jueves, 16 de octubre de 2025

 


En el hundimiento del tiempo

-Un acercamiento a Juan Burghi-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Martín Darío Avalos

ayni

-2025-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1ra edición. Se imprimen, cosen, prensan y arman en casa.  

Octubre 2025.

    

Contacto con el autor: aynilibros@gmail.com y aynilibros.blogspot.com

Facebook: Martín Avalos

 

Tel: 3525 43 9875

En el hundimiento del tiempo

-Un acercamiento a Juan Burghi-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el hundimiento del tiempo -un acercamiento a El paisaje y su voz de        Juan Burghi-

 

Hoy recuerdo la voz de aquellas cosas

simples y buenas que a la infancia mía

hablaron elocuentes y a porfía

compartiendo sus horas más dichosas.

 

     Los versos son los que abren el libro y nos anuncian su contenido: El recuerdo de las cosas simples y buenas, quizás único tesoro del Ser.

 

     En sus glosas el poeta personifica la naturaleza estableciendo una empatía ejemplar: La noche ha permanecido largamente pensando sombras, (…) Sólo un oído atento y poblado de silencios puede escuchar esas elocuencias que nos menciona en los versos que sirven de pórtico y con los que aquí también iniciamos el recorrido de sus páginas.

 

     Atento al sol que se inmiscuye por espacios cumpliendo su labor lumínica: Primero disipó hasta la última sombra del más oculto rincón (…)  La glosa lleva por título Sol en el jardín y está dedicado A mi mujer. Uno no sabe si el astro sirve de excusa para nombrarla y describirla a ella. Todo el día estuvo trabajando en el jardín este sol estival, ancho y generoso.  Burghi gozó y fue también él, me figuro, calor de hogar con ese dejo de religiosidad: La tarde ya se acaba. El jardín, huérfano de sol y pensando en él, se recoge un poco cansadamente en una penumbra hecha de sombra y misterio, y se duerme en olor de tierra mojada.

 

     Juan Burghi publica este libro, según el volumen que tengo en mis manos, en 1966 de Editorial Huemul. Pero su voz es mucho más antigua; se me figura que bien podría haber estado ese sentir a comienzos de siglo, más aún, en el nacimiento de la campaña de colonización y antes también; tiene un mirar de la tierra que es ligazón a ella y al cielo: Burghi habla como un profeta:

     Ahora la tarde se ha detenido en su copa inmensa y queda extática en su encantamiento de lumbre. Parece que el árbol la sueña (…) dice en Un eucalipto. Claro está que el sueño del árbol, esa tarde soñada, ese sueño digo, no puede ser nocivo. (…) habrá soñado otras tardes iguales, muchos, muchos años atrás, y lo mismo soñará otras dentro de muchos, muchos años, cuando nosotros ya no estemos… culmina. Al final, lo sabe, sólo estará la lumbre y el sueño del árbol. Bello destino humano poder desaparecer y ser consciente de la continuidad de aquella armonía que reinó y reinará, aunque hoy sea nebulosa en esta honditud del tiempo. 

     ÉL personifica la naturaleza toda (viva-inerte) y establece comparaciones entre Seres manifestando quizás la convicción panteísta del todo en uno. Quizás, digo, no hay comparaciones sino sólo continuaciones de un mismo Ser en distintas manifestaciones; veamos:  Abejas, sus alas, escamas de sol. El sol como corazón del que se deprenden chispitas de su esencia ¿sabías que sos chispitas del sol? ¿Sabías que ella, él, también lo son? ¿qué hacer entonces? Sólo el amor la sabe, sólo el amor.

