sábado, 20 de diciembre de 2025

 



Grima de la estrechez -un acercamiento a La Potra de Juan Filloy-

 

     La novela La Potra -estancia Los Capitanejos- fue concluida de escribir, según Mempo Giardinelli en el prólogo de la edición que tengo en mano, a finales de 1967 y publicada por Paidós en 1973. Gardinelli nos dice también que Juan Filloy “se adelantó a Henry Miller y Charles Bukowsky en su indagación a las posibilidades literarias de la coprofilia (atracción fetichista por los excrementos) y el lenguaje descarnado”; que Filloy era barroco cuando nadie hablaba siquiera del barroco literario latinoamericano; (nos dice al respecto la Inteligencia Artificial en la web: El barroco latinoamericano en la literatura se caracteriza por la fusión de culturas, el uso de un lenguaje ornamentado y complejo, y una temática que oscila entre la religiosidad y la crítica social. Figuras prominentes como Sor Juana Inés de la Cruz y el Inca Garcilaso de la Vega son exponentes de este movimiento. Que Filloy es el hombrecito de los tres siglos y de su producción prolífica con títulos de siete letras, datos estos que siempre se colocan y no vamos a ser menos aquí principalmente porque no todo lector los debe ya saber; es así como cuando al referirse a esta información se consignan sus datos de nacimiento y defunción y algunos títulos de sus casi sesenta libros: Nacimiento, 1 de agosto de 1894, Ciudad de Córdoba. Fallecimiento: 15 de julio de 2000, Ciudad de Córdoba, Argentina.

     Libros: Aquende, Balumba, Caterva, Decio 8A, ¡Estafen!, Finesse, Gentuza, Ignitus, Karcino, L’Ambigú, Mujeres, Op Oloop, Periplo, Sagesse, Tal cual, Urumpta, Vil & Vil, Yo, yo y yo, son algunos de sus títulos ordenados aquí alfabéticamente. Continúa Mempo con que no es un escritor aún reconocido y lo es más bien de culto; que Julio Cortázar lo menciona en su (conocidísima) novela Rayuela; que era un asiduo prostibulario, Juez en Río Cuarto, etc, etc. Y así llegamos a una afirmación que nos ha dejado cavilando: Su obra es un infinito ejercicio de realismo alusivo (…). Inmediatamente asociamos esto a la categoría literaria y latinoamericana, cuyo maestro primero se la reconoce al colombiano Gabriel García Márquez, y estoy refiriéndome al realismo mágico. ¿Será que un cordobés es el creador del realismo alusivo en literatura? No es de sorprender ¡con la facilidad de hacer coincidir los vientos y los suspiros que tienen estos náufragos mediterráneos! Sus ansias de pensar ¡los lleva a las elucubraciones filosóficas dejando en segundo plano, con ello, al latir poético de las serranías! Sin embargo, el cordobés ha leído más a García Márquez que a Filloy; la magia es inherente también al sobreviviente de los vientos y el naufragio; la ilusión es nuestra realidad.  

 

La Potra

     Estancia Los Capitanejos pareciera estar manejada por una capitaneja, inglesa, rubia pudiente. La familia se instala en la llanura pampeana cambiando churquis por corpulentos carolinos, espinas por herrumbrosas casuarinas y Filloy ya empieza con su brillito de malicia en los ojos, qué quiere que le diga. El peón que la acompaña es un Quinto Ochoa, para quienes leímos a Los Ochoa y a Decio 8A, esta familia de criollos ya nos da esperanzas de redención. Porque Juan Filloy a utilizado la literatura para hacer justicia allí.

     Hablando de la inglesa (o de la casona exótica en medio del monte pudiera ser) dice nuestro vate jurista:

     (…) trato violento con la quimera y la realidad.

       (…) educación de los nervios, ese sacrificio de la alegría.

      El parque, al principio, fue una irrisión. Un verdadero escarnio a la profusión talada. No se respetó más que un algarrobo centenario. Patriarca del paisaje, entre pinos, áceres, robles, abetos de plantación reciente, parecía un viejo criollo rodeado de gringuitos.  

     Así es nuestro justiciero literario, vislumbrando siempre la lucha entre civilización y barbarie, hipocresía racional y verdad materialista. Imperialismo y auto determinación de los Pueblos.

 

Personajes relevantes

     En el fundo (finca) vive ella con su personal a saber:

       (…) una dama sesentona escocesa, que actúa como ama de llaves y secretaria; una cocinera, metida todo el santo día en sus quehaceres; y Pierina, la mucama medio tilinga, hija de un chacarero piamontés de la vecindad. (…) Quinto frecuentaba su proximidad.

     Que el padre vivía en Bs As por negocios y su hermano Stanley enrolado como voluntario de su país. Un novio -Daniel- medio argentino-inglés (como de Stanley se desprende en los diálogos iniciales).

   Otros personajes darán vida a esta novela y la justicia estará intentando correcciones literarias al menos; es el caso de Narváez.

     De las cuatro mil novecientas hectáreas del fundo, la explotación porcina ocupaba el potrero más lejano. Estaba a cargo de un español enteco -Don Serafín Narváez-, burgalés corrido por el triunfo de Franco después de haber peleado gallardamente en la guerra civil de su patria. 

     O sea que el “Flaco” Narváez ¡era anarquista, pa!

    

Metáforas filloyanas

     La metáfora es una figura retórica que consiste en la comparación de un elemento por otro, así esa niña es una lora por cómo habla, o aquél gobernante un jilguero porque es un tonto y jugamos con el sufijo jil (gil) mientras él lo hace con nuestros recursos. Nuestro literato justiciero explica en esta comparación las similitudes entre el arte de los sentimientos en palabras y el criar puercos:

     Es tan glorioso criar chanchos puros como crear poemas impecables. El tufo del chiquero se equipara entonces en autenticidad al del fermento lírico.

     Y  Juan se ríe de todo mientras no puede parar de conocer y darlo a conocer -a nuestro entender, sin soberbia-. Así párrafos mas arriba daba cuenta de identificar -de nombre al menos- algunas razas de porcinos:

     Atendiendo la enorme porqueriza de Poland China, Landrace y Duroc Jercey; su empeñoso designio triunfaba ampliamente.

