domingo, 26 de abril de 2020









Aldo Parfeniuk, La Quirca, 1976




a Sabina
a Ana Belén




LA QUIRCA

En el monte, bajo la luna
la quirca descava el sueño
de los muertos

y hace como que canta.








PENA DEL CERAMIQUERO

(A T. López, de traslasierra)

Entonces... el misterio
no es la tierra y la arcilla,
y dioses rutinarios retornan al trabajo
de aquel:
el adorado.

Perdidos en el medio de rocosas montañas
perduran en la práctica del milenario oficio
modelando pacientes, en lentos amasijos.

(En diarias ceremonias de amor y de silencio
inanimados seres nacen del alfarero.)

...Y suben por el barro antropomorfos rasgos
de breves figulinas; moldeadas tiernamente,
quemadas al calor de fogatas de guano,
pulidas a fricción de elegidos guijarros.

-Este fin de semana los curiosos turistas
comprarán por monedas tus frágiles vasijas.
Se llevarán tus platos, tus flores, tus cabritas
que tendrán por destino la repisa de un living
o de algún escritorio y falsos entendidos
hablarán del estilo, y del procedimiento,
y del valor estético de tu barro cocido.
Y tu ser sencillo se reirá de ello...

No obstante...
y como si esas figuras
fueran tus propios hijos, te alegrará el saberlas
en hogares felices, en las grandes ciudades;
en un mundo que nunca pudo ser para los tuyos,
en tanto que tus manos seguirán trajinando
en su oscuro designio de ser barro
dudando,
entre ser arma...
o ser trabajo.







VIDA

Hoy, que ya amanece. Ahora, que aclara...
Es igual que siempre:
en la actitud tranquila
del momento de irse, vuelve a ser la partida
del viajero parado, de la lenta sombra que
parsimoniosa pone a punto el perro,
las armas de cazar, la bolsa de llevar el pan,
el vino: -las necesarias cosas de andar
persiguiendo el signo de la libertad, el vuelo
de las presas, la altura de la luz en tiernas
hojas que nacen y mueren sin alcanzar la flor-
Hoy anda el ojo llevando al corazón
hasta la última alambrada del cielo: el horizonte;
y se obstina en buscar algo que pueda ser
disparado con la misma precisión que una línea
de amor, que una metáfora, que una verdad
irreversible.

Hoy se crispa el corazón. La sangre tira a verde.
Con un poco de fe en la memoria vuelve
el sabor dulce de una carne de mujer floreada,
el caliente beso de la boca de un horno de barro,
la casera tajada de misterio del perfumado pan.
Más atrás, las cosas que perdieron su batalla
en la infancia llueven caballitos de agua
limpia que galopan treinta años, que vienen
como de música, pero que ya no pasan.

Vida:
dónde las esperanzas, sobre qué vientos,
en qué viaje perdidas. Te digo adiós. (Mis hijas
te saludan. Solamente ellas me piden que este
domingo les lleve piedritas redondas
de los ríos.)

Vida:
cruzadora de aduanas, cambiadora de
monedas viejas, cuerda larga de zamba cuerpeadora.
¡Quién madejará tantas preguntas hoy,
que quiero irme como sin porqué!
¡Por cuánto es que me voy!...
En mi casa dirán: -Aldo se fue al campo-
...y andaré invitado por los amaneceres
a moverme por mi zona, por mis pedanías;
por linderos departamentales de leyenda.
Velando el grito de los zorros cuando agonizan
las estrellas en las altipampas del oeste
o inventariando molles y quebrachos encopados
de la sabia estelar que eterniza el sol.

-Aldo anda de campo-... de guitarra. De otra
ropa vestido, de otro asombro. En Arroyo Murúa
en La Sierrita; en Potrero de Márquez, traslunado.
Siguiéndole el rastro a los nombres propios
de parajes perdidos, a distancias marcadas
por la punta de índices callosos que señalan
pircas y mogotes secretos. Mensurando el sitio
donde se dividen la tierra y el aire,
la piedra y la arena, la estrella y la luna...

_Aldo anda de campo- Errando en la inocencia
niña de querer hallar la paz en asar y en comer,
en beber y en reír, en contar sucedidos antiguos
de gente de las sierras que salen a vivir
por entre el negro vino, por entre el humo
de la leña flaca que prende en los rostros
de Rubén, de Juan, de Carlos, de Edgardo la misma
ansiedad de monte y de hambre de polvo. Del oeste
que se nos entrañó en las venas y en los años
para siempre.









LA MUERTE POR EL DIABLO

Es al mismo diablo a quien persiguen
estos hombres infernales.
La cantera los traga, día a día
y los devuelve alucinados, locos.

De los que dan, ni un solo golpe
se escapa de ahí adentro: la piedra
los devuelve uno a uno;
y lo cimbran al hombre, y lo quiebran.
Se meten en la médula, en la sangre...
...Y son tantos martillazos juntos!

¿De qué es el diablo?...De berilo,
bismuto, manganeso, wolfram?...
No sé.
Ayer Rogelio Bustos
salió del socavón y cayó muerto.
Murió
de un solo golpe
adentro.








PAMPA DE ACHALA



Nadie cree que aquí
todavía nacen piedras.
Que el aire, de tan fuerte
se solidifica; y el silencio es duro
y cristalino. Como un ojo muerto.

Que los hombres que hubo se hicieron
como sobre una bigornia: a golpes;
y así y todo duraron poco. Se los ganó
la desmemoria, el espacio. O simplemente
el tiempo.

Desde tu suelo duro (puesto en hombre
y de pie) cuento ahora solamente esta flor
que aire abajo se hace nieve
y este pavor que se siente levemente
cuando se intuye lo eterno.

Territorio de olvido. Páramo de pena
vive tu muerte en paz.

-Estos cóndores te cuidan.-








CHELCO


Bicho-miedo
Muerde-muerte
Puro nervio bajo el sol
el chelco,
sigiloso repta
por su cepa de saurio
cavernario.

Al verlo, aún se siente
el pavor y el miedo que sentían
los primates legendarios.

Animal mineral, el chelco,
hecho piedra, muerde el tiempo.
Lentamente...se come
un siglo más.











PÁJARO

Canción trunca.
Flauta rota.
Aire caído en pleno sol
(a la orilla de un largo camino)
bajo un árbol con nido
muerto.