     Lo de las abejas, escamas de sol, lo dice en el capítulo Un cerro, allí también expresa que Del alveolo o jacilla* que el sol ha colmado ya, (…) y me resulta tan acertado ese asterisco. Porque para quienes no sabemos todos los significados (mucho menos otros idiomas como francés o latín) amena la lectura e impulsa su continuidad; así es como al final del libro existe un vocabulario de los términos que se creyó indispensable hacer mención y significar. Pero Jacilla además resulta sorprendente porque el amigo (a esta altura uno ya siente una afinidad de por vida), el amigo Juan conoce tipos de huellas, de vestigios. Entonces Jacilla no es sinónimo de las antes mencionadas, sino que es una marca específica, la que deja un elemento que ha estado allí por mucho tiempo. Veamos cómo lo explica el libro: Jacilla: huella o señal que una cosa deja sobre la tierra en que ha permanecida durante algún tiempo. Y lo mismo, o distinto, sucede con el significante releje: rodada. Huella que marcan en el camino las ruedas de los vehículos. Si habremos hecho eso con el pequeño colectivo en épocas de abundante y continuas lluvias: seguir la huella de los camiones por el callejón; y así habrá hecho el vecino de la camioneta, el del auto y la motito: seguir el releje.  Pero volviendo a nuestro autor, es de una ternura que sorprende en la era del plástico y la luz artificial el que un poeta te haga detener en lo pequeño de la tierra y su silencio.

     Prosiguiendo con el capítulo Un cerro nos refiere en su tercer párrafo: A tiempo que se asciende se borra el sendero y acrece la aridez, donde sólo medra* algún cacto. Rocas y más rocas con expresión de castidad* y ascetismo* (…)  respetamos el uso de asterisco y creemos oportuno señalar lo que refiere en el vocabulario para ser fiel al texto de origen:

*medrar: crecer, tener aumento o progreso los animales y plantas.

*castidad: virtud opuesta a los goces carnales.

*ascética: dícese de quien se dedica a la práctica y ejercicio de la perfección espiritual.

     A nosotros nos interesa resaltar la visión que tiene nuestro caminante de esas piedras en las alturas: verdaderos monjes y/o monjas de la contemplación y la adoración a la creación. Ya en anteriores oportunidades me referí a los cuatro temperamentos de la ciencia del Yoga: Gnani, Bhakti, Hata y Karma. El Bhakti es el devocional y expansivo. Inquieto y molestoso para el resto muchas veces. Me fascina pensar en las piedras cuya rigidez y quietud son extremas como seres bhaktis. Quizás el mayor grado de un bhakti sea aspirar a ser piedra.

     Pero retornando a Un cerro nos dice de una vertiente: vena cordial del cerro, rúbrica fresca en la sequedad de los peñascales*… ¡No puedo menos que felicitar la comparación biófila y de amor de nuestro escriba!

     En Verano nos menciona que como Las mínimas palpitaciones de la Naturaleza, las registraban nuestros sentidos despiertos, nuestra sensibilidad aguzada. Hablar de palpitaciones de la Naturaleza es mencionar el ¡pulso cósmico! ¡Pulsación de la que formamos parte! Si se pudiera introducir un emoji en el texto ¡pondría el del abrazo!

     En el pasaje Una cumbre nos dice de ella que Nos atraía el misterio de su altura soledosa*, su vecindad de cielo.

 

 

 

 *Peñascal: sitio o lugar cubiertos de peñascos.

(Diremos de peñascos: prominente masa de tierra que sobresale de las tierras más bajas)

*Soledoso: Solitario. Que tiene soledad.

   Nos interesa resaltar ese lenguaje de barrio, vio; esa cosa tan nuestra de bajo la sombra de un árbol y tan cercana a lo sagrado: su vecindad de cielo. La cotidianidad de lo sagrado. Lo Sagrado como lugar y momento que se hace presente todo el tiempo, siempre ahí, acá. ¿Ud. es vecino de lo Sagrado, puro, inocente o se codea con el fuego de los vicios que lastiman? ¿Ud. Ejercita la pureza de su cándido corazón o la flagela con violencias? ¿Ud. lee Burghi o se distrae con consumos que lo vacían? Ud. ¿Me quiere? Yo sí a Ud. ¡Dele habitemos la cumbre del cariño! ¡Vamos! Y desde ahí bebamos gustando la intimidad y el frío entrañable de la piedra. Como nos dice nuestro autor sabiendo que en el fondo la piedra es agua, que es su alma. ¿Y qué haremos escalando por esas sendas? Llegaremos a la cumbre donde: La coronan enhiestos peñascos de extraña lisura, ceñidos de silencio y soledad, teñidos de un gris  verdoso de líquenes y cardenillo que los sella de eternidad, como si ahí se hubiese detenido el tiempo en una espera indefinida. (…) Arriba cielo, mucho cielo, todo el que se quiera; y en él, sobre nosotros, un águila describe anchos círculos morosos que acentúan la inmensidad.

