ayni vol. 64
-Una hojita nomá-
En esta entrega
tres poemas de la faceta menos conocida quizás
del Comandante Ernesto “Che” Guevara
ayni es una publicación dirigida por Martín Darío
Avalos
desde barrio
Martín Fierro,
Villa Ani-Mí,
La Granja,
Córdoba, Argentina.
Octubre de 2021
¿Qué más da?
María Bárzola los guía
y hay resortes que
impulsan
a los topos combatientes:
Son mujeres no-mujeres
que duermen en sus camas,
son niños esqueletos
que maman de esas mamas;
es el hambre y la miseria,
la sed de justicia humana,
las que impulsan al
combate
a la fiera grey armada.
Ellos lanzan a Bolivia,
desde su muerte ignorada,
la anunciaron de un futuro
que la vida les cobrara.
“Cuando caigan los barones
que el estaño fabricó
y el pueblo diga: ‘son
míos’,
sobre los campos yermos,
callarán estos fusiles,
callará también el trueno,
no sonará el pututu
ni se oirán nuevos
lamentos,
y las espaldas felices
se doblarán bajo el peso
que pesa todo lo nuestro.”
Y aquí
“Soy mestizo”, grita un
pintor de paleta encendida,
“soy mestizo”, me gritan
los animales perseguidos,
“soy mestizo”, claman los
poetas peregrinos,
“soy mestizo”, resume el
hombre que me encuentra
en el diario dolor de cada
esquina,
y hasta el enigma pétreo
de la raza muerta
acariciando una virgen de
madera dorada:
“es mestizo este grotesco
hijo de mis entrañas”.
Yo también soy mestizo en
otro aspecto:
en la lucha en que se unen
y repelen
las dos fuerzas que
disputan mi intelecto,
las fuerzas que me llaman
sintiendo de mis vísceras
el sabor extraño de fruto
encajonado
antes de lograr su madurez
de árbol.
Me vuelvo en el límite de
la América hispana
a saborear un pasado que
engloba el continente.
El recuerdo se desliza con
suavidad indeleble
con el lejano tañir de una
campana.
Autorretrato oscuro
De una joven nación de raíces de hierba
raíces que niegan la rabia de América)
vengo a ustedes, hermanos norteños.
Cargado de gritos de desaliento y de fe,
vengo a ustedes, hermanos norteños,
vengo de donde venimos los “homo sapiens”,
devoré kilómetros en ritos trashumantes;
con mi materia asmática que cargo como una cruz
y en la entraña extraña de metáfora inconexa.
La ruta fue muy larga y muy grande la carga,
persiste en mí el aroma de los pasos vagabundos
y aún en el naufragio de mi ser subterráneo,
—a pesar de que se anuncian orillas salvadoras—
nado displicente contra la resaca,
conservando intacta la condición de náufrago.
Estoy solo frente a la noche inexorable
y a cierto dejo dulzón de los billetes.
Europa me llama con voz de vino añejo,
aliento de carne rubia, objetos de museo.
Y en la clarinada alegre de países nuevos
yo recibo de frente el impacto difuso
de la canción, de Marx y Engels
que Lenin ejecuta y entonan los pueblos.
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Si no hubiera tenido el cruento fin que sobrevolaba sobre él como cóndores hambrientos cuantos ya hubieran tenido su fin .
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