AUSENCIA DEL VERDE


(“¿Qué se dijo del humo esta mañana,
Que no arde metalúrgica, la vida?”) “Ausencia de humo” - Mario Altamirano.



¿Y del verde?...
¿Qué se dice del verde, qué se cuenta?
¿Quién lo nombra hoy, que no ilumina,
que no hace color; que aún no pinta?
¿Con qué gota de rocío de hará brote,
¡de qué trino vendrá!, ¡de qué lluvia?

(¿Espera en la memoria del que siembra,
del que lo hace esperanza, del que sueña?)
¡qué poeta empieza a inaugurarlo
y lo inventa del amor, de la alegría!,
¡qué cantor, qué niño, qué muchacha
se tiñe el corazón y no lo dice?...

El verde:
es el principio de la flor, del fruto.
El terreno materno de los pájaros,
la fundación de la sombra.
Es la vida.

Pero no.
No es tiempo aún, no prende el valle
no trepa el cerro, ni pinta el aire.
No se desparrama.
No hace verde.

¿Quién sale de sol y de septiembre
a decir que ya está?,
¡a mentir que ha vuelto!










ESTE, QUE APENAS ME MIRA...


Este que apenas me mira...
De traslasierra venido y empolvado
desde los pies hasta el alma, se ha olvidado
del ángel que le cuida el cielo
de la frente y le entristece
los enrojecidos pájaros del vino.

Despielado.
De pobreza vestido; si yo tocara ahora
su corazón de viento
me mojaría del aire entristecido
que lo trajo hasta aquí, hasta el silencio
que lo desenamora entredormido
mientras lo ve robando
su estatura de hombre.

Si yo supiera de su pena el nombre
dulcemente me iría por su herida
hasta donde lo olvidó el amor, hasta la sombra
que lo deshabitó de luz. Hasta la oscura
región en donde el sueño
lo ahogó de eternidad.

Hasta el olvido.








PATRIMONIO



Siempre igual. Lo mismo;
la pupila salada, la pestaña umbría,
la acorralada vista de este rutinario
mirante de la nada...Arrinconado
en la penumbra de la habitual cantina
donde bebe la vida
su vino popular,
barato.

En este hombre en quien me miro;
-repetido en la señal de la encopada mano-
veo a mi padre (la oscura leche paternal)
clamando: saludando la luz
en el antiguo rito tabernario
de los hombres tristes
de la tierra.

Estos lugares nuestros: la madrugada. El vino.

Siempre igual. Lo mismo.









TESTIMONIO DE CARLITOS FERREYRA


(A un retrato de D. López Escobar)

En la carne de esta cara seca que yo tengo,
-por ser de esta provincia de sol, de agua y viento-
el beso -pensé- podría haber cabido. O la caricia.
O algo que me hiciera olvidar la vida...
(Como en los sueños, que a soñar tengo derecho.)

Por esta vista flaca, tonta, ingrávida...
Por el fondo de estos tristes ojos
la vida -pensé- podría haber dejado algo más
que una salada lágrima
que mojara mi pan...

Voy siendo esa sombra espesa, polvorosa,
que desanda los confines suburbanos
con su embolsada historia de mendigos a cuestas.
Ando orillando el miedo de los niños,
desterrado de la risa de los hombres;
fijo -al fin- en el rastro ciego
de mi muerte.








EL VINO<



Ahora que atestiguo la consagración del vino
dentro de esta uva.
Ahora que me embriaga el prisma de este pámpano
jugoso, amorenado;
lo conjuro en mis labios, me deslenguo
hacia adentro con todos mis secretos
y lo siento de a poco, angelicado y tierno,
algodonarme el tacto y voltearme
despacio, hasta el umbral del sueño,
donde un príncipe negro, en su caballo blanco,
me acuchilla y me deja
dulcemente herido.

Me pasa esto. Me sangra
en su lágrima
el vino.








LOS BORRACHOS



Los que abren noche a noche
las botellas de vino
y se lo beben todo.
Y apoyados a un árbol
eructan y putean,
Y a la especie la riegan
con cáusticos orines
lentamente se duermen
como si una amapola les naciera
en el cuerpo.

Y suspiran profundo...
enroscados y duros.
Vencidos y soñando
que los olvida
el mundo.








ROSA



¡Oh rosa feliz, hermosa
de ver pasar la vida
desde tu altura
de rosa.



Aldo Parfeniuk

Continuará...

viernes, 24 de abril de 2020

La Resistencia de Llájtay Riman -un recorrido por el libro de Vitu Barraza-

Por Martín Avalos

“Dios está en todos lados, pero atiende en Bs As” reza el dicho popular. Sucede que desde allí, cual ramificación de ferrocarril argentino, las cosas se distribuyen al resto del país; y así con lo que ingresa a la Nación, desde distintos confines de este curioso planeta, como con lo que baja (o sube según se mire) desde el interior de la República. Tenemos, pues, una Cultura Capitalina que alimenta en parte al Cuerpo Nacional. Esta distribución resulta muchas veces dominante y produce un corte o amputación de otros aportes. Por lo que esta periferia no tenida en cuenta o marginal, se convierte, por impulso de seguir existiendo, en un foco de resistencia el que deseamos destacar sin otra necesidad que la de verla latir frente a sus hermanas culturas.

En este bagaje y búsqueda terruña, y de la mano de La Chacarera uno da con el Sr. Vitu Barraza (V.B.) y su obra. El señor de las dos VB, santiagueño, vive actualmente en Bs. As. Quizás en su proposición de hacer más extensivo su Mensaje Quichua. Desde su lugar nos cuenta: Nací en un paraje Mishtol Bajo, sobre la vera del Mishki Mayu Río Dulce, Dpto Loreto Sgo del Estero, Profesor de música, de lengua, Quichua, Cantautor, escritor bilingüe Quichua Español, gran defensor de la Cultura y tradiciones Sudamericanas. Entre sus disco encontramos Genio del Bosque, año 1985; Sapiyta Mascas -Buscando mi raíz- año 1992; Sonqopac (Para el corazón) año 1997; Unión de dos Culturas, 2002; Ckalla Rejcka (el originario) 2018. Entre sus libros: Diccionario Quicha 2da edición del año 2002, Sentencias de Don Quijote y Sancho Panza en Quichua Santiagueño Argentino, y su Llájaty Ríman (Habla mi pueblo) 2017. Libro que motiva estas líneas.