 

     En Un monte de talas describe una cualidad del silencio; diría que se refiere siempre al silencio bueno. Bien sabemos que existe un silencio que eleva y otro que hunde, un silencio que permite acercarse a La Voz y otro que atormenta con multitud de voces y gritos. Pienso en nuestro querido Néstor Didier* y su Pedagogía del Silencio donde nos dice entre tantas bellas reflexiones: El silencio es el verdadero útero de la palabra. Hace poco en una  breve  charla  que   daba   entre poesía y música en el pueblo nos refería esa magnífica conclusión que ya le he escuchado decir otras veces: El ser humano es el resultado de su introspección.

¡Qué hermoso esto de acumular silencio! Pero volviendo a Un monte de talas nos refiere J. B.: (…) la luz es más luz por contraste con la sombra interna, sombra húmeda y perfumada de vejez y misterio (…) Y más adelante en el párrafo siguiente:

*Néstor Didier, Pedagogía del Silencio, 4ta edición del 2018, Ed. Brujas, Córdoba.

Mundo aparte y cabal de perfecta unidad, pleno de vida, de sugestión y misterio, de expresiones propias, de acentos y rumores que rasgan su silencio blando, en el que flota un aire de eternidad, el mismo que habrá alentado al comienzo de la Creación, el mismo que alentará al final de ella… ¿Cuánto silencio tengo en mi vida? ¿Qué lugar ocupa y cuánto alienta mis pasos y sentadas? ¿Es el Silencio el verdadero Dios? Silencio amigo y maestro en ti hallaré respuestas una y otra vez…

 

     Este arroyo

 (…) pasa rasando la heredad que nos alberga. El saberse heredero del entorno natural, hijo, nieto de la piedra y el ave. (…) con un parpadeo de perplejidad. Porque la poesía no sólo es bálsamo y refugio, también es violencia que desoprime, que libera.

 

     Un valle

     (…) Por la hendidura del cielo, la noche desciende y sorbe el valle.

 

     Una landa

     (…) ese aire de orfandad de las cosas sumidas en el olvido, y que se acentuaba al anochecer o en los días grises del invierno, sin que siquiera el sol, aun en sus horas mejores, consiguiera alegrarlas.

 

     Un río

    Y el río se torció angustiadamente, mirándose a sí mismo, mirándose él sin conocerse. Y se hundió en el mar…

Gabriel Miró -El río y él-

     ¿No es esto otra cosa que la conciencia de la muerte? ¿No es duelar antes del hecho doloso? Conciencia del cambio irrevocable. Otra vez Yupanqui: Vuélvete, me dijo el río llorando…El ser humano como un ser natural y tercamente conservador.

     Siempre hablando del río nos dice más adelante que la corriente “gime alborotada, se rompe en pedazos que se unen de nuevo” como nuestras emociones intentando dar siempre con el curso estable del sentimiento. Qué simpática metáfora de nuestros sentires: -Dejá, le diría al entusiasta o colérico, dejá que ya la correntada pasa y todos queremos descansar en la laguna (aunque nos espere el mar). No te aumentes tempestades:  La lluvia sobre él, es sólo una redundancia. (…) Acaso piensa que la vida es sólo eso: un dulce transcurrir inacabable. (Cla que pienso en Gaza y lo de dulce me muerde el estómago).

 

     Un anochecer en el valle

     El poeta del tiempo perenne de la flor y la gota de rocío nos regala estampas y reflexiones de crecimiento espiritual:

Estamos junto a un embalse, contemplando el agua -siempre el agua-, un agua límpida y transparente, toda alma; un agua tan delicada y tierna, que apenas un insecto la roza con sus extremidades casi invisibles, se eriza y estremece como una piel sensible hasta la hiperestesia*; un agua hecha quietud y silencio, un silencio claro y luminoso, de una luminosidad auri-rosada, que por refracción del cielo, le impregna el sol, caído ya tras la serranía.

