ayni vol. 71
-Una hojita nomá-
En esta entrega Luis L. Franco
(Belén, Catamarca
15 de noviembre de 1898,
Ciudadela, Bs. As.
1 de junio de 1988)
ayni es una publicación dirigida por Martín Darío
Avalos
desde barrio
Martín Fierro,
Villa Ani-Mí,
La Granja, Córdoba, Argentina.
Agosto de 2025
Tatuaje (1)
Toda mi
piel está tatuada
y mi sangre
y lo que lleva más allá de mi sangre.
Tatuadas
llevo noches y más noches y noches
de
tinieblas cerradas y estrellas ventaneras.
Y auroras
desfilando en vuelo de flamencos.
Y el mar
con sus mareas de ida y vuelta
como la
savia de los árboles.
Y helechos
publicando la pubertad primera de la tierra
y bosques
cobijando sus dédalos nocturnos.
Y tardos
delegados del abismo.
Y
esculturales y ágiles transeúntes de los prados.
Y pájaros
con su alta rima de canto y vuelo.
Y un simio
entre los simios izando el chato cráneo
hasta el
dintel de la conciencia
y trocando
sus remos delanteros
en sus
manos replasmantes (*) de las formas del Génesis.
Y el todo
en incesante emigración y cambio.
Y el viejo
Adán volviéndose a medias al pasado
y el aún nonato
haciendo señas desde el futuro.
(*) No se encontró
significado del término subrayado.
Nocturno 3
Con hambre y sed de soledad,
a estas orillas vino mi corazón nocturno a
pastorear sus penas.
Como en el puente de un barco mirando más allá
de las olas y la noche.
Junto a mí, con su mano sobre mi hombro,
siempre el recuerdo con sus ojos cansados,
y todas mis lejanías, holladas o vírgenes.
Tú en mí, siempre, como una patria en el pecho
de un héroe,
y mis sueños que tienen forma de ala y tienen el
color de tus ojos.
Dolorida más que una carne el alma,
y el líquido rumor de la fuente que lava las
calladas heridas.
Tu lejanía se aprieta sobre mi ansia y yo
arañando en la hondura
quiero desengarzar para mandarte la estrella más
latidora.
Viviéndote, maravillosa, en pulso y en respiro,
con la vehemente vigilia de las estrellas hasta
el alba velaré tu recuerdo;
latido a latido mediré toda la noche.
De pronto te me apareces…
¿Dónde?
Y cierro bien los ojos porque no te me vayas.
Pero no hay más que tu ausencia, la ausencia que
agranda la noche.
Hablo en nombre
del alba
al ing César A. Pipino
Los pájaros no saben qué hacer con tanto cielo.
Es sólo un puro azoro el alba
de una resurrección rasgando su sudario.
El horizonte ofrece su diadema
y el menor soplo asciende a numen.
Un viento aún azul de lejanía
viene en busca del alma velera de los pájaros
que estallan sin demora en un motín de alas,
mientras el cielo empieza a sonar en sus picos
igual que el mar suena en las caracolas.
Navidad, crecimiento. Y lo viviente
con su inmortalidad de cada día.
Los pájaros no saben qué hacer con tanto cielo.
El cielo, el cielo, el cielo
proponiendo el olvido de la tierra
como los ojos de la amada
proponen el olvido de su cuerpo.
(1)Los tres poemas
fueron extraídos de su libro Insurrección del Poema. Colihue/Hachette
1979.
Para imprimir
elija la opción folleto de ambos lados y obtendrá una hojita nomá…
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