-Un acercamiento a Juan Burghi-
Martín Darío Avalos
ayni
-2025-
1ra
edición. Se imprimen, cosen, prensan y arman en casa.
Octubre
2025.
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Tel: 3525 43 9875
En el hundimiento del tiempo
-Un acercamiento a Juan Burghi-
En el hundimiento del tiempo -un acercamiento a El paisaje y su voz de Juan Burghi-
Hoy recuerdo la voz de aquellas
cosas
simples y buenas que a la
infancia mía
hablaron elocuentes y a porfía
compartiendo sus horas más
dichosas.
Los versos son los que abren el libro y
nos anuncian su contenido: El recuerdo de las cosas simples y buenas, quizás
único tesoro del Ser.
En sus glosas el poeta personifica la
naturaleza estableciendo una empatía ejemplar: La noche ha permanecido
largamente pensando sombras, (…) Sólo un oído atento y poblado de silencios
puede escuchar esas elocuencias que nos menciona en los versos que
sirven de pórtico y con los que aquí también iniciamos el recorrido de sus
páginas.
Atento al sol que se inmiscuye por
espacios cumpliendo su labor lumínica: Primero disipó hasta la última sombra
del más oculto rincón (…) La glosa
lleva por título Sol en el jardín y está dedicado A mi mujer. Uno
no sabe si el astro sirve de excusa para nombrarla y describirla a ella. Todo
el día estuvo trabajando en el jardín este sol estival, ancho y generoso. Burghi gozó y fue también él, me figuro, calor
de hogar con ese dejo de religiosidad: La tarde ya se acaba. El jardín,
huérfano de sol y pensando en él, se recoge un poco cansadamente en una
penumbra hecha de sombra y misterio, y se duerme en olor de tierra mojada.
Juan Burghi publica este libro, según el
volumen que tengo en mis manos, en 1966 de Editorial Huemul. Pero su voz es
mucho más antigua; se me figura que bien podría haber estado ese sentir a
comienzos de siglo, más aún, en el nacimiento de la campaña de colonización y
antes también; tiene un mirar de la tierra que es ligazón a ella y al cielo:
Burghi habla como un profeta:
Ahora la tarde se ha detenido en su
copa inmensa y queda extática en su encantamiento de lumbre. Parece que el
árbol la sueña (…) dice en Un eucalipto. Claro está que el sueño del
árbol, esa tarde soñada, ese sueño digo, no puede ser nocivo. (…) habrá
soñado otras tardes iguales, muchos, muchos años atrás, y lo mismo soñará otras
dentro de muchos, muchos años, cuando nosotros ya no estemos… culmina. Al
final, lo sabe, sólo estará la lumbre y el sueño del árbol. Bello destino
humano poder desaparecer y ser consciente de la continuidad de aquella armonía
que reinó y reinará, aunque hoy sea nebulosa en esta honditud del tiempo.
ÉL personifica la naturaleza toda
(viva-inerte) y establece comparaciones entre Seres manifestando quizás la
convicción panteísta del todo en uno. Quizás, digo, no hay comparaciones sino
sólo continuaciones de un mismo Ser en distintas manifestaciones; veamos: Abejas, sus alas, escamas de sol. El
sol como corazón del que se deprenden chispitas de su esencia ¿sabías que sos
chispitas del sol? ¿Sabías que ella, él, también lo son? ¿qué hacer entonces?
Sólo el amor la sabe, sólo el amor.