Llájtay Ríman


Llájtay Ríman -Habla mi pueblo- es un libro que contiene Cuentos, Poesías y Canciones -como nos anuncia desde su tapa- En la foto de portada aparece un Vitu Barraza con un fondo colorido: uno de las ilustraciones del libro recortada con la forma cartográfica de la provincia santiagueña. Además, dicha ilustración, corresponde a un ámbito rural, con arroyo, árbol, cielo, pájaro, vivienda, sol. Ya tenemos, y así nos lo hace saber, un material que asoma con la voz tímida, pero no por ello derrotista, del Pueblo de Adentro. Si la presente edición (o las posteriores) fueran en Cartoné (aquella típica de los libros antiguos de tapa dura), y con sus láminas ilustradas que se despliegan (ni hablemos con el recurso del Pop Up -formas tridimencionales-), en fin, con esos detalles, frente a qué objeto nos encontraríamos! Pero para V.B. lo esencial, pasa por otro lado; y lo logra transmitir con sencillez y carisma. De esa manera lo viene haciendo a lo largo de todo el país, llevando la lengua y el mensaje quichua, el de su tierra, el de sus ancestros, como lo hiciera Don Sixto Palavecino ayer.


Relatos

La primera parte del libro es de relatos, todos ellos de una página, donde nos cuentas anécdotas de la niñez. Allí descubrimos a un Vitu niño rodeado del afecto de su madre y sus abuelos, de sus hermanos y sus amigos, de sus vecinos y sus mascotas. La vida del pequeño Vitu poco tiene que ver con su actualidad de la gran urbe donde vive actualmente; la de aquél está repleta de colores y asombros. El libro lo leí hace casi un año, pero al tomarlo en mis manos para esta nota revivo los momentos compartidos, porque Barraza te lleva a esos sitios en aquellos momentos y te deja participar junto a su sonrisa.
Los relatos son bilingües. Están escritos en la lengua andina en primer término y luego en la castellana. Poseen cada una de ellas ilustraciones de María Fernanda Pose dignas de destacar por su colorido como por sintetizar en ellas la paz del entorno.
De su mano y su voz nos lleva a través de distintas vivencias del niño santiagueño. Alguno de sus títulos nos dejan puntas para imaginar: El moto platudo, Nuestra diversión en el río, Pastorcito guardián, Cazando armadillos, El zorro juguetón, Recolectando frutos del monte, La gallina de Doña Isidra, Mi escuela de Mishtol Bajo, El extravío o la perdida de Candi, La ojos grises, El pato y sus amigos, Serafín Bazán médico, Yendo al río, El que asusta o el espanto.

Poesías

En sus poemas V.B. nos deja ver a una persona que no ha perdido su sensibilidad. Terrón Pardo, por ejemplo, nos anuncia desde su inicio, su identidad; y lo hace en términos poético: “Nací de barro, molde maternal originario. Ashpa (1) es mi rostro, ashpa son mis hermanos. ¿Cuánta tierra perdí estos últimos años? Mi abuela era barro caminando. Mis tíos barro.
Mi amigo barro. Mi madre arcilla morena dando vida. Hoy todos quietos, sin memoria yacen. El soplo enérgico vital de “Tata” Dios ya no los impulsa a trasladarse”.
Aquí vemos como permanece presente en el Poeta, su familia, sus amigos. La cosmovisión andina de ser parte de la naturaleza: ashpa soy. Y la humildad de saberse movido por el soplo de Dios. Curiosamente de los doce poemas este primero es el único en prosa. Entre sus versos posteriores su sentir y humildad es idéntico.
Alguno de sus títulos: En mi comarca, Presagio del bien, Vuelo sideral, Semilla perdida, Último viaje de Sangui, La gracia de tu amor, Warmy munascka (mujer amada), Watukunas (nostalgias), Suyaini (esperanza).


Taquikunas

Y por último llegamos a sus Taquikunas o Canciones. Muchas de ellas grabadas en sus discos. Todas de su autoría. Como buen docente, las mismas vienen acompañadas con los acordes para guitarra. De todas ellas me gustaría resaltar tres: la primera es a su comprovinciano Manzi. Homenaje a Homero Manzi (2) se titula y es con ritmo de Tango, como no podía ser de otra manera, para quien fuera letrista de Don Pichuco Troilo y máxime Poeta. Aquí nos encontramos con un santiagueño, quichuista, de gran apertura musical y de conciencia social al homenajear a un actor popular en términos de sujeto trabajador en post de los desposeídos y luchadores de este suelo argentino. Por ello nos dice V.B. “Homero que no muere, Homero que perdura”, “…estás siempre prendido en los balcones / los carros y pobres que quieren renacer”.
Otra canción bellísima es El moscardón azul (3), que me permito transcribirla íntegra. Aquí, con ritmo de zamba nos convida de una creencia y drama popular. Se transcribe según texto en el libro.


EL MOSCARDON AZUL.

Vuela el moscardón
verdoso rayo ululante,
gira pesado va formando espirales
anónima la muerte
anda rondando por el aire,
¿a quién buscará
en su danza salamanquera?

Gira la muerte
en su ritual hasta marcharse,
el vino tiñe,
la siesta mira expectante
Todo es silencio se mete
en el monte en los tunales
y se va sembrando
en las mentes interrogantes.

¿Por quién vendrá con su danza
salamanquera, a quién cegará de luz?
en este viaje?
de velámenes atrapantes,
el moscardón azul
¿a quién vendrá a buscar en esta primavera?
el moscardón azul
¿a quién vendrá a buscar?
El moscardón azul

Miradas y celos confunden
a dos mozos en el baile
se disputan ellos, la belleza
y el amor de una warmi (4)

Se arma un entrevero
el súpay (5) un alma quiere llevarse
y la muerte horrenda
baila, ríe y gira por el aire

Al son de una zamba
de chacareras y cantares
zapateos, giros, tocan
el alma de los danzantes
Al súpay upallero (6)
le gusta sembrar pendencia
y ha introducido un facón fatal
A la gran fiesta…


Aquí tenemos una zamba totalmente distinta a la que idealizamos por lo general. El lugar de la seducción entre el hombre y la mujer existe, pero el desenlace es fatal para uno de los varones enamorados. La coronación (arresto propio de esta danza) acá lo hará la parca violenta.

