisoteado. Tensión cerebral. Dolor de sienes. Hinchadas arterias que se sienten en la nariz. Dientes, muelas, apretadas. Inutilidad del uso de placa de relajación. Los tres segundos de descanso no alcanzan. Vuelve la tensión y arranque de un accionar que juzgo errado por justicia al niño que fui y soy. Arranques de un último accionar. Un infierno en la cabeza y un charco de barro en el alma. La pastilla del olvido sueño. La pastilla que cure el alma, esta alma que se pudre.





MORSA:

1
Morsa que comprimes el pecho y estimulas las lágrimas. Morsa verduga que buscas no sé qué objetivo lastimando así el presente, que será mal recuerdo en el futuro. Insensata morsa ignorante del daño que provocas, perjudicando la salud mental, incitando al taladro a accionarse, deteniéndose únicamente con ayuda de un clonazepan. Y mientras se incriminan entre ustedes dos, injuriándose, víctimas y victimarios de sus ignominias que ventilan a los cuatro vientos, y hacen públicas, logrando sólo mi aislamiento, empobrecen aún más mi paupérrima existencia. ¿Por qué no caminarán juntos como lo hacen en el resto de las personas, que de existir algún conflicto, no lo percatan?





2
División equitativa entre sueño y desgarro. Prorrata: a uno de sueño, cuatro desgarros. Sin sueños no se puede vivir, dicen; sin acertar en éstos, tampoco. Poca osamenta para tanta pena. Poco el afecto y otra panacea se marchó, dejando inconcluso un hato de abrazos. Bastan mis esperanzas para alimentar mis fracasos: fracasos autárquicos. El aliciente a seguir, es el anhelo a justicia. El deseo que la vida enmiende a mi vida. Dolor perenne.





3
Necesidad “almamental” de las letras y el papel. Imperiosa necesidad de mis letras y mis penas en ellas. Necesidad del momento confesional de mis escritos. Necesidades y necesidades que sólo perjudican. Demasiada necesidad convertida en egolatría. ¿Cómo manejar esto?; ¿cómo cuando se tienen necesidades tan decisivas que te hacen dudar de la vida?; ¿cómo, cuando uno siente tan fiero el abandono?.





4
Y no es que se haya llegado a la respuesta, pero es percibir que llegaré algún día a ésta, o, que no la existe, que ha hecho que todo se torne más calmo. Dulce resignación. Madura adaptación al eterno forcejeo entre sueños y realidad; neurosis y cordura.
Compararse con eternas soledades, con famosos desencuentros, con infernales abandonos, sumado a cierta lacra propia en mi naturaleza, han hecho que no me sienta la única víctima. Han hecho que no me sienta tan víctima. Han hecho que piense en la posibilidad que descarte la existencia de toda víctima. ¡Grandeza! ¡Soy el rey de mi propio imperio.





5
Y la respuesta aún no aparece y creo que no aparecerá, no la encontraré. ¿Se puede encontrar algo que ya no se busca?. Sí, pero ya no se busca; y cuando se encuentra algo que ya no hace falta, simplemente se lo deja a un lado. Al final no había que desear tanto. No anhelar tanto aquello y vivir esto. Vivir el mañana mañana, y el hoy hoy. Tanto sueño al cuete. Actitud adolescente. Acostumbrarte a ser singular. Especial, espacial, y el vuelo vino a pique. Ansiedad nula y nulidad de angustia. ¿Se puede penar por no poseer lo que no se desea? No, y ahí está parte de la respuesta.