Lo de las abejas, escamas de sol, lo dice
en el capítulo Un cerro, allí también expresa que Del alveolo o
jacilla* que el sol ha colmado ya, (…) y me resulta tan acertado ese
asterisco. Porque para quienes no sabemos todos los significados (mucho menos
otros idiomas como francés o latín) amena la lectura e impulsa su continuidad;
así es como al final del libro existe un vocabulario de los términos que se
creyó indispensable hacer mención y significar. Pero Jacilla además resulta
sorprendente porque el amigo (a esta altura uno ya siente una afinidad de por
vida), el amigo Juan conoce tipos de huellas, de vestigios. Entonces Jacilla no
es sinónimo de las antes mencionadas, sino que es una marca específica, la que
deja un elemento que ha estado allí por mucho tiempo. Veamos cómo lo explica el
libro: Jacilla: huella o señal que una cosa deja sobre la tierra en que ha
permanecida durante algún tiempo. Y lo mismo, o distinto, sucede con el
significante releje: rodada. Huella que marcan en el camino las ruedas de
los vehículos. Si habremos hecho eso con el pequeño colectivo en épocas de
abundante y continuas lluvias: seguir la huella de los camiones por el
callejón; y así habrá hecho el vecino de la camioneta, el del auto y la motito:
seguir el releje. Pero volviendo a nuestro
autor, es de una ternura que sorprende en la era del plástico y la luz
artificial el que un poeta te haga detener en lo pequeño de la tierra y su
silencio.
Prosiguiendo con el capítulo Un cerro
nos refiere en su tercer párrafo: A tiempo que se asciende se borra el
sendero y acrece la aridez, donde sólo medra* algún cacto. Rocas y más rocas
con expresión de castidad* y ascetismo* (…)
respetamos el uso de asterisco y creemos oportuno señalar lo que refiere
en el vocabulario para ser fiel al texto de origen:
*medrar: crecer, tener aumento
o progreso los animales y plantas.
*castidad:
virtud opuesta a los goces carnales.
*ascética:
dícese de quien se dedica a la práctica y ejercicio de la perfección
espiritual.
A nosotros nos interesa resaltar la visión
que tiene nuestro caminante de esas piedras en las alturas: verdaderos monjes
y/o monjas de la contemplación y la adoración a la creación. Ya en anteriores
oportunidades me referí a los cuatro temperamentos de la ciencia del Yoga:
Gnani, Bhakti, Hata y Karma. El Bhakti es el devocional y expansivo. Inquieto y
molestoso para el resto muchas veces. Me fascina pensar en las piedras cuya
rigidez y quietud son extremas como seres bhaktis. Quizás el mayor grado de un
bhakti sea aspirar a ser piedra.
Pero retornando a Un cerro nos dice
de una vertiente: vena cordial del cerro, rúbrica fresca en la sequedad de
los peñascales*… ¡No puedo menos que felicitar la comparación biófila y de
amor de nuestro escriba!
En Verano nos menciona que como Las
mínimas palpitaciones de la Naturaleza, las registraban nuestros sentidos
despiertos, nuestra sensibilidad aguzada. Hablar de palpitaciones de la
Naturaleza es mencionar el ¡pulso cósmico! ¡Pulsación de la que formamos parte!
Si se pudiera introducir un emoji en el texto ¡pondría el del abrazo!
En el pasaje Una cumbre nos dice de
ella que Nos atraía el misterio de su altura soledosa*, su vecindad de
cielo.
*Peñascal: sitio o lugar cubiertos de
peñascos.
(Diremos de peñascos: prominente
masa de tierra que sobresale de las tierras más bajas)
*Soledoso:
Solitario. Que tiene soledad.
Nos interesa resaltar ese
lenguaje de barrio, vio; esa cosa tan nuestra de bajo la sombra de un árbol y
tan cercana a lo sagrado: su vecindad de cielo. La cotidianidad de lo
sagrado. Lo Sagrado como lugar y momento que se hace presente todo el tiempo,
siempre ahí, acá. ¿Ud. es vecino de lo Sagrado, puro, inocente o se codea con
el fuego de los vicios que lastiman? ¿Ud. Ejercita la pureza de su cándido
corazón o la flagela con violencias? ¿Ud. lee Burghi o se distrae con consumos
que lo vacían? Ud. ¿Me quiere? Yo sí a Ud. ¡Dele habitemos la cumbre del
cariño! ¡Vamos! Y desde ahí bebamos gustando la intimidad y el frío
entrañable de la piedra. Como nos dice nuestro autor sabiendo que en el
fondo la piedra es agua, que es su alma. ¿Y qué haremos escalando por esas
sendas? Llegaremos a la cumbre donde: La coronan enhiestos peñascos de
extraña lisura, ceñidos de silencio y soledad, teñidos de un gris verdoso de líquenes y cardenillo que los sella
de eternidad, como si ahí se hubiese detenido el tiempo en una espera
indefinida. (…) Arriba cielo, mucho cielo, todo el que se quiera; y en él,
sobre nosotros, un águila describe anchos círculos morosos que acentúan la
inmensidad.
