viernes, 24 de octubre de 2025

 


Pablo Reyna -un Poeta haciendo Historia y el renacer de la esperanza-.

 

     Cuando a la ciencia Historia la llevan adelante los narrativos de la objetividad presenciamos cierto orden que imprime aún más caos a las desparejidades que se vienen sosteniendo en estos primeros años de este siglo XXI y del pasado XX y del XIX y así 500 años atrás, y 2000 más y antes incluso. La historia de la humanidad más que la historia de la lucha de clases que mencionara Marx pareciera ser la de profundización de la estupidez, la sinrazón y el sufrimiento de todos: oprimidos y opresores.

 

     Desde esta óptica que aquí se tiene de lo institucional y discursivo con gobiernos de odio y oposiciones poco empáticas surgen voces (siempre las hay), pocas, miles, por millares, que hablan de su angustias materiales y existenciales, padecimientos de injusticias simbólicas, físicas, educativas, culturales, económicas, espirituales (y tantas otras habrá que en este preciso momento no me vienen al pensamiento). Entre estas voces emerge de del historiador Pablo Sebastián Reyna, Comechingón, Poeta.

 

     Leyendo su trabajo Entre renaceres, autovías y títulos comunitarios de tierras, una aproximación a la Historia Indígena de Cosquín (1573-2023) Editorial Universitaria. Cba, 2023, surgen estás líneas de agradecimiento y divulgación del libro de Reyna entendiendo que las palabras que buscan luz deben compartirse. En este caso el material de P.R. hecha luz y difundirlo, convidarlo son actos amorosos que nos alimentan.

 

     Decíamos en el primer párrafo que P.R. es por sobre todas las cosas, Poeta; y cuando un Poeta escribe Historia y Ensayo su lectura se convierte en doblemente hermosa; sus ideas, sentires, expresadas en sus oraciones, son verdaderas prosas resplandecientes que elevan nuestra cotidianidad. Así, tenemos en Córdoba ejemplos como Julio Requena prosando sobre el multifacético Leonardo Da Vinci, Aldo Parfeniuk sobre el editor Alberto Burnichón desaparecido por la última dictadura militar argentina, Jorge Torres Roggero sobre el texto religioso de Manuel Lacunza: Últimas noticias sobre el anticristo. Córdoba y su multitud de filósofos poetas, náufragos de un territorio mediterráneo acuden a nosotros con una tabla para evitar nuestro hundimiento:

noble madero de todos mis naufragios.

¡Eso eres, Poesía!

Nos recuerda otra Cordobesa: Beatriz Ceballos Freites, poeta.

El libro

     El libro de Reyna contiene ocho capítulos, un prólogo y un anexo. Imperdibles todos. Para fundamentar nuestra afirmación de lo del poeta haciendo Historia, o sea, sobre el estilo de P.S.R, Comechingón y Poeta, nada mejor que algunas citas del mismo autor; veamos:

Capítulo 1: Historia o Historia Indígena. Nuestro Camiare (Comechingón) afirma que

     “Se ha construido histórica, antropológica, pedagógica, política, y socialmente la idea de que “la historia indígena” entra en su ocaso cuando comienza la conquista y colonización de lo que hoy conocemos como América”. 

     Pareciera que sí, que es más sencillo y defender los intereses imperantes que oponerse a ellos: ser rebelde cuesta vida. Para el vencedor desaparecer todo rastro del vencido forma parte de la victoria definitiva; por otro lado, para el oprimido, agachar la cabeza suele suponer supervivencia, a costa de humillaciones, sin contar que uno puede ser elegido pro el poder y su administración para convertirse en su alcahuete. Este asunto propio de la humanidad no se remonta solamente a los pueblos preexistentes de este continente y al invasor europeo; esta dinámica espiritual prevalece hoy en cualquier escuela primaria o iglesia de nuestras serranías cordobesas.

     Pero nuestro autor no queda imparcial frente a tal “negligencia” de olvido, no. Manifiesta él:

     Desde esta perspectiva teleológica, la “historia criolla” o “nacional”, aquella del estado moderno, comienza en 1810 con el proceso iniciado por la revolución de mayo, contando con nula o escasa presencia originaria. Y si tenemos la suerte de aparecer, desde ese periodo en adelante, nuestra presencia irrumpe desconectada de los acontecimientos considerados como más relevantes, como eventualidad o curiosidad romántica, de manera esporádica o fugaz, siempre en términos exóticos y en tanto un “otro” muy ajeno, pasivo y receptor de políticas paternalistas o punitivas, o en torno a fronteras peligrosas que prontamente dejarán paso a la “historia de la civilización”

     Y acá es cuando vemos que toma posición, identidad y desde ese lugar de autodefinición emprende su defensa que no va a ser individual sino colectiva de todo un Pueblo y su Territorio como lugar de desarrollo cultural y sagrado de su gente que veamos cuál es en toda su amplitud:

     Parafraseando al antropólogo Diego Escolar (2021), los indígenas de Cosquín, como todos los que ocupaban el actual espacio argentino, han aparecido, entonces, ligados y siendo miembros activos de la “historia criolla” o “nacional”, aunque, la mayoría de las veces, no nombrados como tales (p. 27). Gauchos, criollos, montoneros, nativos, serranos, cabecitas negras, pobres, migrantes internos, bandoleros, tejedoras, peones, lavanderas, villeros, trabajadoras y negros de mierda han sido algunas de las lúcidas nominaciones, siempre peyorativas, formuladas por los sectores dominantes, para ocultar una presencia, innegable, desde 1810.

     Y va a rematar este primer capítulo dejando bien en claro el objetivo de su trabajo autoral y desde dónde lo produce:

     Esta historia indígena de Cosquín tiene la intención de resarcir y equilibrar un poco, al menos, la balanza que sopesa los relatos sobre el pasado cordobés. Escrita por un miembro del pueblo camiare o comechingón, adolece de imparcialidad. (…) Con algunas la gunas y baches temporales, un firme posicionamiento ético-político-historiográfico y (seguramente) ausencias en cuanto a personas y acontecimientos, esta es una primera aproximación a ese pasado-presente coscoíno, a 450 años del primer intento de expropiación territorial sufrido por la población local.