Tu Beso (7)
(Chacarera)

I
Tú tienes un beso
de madre en acecho…
tú tienes un beso
que es volcán y fuego

Tú tienes un beso
de ternura y sueño,
estalla en el cielo
con fuerza de trueno

Tú tienes un beso,
panal de mielero
es rayo, es dulzor
mishquilas (8) del tiempo

Estribillo
Tu beso es lucero
tizón mañanero
que abriga mi alma
todo eso es tu beso

II
Tu beso es el sello
que marca mi reino
es llave que abre
el mismo universo


Tu beso es rocío
mojando mis labios
bendice y perdona
borrando agravios

Tu beso es perfume,
fragancia de nardos,
besos de María
tu beso es sagrado



Sólo diré que esta tierna Chacarera se puede bailar, y es lo que aconsejo, en un metro cuadrado.

Final

Todo lo dicho nos sirvió para esbozar apenas un balbuceo de la obra de Vitu Barraza, de la inmensidad del Legado Andino, y de la importancia de no olvidar a los Pueblos postergados de nuestra Abya Yala (9). Se aproxima un nuevo aniversario de la fecha que propusiera el gobierno mexicano de Lázaro Cárdenas en 1940. Y en este 19 de abril, Día del Aborigen Americano, lamentablemente, son noticias el despojo, las desnutriciones, la muerte, los asesinatos, de Nuestros Hermanos Continentales. En medio de este clima, la voz de Vitu Barraza, es necesaria.



Notas:
(1) Ashpa: tierra/planeta.
(2) Homenaje a Homero Manzi, Tango, Cesar Gómez y Vitu Barraza.
(3) El moscardón azul, Zamba canción, Ana Dorrey y Vitu Barraza.
(4) Warmi: mujer.
(5) Súpay: diablo.
(6) Upallero: el que pega o suele pegar calladamente de atrás a traición, cobardemente.
(7) Tu beso, chacarera de Vitu Barraza.
(8) Mishquilas, Mishqui: dulce.
(9) Abya Yala: Nombre dado a nuestra América.

Para las traducciones y definiciones se utilizó el Diccionario Lengua Quichua 2da edición de Vitu Barraza año 2002 a excepción de Abya Yala del autor de esta nota.

Cualquier aporte es bienvenido a aynilibros@gmail.com . Gracias.

domingo, 12 de abril de 2020

El tren de Schultz -pequeño viaje por Canto Ciego-
Por Martín Avalos


Chu, chu!!! Y el canto de la Poesía te invita a colgarte al tren. No es la primera vez que lo hacés. Una de las características de los chicos de tu barrio (y de muchos barrios) es intentar abrirse paso en el mundo mercantil y ver de gozar de sus dones, aunque veas la peli de atrás, escuches desde abajo del escenario, o viajes entre vagones. Así, no querés quedarte sin saber más de qué se trata esa Poeta que tanto cantó a los niños.
-Doña Fryda, acá estoy!

Canto Ciego es un ejemplar de colección en los estantes de tu casa. Un poemario de Fryda Schultz de Mantovani publicado por Editorial Losada en 1949. En ese sentido, el tren pasó por casa; de grande.

Lo conseguiste porque pensaste que se trataba de un libro para niños, pero no fue es así en este caso. Habías leído “El Mundo Poético Infantil” hace un tiempo y te había encantado. Esa idea que los niños naturalmente tienen la Poesía en ellos, y que los adultos, debemos intervenir con mucha cautela para no amputarla, decididamente te conquistó. Doña Fryda me cae bien.

Canto Ciego comienza con una cita de Baudelaire. Te encanta el Poeta de Las flores del mal. Lo disfrutaste enormemente en esa soledad que ya ibas aceptando. Luego leíste ese Prólogo que escribiera para unos cuentos de Poe, te acordás? No leíste los Cuentos porque sólo encontraste ese puñado de hojas amarillentas en la basura, o no?
-Sí. En San Vicente, una siesta vacía. Tuve mucha suerte!
Ahí terminaste de aceptar tu soledad.

A Baudelaire lo leíste en sus traducciones. Alguien pensó que no todos podrían hacerlo sino. La cita de Canto Ciego está en francés. “Como aquel tren que pasó cargado de frutas rojas / y nosotros en la estación sin comernos ni una sola” * Canta Piero en este momento. -Doña, una manzana por favor. Eso duele. Hinca aquí dentro. Nos hubiera gustado la traducción.

El texto decía:

Grands bois, vous m'effrayez comme des cathédrales;
Vous hurlez comme l'orgue; et dans nos coeurs maudits,
Chambres d'éternel deuil où vibrent de vieux râles,
Répondent les échos de vos De profundis .


Hoy con el servicio de internet una traducción es:

Grandes bosques, me espantáis como catedrales;
Aulláis como el órgano; y en nuestros corazones malditos,
Estancias de eterno duelo donde vibran viejos estertores,
Responden a los ecos de vuestros De profundis. **




Veo a Fryda relatando historias a los chicos del tren. Esos relatos tienen poesías. Ellos la miran entusiasmados. Un niño gozando del vuelo de las palabras es un niño al que le crecen alas. ¿O la Poesía peina alas en los infantes?

Luego se sienta sola en un banco que le queda pequeño para tanta tristeza. Relee su libro, y se encuentra tan solitaria como cuando lo escribió.

Fryda Schultz de Mantovani nació en Morón, Bs As un 19 de diciembre de 1912, y su deceso se produciría un 10 de abril de 1978. Su tarea fue la investigación, la escritura, donde desarrolló la crítica literaria, la poesía, y también desempeñó la docencia.

Sobre Fryda se podría escribir e investigar mucho, lo dejo para quienes tengan esa vocación. Me bajo del tren llegando a la próxima estación, y sentado bajo un algarrobo leo los Poemas que me regaló. -Gracias Sra. Necesito de estos encuentros. Todo suyo, uno de la mayoría silenciosa.



Algunos de sus poemas en Canto Ciego:


EL PINO SOLO

El cabello tirante
y ojos redondos,
la gracia de la niña
es el asombro.
Al pino le pregunta
acariciándolo,
que por qué está llorando
que quién lo asusta.
El pino le diría:
lloro de gozo.
(La gracia de la niña
es el asombro).


LA VOZ Y LA MIRADA

La madre tiene una voz
desmenuzada en palabras.
Pero la niña se queda
mirándola, cuando habla…
Que la voz es transparente
como el aire por la cara
y deslíe, como el sueño,
su ternura en gota cálida.
Si de lejos se la oye
lo que dice es cosa clara,
pero cerca, aquella voz
tiene musgo de mirada
y sedoso entendimiento
que no pueden ser palabras.
Ve la niña en esa voz,
desde el mundo que habitara,
una imagen, que la une
con su madre de alma a alma.