En Un monte de talas describe una
cualidad del silencio; diría que se refiere siempre al silencio bueno. Bien
sabemos que existe un silencio que eleva y otro que hunde, un silencio que
permite acercarse a La Voz y otro que atormenta con multitud de voces y gritos.
Pienso en nuestro querido Néstor Didier* y su Pedagogía del Silencio donde nos
dice entre tantas bellas reflexiones: El silencio es el verdadero útero de
la palabra. Hace poco en una breve charla que daba entre poesía y música en el pueblo nos refería
esa magnífica conclusión que ya le he escuchado decir otras veces: El ser
humano es el resultado de su introspección.
¡Qué hermoso esto de acumular
silencio! Pero volviendo a Un monte de talas nos refiere J. B.: (…)
la luz es más luz por contraste con la sombra interna, sombra húmeda y
perfumada de vejez y misterio (…) Y más adelante en el párrafo siguiente:
*Néstor Didier, Pedagogía del
Silencio, 4ta edición del 2018, Ed. Brujas, Córdoba.
Mundo aparte y
cabal de perfecta unidad, pleno de vida, de sugestión y misterio, de
expresiones propias, de acentos y rumores que rasgan su silencio blando, en el
que flota un aire de eternidad, el mismo que habrá alentado al comienzo de la
Creación, el mismo que alentará al final de ella… ¿Cuánto silencio
tengo en mi vida? ¿Qué lugar ocupa y cuánto alienta mis pasos y sentadas? ¿Es
el Silencio el verdadero Dios? Silencio amigo y maestro en ti hallaré
respuestas una y otra vez…
Este arroyo
(…) pasa rasando la heredad que nos alberga. El
saberse heredero del entorno natural, hijo, nieto de la piedra y el ave. (…)
con un parpadeo de perplejidad. Porque la poesía no sólo es bálsamo y
refugio, también es violencia que desoprime, que libera.
Un valle
(…) Por la hendidura del cielo, la noche
desciende y sorbe el valle.
Una landa
(…) ese aire de orfandad de las cosas
sumidas en el olvido, y que se acentuaba al anochecer o en los días grises del
invierno, sin que siquiera el sol, aun en sus horas mejores, consiguiera
alegrarlas.
Un río
Y el río se torció angustiadamente,
mirándose a sí mismo, mirándose él sin conocerse. Y se hundió en el mar…
Gabriel Miró -El
río y él-
¿No es esto otra cosa que la conciencia de
la muerte? ¿No es duelar antes del hecho doloso? Conciencia del cambio
irrevocable. Otra vez Yupanqui: Vuélvete, me dijo el río llorando…El ser
humano como un ser natural y tercamente conservador.
Siempre hablando del río nos dice más
adelante que la corriente “gime alborotada, se rompe en pedazos que se unen
de nuevo” como nuestras emociones intentando dar siempre con el curso
estable del sentimiento. Qué simpática metáfora de nuestros sentires: -Dejá, le
diría al entusiasta o colérico, dejá que ya la correntada pasa y todos queremos
descansar en la laguna (aunque nos espere el mar). No te aumentes tempestades: La lluvia sobre él, es sólo una
redundancia. (…) Acaso piensa que la vida es sólo eso: un dulce transcurrir
inacabable. (Cla que pienso en Gaza y lo de dulce me muerde el estómago).
Un anochecer en el valle
El poeta del tiempo perenne de la flor y
la gota de rocío nos regala estampas y reflexiones de crecimiento espiritual:
Estamos junto a
un embalse, contemplando el agua -siempre el agua-, un agua límpida y
transparente, toda alma; un agua tan delicada y tierna, que apenas un insecto
la roza con sus extremidades casi invisibles, se eriza y estremece como una
piel sensible hasta la hiperestesia*; un agua hecha quietud y silencio, un
silencio claro y luminoso, de una luminosidad auri-rosada, que por refracción
del cielo, le impregna el sol, caído ya tras la serranía.
