-Cuaderno del Fortalecimiento-
-Poesía 2015-
Ruidos
Pobre de los ruidosos de corazón
sólo nos cortarán la piel y lo
intentarán con el Alma.
Pobre de ellos
que sólo nos violarán y asfixiarán luego.
Pobre de esas víctimas
Que intentarán hallar sosiego en torturarnos,
pincharnos, quemarnos, maniatarnos
para poseernos, intentar amarnos, quererse.
Pobre de esos locos confundidos
que sólo buscarán aislarnos
marginarnos, difamarnos
crear orden en el caos.
Pobre de los necrófilos
y los estáticos de derrumbe.
Pobre de ellos
los ruidosos de corazón
que sólo buscan romper nuestro silencio.
“Estoy muy solo y triste acá…”
Sufre y entristece en un mundo abandonado por quién?
por
suicidas?
Mientras
naufraga quedamos los que no decidimos irnos
sintiéndonos
tristes y solos
inconclusos
no
pudiendo dejar de sobrevivir.
“Kekele”
Mi
esposa se levantó varias veces en la madrugada
a
darle el pecho al gordo.
Hoy
a la mañana los dos con sueño
y
él lleno de vida
se
arrojó al mundo, kamikaze.
En
la cocina preparaba mate, en la mesada
y
él caminaba
de
mis piernas a la silla.
“Kekele”,
dijo.
“Ah,
sí”, le respondí.
Kekele
fue uno de nuestros mejores hombres
en
el ejército japonés,
allá
en la segunda guerra.
Él
volvió de la silla a mis piernas.
Kekele
se opuso a marchar al frente
(su
frente en mi muslo)
“Kekele”
Dijo
que se quedaba para curar a los compañeros heridos
pero
que no atacaría hermanos de otras naciones.
Me
pisó un poco y se lanzó a la heladera.
Los
superiores no entendían
y
él de la heladera a la silla nuevamente.
En
un triángulo de la sala
los
jefes, nosotros y …
“Kekele”
-Sí,
Kekele.
Siguió
caminando entre los tres puntos
explicando
las razones
alma
inocente
cándido,
niño sabio
pero
solo se debía marchar.
Me
miró a los ojos,
le
dije Kekele, con amor
y
acatamos la orden.
“Kekele”,
repetía caminando apurado
Kekele,
Kekele, sos el gran héroe.
Y
lo fusilamos
por
no querer matar hermanos.
Así,
marchamos a la guerra
y
él se cubrió de gloria.
Me
miró con ojos llenos de vida y amor
y
corrió a mis brazos.
Continuará...