     J. F. sabe del arte de combinar letras y palabras -pienso en su facilidad palíndroma- y guardó bastante bien sus sentires, aunque me lo figuro de gran empatía; esto y su poesía porcina en esta sentencia mayor:

     ¡Pero quién ha sometido al vendaval, sofrenando al rayo!

     Así, nuestro empático poeta observa emociones (Lo anterior viene a cuenta del enojo de Quinto Ochoa), sentimientos, dolores, pero también fastuosidades y contrastes en los empobrecidos días del trabajador:

     Todo el lujo que esplende en el casco de la estancia cae de bruces en los puestos; se enreda en su miseria y acaba arrodillada clamando al cielo. Son los mismos cuartuchos de techo de zinc de hace cuarenta años. Cuatro gallinas. Tres perros. Dos sauces raquíticos. Y una sombrita circulante pegada a las paredes. Son los mismos puestos de antes, leprosos de incuria. Esperan siempre cosas que no llegan: la limosna de unos remiendos y el consuelo de una lechada de cal.

     Quien no ha leído a Juan Filloy ahí tiene una preciosa síntesis de su estilo sagaz, verás, y poético también, porque si menciona que son los mismos cuartuchos de hace cuarenta años ¿es necesario repetir la idea luego de “Son los mismos puestos de antes”? claro que sí, pues enfatiza y remarca la iniquidad graficándola con la terrible enfermedad de los abandonados: leprosos de incuria (dejadez).

 

Memorioso y juguetón el Don

     La Cultura Popular -así, con mayúsculas- posee sabiduría en sus sentencias ceremoniosas o en las pícaras. Copla gastadita es la de “De las aves que vuelan / me gusta el chancho / porque vuela / y se asienta sobre tu rancho”. Otra variante dice: ““De las aves que vuelan / me gusta el chancho / porque pone huevitos / como el carancho”. Aquí Filloy incorpora varieté:

De las aves que vuelan

me gusta el chancho,

de los peces que nadan

sólo el carancho.

 

     Y se despacha para estupor de las Sra y Sres de alcurnia y reclusión púdica:

de las frutas de tu granja

yo prefiero la morcilla,

porque si como naranja

el culo me hace cosquilla.

 

     No se crean que porque Filloy, o más bien sus personajes populares, se manifiesten de esa manera están faltos de sapiencia, veamos lo que reflexiona a renglón seguido:

     “Hay que guardar los ricuerdos buenos envueltos en silencio.”

 

Canción a tono

     En la jarana narrativa donde tienen lugar las coplas antes mencionadas, nuestro héroe de la Guerra Civil Española, entona una canción que en apariencia es obra de su autor Filloy, pero que merece nuestra especial atención, veamos:

(…) De tal modo se cantaron seis estrofas. Seis estrofas de pasión rebelde, de resonancia profunda, en las cuales la sangre anónima de patrias dispares se identificaba en la misma rúbrica del pueblo. La fuerza tonal del estribillo los contagió especialísimamente. Quedaron presos en su embrujo. Así la algarabía del final de la fiesta se prolongó en una insistente repetición:

Con el quinto, quinto, quinto

con el quinto regimiento

va a pelear la flor de España

contra el fascio y contra el clero.

 

     Y qué quiere que le diga, La Potra fue publicada en el año 1973, y culminada de escribir -según consignábamos al empezar estas líneas, en 1967. Poco antes, un gran cantor y maestro del pueblo chileno grababa El Quinto Regimiento; me figuro que Juan Filloy conocía esa canción; me figuro también que no sólo homenajea a los Milicianos españoles contra el fascismo sino que homenajea al autor de la canción chilena - que fallecería poco antes del golpe genocida al reventarse una úlcera que le causaría un paro cardiorespiratorio- Rolando Alarcón, para quienes quieran conocer de Él. Paso a transcribir las letras, primero la que cantó nuestro Narváez en La Potra de Filloy, luego las de Alarcón.

Los cuatro generales

los cuatro generales

los cuatro generales

mamita mía

que se han alzado, que se han alzado

para la nochebuena

para la nochebuena

para la nochebuena

mamita mía

serán ahorcados

serán ahorcados.

Con las bombas que tiran

con las bombas que tiran

con las bombas que tiran

mamita mía

de sus aviones, de sus aviones

hacen los madrileños

hacen los madrileños

hacen los madrileños,

mamita mía

tirabuzones

tirabuzones.

 

-cantada por Narváez-

 

Los cuatro generales

 

Los cuatro generales,

los cuatro generales,

los cuatro generales

mamita mía, que se han alzado,

que se han alzado.

 

Para la nochebuena,

por la nochebuena,

por la nochebuena,

mamita mía, serán ahorcados,

serán ahorcados.

 

Madrid, qué bien resistes,

Madrid, qué bien resistes,

Madrid, qué bien resistes,

Madrid, qué

mamita mía, los bombardeos,

los bombardeos.

 

De las bombas se ríen,

de las bombas se ríen,

de las bombas se ríen

mamita mía, los madrileños,

los madrileños.

 

Por la Casa de Campo,

por la Casa de Campo,

por la Casa de Campo

mamita mía, y el Manzanares,

y el Manzanares,

 

quieren pasar los moros,

quieren pasar los moros,

quieren pasar los moros,

mamita mía, no pasa nadie,

no pasa nadie.

 

La Casa de Velázquez,

la Casa de Velázquez,

la Casa de Velazquez,

mamita mía, se cae ardiendo,

se cae ardiendo

 

con la quinta columna,

con la quinta columna,

con la quinta columna,

mamita mía, metida adentro,

metida adentro.