6
Los días vienen y se van, pero quedan. Cada día es igual a otro, pero es especial. Calma. Calma. Calma. Calma. Qué buena es esta calma, este descanso. Alcohol en vino ido, se va yendo; lo voy yendo. Me voy yendo. Voy volviendo. Horas en paz. Calma que llegaste a destiempo. O a destiempo llegó ella. Si hoy me viera... Si hoy me viera me ignoraría, tal vez. Hoy hay calma. Hoy todo tiene su justa medida. Nada más grande.
La morsa hoy cierra por amor, por ternura. Ya no cierra perjudicando vida, sino alimentándola y haciéndola sentir viva. Finalización del ostracismo. Vuelta al mundo. El viento acaricia un rostro; el rostro mío que había olvidado. El rostro oculto tras la máscara negligente de una vida que se pierde junto al corte de un ego sangrante. El asesino de mis días era quien moría. El infierno intrínseco lo había adoptado interiorizándolo. El gran dolor se hizo mi dolor. Aún está, pero se va combatiendo, en el exterior y el interior. Se ha armado el guerrero





7
Quien siente la seguridad que da el dinero y duda ante mi seguridad, postura estoica y deliberada, me confirma su error y mi certeza. Tiene derecho a su lujo consumista, como esa víctima del explotador tiene derecho a dignidad. Tu derecho me resulta tan poca cosa, como ciertos anhelos de debilidad espiritual. Esta reflexión ayer me hería, hoy alimenta mi batalla. ¿Mi guerrilla estará junto al adormecido mental?





8
El mate matutino y el canto de los pájaros que antaño molestasen o no escuchase, hoy son delicia. Parte por el disminuido grillo perturbador del oído mío. Parte por la actividad canalizadora. Homeopatía. Parsimonia de vivir sin sobresaltos.





9
Ambigüedad. Bienestar sin fundamento. Felicidad (alegría) vacía. Una especie de opa inconsciente del ultraje. Amor ausente. Amistad ausente. Sólo la sonrisa de unos niños ocasionales. Los malos tratos de alguien, y un mandar al carajo a ambos. Un basta al exterior, y el cenobita retorna. En las calles: un cenobita vuelto adentro. Misantropía. La otrora muerte tantas veces invocada hoy es repelada por mi espíritu en su afán de tranquilidad. Tranquilidad sin sentido y aburrida.
Vuelta al sentimiento de un vacío triste y el amor vedado. Hipoacusia – ansiedad esquilmadora de energías.





10
Hoy el ruido es un ulular de máquinas que se desgastan en la actividad mecánica de un trabajo insulso; o es el sordo rumor de juicios que exaltados me condenan a un fuego inquisidor que alimentan ellos mismos con sus miradas encendidas de odio y miedo, reclamándome una imposible genuflexión. Desetructurarlos es empresa estéril, pues necesitan, en su ingente inseguridad, de esos parámetros fronterizos que guíen sus existencias. La estrechez mental con la que viven es admirable. Y mientras nos quedamos boquiabiertos por sus actitudes, ellos, desprevenidos hasta el momento, lo percatan y ¡bang! disparan sus sentencias rechazando nuestros análisis, y nos convierten en payadores perseguidos por una inexpugnable corte de Torquemadas que dedicarán sus vidas a entorpecer nuestro andar. Todo este convivir conflictivo se torna rígido cuando les exigimos una conducta mínimamente respetuosa.

Doyme cuenta que estas páginas están recargadas de reproches que motivan mis enojos e inseguridades, que sólo logran una perjudicación intrínseca con acciones igualmente dañinas con el exterior.
Pido perdón a los lectores por este momento confesional en el que caigo luego de tanto revinche; sucede que : o se han acabado mis fuerzas para la lucha, o comprendí que la exigencia no es el camino para lograr el anhelado cambio, y que es menester un mediador entre la estupidez y la coherencia. Vengo implementando esta nueva línea de pensamiento personal en acciones concretas, y he conseguido ya aparentes logros: el de convivir conmigo mismo; la ira desapareció, pues trabajé enojos y dolores, aceptando que el otro no es igual a mí como se dice, sino distinto, quizás muy distinto. Hoy sólo quiero paz, tan sólo eso.

Jueves 21 de abril / 2005