Axiomas del conscripto -una breve
sobre Vil & Vil de Juan Filloy (1)-
Por Martín Avalos
Es audaz esta
actitud de intentar unas líneas sobre uno de los escritores y poetas más
ilustrado de nuestras letras cordobesas. . Además
ahora todo el mundo está capacitado para abordar cualquier tema; dijo en
una entrevista (2), y no puedo dejar de sentirme justamente señalado. Juan
Filloy acobarda a muchos esbozando una oración que ¡obliga la consulta del
diccionario en tres momentos distintos! Al respecto nos cuenta Mempo Gardinelli
en el prólogo de la reedición de La Potra (3) que El Castellano adquirió en Filloy una precisión absoluta y puede
afirmarse que ningún otro escritor lo utilizó como él, que se jactaba de
conocer, y usar, los más de 70.000 vocablos de nuestra lengua. El Sr. es un
erudito prolífico que escribió de esta manera excelsa más de cincuenta libros.
Un metódico bendecido con el acomodamiento justo del Universo, nos diría una lectura de su Carta Natal. Creo que fue un pícaro memorioso datista que llegó a abogado y juez sin dejar nunca su
pasión por el lenguaje y la escritura.
Vida
Juan Filloy nació en barrio Gral Paz, un caserío -en ese
momento- retirado del centro de la ciudad (cruzando el río) que tenía por allá
a finales de 1800 cuando veía la luz de este mundo el pequeño Juan, más de
campo y pobreza y nada de negocios culinarios y altos edificios como en la
actualidad. La Plaza Alberdi y la Biblioteca Vélez Sarsfield, ya estaban.
Nace el 1 de
agosto de 1894. Hijo de campesino español y curandera francesa. Estudia
abogacía en Cba. y participa de La Reforma Universitaria de 1918 y de la
fundación del Club Atlética Talleres, por ejemplo. Se va a vivir al interior de
la provincia, a la Ciudad de Río Cuarto donde se desempeña como juez. Se casa,
tiene dos hijos. Su anhelo es vivir tres siglos y lo consigue cumpliendo ciento
seis años en el dos mil. En ese período, habrá limpiado karma, pero seguro dejó
libros y libros escritos y ajenos. En alguna entrevista (leí cuando aún estaba
vivo) que al volverse a la ciudad de Cba. le había donado a la Universidad de
Río Cuarto su biblioteca personal, y que se habían contabilizado dieciséis mil libros:
Todos pasaron por mis manos, dijo
Escribió novelas
-largas y cortas-, cuentos, poesías, crónicas de viajes, crítica literaria y
hasta un tratado de palíndromos. Mucho más se puede decir de él, nosotros desde
aquí, esbozaremos un balbuceo sobre su novela Vil & Vil.
Vil & Vil (1975)
El argumento (intentaremos
no dar tantos datos para quien desee leerla) de esta historia es la de un joven
estudiante de la carrera de abogacía al
que le toca el servicio militar obligatorio; la famosa CoLimBa: Corre, Limpia, Barre;
término al que, llamativamente, no hace mención el autor en ningún pasaje de la
extensa obra. El novato conscripto es “seleccionado” en breve después de haber
degustado los caprichos y exigencias físicas de sus superiores, al puesto -aquí
no es correcto hablar de cargo- de Secretario
de un jerarca. Y es allí donde comienza a desenvolverse la trama de la
novela donde éste último planea y ejecuta un golpe de estado, y donde nuestro
joven colimba es testigo y partícipe de ello y de mil -permítaseme la hipérbole
al referirme a Don Juan- conclusiones sobre el régimen militar. Todas estas
afirmaciones, que convencen de manera irrefutable luego de la experiencia
nacional de los últimos 200 años, es lo realmente rico del texto en medio del
uso de cuantas figuras retóricas se conozcan.