 

     -Rolando Alarcón-

 

 

Quinto Regimiento

 

El 18 de julio

en el patio de un convento

el pueblo madrileño

fundó el quinto regimiento

anda jaleo, jaleo

ya se acabó el alboroto

y vamos, al tiroteo…

Con Lister y campesino

con Galán y con Modesto

con el comandante Carlos

no hay miliciano con miedo

anda jaleo, jaleo

ya se acabó el alboroto

y vamos, al tiroteo…

Con los cuatro batallones

que a Madrid están defendiendo

se va lo mejor de España

la flor más roja del pueblo

anda jaleo, jaleo

ya se acabó el alboroto

y vamos, al tiroteo…

Con el quinto, quinto, quinto

con el quinto regimiento

madre, yo me voy al frente

para las líneas de fuego

anda jaleo, jaleo

ya se acabó el alboroto

y vamos, al tiroteo

y vamos, al tiroteo

 

 

Cantada por Rolando Alarcón

 

     Con lo dicho aquí queremos dejar en claro los motivos que nos llevan a gozar de Juan Filloy el cordobés de barrio Gral Paz, calle Catamarca esquina Ovidio Lagos a una cuadra de la Plaza Alberdi y dos de la Biblioteca Popular Vélez Sarfield. ¡Qué quiere que le diga y cómo!

 

El inglish y franchute en Filloy

     Entre los conocimientos de este genial erudito pícaro está el del idioma inglés; cabe destacar que nosotros nada sabemos del mismo y hoy por hoy nada nos interesa la lengua de Shakespeare aunque sí su poesía y dramas; pero suponemos que don Filloy poesía un dominio vocabulario anglosajón y francés, así abundan entre we are engaged (nosotros estamos comprometidos), correctos sprinters (velocistas), boudoir (tocador), robe (túnica), birth control (control de natalidad), herd book (libro genealógico), pur sang (pura sangre), drambui (licor escocés), roastbeef (Buey asado, es un corte vacuno con lo que, desprendemos,  no sólo maneja el idioma imperialista sino su cultura culinaria)  

 

Sentencias filloyanas

     Juan Filloy entre descripciones de situaciones vividas o sicológicas, (Filloy es un gran observador de las pasiones humanas -por ejemplo cuando narra: allá estaba Quinto, polo de ansias en perpetua vigilia- o -Cabizbajo, Quinto caminaba a la deriva de su odio-), de personajes o lugares, arriesga con acertada puntería pequeñas oraciones que se convierten en sentencias con las cuales se tendría que armar un refranero filloyano, veamos algunas:

-Es propia del amor la desmesura.

-La fruición del pecado es más fuerte que el deber.

-Sólo examinan sus remordimientos los que fracasan en la vida.

-Las grandes decisiones pertenecen a los seres inseguros.

- (…) la tradición milenaria del amor.

-La opulencia gusta disimular sus taras imitando al trabajo.

-La felicidad no se compra al contado sino a plazos, en cuotas de sangre y llanto…

- ¡A veces el murciélago comprende el romance de la mariposa!

 -El giro favorable de las cosas entontece a los hombres. Sobre todo a quienes, retirados de los embate de la lucha diaria, se amanceban en el bienestar.

- (…) la fórmula de la vida feliz que nos endilga a menudo… Comer la mitad; dormir el doble; beber el triple; reír el cuádruple…

-Los misterios se aclaran solo o no se explican nunca.

- (…) las víctimas tienen siempre el premio sublime de la comprensión de la gente.

-De las grandes carencias emergen los desbordes.

-Las turbulencias del espíritu irritan más que las del temperamento.

-Las ideas son exactamente los gases del espíritu.

-El fracaso forja a todos los moralistas.

-El amante se identifica en la efusión; el amigo se explaya en el diálogo. Allí hay deliquio, aquí conversación…

-Nadie sueña que es loco.

-(…) en la tragedia no se llora, ni el dolor emerge en lágrimas como en el drama. El dolor medita. Se hace filósofo. Y filosofando escarmienta y se depura.

- (…) eternidad, que es tiempo sin historia.

-La pasión no tiene mañana.

 

Picardía en el refranero  

     Cuando de refranes se trata (y picardía) no puedo dejar de pensar en ese gran escritor argentino Roberto Payró al que aún le debemos nuestras líneas, tiempo y esfuerzo. Aquí Filloy nos divierte con apodos y sus por qué:

-Zaranda (le dicen). Fijesé cómo camina. Camina blandito, balanceandosé lo mesmo qui´un cernidor.

 

-Carqueja: (tipo amargo) -Di`hay el apelativo: Cara e`queja.  

 

-Un velorio qui´haga decir a la gente: ¡Puta qu`estuvo linda la muerte de Don Primo!

 

 

Paz panteísta

     Juan Filloy conoce de estados de tranquilidad. Hasta diera la impresión por su prolífica producción literaria que cultivó como método la calma. Veamos una descripción donde da cuenta de saber de lo que habla en calidad de paz y comunión con su medio natural:

     En el paisano hay un ajusta carnal y afectivo con el paisaje. La llanura le ha ensañado a ganar la lejanía de sí mismo, ensimismándose en gloriosas lontananzas, no en la podredumbre vecina de sus pasiones. Aún de día su pensamiento es silencioso y nocturno. No se mortifica. Sabe esperar. Y en su voluntad sin fisuras, le basta oír cómo crece el pasto y cómo muge la vaca para saber que está cerca de Dios en la distancia que separa a los hombres.

 

     También en otro pasaje vislumbramos su método de vivir sin tropiezos innecesarios:

     Por decantación espiritual de la edad, Mister Briggs se había transformado en un hombre sereno. Sus sesenta y cinco años eludían todo motivo de enojo.

 

Empatía trabajadora

     Cuando uno afirma que Filloy es uno de los nuestros se mete en un asunto que puede acarrearle fuertes y frecuentes dolores de cabeza, no tanto por desentendidos con los “otros” sino con los “nuestros” propios. Veamos: hemos dicho que a la realidad de los inflados y presuntuosos patrones le opone la cotidianidad de los peones; ya en Vil & Vil, su genial novela militar, contraponía los intereses del alucinado General con el del Conscripto. Pues bien, aquí, ahora, en un claro pasaje ilustrativo de la realidad pueblerina de la pequeña ciudad del interior de país, nuestro observador cruza a un apresurado y prepotente automovilista con el agente que dirige el tránsito, pienso en la conversación que justo ayer tuve con Susana, vecina de Río Cuarto, que me comentaba haberlo visto muchas veces caminando a Don Juan por las calles del centro, seguramente no le pasaban desapercibidos estos asuntos cotidianos. Dice al respecto:

     Cruzó la ciudad a velocidad superior a la permitida. En una esquina céntrica casi tuvo lugar un choque, por desatención del agente de facción. La frenada fue tan violenta que dejó una paralela de goma quemada por la fricción en el cemento. Mister Briggs no pudo con su genio. Asomándose increpó al vigilante:

-Dígame, ¿usted dirige el tránsito aquí?

