martes, 19 de agosto de 2025

                                                               ayni vol. 71

-Una hojita nomá-

 

En esta entrega Luis L. Franco

(Belén, Catamarca 15 de noviembre de 1898,

Ciudadela, Bs. As. 1 de junio de 1988)

                               Poeta, escritor y ensayista


ayni  es una publicación dirigida por Martín Darío Avalos

desde barrio Martín Fierro,

 Villa Ani-Mí,

La Granja, Córdoba, Argentina.

Agosto de 2025



Tatuaje (1)

Toda mi piel está tatuada
y mi sangre y lo que lleva más allá de mi sangre.
Tatuadas llevo noches y más noches y noches
de tinieblas cerradas y estrellas ventaneras.
Y auroras desfilando en vuelo de flamencos.
Y el mar con sus mareas de ida y vuelta
como la savia de los árboles.
Y helechos publicando la pubertad primera de la tierra
y bosques cobijando sus dédalos nocturnos.
 Y tardos delegados del abismo.
Y esculturales y ágiles transeúntes de los prados.
Y pájaros con su alta rima de canto y vuelo.
Y un simio entre los simios izando el chato cráneo
hasta el dintel de la conciencia
y trocando sus remos delanteros
en sus manos replasmantes (*) de las formas del Génesis.
Y el todo en incesante emigración y cambio.
Y el viejo Adán volviéndose a medias al pasado
y el aún nonato haciendo señas desde el futuro.

(*) No se encontró significado del término subrayado.


Nocturno 3


Con hambre y sed de soledad,
a estas orillas vino mi corazón nocturno a pastorear sus penas.
Como en el puente de un barco mirando más allá de las olas y la noche.
Junto a mí, con su mano sobre mi hombro,
siempre el recuerdo con sus ojos cansados,
y todas mis lejanías, holladas o vírgenes.
Tú en mí, siempre, como una patria en el pecho de un héroe,
y mis sueños que tienen forma de ala y tienen el color de tus ojos.
Dolorida más que una carne el alma,
y el líquido rumor de la fuente que lava las calladas heridas.


Tu lejanía se aprieta sobre mi ansia y yo arañando en la hondura
quiero desengarzar para mandarte la estrella más latidora.
Viviéndote, maravillosa, en pulso y en respiro,
con la vehemente vigilia de las estrellas hasta el alba velaré tu recuerdo;

latido a latido mediré toda la noche.

De pronto te me apareces…
¿Dónde?
Y cierro bien los ojos porque no te me vayas.
Pero no hay más que tu ausencia, la ausencia que agranda la noche
.


Hablo en nombre del alba
                                                                    

                                                                                             al ing César A. Pipino


Los pájaros no saben qué hacer con tanto cielo.

Es sólo un puro azoro el alba
de una resurrección rasgando su sudario.
El horizonte ofrece su diadema
y el menor soplo asciende a numen.


Un viento aún azul de lejanía
viene en busca del alma velera de los pájaros
que estallan sin demora en un motín de alas,
mientras el cielo empieza a sonar en sus picos
igual que el mar suena en las caracolas.

Navidad, crecimiento. Y lo viviente
con su inmortalidad de cada día.
Los pájaros no saben qué hacer con tanto cielo.
El cielo, el cielo, el cielo
proponiendo el olvido de la tierra
como los ojos de la amada
proponen el olvido de su cuerpo.

 

(1)Los tres poemas fueron extraídos de su libro Insurrección del Poema. Colihue/Hachette 1979.


                    


Para imprimir elija la opción folleto de ambos lados y obtendrá una hojita nomá…

 

El PDF puede solicitarlo sin costo al

3525 439875

                                            ayni, reciprocidad en quechua.

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