*Hiperestesia:
sensibilidad exagerada y dolorosa.
Existe además una conjunción tan perfecta
entre el agua y la luz, que no sería posible determinar el límite en cada una
de ellas, pues ambas se confunden en la superficie del caudal.
La extensa cita no podía ser recortada, no
se deseaba, porque el deseo era compartir todo; un deseo totalizador de
bienestar social planetario. ¡Frente a ese estanque todos los seres, todas las
culturas, todos los idiomas, todo el amor!
Se ahondan el
silencio y el misterio.
Campo raso
En un campo raso nuestro vate despliega
todo su espíritu ante la magninidad del paisaje y así logra es desenlace y
desarrollo del alma humana en conexión con la universal donde el pasado
retorna: un amor que en nosotros es ancestral y entrañable. Aunque con
memoria de los dolores vividos: Y sentimos la tristeza del paisaje, porque
el paisaje campesino tiene siempre, en lo íntimo, un gesto desganado y triste,
una expresión de cansancio viejo, de dolor antiguo. Como cuando uno entra
en esas antiguas iglesias en los despoblados parajes y siente el dolor del
indio, del criollo, del gaucho amañao. Memoria que late en las construcciones
conviviendo con el mismo olvido: A medida que el oro se enfría, la luz
decrece y una sensación de ausencia, de olvido total, definitivo, agobia la
planicie muda…
Árbol talado
Quién pudiera ser ante la tala o el brote pristino como esa mañana que
nos describe breve y sustanciosamente nuestro Burghi: la mañana estival se
ha quedado suspensa y parece contemplarse a sí misma(…).
Paisaje y momento
(…) iluminado por la sonrisa azul de Dios
(…) Imagen con la que recordé un poema de mi hija Irupé con 6
años:
Lloras y qué
Confía en ti
Y verás la magia de tu alma
Mi sonrisa verde
Al brillo de Jesús.
Irupé Avalos Mignone
Las almas grandes ven a Dios en todo. Como
nos lo muestra en Lluvia en la huerta: (…) parábola del arco-iris conque
Dios rubrica gloriosamente los cielos.
Un tajamar
En la quietud del lago a veces la voz
susurra, a veces el silencio habla, a veces la mirada del mismo tajamar
enciende logrando la unidad: (…) desgarra la seda del silencio (…) (pues) el
paisaje se integra con el corazón.
Casa campesina
Porque en el monte la casa es parte si se
vive acorde; el monte es hábitat y el hogar en su interior tiene su pulso:
dentro y fuera el hombre y la mujer también son monte.
(…) los pájaros entonan la alabanza del
día, las abejas salmodian* oficiando su ritual fecundo, (…) las cigarras se
desgarran enloquecidas en el afán de ayudar al sol a pintar los frutos. Todo
es un perfecto orden cósmico, y culmina Burghi
*Salmodian: entonar salmos.
reconociendo a los seres
naturales: Regreso cuando media el día. Lo dicen los árboles que ya recogen
su sombra y la pliegan al pie. (…).
Una acequia
(…) que pareciera beberse a grandes tragos
a sí misma…
(…) fugaz y eterna como el tiempo…
(…) y semeja adentrarse con todo el sol y
el cielo que en sí lleva, para alumbrar la oscuridad de las raíces y ayudarlas
(…)
¿Qué poder agregar?
La identidad al agua también la leemos en Un
salto de agua
A veces, hablaba sola o canturreaba
entre juncos; sonreía en los recodos o se distraía en algún remanso, donde se
demoraba para copiar las nubes hasta en sus mínimas ramosidades* y las frondas en
sus más finos calados, con los bordes desvanecidos en
sutilísimas formas violáceas,
un trémulo encaje; todo ello recogido tan delicadamente, que no parecía un
paisaje copiado, sino, más bien, soñado
por el corazón
del agua que, a
*Ramosidad: estrías en las
nubes que afectan las formas de ramas.
fuerza de aquietarse, se quedaba
dormida…
Un agua con corazón; un agua con pasado y
deseos; un agua con penas; un agua intervenida quirúrgicamente de urgencia; un
agua en estado de coma.
