Caída libre, libre * -un acercamiento a la elevación
del canto de Aldo Parfeniuk-
por Martín Avalos
Aldo Parfeniuk el pájaro con
semillas en el pico, el de las alas muy grandes, el de la jaula chica, el que
se siente enfermo de incredulidad y angustia en su ser hombre, herida-hombre,
quiere dejarse caer, dejarse estar en su caída, alejarse en su dolor ante tanto
dolor, pero no puede: Aldo Parfeniuk se eleva y con él a nosotros, los
verdaderos enfermos de un mundo que finalmente renace todos los días.
Yo, el cósmico,
insto a que me dejen
enfermar
de incredulidad y angustia
y a sobrellevar
esta herida manera
de ser hombre.
El cantor de versos en su soledad de
montaña de bajos cerros y arroyos que serpentean silencios y rumores y calladas
voces se sabe fragmentado en su dolor de ver y oír y saber al ser así: colectivamente dividido. En su
sentir-entendimiento, en su sentir-pensar, sólo siente y no entiende y se le
turba la sangre y agita y también hierve seguramente y entonces grita, grita y
gesticula y nos advierte y se gasta en mil tareas y empresas que nos salve mientras
nosotros desoímos la voz del Poeta en búsquedas híbridas de follajes plásticos
y luces corrompidas.
Soy un confuso material
de sangre turbia
que en voces se desarma
y en fragmentos reparte
sus gestos y sus señas,
sin que nadie comprenda.
Estamos en este mundo creyendo muchas
veces que no pedimos estar en él: gran error de nuestras mentes empequeñecidas.
Nosotros sabíamos a qué veníamos y lo deseamos. Es nuestra estrella. Luego,
claro, la desconocemos y el sistema imperante, hasta el momento, de estudio y
religión contribuyen a nuestra pasividad. Burgueses emocionales de conformismo
chato y enajenación. Pero siempre la elevación del sol nos llama a la luz.
Parfeniuk sabe de esto y de nuestra oscuridad, por ello su gran pena se
convierte en chispa que pretende avivarnos. Se estrella es ser estrella
nuestra. Maestro que se arropa con nuestras evaluaciones incompletas y fallidas
y en su temblor y estupor prepara la próxima clase.
Jesús respondió: “¡Generación incrédula
y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que
soportarlos?” **
Nuestro poeta serrano, nuestro poeta
villano, también soporta nuestra poca fe cotidiana sin esperar la mano que lo
salve y ofreciendo la suya propia y escribiente que nos acerca la palabra
diáfana, el logo incandescente que guíe y entibie.
No pedí estar en este mundo
ni entre esta gente,
pero me obligo a soportar
las diarias falsificaciones
del auténtico amor
sin pedir nada a cambio:
sin esperar la mano
que me salve
de la caída final.
Cuando la mentira logró envolvernos y
liados en esa trama tramposa hemos cedido a la ilusión de una capciosa dicha
vienen los Empalabrados Poetas de la Verdad que nos llevan al Silencio de la
Paz que sólo se consigue con vida, luz, amor. Aldo Parfeniuk, Ud no caerá
nunca.
Barrio Martín Fierro, La Granja,
21 de septiembre de 2023.
*Caída libre,
libre poemario del año 1981, ediciones ladel, Cba. El presente poema dedicado
a Edgardo Tántera es extraído de su Un hombre canta -antología personal-
editorial nudista, Cba, 2021.
** Mateo
17, 14-20.