 

Capítulo 2: Por qué y desde dónde, escribimos esta historia

     El segundo capítulo da cuenta de:

     Los últimos meses de 2022 la Comunidad Indígena de Las Tunas (también llamada Comunidad Indígena de Cosquín), perteneciente al pueblo camiare (comechingón), estaba litigando, una vez más, en defensa de su territorio. El avance de la denominada “Autovía de Punilla” ponía en riesgo no sólo las tierras, los lugares sagrados6, la mantención de una economía basada en la cría de animales y la recolección de frutos y plantas medicinales, sino también diversas memorias y una historia muy rica en relación al pasado-presente originario.

     Continúa con el registro de la presentación fallida que fue el 16 de diciembre de 2022 en los tribunales de Cosquín, allí pretendían entregar por escrito una nota, pero…

     Lamentable y casualmente, ese día, los Tribunales amanecieron con sus puertas principales cerradas y custodiadas por personal policial, por lo que la actividad se realizó en la vereda de una institución pública que supuestamente es de acceso abierto a toda la ciudadanía.

     Con puertas cerradas la comunidad igualmente realizó un acto dando muestras de organización ciudadana. Esta acción de lucha colectiva (Pablo es un colectivista), sumada a charlas previas que él menciona

     (…)  ya desde la “Primera Caminata…*” del año anterior veníamos pensando en conjunto con Jesús Díaz, uno de los comuneros de Las Tunas, la posibilidad de concretar una investigación histórica en torno a las familias indígenas de Cosquín.

     Me encanta imaginarlo a nuestro Poeta Camiare caminando las calles con sus cumpas imaginando grandes acciones reivindicativas que siempre son luminosas, así, pasito a pasito por el asfalto muerto que es cuando pareciera cobrar algo de su antigua vida de piedra montaraz.

 

   *Se refiere a la “Primera Caminata de los Pueblos Indígenas de Córdoba”. Ver más en https://latinta.com.ar/2021/09/pueblos-originarios-cordoba-colonial

     La nota que pretendían entregar en mano correspondía a la solicitud de una Audiencia Pública por el juicio de expropiación contra la Comunidad Indígena por parte de la empresa Caminos de Las Sierras para la cosntrución de la llamada “Autovía de Punilla”.

     En cuanto al armado de la presente investigación que hoy es este libro P.Reyna sostiene que

     Sin embargo,(…) , estaba atravesado, desde el inicio, por una certeza: la reconstrucción de esta historia no partía de un capricho individual. Por el contrario, era una historia “por demanda” de un colectivo conforma do no sólo por la Comunidad Indígena de Cosquín, sino por quienes estábamos acompañando las decisiones de los comuneros.

     Y cierra el capítulo diciendo (y perdón que sea tan extenso en las citas, pero leerlo a él es lo mejor que nos puede pasar a los interesados aquí reunidos.

       Pero una cuestión más quisiera resaltar antes de avanzar sobre lo que nos reúne: grata, y fortuitamente, contaba con algo no menor, y que generalmente ha sido menospreciado por generaciones anteriores de historiadores: los múltiples testimonios y memorias de las familias indígenas actuales de Cosquín. Y sin dudas, esto último hacía que el pasado no pareciera tan lejano, frío y distante, como suele suceder aun para quienes “trabajamos” cotidianamente con él. Sentía, de alguna manera, –en realidad es una constante cuando investigo sobre lo indígena en Córdoba– que la contemporaneidad coscoína estaba más que nunca (y, en este caso, bastante evidentemente) nutrida de fenómenos históricos de distintas intensidades y duraciones que, contradictoria o complementariamente, se arremolinaban a cada paso que daba. Un huayramuyoj* que conjugaba pasa do-presente-futuro, apellidos de familias y estrategias políticas, reafirmaciones y ocultamientos identitarios, paisajes, des montes y despojos, esperanzas y miedos contenidos por años. Eso es lo que es esta breve historia indígena de Cosquín. Que surgió por necesidad y demanda colectiva y con la intención de suturar tres horizontes históricos (que en el próximo capítulo explicaré), para comprender el presente y soñar un futuro otro en la localidad serrana

 

Capítulo 3: Cosquín y sus horizontes históricos

     En las tierras bautizadas como “La Punilla” (nos dice Reyna) por los ibéricos, se encontraban varios pueblos camiare o serranos al momento de la invasión extranjera del siglo XVI: Quisquisacate o Quisqui henen (que se localizaba en gran parte bajo el actual lago San Roque), Tohahen (desde Santa María de Punilla a Bialet Massé, al sur del actual Cosquín), Tininpalas (hoy Huerta Grande), Camincosquin (hoy Valle Hermoso), Escobasacat (hoy Es cobas y Charbonier en la parte norte), Sequesjaque (también hacia el norte del valle), Olahen y Ayampitin (hacía el poniente), Yacaysacat   y   Calachasat   (hoy Cosquín),  entre

 

 

* Remolino, en quechua. (Nota de P.R.)

otros tantos que podemos consultar en el mapa que Aníbal Montes confeccionó para su famoso Nomenclador cordobense de toponimia autóctona, de 1951.

     Esas tierras, habitadas continuamente desde hacía milenios, a su vez, estaban atravesadas por ríos y arroyos, quebradas y cerros; algunos ya desaparecidos, sea por la urbanización moderna y el desvío de cursos de agua, sea por el desmonte y la voladura de algunas lomas en búsqueda de minerales.

     Sin embargo, y a pesar de las transformaciones abruptas sufridas (sobre todo de los últimos 150 años), el territorio aun invita, si nos predisponemos a ello, a sumergirnos en atávicos paisajes que remiten a un horizonte antiguo y milenario, evidente, por ejemplo, en cada piedra, pirca, conjunto de morteros o simplemente perceptible en el hálito inmemorial del viento que cruza ancestralmente el valle de Camincosquin.