-Sí, señor.

-Pues entonces, sepa que lo dirige muy mal.

-Tal vez, gano doscientos ochenta pesos mensuales. ¿Cree usted que por ese sueldo podría dirigirlo Toscanini? ¡Siga, siga! No escorche…

     La lección del agente fue tan graciosa que ambos, comentándola jovialmente, borraron sus resquemores. Y al convenir que nadie puede brindar un servicio superior al retribuido, ya fuera del lindo urbano lamentaron no haberle dado una propina.

 

     Desde aquí resaltaremos lo de “La lección del agente” y lo de “convenir que nadie puede brindar un servicio superior al retribuido”.  

     Otra bonita estampa que acrecienta nuestra conciencia de clase humana (la otra es una clase inhumana y los descarriados de la nuestra eso son, descarriados); otra, decíamos, que nos ayuda a la memoria y la paz mental:

     Los peones criollos carecen de sentido jerárquico. O lo tienen poco desarrollado. Herederos directo del gaucho, que no reconoció ninguna clase de amos en sus correrías o aposentamientos, se avienen de mal gusto a la autoridad.

 

     Justiciera también la comparación entre los jugadores de polo y los domadores de sus caballos deportivos, la búsqueda del placer y el aplauso contra le de mal cubrir sus necesidades inmediatas. A los míseros ingresos del jornal del  peón los ricos niegan jugando por una copa de metal fino, pero vacías, dice.

 

 

El observador de las conciencias

     Decíamos que Juan Filloy fue un gran observador de las psiquis y sus impactos en espíritus y conductas. Horas de silencio tuvo este Señor, me figuro, al igual que lo imagino en otro gran poeta: Atahualpa Yupanqui. Dice por ahí en La Potra Don Juan Filloy:

     Confrontar su suerte en un abismo de perplejidad. Solo. Solo. Solo. Y se sumió en la peor de las soledades: la del pensamiento obseso:

 

(…) Mi ideal ha sido siempre un ideal en mangas de camisa. Honesto. Práctico. Si el azar me hubiera dotado con un cinismo de frac o de smoking, mi destino sería otro.

 

     Dos párrafos que brindan posibilidades de reflexiones distintas: la soledad de la mente a la deriva y la realidad de las clases antagónicas.  

 

¿Autodefinición?

       En un momento aparece un personaje en la novela, es un tal Filloy, después veremos si se trata de él mismo o de quién; lo cierto es que su descripción nos llevó a pensar en su propia persona, en la idea que tenemos formada de Él. Dice así:

     Es un amigo encantador. No sufre ni hace sufrir. Se aburre, es cierto, pero no contagia su aburrimiento. Al contrario. Dotado de una cultura excesiva para su edad, lo disimula a maravillas, rebajándose…

 

     También pensé en mi hijo Ramiro de once años, un maestro al que desconozco muchas veces y no me es fácil llegar.  

 

     Lo que parece una extensa nota no es nada con el viaje agradable del pensamiento que nos propone Juan Filloy en La Potra, según Mempo, para el autor su mejor novela. Nos despedimos con unos versos del Pueblo incluido en la historia.

 

Poema anónimo

Si está alegre tu mente

Encontrarás la vida

Demasiado breve.

Una sola noche

Es infinita

                                               Para la pena.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

 


Tu claridad nos ilumina- Sobre: La Claridad da Miedo -1984- de JorgeVocosLescano-

 

       Volver a Jorge Vocos Lescano es sosiego. Cuando la bruma abruma la claridad claramente calma. El juego con la aliteración tiene un por qué y lo veremos más adelante. Pero decíamos que volver a Vocos es descanso, veamos:

     “Volver / con la frente marchita” nos dice el poeta, nos canta el Zorzal. Y con Vocos sucede que cansado de tanto andar con la frente marchita volvemos a Él. (Aunque también lo hacemos cuando -con el pecho agrandado- no damos más de dicha y agradecimiento y expandimos más amor ensanchando el universo unos milímetros al menos. “Forzar unos metros más de universo” no propone otro poeta: Emilio Cuitiño). Pero decíamos que así, con la morsa que oprime tortuosamente el pecho, queremos culminar lecturas y no podemos, realmente no podemos; queremos avanzar hasta el final y cada arrastrarse sufriente es una agonía aumentada por el contenido y van quedando postpuestas la biografía sobre el querido Miguel Abuelo, los recuerdos sobre la amada Edith Vera, la selección de versos del ángel Federico García Lorca o el comienzo del ansiado Jorge Money.  

 

     ¿Y cómo es que JVL es tan calmo que contagia su paz? Sencillamente porque se codea con las cosas tiernas que no tienen fin, como el diálogo de Dios y el arroyo, la claridad de las sierras o la eternidad de la que es parte.

     El presente libro comienza con una sección titulada “Canciones” y está dedicada a Río Ceballos “Otra vez”, nos dice. Y allí nos versea con que volvió para ser, para el encuentro con esa esencia, decimos, de la que necesita la comunión, para escuchar, como decíamos, el diálogo entre el Dios y el arroyo, para ser testigo de la claridad serrana (y su gente), para verse envuelto en la eternidad de la qué es parte.  

 

VIENE a ser, es

como si uno aquí viniera

como traído de un brazo,

sin control ya de los pies.

 

 

     Y viene por el sol, la sierra y el paso del río. Uno no puede más que, conociendo el lugar, recordar el puente amarillo que lleva el nombre del vate y que debe abre pasado, cruzado, traspasado, transitado, detenido, pensado, habitado tantas y tantas veces dejando la puerta de su casa abierta pues salió apenas unos segundos y ya se le han hecho años…

 

¿CRUZAR el puente es cruzar

puertas y puertas y puertas

abiertas de par en par.

