Aldo
Parfeniuk, la consolidación del Canto
Animal mineral, el
chelco,
hecho piedra,
muerde el tiempo
sin apuro
se come
un siglo más.
A.P.
Aldo Parfeniuk junto a mi hijo Ramiro
Hablar de un carlospasense es referirnos a
todos y en esa generalización es nombrar lo anónimo, el olvido y lo fugaz en un
punto, pero cuando nos referimos a este carlospasesnse, al mueblero-poeta, allí
tenemos que mencionar sus más de cincuenta años entre los versos y la palabra, sus
indagaciones históricas y sus homenajes a personas de la Cultura, su andar
apasionado por la voz que nombra, funda, crea, su consolidación del Canto.
Un
hombre canta -antología personal- es el nuevo libro de Aldo que acaba de
presentar el sábado 27 de noviembre próximo pasado entre algunos amigos y la
distinción de la Municipalidad de su pueblo-ciudad. No fue en cualquier sitio
dicha velada sino que el lugar elegido era uno de los adecuados (aunque me
figuro que cualquier esquina de Carlos Paz es el mejor para nuestro gran niño
de la gomera y la caña de pescar). Decíamos que el destino de dicha
presentación tiene que ver con su otro regalo para su gente: El Bosque de Poesía en el Parque la Quinta
de su ciudad. Por su influencia y dedicación, allí nace el primer lugar
destinado al cuidado de nuestras especies autóctonas más la Poesía; labor que
cuenta con la pasión de otros dos poetas cómplices: Teuco Castilla y Pedro
Solans.
El libro en cuestión es un repaso que el
autor hace por su propia poesía. En este se incluyen versos de diez de sus libros, estos son: La
Quirca (1976), Caída
libre, libre, (1981), Lo Perdido (1985), Provincia verde y espinosa (1991), Amor y más amor (1992), Un Cielo, Unas Montañas (1996), Los Días Verdaderos (1999), Por donde sube el Cerro al Cielo (2010), Cuaderno de la Villa (2013, apartado dentro del libro Poeta en Carlos Paz ), Un Poema no debe hablar (2014).
Seguramente Ud. querido lector está
esperando que aquí se haga un repaso por cada uno de sus poemas o, al menos,
por cada uno de los libros mencionados; yo en su lugar esperaría lo mismo. Por
ello debo haber sido el primero en comprar dicho material editado por Editorial
Nudista. Lo que sí siento de fundamentar es por qué nos encontramos
frente a un cantor que se reafirma. Ya en los primeros párrafos se dijo
bastante, pero prefiero que lo manifieste el mismo autor extrayendo algunos de
sus sentires:
“Aldo se fue al campo”. Y andaré
invitado por los amaneceres (…) inventariando molles y quebrachos (…)
“Aldo anda de campo” (…) por la
punta de índices callosos que señalan pircas y mogotes secretos (…)
“Aldo anda de campo” (…) Del oeste
que se nos entrañó en las venas y en los años para siempre.
Gracias Maestro por
esto también.
Martín Avalos
La Granja 30 de
noviembre de 2021.