     Es en estás invitaciones y en su forma de decirlo donde el Pequeño Poeta caminante de asfaltos que luchan nos convence, veamos: habla de que esas tierras, habitadas continuamente desde hacía milenios, a su vez, estaban atravesadas por ríos y arroyos, quebradas y cerros. Dice que estaban atravesadas, pero tranquilamente uno lee habitadas; y así lo hace porque el interlocutor nos lo va sugiriendo con su embrujo.

     Habla de un territorio que aún invita a sumergirnos en atávicos paisajes que remiten a un horizonte antiguo y milenario, evidente, por ejemplo, en cada piedra, pirca, conjunto de morteros o simplemente perceptible en el hálito inmemorial del viento que cruza ancestralmente el valle de Camincosquin.

     Mirar, percibir, sentir cada piedra como milenaria; observar el paisaje como algo antiguo, diría que es un don de poetas; o bien perceptible en el hálito inmemorial del viento que cruza ancestralmente el valle de Camincosquin. El hálito inmemorial del viento… el hálito inmemorial del viento que cruza ancestralmente el valle de Camincosquin. Que cruza ancestralmente… Hálito inmemorial… fa!

 

Capítulo 4: Las familias indígenas de Cosquín: registro, derechos sobre el territorio y dinámica poblacional

 

La imposición identitaria mediante la evangelización

     Así comienza titulando nuestro historiador los párrafos que siguen, para agregar en el segundo:

    Pero, para comprender cabalmente cómo se estructuró esta “política del olvido”, debemos revisar algunos cónclaves religiosos cuya función era dirigir, administrar y ordenar la vida en las colonias. Así, durante el Concilio de Trento (celebrado entre 1545 y 1563) se “obligó” a que los indígenas adopten “el nombre de un santo de la Iglesia (…)  

     Con este obligado olvido fuimos perdiendo nuestros nombres, por ejemplo. Con este obligado olvido nos fueron amputando el idioma. Con este obligado olvido nos fueron callando, matando.

     Y fue peor aún:

     No obstante, el proceso de desarticulación de los pueblos indígenas serranos, iniciado luego de la fundación de Córdoba, se consolidó no sólo mediante esa política de encarcelamiento identitario, sino a partir de la entrega de encomiendas a diferentes invasores ibéricos; (…)

     Al obligado olvido siguió el destierro, el abandono de nuestro territorio, de nuestras familias, de nuestros afectos, de nuestras alegrías. Al obligado olvido siguió más obligado olvido, hasta olvidarnos por completo. Pero años después aparece el Pequeñín Poeta lleno de esperanzas (Memoria) y nos invita a volver a creer. Es difícil y da miedo, pero él, ellos, ahí están.

 

Capítulo 5: Las acciones políticas de los comuneros en Cosquín frente a la tormenta moderna

     Los Comuneros de Las Tunas compran sus propias tierras en 1817. Luego serían expropiados por Julio Argentino Roca. Una cita a pie de página nos sirve para definir los discursos de poder destructivo:

     No es menor, entonces, intentar desnaturalizar miradas y legalidades, asentadas por la cultura escrita, que parecieran inobjetables, inocentes, honradas, neutrales y objetivas. Al decir de Rivera Cusicanqui (2010), “hay en el colonialismo una función muy peculiar para las palabras: ellas no designan, sino que encubren.” ( p. 6)*

 

Capítulo 6: “Lo indígena” y los indígenas en la contemporaneidad coscoína

     (…) en un siglo como el XX, que se caracterizó (como su antecesor), más que por celebrar la diversidad, por intentar homogeneizarla bajo la creación de esa comunidad imaginada que es la nación.

     Sobre esta necesidad de homogenización nacional por la burocracia administrativa que nos gobernaba (y gobierna) basta recordar el aluvión anarquista que pobló esta Argentina “Crisol de Razas” a finales del siglo XIX y comienzos del XX y la necesidad de argentinizar con un Centenario patrio. Un Estado fuerte que se impone con sus rutinas administrativas donde lo escolar juega un papel vital en tal funcionamiento: el docente puede ser una pieza clave del cambio; el docente sindicalizado que lucha parece haberlo comprendido así.  Pero sigamos desandando el libro, aunque sea de manera sintética.

 

 

 

 

 

*RIVERA CUSICANQUI, S. (2010). Ch’ixinakax utxiwa. Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores. Ed. Tinta Limón.

Capítulo 7: La agonía civilizatoria del “progreso” y el renacer camiare en Cosquín

 

    El “progreso” contra los sitios sagrados Como dijimos con anterioridad, en este y en otro trabajo (Reyna, 2022) *, los sitios sagrados son aquellos espacios particular mente importantes, que han sido sacralizados por sus características históricas, espirituales y afectivas. Pueden referirse a enterratorios o antigales, corrales y viviendas antiguas, a un conjunto de morteros o a un espacio con árboles ancianos, o a lugares a donde se desarrollaron acontecimientos significativos para las familias indígenas (batallas, acuerdos, muertes, nacimientos, etc.), por poner sólo algunos ejemplos.

     Sin dudas, la autovía genera también consecuencias irreparables e irremediables en este sentido, pues ya se han dado casos de destrucción de conjuntos de morteros, tala de árboles, desarmado de pircas, profanación de tumbas, etc., lo que en muchos casos supone la imposibilidad de la reconstrucción o la vuelta a cero de esas situaciones. En referencia al descanso de los muertos, Jesús Díaz decía: “en nuestras tierras están enterrados nuestros antepasados”.