Por eso la mira tanto,
Como si no la escuchara.








Notas:

*Hoy me banda toca el rock, Piero, en el disco Qué generosa sos mi tierra- año 1984

**Obsesión, poema de Charles Baudelaire de su libro Las flores del mal, año 1857 (reúne poemas desde el año 1840 al 57)


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viernes, 10 de abril de 2020

EL ALBA de Afredo Martinez Howard, de su Libro de ausencias y de adioses. Burnichón Editor 1963


EL ALBA

Extraño, nuevo amanecer,
tan tímido,
tan íntimo,
tan Este mío,
con una alondra muda
reptando como el miedo de un héroe
con el tiempo que invade apenas
para no matar o herir
ese revés de las estrellas,
su azogue, el de mi alma
para espejar lo eterno.

Amanecer como el de un día preparado
oara la víspera de un dios,
ensimismado, secreto,
claridad hacia un profundo diamante de la tierra.

¿En qué raíces tiemblas, tierra cansada y misteriosa?
¿Qué umbela nueva nos presagias
y qué deseas corregir
agregando a tu fuego y a tu historia
la luz de un alba fugitiva?
¿Y por qué fugitiva
si el tiempo no es el tiempo
cuando despierta en lo maravillado?
(Fausto ¿qué me respondes
entre arcanos y oráculos?

Y tú Ofelia, tu magia
bajo los organdíes de la espuma
y tú, Leonardo, luego
de equilibrar el alma en el silencio
de tu propia sonrisa?).

Lo pregunto a tu luz porque Dios no contesta.
(Pecaminoso por haber sembrado
un busque entero, el del saber,
la vida está temblando y llora).
Yo me enrosco a un árbol divino.

Esmeralda terrestre
¿qué destello o esencia tuya
quieres dar a mis ojos
cansados del milagro de las resurrecciones,
hastiado de jardines?

Luz como una serpiente hermosa
predestinada a las raíces del manzano.
¿Qué orden hacia una tentación nueva te obliga?
¿Qué redondez, qué seno para una caricia ignorada?

La noche sigue intacta.
Sulamita salvaje, sin un presentimiento
la he visto en el capullo de su crepúsculo
y no amanece, no amanece.

Hay en tu entraña terrenal otra noche de bodas para Eva.

Pero yo, hombre, respondo
en medio de una distracción de lo eterno
al prodigio de esta nueva luz enterrada
despertando el pecado
para que Dios lo asuma
-Dios, ese Dios cargado de pecados-
aunque su dedo eterno, con su anillo de abejas
me niegue el nuevo paraíso.

jueves, 9 de abril de 2020




Aldo Parfeniuk y su primer libro: Tres Voces Serranas, año 1968.




“Tres voces serranas” Selección de Poemas y un Cuento Serrano. Daniel Arjona (seudónimo de Aldo), Enrique Romero Cortéz, José M. Canevari. Prólogo del Profesor Pedro O. Murúa e ilustraciones de Dámaso Valdez.



Daniel Arjona



“Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar
El arroyo cristalino
Me estremece más que el mar”



a Nené Galbán




Mi Canto


De rumorosos ríos, de oscuros montes
de viejas arboledas, dice mi voz.
Aunque esté dicho.
Aunque nada falte,
falta mi canción…

Por haber nacido aquí, me brota el canto
Por decir perdiz, montaña, llano
y porque me ví crecer en el espejo del lago.

Porque además conozco a los que fueron pasando
por las calles del pueblo cargados de años;
a los Barrionuevos, a don Boni, a los Quintero
al pobre “Mamá Vieja”, que se fue hace un tiempo
y a todos los que hicieron su vida en este suelo.

Son ecos de misterio trepadores de cerros
las cosas que la sangre me va diciendo.
Son terrosos caminos, huellas profundas…
silbidos monterizos, canciones mudas…
y estás palabras pobres que se me juntan.

Que se me juntan siempre; como en otoño,
cuando el árbol empieza a quedarse solo.
Cuando vuelvo de Pocho, y es un silencio
esta muda canción que siempre pienso
y que se anima a decir que estoy sintiendo
al hombre de la zona, (que es mi hermano)
al pobre serrano esperanzado;
a los ríos, a las claras lunas
y a todo lo olvidado.
Por eso canto…


Aldo Parfeniuk






Carlitos Ferreyra

a Nilda y Miguel Parfeniuk
a Isabel, Julio, Carlos y Raquel


Sendas abajeñas, todas las semanas
Carlitos Ferreyra, camina, camina.
El sol sobre el cerro, la mañana entera
(Carlitos Ferreyra, camina, camina).

Seca la mirada. Perdida en la tierra.
Vacíos los ojos, vacía la cara;
sin nada en la bolsa, sin nada en el alma
tan solo su pena, que ha nacido larga.

Ya hace mucho tiempo que él hace lo mismo:
si el Sábado llega, agarra la bolsa
y para el poblado Carlitos se larga.
Sabe que ese día, como siempre, pagan;
y que los sencillos y humildes obreros
que en larga semana, su pan bien se ganan
estarán contentos, y con esa plata
comprarán las cosas que les haga falta.

Y por eso el hombre caminó sus leguas.
Buscando tan solo, y de casa en casa
¡Pan...! breve palabra que su voz arrastra
y mete en su bolsa, tan pobre y tan magra.

Con su bolsa llena, y la tarde entrada
Carlitos Ferreyra vuelve las espaldas
y busca las huellas, que desparramadas,
esperan al dueño que vuelva a juntarlas.

Carlitos regresa. La noche lo espera.
Se vuelve a sus montes por huellas de cabras;
y en su queja aguda, va diciendo el viento:
¡¡Carlitos Ferreyraaa... y su pena larga!!...



Aldo Parfeniuk





De Aquí


a Oscar Eduardo Bricco


Ni una sola nubecita.
Nada empaña el horizonte
árbol, cielo, piedra y monte,
el tranquilo panorama
que dibujan Los Gigantes,
al despuntar la mañana.

Todo es linda primavera.
El tiempo lo está cantando;
lo va diciendo el arroyo,
que entre las piedras serpea
la flor silvestre y el pasto,
que retoza en las praderas.