 

     …el hilo cristalino que vive por debajo del puente uno imagina y lo vislumbra a Él son sus manos en los bolsillos dando lentos y eternos pasos a unos metros de la pasarela donde tenía su casa de descanso según me han comentado. Río Ceballos: el mejor pueblo del mundo:

el sencillo y profundo

modo con que esta gente el tiempo emplea

para que el pueblo sea

tal cual el corazón lo ve y desea:

de todos, el mejor pueblo del mundo.

 

 

     Vocos Lescano de antemano humano con rimas y centellas aliteraciones bellas.  En el primer párrafo lo anunciábamos cuando afirmamos que: “Cuando la bruma abruma la claridad claramente calma. El juego con la aliteración tiene un por qué y lo veremos más adelante”. Veamos: Aliteración, forma retórica con repetición de sonidos en un verso u oración con fines expresivos. JVL utiliza esta posibilidad con oportuna frecuencia y distinción:

 

-VIENE a ser, es

como si uno aquí viniera 

(Con la palabra venir)

 

-trenzado en cuerda, hecho un lazo

que lo enlazara y después

(Con lazo)

 

-que todo junto en un abrazo

que abrazando de una vez

 

-casi como un desafío

que a jugar más desafiara.

 

     Y así en muchísimas ocasiones más. La aliteración es un recurso constante en JVL.

     En el tercer párrafo de estas notas decíamos también sobre el diálogo de Dios y el río que notara Vocos; no queremos abandonar estás torpes intenciones de rescatar al lírico del puente y el aroma a pan casero sin recorrer el mentado diálogo sagrado:

 

DICEN que hasta la corriente

del río-temblor de estrella-

suele bajarse de repente

Dios para mirarse en ella.

 

 Dicen que entonces -doncella

del mirar de Dios pendiente-

destella el agua y destella

por demostrar lo que siente.

 

Dicen que a su vez -sonriente

de ver cómo se atropella

de ola en ola el agua aquella-

Dios la mira largamente.

 

Dios y el agua frente a frente,

se están en dulce querella,

de la que hay ecos y huella

-dicen- por todo el ambiente.

 

De la que toda la gente,

de su sencillez sin mella,

dicen que cumplidamente

sabe y habla y firma y sella.

 

Dios que mira a la corriente

y a Dios -dicen- mirando ella.

El, como nunca presente.

Y ella, más que nunca bella. 

 

 

Martín Avalos

La Granja, 17 de diciembre de 2025

viernes, 24 de octubre de 2025

 


Pablo Reyna -un Poeta haciendo Historia y el renacer de la esperanza-.

 

     Cuando a la ciencia Historia la llevan adelante los narrativos de la objetividad presenciamos cierto orden que imprime aún más caos a las desparejidades que se vienen sosteniendo en estos primeros años de este siglo XXI y del pasado XX y del XIX y así 500 años atrás, y 2000 más y antes incluso. La historia de la humanidad más que la historia de la lucha de clases que mencionara Marx pareciera ser la de profundización de la estupidez, la sinrazón y el sufrimiento de todos: oprimidos y opresores.

 

     Desde esta óptica que aquí se tiene de lo institucional y discursivo con gobiernos de odio y oposiciones poco empáticas surgen voces (siempre las hay), pocas, miles, por millares, que hablan de su angustias materiales y existenciales, padecimientos de injusticias simbólicas, físicas, educativas, culturales, económicas, espirituales (y tantas otras habrá que en este preciso momento no me vienen al pensamiento). Entre estas voces emerge de del historiador Pablo Sebastián Reyna, Comechingón, Poeta.

 

     Leyendo su trabajo Entre renaceres, autovías y títulos comunitarios de tierras, una aproximación a la Historia Indígena de Cosquín (1573-2023) Editorial Universitaria. Cba, 2023, surgen estás líneas de agradecimiento y divulgación del libro de Reyna entendiendo que las palabras que buscan luz deben compartirse. En este caso el material de P.R. hecha luz y difundirlo, convidarlo son actos amorosos que nos alimentan.

 

     Decíamos en el primer párrafo que P.R. es por sobre todas las cosas, Poeta; y cuando un Poeta escribe Historia y Ensayo su lectura se convierte en doblemente hermosa; sus ideas, sentires, expresadas en sus oraciones, son verdaderas prosas resplandecientes que elevan nuestra cotidianidad. Así, tenemos en Córdoba ejemplos como Julio Requena prosando sobre el multifacético Leonardo Da Vinci, Aldo Parfeniuk sobre el editor Alberto Burnichón desaparecido por la última dictadura militar argentina, Jorge Torres Roggero sobre el texto religioso de Manuel Lacunza: Últimas noticias sobre el anticristo. Córdoba y su multitud de filósofos poetas, náufragos de un territorio mediterráneo acuden a nosotros con una tabla para evitar nuestro hundimiento:

noble madero de todos mis naufragios.

¡Eso eres, Poesía!

Nos recuerda otra Cordobesa: Beatriz Ceballos Freites, poeta.

El libro

     El libro de Reyna contiene ocho capítulos, un prólogo y un anexo. Imperdibles todos. Para fundamentar nuestra afirmación de lo del poeta haciendo Historia, o sea, sobre el estilo de P.S.R, Comechingón y Poeta, nada mejor que algunas citas del mismo autor; veamos:

Capítulo 1: Historia o Historia Indígena. Nuestro Camiare (Comechingón) afirma que

     “Se ha construido histórica, antropológica, pedagógica, política, y socialmente la idea de que “la historia indígena” entra en su ocaso cuando comienza la conquista y colonización de lo que hoy conocemos como América”. 

     Pareciera que sí, que es más sencillo y defender los intereses imperantes que oponerse a ellos: ser rebelde cuesta vida. Para el vencedor desaparecer todo rastro del vencido forma parte de la victoria definitiva; por otro lado, para el oprimido, agachar la cabeza suele suponer supervivencia, a costa de humillaciones, sin contar que uno puede ser elegido pro el poder y su administración para convertirse en su alcahuete. Este asunto propio de la humanidad no se remonta solamente a los pueblos preexistentes de este continente y al invasor europeo; esta dinámica espiritual prevalece hoy en cualquier escuela primaria o iglesia de nuestras serranías cordobesas.