 

 

*REYNA, P. (2022). El territorio es memoria, y la memoria es territorio”. Reflexiones y diálogos camiare sobre recuerdos, espacios e Identidades Indígenas. Intersticios de la política y la cultura. Intervenciones latinoameri canas, vol. 11, no 22, 9-42. https://revistas.unc.edu.ar/index.php/intersti cios/article/view/37669

     Es en este sentido que es posible pensar que las memorias, sentidos, significaciones y afectividades indígenas –que podríamos pensar que construyen contrapaisajes, paisajes otros o paisajes originarios– también son atropelladas por los proyectos modernizantes como los de la autovía. De esta manera, según las familias indígenas, estos proyectos “sacan el silencio”, valorado como posibilidad de introspección y tranquilidad. Y, paralelamente, quitan “la vista, que de acá es hermosa”.

     Esas apreciaciones y valoraciones dan cuenta, entonces, de un contrapaisaje que, como insinuábamos, no ha tenido la posibilidad de ser dimensionado como tal.

     Paisaje originario, constituido por silencios, vistas, afectividades, sí, pero no desvinculados de la sacralidad de ciertas espacialidades, de las memorias ancladas territorialmente, de los olores de los animales y las plantas medicinales, de los sonidos del viento acariciando las piedras altas de las lomas y el follaje de árboles nativos.

     Es ahí cuando la Comunión con la palabra de Reyna y los suyos se hace una en mi pecho, dejo la lectura, agarro la caja coplera o simplemente las manos, y danzando por el espacio de la casa elevo mi canto al de mis hermanos:

Soy un muertito que no descansa

en la Canchira de Cosquín

Soy un muertito que ha venido

que ha venido pa decir.

 

Soy un muertito que no descansa

en la Canchira de Cosquín

Soy un muertito que ha venido

que ha venido pa decir.

 

Se han profanado las tumbas

antigales de mi sentir

antiguos Campos Santos

y me han sacado de allí.

 

Soy un muertito que no descansa

y que volvió pa decir.

 

Soy un muertito que no descansa

y que volvió pa decir.

 

 

Capítulo 8: Epílogo: El esperanzador florecer de Tunun

 

La esperanza anda en el aire, como una copla.

La esperanza vuela por las mañanas,

se hace poncho en el hombre,

y travesura en los changos,

y se hace retoño, en el duraznito de la loma,

y retoza, largamente, cuando balan las ovejas camino de la represa.

Todo aquello que tiene el tono pardo del abandono y del olvido,

hace de la esperanza, la suprema dicha…

 

Atahualpa Yupanki

(Músico, compositor y poeta)

 

     Así da comienzo al final: con versos del memorioso cual roca Atahualpa Yupanqui, el cantor de las sendas, el decidor de silencios; tan cordobés como el Cerro “de piegras pintadas”.

     Pero empecemos hablando de “Progreso”

     El “progreso” hoy es la autovía.

     La rosarina Mariana Caserio, legisladora del departamento de Punilla por Hacemos por Córdoba, sentencia: “Nadie se puede oponer al progreso que significa esta obra”.

     Oponerse a ella representa, para los canallas e insensibles, “ser quedados”. Aunque esta forma de pensar y de calificar a los otros no es novedosa. Complementando la idea de Case rio, Ramón J. Cárcano (siendo ministro de gobierno de Córdoba a fines del siglo XIX), al referirse a las comunidades indígenas de aquel tiempo, dijo que eran “estanques de barbarie en medio de la población civilizada” (Cárcano, citado en Reyna, 2020, p. 231)*. ¿Se lo espetaba acaso a las comunidades de ayer o las del siglo XXI que nos oponemos a una autovía sin el paso legal de la consulta libre, previa e informada que prevé la ley nacional 24.071? Ya Karl Marx, en otro tiempo, para otra geografía, había vaticinado que “la historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”.

     Y así, con historia, la verdadera, la que contrapone voces (si no ¡qué historia es esta que la cuentan los que ganan! ¿Ganan realmente quienes destruyen el medio? ¿De qué inteligencia me hablan? Faltos de amor, eso son.) Pero dejemos que nuestro pequeñin, el gran poeta se despida:

 

* REYNA, P. (2020). Crónica de un renacer anunciado. Expropiación de tierras, procesos de invisibilización y reorganización comechingón en Córdoba. Ed. Ecoval.

 

     Los horizontes prehispánico, colonial y moderno, cual huayra muyoj, dijimos, se yuxtaponen y se trenzan, para permitirnos observar en el presente, eventos del pasado y del futuro, como ha quedado evidenciado en esta contribución. Reinterpretarlos y deconstruir la jerarquía entre ellos (pues el moderno se insufla y empodera para ocultar a los otros), observando rupturas y continuidades, contradicciones y solapamientos, es una tarea comunitaria, que sustenta el destino de quienes acompañamos, de lejos o más cerca, a los comuneros en la actualidad. Y si bien la historia sigue, y seguirá siendo, un campo de disputas, como reza Atahualpa al inicio de este capítulo final, “la esperanza anda en el aire, como una copla”.

 

Martín Darío Avalos

24 de octubre de 2025

jueves, 16 de octubre de 2025

 


En el hundimiento del tiempo

-Un acercamiento a Juan Burghi-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Martín Darío Avalos

ayni

-2025-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1ra edición. Se imprimen, cosen, prensan y arman en casa.  

Octubre 2025.

    

Contacto con el autor: aynilibros@gmail.com y aynilibros.blogspot.com

Facebook: Martín Avalos

 

Tel: 3525 43 9875

En el hundimiento del tiempo

-Un acercamiento a Juan Burghi-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el hundimiento del tiempo -un acercamiento a El paisaje y su voz de        Juan Burghi-

 

Hoy recuerdo la voz de aquellas cosas

simples y buenas que a la infancia mía

hablaron elocuentes y a porfía

compartiendo sus horas más dichosas.

 

     Los versos son los que abren el libro y nos anuncian su contenido: El recuerdo de las cosas simples y buenas, quizás único tesoro del Ser.