Tarde gris
Una expresión de soledad y desamparo flota
en el paisaje, sin un canto ni un vuelo, adolorido como si la ausencia del sol
fuese definitiva.
Vivir todo el otoño con su color,
desteñido por el gris de la tristeza, y así, sentado, vivir todo el invierno
que llega; si en definitiva el triste es un idiota que sufre.
Tarde en el mar
Lumbre y silencio
Y en esa soledad y tristeza, en ese
abandono sentado: lumbre y silencio. “Y así mismo no me acabo” andando las numerosas
sendas sin rumbo.
Tarde otoñal
Sueña transido de lumbre. (…)
Traspasado de dolor la luz no lo
ilumina quizás, sólo la sombra proyectada ve de espaldas a la claridad; mira
las oscuridades lejanas impresión de honduras en el tiempo. Y ante esa
verdad parcial agobio de inmensidad y la profunda congoja por nuestra
irremediable fugacidad…
Un pedregal
Pero aun lo más endurecido es incapaz de
sustraerse a la magia de la belleza. Es así que, en maravillosas noches de
plenilunio, cuando la luna tiende sobre él, amorosamente, sus cándidos velos de
novia y toda la paramera* de ese peñascal -que imaginábamos ausente o muerta y
sólo estaba dormida- despierta emocionada y, con timidez, asoma en la lisura de
algún peñasco, donde resplandece y vibra enternecida…
*Paramera:
Territorio de páramos: terreno yermo y desabrigado; figurativo: frío y
desamparado.
Aquellos días
Hoy, al
recordarlo, sospechamos que fue ahí donde se encendió en nosotros esa llama
poética que, desde entonces, no se apagó jamás, y que a lo largo de la vida, si
bien pudo impedir que nos dedicáramos a menesteres utilitarios, en cambio nos
iluminó en las horas oscuras y espiritualizó nuestra existencia,
embelleciéndola.
Así, con ese final luminoso nuestro Juan
Burghi finaliza hundiendo el tiempo y dando paso a la eternidad de la paz.
Juan Burghi:
Nació en 1899 en Montevideo,
Uruguay, en el "Rincón del Cerro". El poeta cerrense habló alguna vez
de su ciudad natal como: El sitio de los variados panoramas geográficos.
Uruguayo como Romilio Risso, Anibal Sampayo que desandaremos en otras
oportunidades.
Se trasladó a la Argentina en
el año 1907, donde hizo amistades como la de Leopoldo Lugones, y allí vivió y
estableció su hogar. Aquí nacieron sus hijos y aquí desarrolló su tarea
literaria, con amor a la naturaleza regional, a lo telúrico, en especial
dirigido a los niños y adolescentes.
En 1970 recibió el
"Laurel de Plata" como poeta, galardón que asignaba el Rótary Club de
Buenos Aires a aquellas personalidades que por sus méritos humanos y los logros
obtenidos en sus empeños científicos, artísticos, técnicos, culturales, pudieran
ser señalados públicamente.
Libros publicados (pueden ser alrededor de 20 sus publicaciones):
Zoología Lírica
Motivos de Pájaros
Pájaros nuestros
El paisaje y su voz
Madre-Tierra
Luz en la Sierra
Oro de Otoño
Motivos de Árboles
Aves Nuestras
Algunas anotaciones:
Sobre
Publicaciones ayni: ayni es un término Quechua que aprendí en un curso en
el ICA (Instituto de Culturas Aborígenes) y que significa “Reciprocidad” La
reciprocidad sería el principio básico para el equilibrio en la vida; si
contamino la tierra rompo el equilibrio
y nos espera la escasez,
enfermedad y dolor. Si en cambio cuido a la naturaleza mantendré un ambiente
sano. Lo mismo sucede con las relaciones humanas. Me sentí tan identificado con
este concepto que lo adopté para definir lo que interpreto es mi filosofía de
vida.
Publicaciones
ayni es el método más práctico que hallé para continuar con mis necesidades
comunicativas.