El sol ardiente se posa
sobre el claro mediodía;
y en reverenda porfía
al silencio, entre las ramas,
los chingolos se proclaman
dueños de su algarabía.

Se brinda otro día pleno
con sol, pájaro y arroyo.
Es la típica canción
de las bellas serranías,
es la cuna de mis días.
Porque yo soy cordobés.


Aldo Parfeniuk






El Viento



¡Loco, fuerte. Impetuoso...
pasa el viento;
y el silbo del crespín
con su lamento.

Atropella con fuerza
y compromete
la estabilidad
de un barrilete.

Se arremolina en la arena
junto al río,
y se proclama padre
de su silbido.

Junta más fuerza y sigue
con su destino,
dejando su rastro seco
en los caminos.


Aldo Parfeniuk




Tropical

al Grupo de A.C.J.F.
a Laura y Nardo Spinelli

Noche en el pueblo
Noche serena;
y sobre el pueblo
la luna llena.

Los pescadores
sobre las peñas.
Y sobre el lago
la noche sueña.

Hasta la playa
vino María;
con una estrella
que la seguía.

(Sobre la arena
su espasmo quema;
y entre su pelo
la luna juega).

Dejó sus ropas,
y al agua tibia;
junto a su estrella
entró María.

(Sobre la curva
de sus caderas;
la luna brilla
y el agua juega).

Sobre la curva
-la luna plena-
de sus caderas
-la noche entera-.

Se va despacio
la luna grande.
Se va perdiendo,
tras Los Gigantes.

Se fue María.
entre los montes,
está naciendo
la aurora fría.

Soñó la noche,
y ya en el día;
una calandria
cantó: María.




Aldo Parfeniuk


Primer Poema de Aldo Parfeniuk que leí


LA LEJANA

Viene a sentar su silencio
frente a mí
entre los libros, los muebles
y el humo de los Parisien

Sus trapos oscuros
dejan que vaya y vuelva
el mate
y de vez en cuando
alguna que otra frase
de la cual tironear
algún resto
(la aridez de los días,
La bondad del mutismo.
No mucho más…)

Nos canjeamos cosas -películas,
música, poetas, poemas o dibujos-
y una pocas miradas
con las que nos tocamos
los cimientos.
Recuerda a veces el sur.
Y el campo, donde se piensa
algún día cosechando pájaros.

Siempre me digo que
no sólo vive, sino también
que Escribe y Dibuja
sin saberlo.

Elisa.
Si alguna vez la ves
azul
es de lejana.


Aldo Parfeniuk


Poema aparecido en la contratapa del poemario de Elisa Zanona, Desde el Pasillo. Narvaja Editor, Cba 1997

sábado, 4 de abril de 2020

La eternidad en Alfredo Martinez Howard

Por Martín Avalos


A raíz de la lectura del primer poema que integra su Libro de Ausencias y de Adioses del año 1963 editado por Burnichón Editor surge de manera precisa esta conciencia de eternidad palpable en la cotidianidad del Poeta. Estas líneas intentan un ejercicio de lectura que se asemeje en un mínimo, al menos, a la mentada conciencia demostrada por la pluma de nuestro escritor.


“Poeta y periodista nacido en Paraná, provincia de Entre Ríos y fallecido en "La Serranita", provincia de Córdoba. Cursó el magisterio en su ciudad natal; posteriormente inicia estudios universitarios hasta obtener el título de escribano. En 1940 dirige el diario "La Calle" en Concepción del Uruguay. Reside en Buenos Aires en varios períodos, durante los cuales colabora en revistas y medios periodísticos de la Capital. De regreso a Paraná, se integra a la bohemia de esa ciudad, donde comparte sus vicisitudes junto a Alfonso Sola González, Reynaldo Ross y Jacinto Zaragoza, entre otros cofrades. "La palabra poética de Martínez Howard nos invade con su mágica iluminación de la penumbra, con su ardiente diafanidad y con los bellos seres que pueblan un mundo mítico de ausencias y de adioses al que acuden presencias que ya no son de este mundo, las preciosas nieblas donde caduca el polen de la vida y una voz –acaso la más honda– dice la palabra permanente: trigo, tierra, esperanza, hierro, ciudad natal", según apreciación de Marta Zamarripa, escritas en el poemario póstumo del poeta: "Eco y espejo". Algunos de sus libros de poesías: "Presencia por el aire", "La heredad", "Libro de ausencias y adioses".* Nos dice Matías Armándola entrerriano también.


La perennidad en sus estados Alfredo la logra de modo religioso o místico a nuestro entender. Maneras naturales en el fondo de todo ser humano. Ello se ve irrumpido por las urgencias de un sistema servicial a intereses privados y así damos paso, de lo infinito, a lo fugaz. Howard lo manifiesta en forma lírica, donde se asombra de eso que ya conoce; lo rutinario se presenta nuevo.


EL ALBA

Extraño, nuevo amanecer,
tan tímido,
tan íntimo,
tan Este mío,
con una alondra muda
reptando como el miedo de un héroe
con el tiempo que invade apenas
para no matar o herir
ese revés de las estrellas,
su azogue, el de mi alma
para espejar lo eterno.

Amanecer como el de un día preparado
oara la víspera de un dios,
ensimismado, secreto,
claridad hacia un profundo diamante de la tierra.

¿En qué raíces tiemblas, tierra cansada y misteriosa?
¿Qué umbela nueva nos presagias
y qué deseas corregir
agregando a tu fuego y a tu historia
la luz de un alba fugitiva?
¿Y por qué fugitiva
si el tiempo no es el tiempo
cuando despierta en lo maravillado?
(Fausto ¿qué me respondes
entre arcanos y oráculos?

Y tú Ofelia, tu magia
bajo los organdíes de la espuma
y tú, Leonardo, luego
de equilibrar el alma en el silencio
de tu propia sonrisa?).

Lo pregunto a tu luz porque Dios no contesta.
(Pecaminoso por haber sembrado
un busque entero, el del saber,
la vida está temblando y llora).
Yo me enrosco a un árbol divino.

Esmeralda terrestre
¿qué destello o esencia tuya
quieres dar a mis ojos
cansados del milagro de las resurrecciones,
hastiado de jardines?

Luz como una serpiente hermosa
predestinada a las raíces del manzano.
¿Qué orden hacia una tentación nueva te obliga?
¿Qué redondez, qué seno para una caricia ignorada?