 

     En sus glosas el poeta personifica la naturaleza estableciendo una empatía ejemplar: La noche ha permanecido largamente pensando sombras, (…) Sólo un oído atento y poblado de silencios puede escuchar esas elocuencias que nos menciona en los versos que sirven de pórtico y con los que aquí también iniciamos el recorrido de sus páginas.

 

     Atento al sol que se inmiscuye por espacios cumpliendo su labor lumínica: Primero disipó hasta la última sombra del más oculto rincón (…)  La glosa lleva por título Sol en el jardín y está dedicado A mi mujer. Uno no sabe si el astro sirve de excusa para nombrarla y describirla a ella. Todo el día estuvo trabajando en el jardín este sol estival, ancho y generoso.  Burghi gozó y fue también él, me figuro, calor de hogar con ese dejo de religiosidad: La tarde ya se acaba. El jardín, huérfano de sol y pensando en él, se recoge un poco cansadamente en una penumbra hecha de sombra y misterio, y se duerme en olor de tierra mojada.

 

     Juan Burghi publica este libro, según el volumen que tengo en mis manos, en 1966 de Editorial Huemul. Pero su voz es mucho más antigua; se me figura que bien podría haber estado ese sentir a comienzos de siglo, más aún, en el nacimiento de la campaña de colonización y antes también; tiene un mirar de la tierra que es ligazón a ella y al cielo: Burghi habla como un profeta:

     Ahora la tarde se ha detenido en su copa inmensa y queda extática en su encantamiento de lumbre. Parece que el árbol la sueña (…) dice en Un eucalipto. Claro está que el sueño del árbol, esa tarde soñada, ese sueño digo, no puede ser nocivo. (…) habrá soñado otras tardes iguales, muchos, muchos años atrás, y lo mismo soñará otras dentro de muchos, muchos años, cuando nosotros ya no estemos… culmina. Al final, lo sabe, sólo estará la lumbre y el sueño del árbol. Bello destino humano poder desaparecer y ser consciente de la continuidad de aquella armonía que reinó y reinará, aunque hoy sea nebulosa en esta honditud del tiempo. 

     ÉL personifica la naturaleza toda (viva-inerte) y establece comparaciones entre Seres manifestando quizás la convicción panteísta del todo en uno. Quizás, digo, no hay comparaciones sino sólo continuaciones de un mismo Ser en distintas manifestaciones; veamos:  Abejas, sus alas, escamas de sol. El sol como corazón del que se deprenden chispitas de su esencia ¿sabías que sos chispitas del sol? ¿Sabías que ella, él, también lo son? ¿qué hacer entonces? Sólo el amor la sabe, sólo el amor.

     Lo de las abejas, escamas de sol, lo dice en el capítulo Un cerro, allí también expresa que Del alveolo o jacilla* que el sol ha colmado ya, (…) y me resulta tan acertado ese asterisco. Porque para quienes no sabemos todos los significados (mucho menos otros idiomas como francés o latín) amena la lectura e impulsa su continuidad; así es como al final del libro existe un vocabulario de los términos que se creyó indispensable hacer mención y significar. Pero Jacilla además resulta sorprendente porque el amigo (a esta altura uno ya siente una afinidad de por vida), el amigo Juan conoce tipos de huellas, de vestigios. Entonces Jacilla no es sinónimo de las antes mencionadas, sino que es una marca específica, la que deja un elemento que ha estado allí por mucho tiempo. Veamos cómo lo explica el libro: Jacilla: huella o señal que una cosa deja sobre la tierra en que ha permanecida durante algún tiempo. Y lo mismo, o distinto, sucede con el significante releje: rodada. Huella que marcan en el camino las ruedas de los vehículos. Si habremos hecho eso con el pequeño colectivo en épocas de abundante y continuas lluvias: seguir la huella de los camiones por el callejón; y así habrá hecho el vecino de la camioneta, el del auto y la motito: seguir el releje.  Pero volviendo a nuestro autor, es de una ternura que sorprende en la era del plástico y la luz artificial el que un poeta te haga detener en lo pequeño de la tierra y su silencio.

     Prosiguiendo con el capítulo Un cerro nos refiere en su tercer párrafo: A tiempo que se asciende se borra el sendero y acrece la aridez, donde sólo medra* algún cacto. Rocas y más rocas con expresión de castidad* y ascetismo* (…)  respetamos el uso de asterisco y creemos oportuno señalar lo que refiere en el vocabulario para ser fiel al texto de origen:

*medrar: crecer, tener aumento o progreso los animales y plantas.

*castidad: virtud opuesta a los goces carnales.

*ascética: dícese de quien se dedica a la práctica y ejercicio de la perfección espiritual.

     A nosotros nos interesa resaltar la visión que tiene nuestro caminante de esas piedras en las alturas: verdaderos monjes y/o monjas de la contemplación y la adoración a la creación. Ya en anteriores oportunidades me referí a los cuatro temperamentos de la ciencia del Yoga: Gnani, Bhakti, Hata y Karma. El Bhakti es el devocional y expansivo. Inquieto y molestoso para el resto muchas veces. Me fascina pensar en las piedras cuya rigidez y quietud son extremas como seres bhaktis. Quizás el mayor grado de un bhakti sea aspirar a ser piedra.

     Pero retornando a Un cerro nos dice de una vertiente: vena cordial del cerro, rúbrica fresca en la sequedad de los peñascales*… ¡No puedo menos que felicitar la comparación biófila y de amor de nuestro escriba!

     En Verano nos menciona que como Las mínimas palpitaciones de la Naturaleza, las registraban nuestros sentidos despiertos, nuestra sensibilidad aguzada. Hablar de palpitaciones de la Naturaleza es mencionar el ¡pulso cósmico! ¡Pulsación de la que formamos parte! Si se pudiera introducir un emoji en el texto ¡pondría el del abrazo!

     En el pasaje Una cumbre nos dice de ella que Nos atraía el misterio de su altura soledosa*, su vecindad de cielo.

 

 

 

 *Peñascal: sitio o lugar cubiertos de peñascos.

