jueves, 21 de septiembre de 2023





Caída libre, libre * -un acercamiento a la elevación del canto de Aldo Parfeniuk-


                                                                            por Martín Avalos





     Aldo Parfeniuk el pájaro con semillas en el pico, el de las alas muy grandes, el de la jaula chica, el que se siente enfermo de incredulidad y angustia en su ser hombre, herida-hombre, quiere dejarse caer, dejarse estar en su caída, alejarse en su dolor ante tanto dolor, pero no puede: Aldo Parfeniuk se eleva y con él a nosotros, los verdaderos enfermos de un mundo que finalmente renace todos los días.

 

Yo, el cósmico,

insto a que me dejen

enfermar

de incredulidad y angustia

y a sobrellevar

esta herida manera

de ser hombre.

 

     El cantor de versos en su soledad de montaña de bajos cerros y arroyos que serpentean silencios y rumores y calladas voces se sabe fragmentado en su dolor de ver y oír y saber al ser así:  colectivamente dividido. En su sentir-entendimiento, en su sentir-pensar, sólo siente y no entiende y se le turba la sangre y agita y también hierve seguramente y entonces grita, grita y gesticula y nos advierte y se gasta en mil tareas y empresas que nos salve mientras nosotros desoímos la voz del Poeta en búsquedas híbridas de follajes plásticos y luces corrompidas.  


Soy un confuso material

de sangre turbia

que en voces se desarma

y en fragmentos reparte

sus gestos y sus señas,

sin que nadie comprenda.

 

     Estamos en este mundo creyendo muchas veces que no pedimos estar en él: gran error de nuestras mentes empequeñecidas. Nosotros sabíamos a qué veníamos y lo deseamos. Es nuestra estrella. Luego, claro, la desconocemos y el sistema imperante, hasta el momento, de estudio y religión contribuyen a nuestra pasividad. Burgueses emocionales de conformismo chato y enajenación. Pero siempre la elevación del sol nos llama a la luz. Parfeniuk sabe de esto y de nuestra oscuridad, por ello su gran pena se convierte en chispa que pretende avivarnos. Se estrella es ser estrella nuestra. Maestro que se arropa con nuestras evaluaciones incompletas y fallidas y en su temblor y estupor prepara la próxima clase.

     Jesús respondió: “¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos?” **

     Nuestro poeta serrano, nuestro poeta villano, también soporta nuestra poca fe cotidiana sin esperar la mano que lo salve y ofreciendo la suya propia y escribiente que nos acerca la palabra diáfana, el logo incandescente que guíe y entibie.

 

No pedí estar en este mundo

ni entre esta gente,

pero me obligo a soportar

las diarias falsificaciones

del auténtico amor

sin pedir nada a cambio:

sin esperar la mano

que me salve

de la caída final.

 

 

     Cuando la mentira logró envolvernos y liados en esa trama tramposa hemos cedido a la ilusión de una capciosa dicha vienen los Empalabrados Poetas de la Verdad que nos llevan al Silencio de la Paz que sólo se consigue con vida, luz, amor. Aldo Parfeniuk, Ud no caerá nunca.



 

Barrio Martín Fierro, La Granja,

 21 de septiembre de 2023.

 



*Caída libre, libre poemario del año 1981, ediciones ladel, Cba. El presente poema dedicado a Edgardo Tántera es extraído de su Un hombre canta -antología personal- editorial nudista, Cba, 2021.

** Mateo 17, 14-20.