La noche sigue intacta.
Sulamita salvaje, sin un presentimiento
la he visto en el capullo de su crepúsculo
y no amanece, no amanece.

Hay en tu entraña terrenal otra noche de bodas para Eva.

Pero yo, hombre, respondo
en medio de una distracción de lo eterno
al prodigio de esta nueva luz enterrada
despertando el pecado
para que Dios lo asuma
-Dios, ese Dios cargado de pecados-
aunque su dedo eterno, con su anillo de abejas
me niegue el nuevo paraíso.



El poema de A.M.H. es magnífico para desarrollar, y elucubrar, un ensayo con cientos de vaivenes teóricos dando vueltas a una verdad que sólo Howard nos puede aportar.

Desde el título del poema, EL ALBA, ya despunta el nuevo amanecer. El despertar al nuevo día es despertar a una nueva Conciencia, ¿pero es que estábamos dormidos? ¿Es ese Dios de pecados, ensimismado y secreto el que adormece y el despertar es por uso de la razón provista del bosque del saber? ¿La crítica es a Dios o a “sus hombres”? La frase La religión es el opio del pueblo del alemán Die Religion ... Sie ist das Opium des Volkes, de Karl Marx escrita en su Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel de 1844 aparece clarificando dudas.

Y continúa nuestro Poeta: tan tímido, / tan íntimo, / tan Este mío,… es íntimo porque así es nuestra alma y nuestra religiosidad. Es tímido, porque la humildad es natural también, y el miedo es social. Abundaron -y aún hoy son noticias- las acusaciones de herejías contra manifestaciones de saber y/o libertad. Ayer la Santa Inquisición, hoy las Dictaduras o los abusos gubernamentales. “El miedo no es zonzo” afirma la sabiduría popular, y la alondra de bello cantar enmudece y repta -ella, la alada- como el miedo de un héroe. Y entonces, en el ensimismamiento que ya no es de dios sino nuestro (natural y necesario), el tiempo, inevitable, invade, pero lo hace apenas / para no matar o herir / ese revés de las estrellas, / su azogue, el de mi alma / para espejar lo eterno. El tiempo mata o hiere. A quién? A la eternidad que se espeja en el alma ¿o es reflejo de ella? En ese Extraño, nuevo amanecer, Alfredo siente de manera mística, religiosa, en su alma sensible de Poeta.

Y los saberes no sólo son individuales, naturales, íntimos y eternos, también aporta lo suyo la sabiduría del pueblo, lo folclórico, lo nativo, esa que habla con la tierra, las piedras, las raíces, las ramas, el viento. ¿En qué raíces tiemblas, tierra cansada y misteriosa? Maravillosa ¿metáfora? de estos tiempos del siglo XXI escritas por el entrerriano, devenido cordobés, allá en el XX. ¿Qué umbela nueva nos presagias / y qué deseas corregir / agregando a tu fuego y a tu historia / la luz de un alba fugitiva? Evidentemente la umbela que desea corregir es nuestra visión de la vida. Ese ser humano que junto a toda “la humanidad, se suicida” como dice nuestro poeta serrano Parfeniuk. ¿Y por qué fugitiva / si el tiempo no es el tiempo / cuando despierta en lo maravillado? Se despierta maravillado por ese estado teofánico del que hablamos. Un estado de contemplación y revelación. (Fausto ¿qué me respondes /entre arcanos y oráculos? Que son instrumentos de conexión con lo celestial, lo mágico. Tan mágicos como la sonrisa y el silencio de Leonardo o cualquiera de nosotros.

La rebeldía ante lo injusto se presenta y surgen los versos de encono que hacen tambalear la paz individual (por ello no individualista): Lo pregunto a tu luz porque Dios no contesta. / (Pecaminoso por haber sembrado / un busque entero, el del saber, /la vida está temblando y llora). / Yo me enrosco a un árbol divino. Y si los Santos son esa mafia de religiosos lujuriosos y pederastas, él, sujeto honesto, prefiere ser el hereje enroscado para robar una manzana del jardín de los Privilegiados.

La noche sigue intacta. /Sulamita salvaje, sin un presentimiento /la he visto en el capullo de su crepúsculo /y no amanece, no amanece. Ser testigo de ese capullo de crepúsculo / y no amanece….es ser testigo también del capullo del amanecer, esa Alba Eterna donde el yo, hombre, respondo / en medio de una distracción de lo eterno /al prodigio de esta nueva luz enterrada que luego de esta distracción que aplasta, en lo íntimo, anida la luz que libera en la hermandad de los humildes.





Nota:
*Matías Armándola, del sitio Lectores del Paraná - Literatura Entrerriana.


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“No puedo dejar de quererte” por Martín Avalos aynilibros@gmail.com

La cuarentena te pone entre las letras y el silencio, entre la jaula y las alas, entre el cine y La Ciudad donde Vivimos. No es que tengas la melancolía de Juan Ramón Jiménez, no, tenés la del burro. “Sólo con el paso de los años se llega a ser espectador.”*

-“Vamos Daniel, tirate una pa los amigos!” Pero él sigue con las manos en los bolsillos y sólo las saca para escribir, con un palito sobre el cemento fresco de una vereda ahí en la María Janer, su nombre. ¡Pueyrredón, cuna de ferroviarios a la luna!

La pandemia muestra luces y sombras de una humanidad que se consume. En cada boca que no come sale el grito de una joven muriendo, pero nos lavamos las manos. El toca disco de mi alma gira en el tango de Magaldi, y el mate es algo así como un pucho en la noche.

–“Tienen el mismo dolor del mal poeta, incapaz de llegar al fondo de las cosas”**



No puedo dejar de quererte, Daniel Salzano, Rubén Libros Editor, Cba, 1989
• *De la pág. 133
• * *De la pág. 165


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Susurrando Memoria por Martín Avalos aynilibros@gmail.com


La corona de espinas infectada de virus y orina. Los clavos herrumbrados fueron despuntados y, mochos, puestos otra vez. En lugar de lanza, le dieron a cada invitado un cuchillo oxidado. En lugar de Jesús, crucificaron a cualquier niña. Estos tiempos son superados en crueldad Señor.
Cualquier vestigio de memoria, es esperanza de resurrección.

Mi barrio de la niñez de unas cuatrocientas casitas obreras, levantadas en unas diez cuadras por dos, resiste con pocos jacarandás al viento del olvido. Con Jorge llevamos unos block y él levantó un monolito en homenaje. Fue (es) en la puerta de Sancor. Por los Compañeros desaparecidos. Mirta, Caro, Marcos son florcitas de esos Jacarandás.