(Diremos de peñascos: prominente masa de tierra que sobresale de las tierras más bajas)

*Soledoso: Solitario. Que tiene soledad.

   Nos interesa resaltar ese lenguaje de barrio, vio; esa cosa tan nuestra de bajo la sombra de un árbol y tan cercana a lo sagrado: su vecindad de cielo. La cotidianidad de lo sagrado. Lo Sagrado como lugar y momento que se hace presente todo el tiempo, siempre ahí, acá. ¿Ud. es vecino de lo Sagrado, puro, inocente o se codea con el fuego de los vicios que lastiman? ¿Ud. Ejercita la pureza de su cándido corazón o la flagela con violencias? ¿Ud. lee Burghi o se distrae con consumos que lo vacían? Ud. ¿Me quiere? Yo sí a Ud. ¡Dele habitemos la cumbre del cariño! ¡Vamos! Y desde ahí bebamos gustando la intimidad y el frío entrañable de la piedra. Como nos dice nuestro autor sabiendo que en el fondo la piedra es agua, que es su alma. ¿Y qué haremos escalando por esas sendas? Llegaremos a la cumbre donde: La coronan enhiestos peñascos de extraña lisura, ceñidos de silencio y soledad, teñidos de un gris  verdoso de líquenes y cardenillo que los sella de eternidad, como si ahí se hubiese detenido el tiempo en una espera indefinida. (…) Arriba cielo, mucho cielo, todo el que se quiera; y en él, sobre nosotros, un águila describe anchos círculos morosos que acentúan la inmensidad.

 

     En Un monte de talas describe una cualidad del silencio; diría que se refiere siempre al silencio bueno. Bien sabemos que existe un silencio que eleva y otro que hunde, un silencio que permite acercarse a La Voz y otro que atormenta con multitud de voces y gritos. Pienso en nuestro querido Néstor Didier* y su Pedagogía del Silencio donde nos dice entre tantas bellas reflexiones: El silencio es el verdadero útero de la palabra. Hace poco en una  breve  charla  que   daba   entre poesía y música en el pueblo nos refería esa magnífica conclusión que ya le he escuchado decir otras veces: El ser humano es el resultado de su introspección.

¡Qué hermoso esto de acumular silencio! Pero volviendo a Un monte de talas nos refiere J. B.: (…) la luz es más luz por contraste con la sombra interna, sombra húmeda y perfumada de vejez y misterio (…) Y más adelante en el párrafo siguiente:

*Néstor Didier, Pedagogía del Silencio, 4ta edición del 2018, Ed. Brujas, Córdoba.

Mundo aparte y cabal de perfecta unidad, pleno de vida, de sugestión y misterio, de expresiones propias, de acentos y rumores que rasgan su silencio blando, en el que flota un aire de eternidad, el mismo que habrá alentado al comienzo de la Creación, el mismo que alentará al final de ella… ¿Cuánto silencio tengo en mi vida? ¿Qué lugar ocupa y cuánto alienta mis pasos y sentadas? ¿Es el Silencio el verdadero Dios? Silencio amigo y maestro en ti hallaré respuestas una y otra vez…

 

     Este arroyo

 (…) pasa rasando la heredad que nos alberga. El saberse heredero del entorno natural, hijo, nieto de la piedra y el ave. (…) con un parpadeo de perplejidad. Porque la poesía no sólo es bálsamo y refugio, también es violencia que desoprime, que libera.

 

     Un valle

     (…) Por la hendidura del cielo, la noche desciende y sorbe el valle.

 

     Una landa

     (…) ese aire de orfandad de las cosas sumidas en el olvido, y que se acentuaba al anochecer o en los días grises del invierno, sin que siquiera el sol, aun en sus horas mejores, consiguiera alegrarlas.

 

     Un río

    Y el río se torció angustiadamente, mirándose a sí mismo, mirándose él sin conocerse. Y se hundió en el mar…

Gabriel Miró -El río y él-

     ¿No es esto otra cosa que la conciencia de la muerte? ¿No es duelar antes del hecho doloso? Conciencia del cambio irrevocable. Otra vez Yupanqui: Vuélvete, me dijo el río llorando…El ser humano como un ser natural y tercamente conservador.

     Siempre hablando del río nos dice más adelante que la corriente “gime alborotada, se rompe en pedazos que se unen de nuevo” como nuestras emociones intentando dar siempre con el curso estable del sentimiento. Qué simpática metáfora de nuestros sentires: -Dejá, le diría al entusiasta o colérico, dejá que ya la correntada pasa y todos queremos descansar en la laguna (aunque nos espere el mar). No te aumentes tempestades:  La lluvia sobre él, es sólo una redundancia. (…) Acaso piensa que la vida es sólo eso: un dulce transcurrir inacabable. (Cla que pienso en Gaza y lo de dulce me muerde el estómago).

 

     Un anochecer en el valle

     El poeta del tiempo perenne de la flor y la gota de rocío nos regala estampas y reflexiones de crecimiento espiritual:

Estamos junto a un embalse, contemplando el agua -siempre el agua-, un agua límpida y transparente, toda alma; un agua tan delicada y tierna, que apenas un insecto la roza con sus extremidades casi invisibles, se eriza y estremece como una piel sensible hasta la hiperestesia*; un agua hecha quietud y silencio, un silencio claro y luminoso, de una luminosidad auri-rosada, que por refracción del cielo, le impregna el sol, caído ya tras la serranía.

    

 

*Hiperestesia: sensibilidad exagerada y dolorosa.

     Existe además una conjunción tan perfecta entre el agua y la luz, que no sería posible determinar el límite en cada una de ellas, pues ambas se confunden en la superficie del caudal.

     La extensa cita no podía ser recortada, no se deseaba, porque el deseo era compartir todo; un deseo totalizador de bienestar social planetario. ¡Frente a ese estanque todos los seres, todas las culturas, todos los idiomas, todo el amor!

Se ahondan el silencio y el misterio.