     Pero nuestro autor no queda imparcial frente a tal “negligencia” de olvido, no. Manifiesta él:

     Desde esta perspectiva teleológica, la “historia criolla” o “nacional”, aquella del estado moderno, comienza en 1810 con el proceso iniciado por la revolución de mayo, contando con nula o escasa presencia originaria. Y si tenemos la suerte de aparecer, desde ese periodo en adelante, nuestra presencia irrumpe desconectada de los acontecimientos considerados como más relevantes, como eventualidad o curiosidad romántica, de manera esporádica o fugaz, siempre en términos exóticos y en tanto un “otro” muy ajeno, pasivo y receptor de políticas paternalistas o punitivas, o en torno a fronteras peligrosas que prontamente dejarán paso a la “historia de la civilización”

     Y acá es cuando vemos que toma posición, identidad y desde ese lugar de autodefinición emprende su defensa que no va a ser individual sino colectiva de todo un Pueblo y su Territorio como lugar de desarrollo cultural y sagrado de su gente que veamos cuál es en toda su amplitud:

     Parafraseando al antropólogo Diego Escolar (2021), los indígenas de Cosquín, como todos los que ocupaban el actual espacio argentino, han aparecido, entonces, ligados y siendo miembros activos de la “historia criolla” o “nacional”, aunque, la mayoría de las veces, no nombrados como tales (p. 27). Gauchos, criollos, montoneros, nativos, serranos, cabecitas negras, pobres, migrantes internos, bandoleros, tejedoras, peones, lavanderas, villeros, trabajadoras y negros de mierda han sido algunas de las lúcidas nominaciones, siempre peyorativas, formuladas por los sectores dominantes, para ocultar una presencia, innegable, desde 1810.

     Y va a rematar este primer capítulo dejando bien en claro el objetivo de su trabajo autoral y desde dónde lo produce:

     Esta historia indígena de Cosquín tiene la intención de resarcir y equilibrar un poco, al menos, la balanza que sopesa los relatos sobre el pasado cordobés. Escrita por un miembro del pueblo camiare o comechingón, adolece de imparcialidad. (…) Con algunas la gunas y baches temporales, un firme posicionamiento ético-político-historiográfico y (seguramente) ausencias en cuanto a personas y acontecimientos, esta es una primera aproximación a ese pasado-presente coscoíno, a 450 años del primer intento de expropiación territorial sufrido por la población local.

 

Capítulo 2: Por qué y desde dónde, escribimos esta historia

     El segundo capítulo da cuenta de:

     Los últimos meses de 2022 la Comunidad Indígena de Las Tunas (también llamada Comunidad Indígena de Cosquín), perteneciente al pueblo camiare (comechingón), estaba litigando, una vez más, en defensa de su territorio. El avance de la denominada “Autovía de Punilla” ponía en riesgo no sólo las tierras, los lugares sagrados6, la mantención de una economía basada en la cría de animales y la recolección de frutos y plantas medicinales, sino también diversas memorias y una historia muy rica en relación al pasado-presente originario.

     Continúa con el registro de la presentación fallida que fue el 16 de diciembre de 2022 en los tribunales de Cosquín, allí pretendían entregar por escrito una nota, pero…

     Lamentable y casualmente, ese día, los Tribunales amanecieron con sus puertas principales cerradas y custodiadas por personal policial, por lo que la actividad se realizó en la vereda de una institución pública que supuestamente es de acceso abierto a toda la ciudadanía.

     Con puertas cerradas la comunidad igualmente realizó un acto dando muestras de organización ciudadana. Esta acción de lucha colectiva (Pablo es un colectivista), sumada a charlas previas que él menciona

     (…)  ya desde la “Primera Caminata…*” del año anterior veníamos pensando en conjunto con Jesús Díaz, uno de los comuneros de Las Tunas, la posibilidad de concretar una investigación histórica en torno a las familias indígenas de Cosquín.

     Me encanta imaginarlo a nuestro Poeta Camiare caminando las calles con sus cumpas imaginando grandes acciones reivindicativas que siempre son luminosas, así, pasito a pasito por el asfalto muerto que es cuando pareciera cobrar algo de su antigua vida de piedra montaraz.

 

   *Se refiere a la “Primera Caminata de los Pueblos Indígenas de Córdoba”. Ver más en https://latinta.com.ar/2021/09/pueblos-originarios-cordoba-colonial

     La nota que pretendían entregar en mano correspondía a la solicitud de una Audiencia Pública por el juicio de expropiación contra la Comunidad Indígena por parte de la empresa Caminos de Las Sierras para la cosntrución de la llamada “Autovía de Punilla”.

     En cuanto al armado de la presente investigación que hoy es este libro P.Reyna sostiene que

     Sin embargo,(…) , estaba atravesado, desde el inicio, por una certeza: la reconstrucción de esta historia no partía de un capricho individual. Por el contrario, era una historia “por demanda” de un colectivo conforma do no sólo por la Comunidad Indígena de Cosquín, sino por quienes estábamos acompañando las decisiones de los comuneros.

     Y cierra el capítulo diciendo (y perdón que sea tan extenso en las citas, pero leerlo a él es lo mejor que nos puede pasar a los interesados aquí reunidos.

       Pero una cuestión más quisiera resaltar antes de avanzar sobre lo que nos reúne: grata, y fortuitamente, contaba con algo no menor, y que generalmente ha sido menospreciado por generaciones anteriores de historiadores: los múltiples testimonios y memorias de las familias indígenas actuales de Cosquín. Y sin dudas, esto último hacía que el pasado no pareciera tan lejano, frío y distante, como suele suceder aun para quienes “trabajamos” cotidianamente con él. Sentía, de alguna manera, –en realidad es una constante cuando investigo sobre lo indígena en Córdoba– que la contemporaneidad coscoína estaba más que nunca (y, en este caso, bastante evidentemente) nutrida de fenómenos históricos de distintas intensidades y duraciones que, contradictoria o complementariamente, se arremolinaban a cada paso que daba. Un huayramuyoj* que conjugaba pasa do-presente-futuro, apellidos de familias y estrategias políticas, reafirmaciones y ocultamientos identitarios, paisajes, des montes y despojos, esperanzas y miedos contenidos por años. Eso es lo que es esta breve historia indígena de Cosquín. Que surgió por necesidad y demanda colectiva y con la intención de suturar tres horizontes históricos (que en el próximo capítulo explicaré), para comprender el presente y soñar un futuro otro en la localidad serrana