Sobre Martín
Darío Avalos: lector apasionado y escritor en búsqueda de la palabra
justa que hallé en Dios. De oficio Maestro de primaria, nací en Cba capital en
el barrio obrero Ampliación Palmar y vivo actualmente en Barrio Martín Fierro,
Villa Ani Mí, La Granja, Córdoba, Argentina.
Publicaciones
ayni del mismo autor:
1- Y Punto…
(relatos, 2006)
2- Panacea
(Prosa y verso, 2007)
3- Fanzines
ayni (del Vol.1 al Vol.42- años 2008/2010)
4- Mi
Principito (Nouvelle, 2009)
5- El Instante
que Llega -Poesía 2013- (Poesía,
2014)
6- La Mora
-Cuaderno del sufrimiento- (Poesía, 2015)
7-Coplas a La
Granja. (2016)
8-Lula- Fuga y
Misterio- (Relato Infantil, 2018)
9-Chupay por el
Tiú Mayú (relatos, 2020)
10-Llamándome
al Silencio -de tus manos- Poesía
2014. (2020)
11- El hombrecito del puente -homenaje al
Poeta Cordobés Jorge Vocos Lescano-(ensayo y creación literaria, 2020)
12- El chifla´o -en 50 sonetitos- (verso,
2020)
13- El libro azul -breves consideraciones- (opinión, 2021)
14- Imasi Maria
Sima -un acercamiento a la adivinanza quichua- (opinión y creación
literaria, 2021)
15- Cantos a la
Gloria (verso, 2023)
16- Curucuchita -Cuaderno de poesía para los más chicos que son en
realidad los más grandes- (2023)
17- Caricias de Irupè -Cuaderno de ternura- Poesía 2020- (2024)
18- El pozo de agua (prosa y verso para los más
chicos, 2024)
19-La Consolidación del Canto -Homenaje al
Poeta Cordobés Aldo Parfeniuk- (Ensayo, 2024)
20- Tiempo de espera -Poesía 2023- (2025)
21- Guido,
Illia, Onganía y el Che Guevara -en la memoria de Mi Viejo- (entrevista,
2025)
22- Pluma
-acercamiento a la candidez- (Relatos 2025)
23- Miguitas
para gorriones -Cuaderno de canciones- (2025)
25- Por prepotencia de trabajo -Dialogando con
Roberto Arlt a la distancia- (opinión versificada, 2025)
26- Cina cina -cuaderno del crecimiento- Poesía
2015 (2025)
Participaciones:
-Brote…
Fragmento desde la Sangre (Antología Poética a 34 años de la
última dictadura cívico-militar argentina. Ed. Aullido 2010, Cba)
-Poesía por
Mariano Ferreyra (Antología Poética. Ed. Babel 2013, Cba)
-Buscador II
(Antología poética- ilustrada corredor Sierras Chicas. Ed. Llanto de Mudo,
2014)
-LibrosSonEros
(edición librosonera para la XV Feria de ediciones independientes de Córdoba.
Antología 2014)
-Pretendo
Poesía (Antología de oyentes del programa radial Qué pretende Ud de mí, 2016)
-Publicaciones
en DiarioSierras, Revista Cultural Siete Artes, Diario Momarandu, El Corredor
Mediterráneo, Diario Noticias E-53, El Diario de Carlos Paz.
-en radio: bloque
ayni de poesía en radio Curva fm y Musikando por radio nova y pixi.
-Llevó adelante el Ciclo Voces en
La Plaza de artesanos en La Granja en
2024.
-Versos en la antología
poética de La Tríada 2024 y Verano de Quo Vadis 2024.
-La Casa del
Libro, creación el 22 de marzo de
2025. Lugar de Encuentro y Poesía, donde se vuela sin fundamentos.
En el 2025 editorial ayni libros comienza a publicar a
autores:
-La Quirca, Aldo Parfeniuk. (Poesía). Reedición del
original publicado por primera vez en 1976.
FIN
De
En el hundimiento del tiempo
-Un acercamiento a Juan Burghi-
Se imprime, cose y encuaderna en casa a medida que sale. Barrio Martín Fierro,
Villa Ani Mí, La Granja, Córdoba, Argentina
ayni son momentos de Paz.
Compartir es comunión. Comunión es vida. Comparta la
información del libro si lo desea
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