Entre vericuetos
golpistas y reacciones histéricas de jerarcas milicianos y financieros aparece
a luz el condimento Filloyano de la
pasión por la carne. Toda vez que el ingenuo conscripto que cumple misiones de
espionaje, complot, sabotaje y atentados con candidez pueril, también fantasea
acostarse con una fémina de la casa del alto mando militar, cumpliendo
eficientemente esa misión, a escondidas, claro. Este hecho atorrantesco del
autor, además de recordarnos a ciertos casos
de su Gentuza (libro de cuentos de su
tercer etapa de publicación, del año 1991, de estilo pícaro) puede ser
interpretado como un acto de “justicia” ya que mientras el otro nos saquea, yo me gozo la hembra. En este tono
cachafaz leemos toda una actitud y posicionamiento filosófico de acomodamiento a las circunstancias
tratando de sobrevivir, sacarle provecho… y pasarla lo mejor posible. Claro que
el recurso humor no está ausente en estos acontecimientos, sin embargo creemos
que no es casual que a la dama o nena de uno de los más alto puesto de las
Fuerzas Armadas de la Nación se la “consorte”
el colimbita de abajo, en manos de J.F. Rememoro en este momento la primer
obra de Filloy que leí, también una novela, Decio
8ª (3), cuenta el caso de un niño abandonado por su madre que adoptado por
una familia pudiente escala económicamente en la sociedad. Nuevamente el
personaje principal es alguien de la estratificación social más baja, aunque en
este caso Decio terminará en la
cumbre.
Vil & Vil fue
censurada por la Dictadura Militar que tomo el poder en 1976 y su autor llevado
a interrogatorio. Cuenta la historia que luego de horas de indagación el
sospechoso fue puesto en libertad ¡porque sólo habló de literatura!
Axiomas del Conscripto
Pasemos de una vez
por todas al tema de los axiomas del
conscripto tan anunciados desde el título. Diremos que fue una lástima no
ir señalándolos mientras transcurría la lectura y poder hacer con ellos un
verdadero recuento de los mismos. Intentaremos igualmente hojear sus páginas y
tratar de pescar alguno. Reflexionemos que axioma es el término que utilizamos
para significar que la afirmación no necesita explicación o demostración alguna;
ejemplo famosísimo es “El todo es
superior a las partes” y uno que gusta mucho por aquí es “no mataremos el tiempo, él nos matará a
nosotros”. Así es como con la experiencia de vida institucional de
Argentina y América -aunque sucede en todo el planeta nuestro- ciertas
afirmaciones de este joven personaje me resultaron irrefutables. Otras
servirían de verdaderos consejos de “comportamiento”
social. Veamos:
ü Cuando más fiel sea la simulación del cumplimiento del deber, mejor. Si
no se tiene esa capacidad teatral, lo más atinado es cumplir lisa y llanamente
el deber. (pág. 32).
ü Es peligroso. Pensar es una de las audacias más punibles del ejército. la
disciplina repudia cualquier escollo intelectual que obstruya la fluidez del mando
y el mandato. (Ídem).
ü Sí. Llegué prevenido contra esa inicua subordinación. Vacunado con
antídotos para resistir su régimen morboso; pues en él la voluntad se enferma
hasta desaparecer. (pág. 53).
ü -¡Cuánta miseria silenciosa costea ese lujo deslumbrante! (pág. 189).
ü Me parece inoportuno señalar aquí que Samuel Johnson en su Diccionario
define al patriotismo como “la última escusa de los malvados”. Lo hago
solamente para redondear el párrafo. (pág. 199).
ü Lo amargo es que pretenda apagar el fuego de los veinte años. A esa edad
se es incendio o incendiario, no bombero. (pág. 208).
ü Intuyen nuestra militancia izquierdista. Saben perfectamente que el
estudio hace de cada muchacho una antorcha. Y gozan con apagarla a magullones
con órdenes absurdas y mandados serviles. (ídem).
ü Las satisfacciones son esencias que se logran machucando contrariedades.
(pág. 236).
ü No se aprecia la sublimidad de los esfuerzos inútiles. (pág. 247).
ü Una cosa es cierta: es más fácil infundir el temor que la vergüenza
(Platón). (pág. 270).
Son algunas de las
afirmaciones que se disfrutan en medio de la aventura literaria criminal de los
mando militares contra civiles que recorren estas páginas tan filloyanas. Tan
fillloyanas como el dato que citaremos en estos dos párrafos íntegros que
transcribimos como ejemplo:
(Me ha
regocijado saber que existe en París la “Académie des mots Croisés”, la cual
diploma a sus alumnos y corona anualmente al Prince des Cruciverbistes. ¡Quién
iba a imaginarse que la trivialidad de resolver y componer “palabras cruzadas”
pudiera elevarse al rango de ciencia!