    

 

*Hiperestesia: sensibilidad exagerada y dolorosa.

     Existe además una conjunción tan perfecta entre el agua y la luz, que no sería posible determinar el límite en cada una de ellas, pues ambas se confunden en la superficie del caudal.

     La extensa cita no podía ser recortada, no se deseaba, porque el deseo era compartir todo; un deseo totalizador de bienestar social planetario. ¡Frente a ese estanque todos los seres, todas las culturas, todos los idiomas, todo el amor!

Se ahondan el silencio y el misterio.

 

     Campo raso

     En un campo raso nuestro vate despliega todo su espíritu ante la magninidad del paisaje y así logra es desenlace y desarrollo del alma humana en conexión con la universal donde el pasado retorna: un amor que en nosotros es ancestral y entrañable. Aunque con memoria de los dolores vividos: Y sentimos la tristeza del paisaje, porque el paisaje campesino tiene siempre, en lo íntimo, un gesto desganado y triste, una expresión de cansancio viejo, de dolor antiguo. Como cuando uno entra en esas antiguas iglesias en los despoblados parajes y siente el dolor del indio, del criollo, del gaucho amañao. Memoria que late en las construcciones conviviendo con el mismo olvido: A medida que el oro se enfría, la luz decrece y una sensación de ausencia, de olvido total, definitivo, agobia la planicie muda…

 

     Árbol talado

     Quién pudiera ser ante la tala o el brote pristino como esa mañana que nos describe breve y sustanciosamente nuestro Burghi: la mañana estival se ha quedado suspensa y parece contemplarse a sí misma(…).

 

     Paisaje y momento

     (…) iluminado por la sonrisa azul de Dios (…) Imagen con la que recordé un poema de mi hija Irupé con 6 años:

Lloras y qué

Confía en ti

Y verás la magia de tu alma

Mi sonrisa verde

Al brillo de Jesús.

 

Irupé Avalos Mignone

     Las almas grandes ven a Dios en todo. Como nos lo muestra en Lluvia en la huerta: (…) parábola del arco-iris conque Dios rubrica gloriosamente los cielos.

 

 

     Un tajamar

 

     En la quietud del lago a veces la voz susurra, a veces el silencio habla, a veces la mirada del mismo tajamar enciende logrando la unidad: (…) desgarra la seda del silencio (…) (pues) el paisaje se integra con el corazón.

 

    

     Casa campesina

 

     Porque en el monte la casa es parte si se vive acorde; el monte es hábitat y el hogar en su interior tiene su pulso: dentro y fuera el hombre y la mujer también son monte.

     (…) los pájaros entonan la alabanza del día, las abejas salmodian* oficiando su ritual fecundo, (…) las cigarras se desgarran enloquecidas en el afán de ayudar al sol a pintar los frutos. Todo es un perfecto orden cósmico, y culmina Burghi

 

 

*Salmodian: entonar salmos.

reconociendo a los seres naturales: Regreso cuando media el día. Lo dicen los árboles que ya recogen su sombra y la pliegan al pie. (…).

 

 

     Una acequia

 

     (…) que pareciera beberse a grandes tragos a sí misma…

     (…) fugaz y eterna como el tiempo…

     (…) y semeja adentrarse con todo el sol y el cielo que en sí lleva, para alumbrar la oscuridad de las raíces y ayudarlas (…)

¿Qué poder agregar?

     La identidad al agua también la leemos en Un salto de agua

     A veces, hablaba sola o canturreaba entre juncos; sonreía en los recodos o se distraía en algún remanso, donde se demoraba para copiar las nubes hasta en sus mínimas ramosidades* y las frondas en sus más finos calados, con los bordes desvanecidos    en    sutilísimas    formas violáceas, un trémulo encaje; todo ello recogido tan delicadamente, que no parecía un paisaje copiado, sino, más bien, soñado  por  el  corazón  del  agua  que,  a

 

 

*Ramosidad: estrías en las nubes que afectan las formas de ramas.

fuerza de aquietarse, se quedaba dormida…

     Un agua con corazón; un agua con pasado y deseos; un agua con penas; un agua intervenida quirúrgicamente de urgencia; un agua en estado de coma.