 

Capítulo 3: Cosquín y sus horizontes históricos

     En las tierras bautizadas como “La Punilla” (nos dice Reyna) por los ibéricos, se encontraban varios pueblos camiare o serranos al momento de la invasión extranjera del siglo XVI: Quisquisacate o Quisqui henen (que se localizaba en gran parte bajo el actual lago San Roque), Tohahen (desde Santa María de Punilla a Bialet Massé, al sur del actual Cosquín), Tininpalas (hoy Huerta Grande), Camincosquin (hoy Valle Hermoso), Escobasacat (hoy Es cobas y Charbonier en la parte norte), Sequesjaque (también hacia el norte del valle), Olahen y Ayampitin (hacía el poniente), Yacaysacat   y   Calachasat   (hoy Cosquín),  entre

 

 

* Remolino, en quechua. (Nota de P.R.)

otros tantos que podemos consultar en el mapa que Aníbal Montes confeccionó para su famoso Nomenclador cordobense de toponimia autóctona, de 1951.

     Esas tierras, habitadas continuamente desde hacía milenios, a su vez, estaban atravesadas por ríos y arroyos, quebradas y cerros; algunos ya desaparecidos, sea por la urbanización moderna y el desvío de cursos de agua, sea por el desmonte y la voladura de algunas lomas en búsqueda de minerales.

     Sin embargo, y a pesar de las transformaciones abruptas sufridas (sobre todo de los últimos 150 años), el territorio aun invita, si nos predisponemos a ello, a sumergirnos en atávicos paisajes que remiten a un horizonte antiguo y milenario, evidente, por ejemplo, en cada piedra, pirca, conjunto de morteros o simplemente perceptible en el hálito inmemorial del viento que cruza ancestralmente el valle de Camincosquin.

     Es en estás invitaciones y en su forma de decirlo donde el Pequeño Poeta caminante de asfaltos que luchan nos convence, veamos: habla de que esas tierras, habitadas continuamente desde hacía milenios, a su vez, estaban atravesadas por ríos y arroyos, quebradas y cerros. Dice que estaban atravesadas, pero tranquilamente uno lee habitadas; y así lo hace porque el interlocutor nos lo va sugiriendo con su embrujo.

     Habla de un territorio que aún invita a sumergirnos en atávicos paisajes que remiten a un horizonte antiguo y milenario, evidente, por ejemplo, en cada piedra, pirca, conjunto de morteros o simplemente perceptible en el hálito inmemorial del viento que cruza ancestralmente el valle de Camincosquin.

     Mirar, percibir, sentir cada piedra como milenaria; observar el paisaje como algo antiguo, diría que es un don de poetas; o bien perceptible en el hálito inmemorial del viento que cruza ancestralmente el valle de Camincosquin. El hálito inmemorial del viento… el hálito inmemorial del viento que cruza ancestralmente el valle de Camincosquin. Que cruza ancestralmente… Hálito inmemorial… fa!

 

Capítulo 4: Las familias indígenas de Cosquín: registro, derechos sobre el territorio y dinámica poblacional

 

La imposición identitaria mediante la evangelización

     Así comienza titulando nuestro historiador los párrafos que siguen, para agregar en el segundo:

    Pero, para comprender cabalmente cómo se estructuró esta “política del olvido”, debemos revisar algunos cónclaves religiosos cuya función era dirigir, administrar y ordenar la vida en las colonias. Así, durante el Concilio de Trento (celebrado entre 1545 y 1563) se “obligó” a que los indígenas adopten “el nombre de un santo de la Iglesia (…)  

     Con este obligado olvido fuimos perdiendo nuestros nombres, por ejemplo. Con este obligado olvido nos fueron amputando el idioma. Con este obligado olvido nos fueron callando, matando.

     Y fue peor aún:

     No obstante, el proceso de desarticulación de los pueblos indígenas serranos, iniciado luego de la fundación de Córdoba, se consolidó no sólo mediante esa política de encarcelamiento identitario, sino a partir de la entrega de encomiendas a diferentes invasores ibéricos; (…)

     Al obligado olvido siguió el destierro, el abandono de nuestro territorio, de nuestras familias, de nuestros afectos, de nuestras alegrías. Al obligado olvido siguió más obligado olvido, hasta olvidarnos por completo. Pero años después aparece el Pequeñín Poeta lleno de esperanzas (Memoria) y nos invita a volver a creer. Es difícil y da miedo, pero él, ellos, ahí están.

 

Capítulo 5: Las acciones políticas de los comuneros en Cosquín frente a la tormenta moderna

     Los Comuneros de Las Tunas compran sus propias tierras en 1817. Luego serían expropiados por Julio Argentino Roca. Una cita a pie de página nos sirve para definir los discursos de poder destructivo:

     No es menor, entonces, intentar desnaturalizar miradas y legalidades, asentadas por la cultura escrita, que parecieran inobjetables, inocentes, honradas, neutrales y objetivas. Al decir de Rivera Cusicanqui (2010), “hay en el colonialismo una función muy peculiar para las palabras: ellas no designan, sino que encubren.” ( p. 6)*

 

Capítulo 6: “Lo indígena” y los indígenas en la contemporaneidad coscoína

     (…) en un siglo como el XX, que se caracterizó (como su antecesor), más que por celebrar la diversidad, por intentar homogeneizarla bajo la creación de esa comunidad imaginada que es la nación.

     Sobre esta necesidad de homogenización nacional por la burocracia administrativa que nos gobernaba (y gobierna) basta recordar el aluvión anarquista que pobló esta Argentina “Crisol de Razas” a finales del siglo XIX y comienzos del XX y la necesidad de argentinizar con un Centenario patrio. Un Estado fuerte que se impone con sus rutinas administrativas donde lo escolar juega un papel vital en tal funcionamiento: el docente puede ser una pieza clave del cambio; el docente sindicalizado que lucha parece haberlo comprendido así.  Pero sigamos desandando el libro, aunque sea de manera sintética.

 

 

 

 

 

*RIVERA CUSICANQUI, S. (2010). Ch’ixinakax utxiwa. Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores. Ed. Tinta Limón.