Mientras
cavilaba al respecto, burla burlando derivé a considerar los trajines del
General. Y quedé pasmado. Porque el entrecruzamiento de sus hechos e
intenciones, la urdimbre donde teje su duplicidad, la imbricación recíproca de
la realidad y sospecha, el juego de sus impulsos y omisiones, etc., promovieron
en mí un sincero asombro por la enorme paradoja que implica su compaginamiento.
Poética en Vil & Vil
Nos hemos referido ya a que nuestro escritor produjo entre su
extensa y variada obra textos en versos. Además su estilo reúne recursos que le
son propios a la poesía, como lo son la metáfora, la metonimia, la sinécdoque,
la anáfora, etc. Su prosa, entre el fino humor y sarcasmo, por momentos también puede ser poética,
pero en Vil & Vil encontramos poemas
como los que escribe nuestro joven estudiante de abogacía; al transcribirlo
queremos mostrar al lector a ese Filloy lírico:
¡No me mires
ya más!
Tus miradas
me absorben:
Siento como
succionas mi espíritu y lo llevas
A jugar con
los sueños que maduran tus ansias.
¡No me mires
ya más!
Me abruma la
atracción visual que yuxtapone
Mi cuerpo
encima de tus carnes blancas.
¡No me
abordes ya más!
Siento un
pavor ingenuo
En tus
encrucijadas de silencio.
Yo soy un ser
inerme:
Me mortifican
las sutiles dagas
De todos los
deseos.
Es inútil la
pompa que exhibe tu sonrisa:
Hay una
invicta terquedad en mi alma.
¡No sonrías
ya más!
Yo no puedo
romper el equilibrio
De mi
serenidad;
Serenidad
centrada en la incólume gracia
De mis noches
pitagóricas.
No ritmaremos
nunca:
Tu ritmo no
es el ritmo
Que marca mi
existencia.
No me mires
ya más…
No me abordes
ya más…
No sonrías ya
más…
Y tal vez, en
la lejanía del recuerdo
Seas otra
cautiva
En mi tribu
de estrellas.
Figuras que desfiguran.
“La luz también produce sombras” escribí
una vez. Filloy a veces ensombrece. ¿Que muestra parte de lo social que duele?
¿Qué no son sus ideas íntimas sino las que percibe en ese mundo que también a
él lo apena? Ojalá, pues lo peyorativo hiere.
En la mentada entrevista
de Mónica Ambort Filloy hace mención a la homosexualidad como una enfermedad.
En Vil & Vil se refiere a cierta estupidez del jerarca relacionándolo con
una patología:
“A veces pienso que el (fulano) es
oligofrénico. Cae desde el altillo al sótano. Sus concepciones se rebajan a
límites groseros. Demuestra sin querer un comportamiento anormal. Se jacta de
su corrección extrema y se desmanda a poco andar en desvíos que revelan su
inadaptación al medio. (…)
Entonces como ahora resumo: si oligofrenia significa poca cabeza, a esa
poca cabeza hay que añadirle testarudez… Y paso a otra cosa. Porque si su
cociente intelectual fue bajo en el Colegio, conviene no omitir que en todos
los cursos fue primer premio como “Aptitud Militar”. Y eso es, precisamente, la
aptitud militar: oligofrenia, testarudez…”
Final
Estas breves
palabras sobre nuestro genial escritor cordobés tienen la intención de
compartirlo porque gusta e ilumina (aunque a veces aparezcan vislumbres de
oscuridad a nuestro sensible entender). A Filloy tendríamos que leerlo
anualmente: una de sus obras por años y a lo largo de toda nuestra vida
habríamos culminado quizás. ¡Quién no
quiera ser Filloy y vivir tres siglos!
Nota:
(1) Vil
& Vil, “La gata parida”, Juan
Filloy, Macció hnos editores, Río Cuarto, 1975.
(2) Juan
Filloy, El escritor escondido Mónicag Ambort. Op Oloop ediciones, Cba, 1992.
(3) La
Potra -Estancia Los Capitanejos- Interzona latinoamericana, 2003. (la primera
edición es del año 1973)
(4) Decio
8ª, Saga de los Ochoa, Op Oloop, Cba, 1997.
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