 

     Campo raso

     En un campo raso nuestro vate despliega todo su espíritu ante la magninidad del paisaje y así logra es desenlace y desarrollo del alma humana en conexión con la universal donde el pasado retorna: un amor que en nosotros es ancestral y entrañable. Aunque con memoria de los dolores vividos: Y sentimos la tristeza del paisaje, porque el paisaje campesino tiene siempre, en lo íntimo, un gesto desganado y triste, una expresión de cansancio viejo, de dolor antiguo. Como cuando uno entra en esas antiguas iglesias en los despoblados parajes y siente el dolor del indio, del criollo, del gaucho amañao. Memoria que late en las construcciones conviviendo con el mismo olvido: A medida que el oro se enfría, la luz decrece y una sensación de ausencia, de olvido total, definitivo, agobia la planicie muda…

 

     Árbol talado

     Quién pudiera ser ante la tala o el brote pristino como esa mañana que nos describe breve y sustanciosamente nuestro Burghi: la mañana estival se ha quedado suspensa y parece contemplarse a sí misma(…).

 

     Paisaje y momento

     (…) iluminado por la sonrisa azul de Dios (…) Imagen con la que recordé un poema de mi hija Irupé con 6 años:

Lloras y qué

Confía en ti

Y verás la magia de tu alma

Mi sonrisa verde

Al brillo de Jesús.

 

Irupé Avalos Mignone

     Las almas grandes ven a Dios en todo. Como nos lo muestra en Lluvia en la huerta: (…) parábola del arco-iris conque Dios rubrica gloriosamente los cielos.

 

 

     Un tajamar

 

     En la quietud del lago a veces la voz susurra, a veces el silencio habla, a veces la mirada del mismo tajamar enciende logrando la unidad: (…) desgarra la seda del silencio (…) (pues) el paisaje se integra con el corazón.

 

    

     Casa campesina

 

     Porque en el monte la casa es parte si se vive acorde; el monte es hábitat y el hogar en su interior tiene su pulso: dentro y fuera el hombre y la mujer también son monte.

     (…) los pájaros entonan la alabanza del día, las abejas salmodian* oficiando su ritual fecundo, (…) las cigarras se desgarran enloquecidas en el afán de ayudar al sol a pintar los frutos. Todo es un perfecto orden cósmico, y culmina Burghi

 

 

*Salmodian: entonar salmos.

reconociendo a los seres naturales: Regreso cuando media el día. Lo dicen los árboles que ya recogen su sombra y la pliegan al pie. (…).

 

 

     Una acequia

 

     (…) que pareciera beberse a grandes tragos a sí misma…

     (…) fugaz y eterna como el tiempo…

     (…) y semeja adentrarse con todo el sol y el cielo que en sí lleva, para alumbrar la oscuridad de las raíces y ayudarlas (…)

¿Qué poder agregar?

     La identidad al agua también la leemos en Un salto de agua

     A veces, hablaba sola o canturreaba entre juncos; sonreía en los recodos o se distraía en algún remanso, donde se demoraba para copiar las nubes hasta en sus mínimas ramosidades* y las frondas en sus más finos calados, con los bordes desvanecidos    en    sutilísimas    formas violáceas, un trémulo encaje; todo ello recogido tan delicadamente, que no parecía un paisaje copiado, sino, más bien, soñado  por  el  corazón  del  agua  que,  a

 

 

*Ramosidad: estrías en las nubes que afectan las formas de ramas.

fuerza de aquietarse, se quedaba dormida…

     Un agua con corazón; un agua con pasado y deseos; un agua con penas; un agua intervenida quirúrgicamente de urgencia; un agua en estado de coma.

 

 

     Tarde gris

 

     Una expresión de soledad y desamparo flota en el paisaje, sin un canto ni un vuelo, adolorido como si la ausencia del sol fuese definitiva.      

   

     Vivir todo el otoño con su color, desteñido por el gris de la tristeza, y así, sentado, vivir todo el invierno que llega; si en definitiva el triste es un idiota que sufre.

 

     Tarde en el mar

    Lumbre y silencio

     Y en esa soledad y tristeza, en ese abandono sentado: lumbre y silencio. “Y así mismo no me acabo” andando las numerosas sendas sin rumbo.

 

     Tarde otoñal

     Sueña transido de lumbre. (…)

Traspasado de dolor la luz no lo ilumina quizás, sólo la sombra proyectada ve de espaldas a la claridad; mira las oscuridades lejanas impresión de honduras en el tiempo. Y ante esa verdad parcial agobio de inmensidad y la profunda congoja por nuestra irremediable fugacidad…

 

     Un pedregal

     Pero aun lo más endurecido es incapaz de sustraerse a la magia de la belleza. Es así que, en maravillosas noches de plenilunio, cuando la luna tiende sobre él, amorosamente, sus cándidos velos de novia y toda la paramera* de ese peñascal -que imaginábamos ausente o muerta y sólo estaba dormida- despierta emocionada y, con timidez, asoma en la lisura de algún peñasco, donde resplandece y vibra enternecida…

 

 

 

*Paramera: Territorio de páramos: terreno yermo y desabrigado; figurativo: frío y desamparado.

     Aquellos días

     Hoy, al recordarlo, sospechamos que fue ahí donde se encendió en nosotros esa llama poética que, desde entonces, no se apagó jamás, y que a lo largo de la vida, si bien pudo impedir que nos dedicáramos a menesteres utilitarios, en cambio nos iluminó en las horas oscuras y espiritualizó nuestra existencia, embelleciéndola.

     Así, con ese final luminoso nuestro Juan Burghi finaliza hundiendo el tiempo y dando paso a la eternidad de la paz.

    

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Burghi:

 

     Nació en 1899 en Montevideo, Uruguay, en el "Rincón del Cerro". El poeta cerrense habló alguna vez de su ciudad natal como: El sitio de los variados panoramas geográficos. Uruguayo como Romilio Risso, Anibal Sampayo que desandaremos en otras oportunidades.