 

 

     Tarde gris

 

     Una expresión de soledad y desamparo flota en el paisaje, sin un canto ni un vuelo, adolorido como si la ausencia del sol fuese definitiva.      

   

     Vivir todo el otoño con su color, desteñido por el gris de la tristeza, y así, sentado, vivir todo el invierno que llega; si en definitiva el triste es un idiota que sufre.

 

     Tarde en el mar

    Lumbre y silencio

     Y en esa soledad y tristeza, en ese abandono sentado: lumbre y silencio. “Y así mismo no me acabo” andando las numerosas sendas sin rumbo.

 

     Tarde otoñal

     Sueña transido de lumbre. (…)

Traspasado de dolor la luz no lo ilumina quizás, sólo la sombra proyectada ve de espaldas a la claridad; mira las oscuridades lejanas impresión de honduras en el tiempo. Y ante esa verdad parcial agobio de inmensidad y la profunda congoja por nuestra irremediable fugacidad…

 

     Un pedregal

     Pero aun lo más endurecido es incapaz de sustraerse a la magia de la belleza. Es así que, en maravillosas noches de plenilunio, cuando la luna tiende sobre él, amorosamente, sus cándidos velos de novia y toda la paramera* de ese peñascal -que imaginábamos ausente o muerta y sólo estaba dormida- despierta emocionada y, con timidez, asoma en la lisura de algún peñasco, donde resplandece y vibra enternecida…

 

 

 

*Paramera: Territorio de páramos: terreno yermo y desabrigado; figurativo: frío y desamparado.

     Aquellos días

     Hoy, al recordarlo, sospechamos que fue ahí donde se encendió en nosotros esa llama poética que, desde entonces, no se apagó jamás, y que a lo largo de la vida, si bien pudo impedir que nos dedicáramos a menesteres utilitarios, en cambio nos iluminó en las horas oscuras y espiritualizó nuestra existencia, embelleciéndola.

     Así, con ese final luminoso nuestro Juan Burghi finaliza hundiendo el tiempo y dando paso a la eternidad de la paz.

    

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Burghi:

 

     Nació en 1899 en Montevideo, Uruguay, en el "Rincón del Cerro". El poeta cerrense habló alguna vez de su ciudad natal como: El sitio de los variados panoramas geográficos. Uruguayo como Romilio Risso, Anibal Sampayo que desandaremos en otras oportunidades.

 

     Se trasladó a la Argentina en el año 1907, donde hizo amistades como la de Leopoldo Lugones, y allí vivió y estableció su hogar. Aquí nacieron sus hijos y aquí desarrolló su tarea literaria, con amor a la naturaleza regional, a lo telúrico, en especial dirigido a los niños y adolescentes.

 

     En 1970 recibió el "Laurel de Plata" como poeta, galardón que asignaba el Rótary Club de Buenos Aires a aquellas personalidades que por sus méritos humanos y los logros obtenidos en sus empeños científicos, artísticos, técnicos, culturales, pudieran ser señalados públicamente.

 

Libros publicados (pueden ser alrededor de 20 sus publicaciones):

 

Zoología Lírica

Motivos de Pájaros

Pájaros nuestros

El paisaje y su voz

Madre-Tierra

Luz en la Sierra

Oro de Otoño

Motivos de Árboles

Aves Nuestras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas anotaciones:

 

Sobre Publicaciones ayni: ayni es un término Quechua que aprendí en un curso en el ICA (Instituto de Culturas Aborígenes) y que significa “Reciprocidad” La reciprocidad sería el principio básico para el equilibrio en la vida; si contamino la tierra rompo el equilibrio   y   nos espera la escasez, enfermedad y dolor. Si en cambio cuido a la naturaleza mantendré un ambiente sano. Lo mismo sucede con las relaciones humanas. Me sentí tan identificado con este concepto que lo adopté para definir lo que interpreto es mi filosofía de vida.

 

     Publicaciones ayni es el método más práctico que hallé para continuar con mis necesidades comunicativas.

 

Sobre Martín Darío Avalos: lector apasionado y escritor en búsqueda de la palabra justa que hallé en Dios. De oficio Maestro de primaria, nací en Cba capital en el barrio obrero Ampliación Palmar y vivo actualmente en Barrio Martín Fierro, Villa Ani Mí, La Granja, Córdoba, Argentina.