Capítulo 7: La agonía civilizatoria del “progreso” y el renacer camiare en Cosquín

 

    El “progreso” contra los sitios sagrados Como dijimos con anterioridad, en este y en otro trabajo (Reyna, 2022) *, los sitios sagrados son aquellos espacios particular mente importantes, que han sido sacralizados por sus características históricas, espirituales y afectivas. Pueden referirse a enterratorios o antigales, corrales y viviendas antiguas, a un conjunto de morteros o a un espacio con árboles ancianos, o a lugares a donde se desarrollaron acontecimientos significativos para las familias indígenas (batallas, acuerdos, muertes, nacimientos, etc.), por poner sólo algunos ejemplos.

     Sin dudas, la autovía genera también consecuencias irreparables e irremediables en este sentido, pues ya se han dado casos de destrucción de conjuntos de morteros, tala de árboles, desarmado de pircas, profanación de tumbas, etc., lo que en muchos casos supone la imposibilidad de la reconstrucción o la vuelta a cero de esas situaciones. En referencia al descanso de los muertos, Jesús Díaz decía: “en nuestras tierras están enterrados nuestros antepasados”.

 

 

*REYNA, P. (2022). El territorio es memoria, y la memoria es territorio”. Reflexiones y diálogos camiare sobre recuerdos, espacios e Identidades Indígenas. Intersticios de la política y la cultura. Intervenciones latinoameri canas, vol. 11, no 22, 9-42. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/intersti cios/article/view/37669

     Es en este sentido que es posible pensar que las memorias, sentidos, significaciones y afectividades indígenas –que podríamos pensar que construyen contrapaisajes, paisajes otros o paisajes originarios– también son atropelladas por los proyectos modernizantes como los de la autovía. De esta manera, según las familias indígenas, estos proyectos “sacan el silencio”, valorado como posibilidad de introspección y tranquilidad. Y, paralelamente, quitan “la vista, que de acá es hermosa”.

     Esas apreciaciones y valoraciones dan cuenta, entonces, de un contrapaisaje que, como insinuábamos, no ha tenido la posibilidad de ser dimensionado como tal.

     Paisaje originario, constituido por silencios, vistas, afectividades, sí, pero no desvinculados de la sacralidad de ciertas espacialidades, de las memorias ancladas territorialmente, de los olores de los animales y las plantas medicinales, de los sonidos del viento acariciando las piedras altas de las lomas y el follaje de árboles nativos.

     Es ahí cuando la Comunión con la palabra de Reyna y los suyos se hace una en mi pecho, dejo la lectura, agarro la caja coplera o simplemente las manos, y danzando por el espacio de la casa elevo mi canto al de mis hermanos:

Soy un muertito que no descansa

en la Canchira de Cosquín

Soy un muertito que ha venido

que ha venido pa decir.

 

Soy un muertito que no descansa

en la Canchira de Cosquín

Soy un muertito que ha venido

que ha venido pa decir.

 

Se han profanado las tumbas

antigales de mi sentir

antiguos Campos Santos

y me han sacado de allí.

 

Soy un muertito que no descansa

y que volvió pa decir.

 

Soy un muertito que no descansa

y que volvió pa decir.

 

 

Capítulo 8: Epílogo: El esperanzador florecer de Tunun

 

La esperanza anda en el aire, como una copla.

La esperanza vuela por las mañanas,

se hace poncho en el hombre,

y travesura en los changos,

y se hace retoño, en el duraznito de la loma,

y retoza, largamente, cuando balan las ovejas camino de la represa.

Todo aquello que tiene el tono pardo del abandono y del olvido,

hace de la esperanza, la suprema dicha…

 

Atahualpa Yupanki

(Músico, compositor y poeta)

 

     Así da comienzo al final: con versos del memorioso cual roca Atahualpa Yupanqui, el cantor de las sendas, el decidor de silencios; tan cordobés como el Cerro “de piegras pintadas”.

     Pero empecemos hablando de “Progreso”

     El “progreso” hoy es la autovía.

     La rosarina Mariana Caserio, legisladora del departamento de Punilla por Hacemos por Córdoba, sentencia: “Nadie se puede oponer al progreso que significa esta obra”.

     Oponerse a ella representa, para los canallas e insensibles, “ser quedados”. Aunque esta forma de pensar y de calificar a los otros no es novedosa. Complementando la idea de Case rio, Ramón J. Cárcano (siendo ministro de gobierno de Córdoba a fines del siglo XIX), al referirse a las comunidades indígenas de aquel tiempo, dijo que eran “estanques de barbarie en medio de la población civilizada” (Cárcano, citado en Reyna, 2020, p. 231)*. ¿Se lo espetaba acaso a las comunidades de ayer o las del siglo XXI que nos oponemos a una autovía sin el paso legal de la consulta libre, previa e informada que prevé la ley nacional 24.071? Ya Karl Marx, en otro tiempo, para otra geografía, había vaticinado que “la historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”.

     Y así, con historia, la verdadera, la que contrapone voces (si no ¡qué historia es esta que la cuentan los que ganan! ¿Ganan realmente quienes destruyen el medio? ¿De qué inteligencia me hablan? Faltos de amor, eso son.) Pero dejemos que nuestro pequeñin, el gran poeta se despida:

 

* REYNA, P. (2020). Crónica de un renacer anunciado. Expropiación de tierras, procesos de invisibilización y reorganización comechingón en Córdoba. Ed. Ecoval.

 

     Los horizontes prehispánico, colonial y moderno, cual huayra muyoj, dijimos, se yuxtaponen y se trenzan, para permitirnos observar en el presente, eventos del pasado y del futuro, como ha quedado evidenciado en esta contribución. Reinterpretarlos y deconstruir la jerarquía entre ellos (pues el moderno se insufla y empodera para ocultar a los otros), observando rupturas y continuidades, contradicciones y solapamientos, es una tarea comunitaria, que sustenta el destino de quienes acompañamos, de lejos o más cerca, a los comuneros en la actualidad. Y si bien la historia sigue, y seguirá siendo, un campo de disputas, como reza Atahualpa al inicio de este capítulo final, “la esperanza anda en el aire, como una copla”.

 

Martín Darío Avalos

24 de octubre de 2025