 

     Se trasladó a la Argentina en el año 1907, donde hizo amistades como la de Leopoldo Lugones, y allí vivió y estableció su hogar. Aquí nacieron sus hijos y aquí desarrolló su tarea literaria, con amor a la naturaleza regional, a lo telúrico, en especial dirigido a los niños y adolescentes.

 

     En 1970 recibió el "Laurel de Plata" como poeta, galardón que asignaba el Rótary Club de Buenos Aires a aquellas personalidades que por sus méritos humanos y los logros obtenidos en sus empeños científicos, artísticos, técnicos, culturales, pudieran ser señalados públicamente.

 

Libros publicados (pueden ser alrededor de 20 sus publicaciones):

 

Zoología Lírica

Motivos de Pájaros

Pájaros nuestros

El paisaje y su voz

Madre-Tierra

Luz en la Sierra

Oro de Otoño

Motivos de Árboles

Aves Nuestras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas anotaciones:

 

Sobre Publicaciones ayni: ayni es un término Quechua que aprendí en un curso en el ICA (Instituto de Culturas Aborígenes) y que significa “Reciprocidad” La reciprocidad sería el principio básico para el equilibrio en la vida; si contamino la tierra rompo el equilibrio   y   nos espera la escasez, enfermedad y dolor. Si en cambio cuido a la naturaleza mantendré un ambiente sano. Lo mismo sucede con las relaciones humanas. Me sentí tan identificado con este concepto que lo adopté para definir lo que interpreto es mi filosofía de vida.

 

     Publicaciones ayni es el método más práctico que hallé para continuar con mis necesidades comunicativas.

 

Sobre Martín Darío Avalos: lector apasionado y escritor en búsqueda de la palabra justa que hallé en Dios. De oficio Maestro de primaria, nací en Cba capital en el barrio obrero Ampliación Palmar y vivo actualmente en Barrio Martín Fierro, Villa Ani Mí, La Granja, Córdoba, Argentina.

 

Publicaciones ayni del mismo autor:

 

1- Y Punto… (relatos, 2006)

2- Panacea (Prosa y verso, 2007)

3- Fanzines ayni (del Vol.1 al Vol.42- años 2008/2010)

4- Mi Principito (Nouvelle, 2009)

5- El Instante que Llega -Poesía 2013- (Poesía, 2014)

6- La Mora -Cuaderno del sufrimiento- (Poesía, 2015)

7-Coplas a La Granja. (2016)

8-Lula- Fuga y Misterio- (Relato Infantil, 2018)

9-Chupay por el Tiú Mayú (relatos, 2020)

10-Llamándome al Silencio -de tus manos- Poesía 2014. (2020)

11- El hombrecito del puente -homenaje al Poeta Cordobés Jorge Vocos Lescano-(ensayo y creación literaria, 2020)

12- El chifla´o -en 50 sonetitos- (verso, 2020) 

13- El libro azul -breves consideraciones-  (opinión, 2021)

14- Imasi Maria Sima -un acercamiento a la adivinanza quichua- (opinión y creación literaria, 2021)

15- Cantos a la Gloria (verso, 2023)

16- Curucuchita -Cuaderno de poesía para los más chicos que son en realidad los más grandes- (2023)

17- Caricias de Irupè -Cuaderno de ternura- Poesía 2020- (2024)

18- El pozo de agua (prosa y verso para los más chicos, 2024)

19-La Consolidación del Canto -Homenaje al Poeta Cordobés Aldo Parfeniuk- (Ensayo, 2024)

20- Tiempo de espera -Poesía 2023- (2025)

21- Guido, Illia, Onganía y el Che Guevara -en la memoria de Mi Viejo- (entrevista, 2025)

22- Pluma -acercamiento a la candidez- (Relatos 2025)

23- Miguitas para gorriones -Cuaderno de canciones- (2025)

24- Nockayshpa Tata Tacko: -El Rebelde de los libros y la agricultura- Homenaje al Poeta Luis Franco (Ensayo, 2025)

25- Por prepotencia de trabajo -Dialogando con Roberto Arlt a la distancia- (opinión versificada, 2025)

26- Cina cina -cuaderno del crecimiento- Poesía 2015 (2025)

 

 

Participaciones:

-Brote… Fragmento desde la Sangre (Antología Poética a 34 años de la última dictadura cívico-militar argentina. Ed. Aullido 2010, Cba)

-Poesía por Mariano Ferreyra (Antología Poética. Ed. Babel 2013, Cba)

-Buscador II (Antología poética- ilustrada corredor Sierras Chicas. Ed. Llanto de Mudo, 2014)

-LibrosSonEros (edición librosonera para la XV Feria de ediciones independientes de Córdoba. Antología 2014)

-Pretendo Poesía (Antología de oyentes del programa radial Qué pretende Ud de mí, 2016)

-Publicaciones en DiarioSierras, Revista Cultural Siete Artes, Diario Momarandu, El Corredor Mediterráneo, Diario Noticias E-53, El Diario de Carlos Paz.

-en radio: bloque ayni de poesía en radio Curva fm y Musikando por radio nova y pixi.

-Llevó adelante el Ciclo Voces en La Plaza de artesanos en La Granja en 2024.

-Versos en la antología poética de La Tríada 2024 y Verano de Quo Vadis 2024.

-La Casa del Libro, creación el 22 de marzo de 2025. Lugar de Encuentro y Poesía, donde se vuela sin fundamentos.

 

En el 2025 editorial ayni libros comienza a publicar a autores:

 

-La Quirca, Aldo Parfeniuk. (Poesía). Reedición del original publicado por primera vez en 1976.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FIN

 

De

 

En el hundimiento del tiempo

-Un acercamiento a Juan Burghi-

 

 

 

 

 

 

Se imprime, cose y encuaderna en casa a medida que sale. Barrio Martín Fierro, Villa Ani Mí, La Granja, Córdoba, Argentina

 

 

 

 

 

ayni son momentos de Paz.

 

 

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