 

Publicaciones ayni del mismo autor:

 

1- Y Punto… (relatos, 2006)

2- Panacea (Prosa y verso, 2007)

3- Fanzines ayni (del Vol.1 al Vol.42- años 2008/2010)

4- Mi Principito (Nouvelle, 2009)

5- El Instante que Llega -Poesía 2013- (Poesía, 2014)

6- La Mora -Cuaderno del sufrimiento- (Poesía, 2015)

7-Coplas a La Granja. (2016)

8-Lula- Fuga y Misterio- (Relato Infantil, 2018)

9-Chupay por el Tiú Mayú (relatos, 2020)

10-Llamándome al Silencio -de tus manos- Poesía 2014. (2020)

11- El hombrecito del puente -homenaje al Poeta Cordobés Jorge Vocos Lescano-(ensayo y creación literaria, 2020)

12- El chifla´o -en 50 sonetitos- (verso, 2020) 

13- El libro azul -breves consideraciones-  (opinión, 2021)

14- Imasi Maria Sima -un acercamiento a la adivinanza quichua- (opinión y creación literaria, 2021)

15- Cantos a la Gloria (verso, 2023)

16- Curucuchita -Cuaderno de poesía para los más chicos que son en realidad los más grandes- (2023)

17- Caricias de Irupè -Cuaderno de ternura- Poesía 2020- (2024)

18- El pozo de agua (prosa y verso para los más chicos, 2024)

19-La Consolidación del Canto -Homenaje al Poeta Cordobés Aldo Parfeniuk- (Ensayo, 2024)

20- Tiempo de espera -Poesía 2023- (2025)

21- Guido, Illia, Onganía y el Che Guevara -en la memoria de Mi Viejo- (entrevista, 2025)

22- Pluma -acercamiento a la candidez- (Relatos 2025)

23- Miguitas para gorriones -Cuaderno de canciones- (2025)

24- Nockayshpa Tata Tacko: -El Rebelde de los libros y la agricultura- Homenaje al Poeta Luis Franco (Ensayo, 2025)

25- Por prepotencia de trabajo -Dialogando con Roberto Arlt a la distancia- (opinión versificada, 2025)

26- Cina cina -cuaderno del crecimiento- Poesía 2015 (2025)

 

 

Participaciones:

-Brote… Fragmento desde la Sangre (Antología Poética a 34 años de la última dictadura cívico-militar argentina. Ed. Aullido 2010, Cba)

-Poesía por Mariano Ferreyra (Antología Poética. Ed. Babel 2013, Cba)

-Buscador II (Antología poética- ilustrada corredor Sierras Chicas. Ed. Llanto de Mudo, 2014)

-LibrosSonEros (edición librosonera para la XV Feria de ediciones independientes de Córdoba. Antología 2014)

-Pretendo Poesía (Antología de oyentes del programa radial Qué pretende Ud de mí, 2016)

-Publicaciones en DiarioSierras, Revista Cultural Siete Artes, Diario Momarandu, El Corredor Mediterráneo, Diario Noticias E-53, El Diario de Carlos Paz.

-en radio: bloque ayni de poesía en radio Curva fm y Musikando por radio nova y pixi.

-Llevó adelante el Ciclo Voces en La Plaza de artesanos en La Granja en 2024.

-Versos en la antología poética de La Tríada 2024 y Verano de Quo Vadis 2024.

-La Casa del Libro, creación el 22 de marzo de 2025. Lugar de Encuentro y Poesía, donde se vuela sin fundamentos.

 

En el 2025 editorial ayni libros comienza a publicar a autores:

 

-La Quirca, Aldo Parfeniuk. (Poesía). Reedición del original publicado por primera vez en 1976.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FIN

 

De

 

En el hundimiento del tiempo

-Un acercamiento a Juan Burghi-

 

 

 

 

 

 

Se imprime, cose y encuaderna en casa a medida que sale. Barrio Martín Fierro, Villa Ani Mí, La Granja, Córdoba, Argentina

 

 

 

 

 

ayni son momentos de Paz.

 

 

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