Por los rincones de la fábrica Astori, cuidando a sus pares, anda Pilichupp. “Ya llegará, era el comentario. Nunca faltaba ni llegaba tarde”, me dice mi viejo. Lo llevaron sin saber que lo multiplicaban cada mañana.

Lo que el azúcar endulzó
Ya fue bebido.
Lo que tus manos acariciaron
Envejeció.
Lo único inmutable
Es el olvido.



Un olvido repleto de historias, evidentemente.









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Susurrando Obreras por Martín Avalos aynilibros@gmail.com

“Sólo el Amor con su Ciencia, nos vuelve tan inocentes” (1) nos recuerda cada vez que queremos esa profunda Poeta chilena, andina, americana, infinita -Violeta Parra-. Y los versos y la fecha sobrevuelan por esa Cotton ardiendo en gritos, en hilos que nos amarran a cada sufrimiento de los que sostenemos este andamio, viejo. "El viejo mundo de los sentimientos y los pensamientos ha comenzado a tambalearse. Los viejos lazos sociales se están enredando y rompiendo. Y tendemos hacia una nuevas relaciones ideológicas entre hombres y mujeres". (2)

Violeta Parra leía poemas a sus hijos de una desconocida poeta cordobesa. “Naranja, niña de espuma / quiso bajar a la tierra / y en el oro se bañó. / Naranja, niña de oro, jugando a la ronda-ronda, / en el azul se durmió.” (3) Trabajadoras ellas. De color blancotiza.

Edith había obtenido el reconocimiento de otra trabajadora: Fryda Schultz de Mantovani quien decía cosas como estas: La luna dormida
“Se cayó la Luna, / se cayó en la harina. / Ven a levantarla / con tu mano limpia.

Era tan de noche / que la luna niña, / como nadie hablaba, / se quedó dormida.

En el árbol negro / puso la camisa, / destrenzó su pelo / con la negra brisa,
y a la negra nube / fuése en zapatillas… / pero en el camino, / con la gran fatiga,
se cayó la luna, / se cayó en la harina.

Álzala despacio, / que la luna niña / sueña que la mecen / blancas estrellitas”.


Ante el triste gris, poner el anaranjado atardecer.

“Tanta congoja acumulada en el silencio / parece llover sobre mi espalda, / deslizarse, y a la tierra / amarrar mi cuerpo.

Uncida a la angustia, / mi silente grito, / se vierte al fin, irreprimible, y el dolor cautivo halla su cauce.

Lo recibo. / Lo asumo. / Lo acepto. / De su mano y en su compañía, / me yergo, serena, cara al sol. / Hacia el después.”
Clara Pellegrini (4)


Ante el negro muerte poner el azul celeste del jacarandá MariaElenaWalshiano.

“Tantas veces me mataron / Tantas veces me morí / Sin embargo estoy aquí resucitando
Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal / Porque me mató tan mal / Y seguí cantando”
María Elena Walsh, Como la cigarra.

Y entre saludos y conmemoraciones por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, queríamos compartir versos que nos ayuden a seguir latiendo.




Notas:
1- Violeta Parra, de su canción Volver a los diecisiete.
2- Clara Zetkin, (Artículo 'Lenin sobre la cuestión femenina', 1920). (Fuente: Web del Día Internacional de la Mujer. Biografía y artículos de Clara Zetkin en Marxists Internet Archive).
3- De Las dos naranjas, Edith Vera.
4- Clara Pellegrini, de su libro Lo que queda, Ediciones Argos, Cba. 1994


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Susurrando Apuntes (1) por Martín Avalos aynilibros@gmail.com

Ni idea tenía de quién era, Vaquita me lo explicó más o menos así: si él estuviera, yo viviría con mi familia. Era de Alta Gracia, y tenía puesta, en todo sentido, la camiseta del Che; ahora vivía en un Hogar a dos cuadras de la Plaza Alberdi. “Por la boca del trueno / se oye volar el valor. / Son los mineros de acero, / son el pueblo y su dolor”. (2)

Hoy leo con curiosidad sus Apuntes críticos… y reflexiono en que mi viejo me hubiera contado muchísimas cosas sobre el médico argentino-cubano, pero eran tiempos de Plaza Alberdi y me lo perdí. Perece que uno tiene que andar senderos para poder decidir; por suerte unos mates y los afectos fue el final de la caminata… “La ruta fue muy larga y muy grande la carga, / persiste en mí el aroma de los pasos vagabundos “. (3)

Este susurro íntimo posee la intención del saludo y el reconocimiento, del respeto y la gratitud.

-Sos el mejor hijo del mundo, le digo a mi pequeño.
-Y vos el mejor papá, papi.
-No hijo, el mejor papá es el abuelo Antonio.

Feliz cumpleaños Pa!




Notas:
1- Apuntes críticos a la Economía Política, Ernesto Che Guevara, Ocean Sur, 2006.
2- Poema A los mineros de Bolivia, Ernesto “Che” Guevara, Poemas, Luzbelitoediciones, Córdoba, 2012.
3- Poema, Autorretrato Oscuro, ídem.
4- La foto es gentileza de Sonia Ahrensburg.


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Susurro ante el Horizonte de Piedras (1) por Martín Avalos aynilibros@gmail.com

“En algo nos parecemos / luna de la soledad / yo voy andando y cantando / que es mi modo de alumbrar”. (2) Y volvés por esos caminos cantando bajito la zamba. A veces la luna te hace sombra, a veces te hundís en la espesura oscura: “Ese que canta solito / no ríe ni dice penas / canta solo recordando / sus pasos sobre la arena”. (3) Es ahí cuando el Canto, la Oración, es chispita que ilumina; con la voz que te “dio tu estrella”, que en esos instantes, es la bella voz del Canto: “Una voz bella quién la tuviera / para cantarte toda la vida / pero mi estrella me dio este acento / y así te siento tierra querida”. (4)

En épocas de Carnaval tu retorno a la casa pareciera a contramano, pero unido vas al sentimiento de quien pretende olvidar la pena juntada durante el año: “Más allá del bien y el mal / el Diablo es un Dios casero / perdona en el Carnaval / y castiga el año entero”. (5) Paso a paso envuelto en la negrura vas pensando en la familia y en un vaso de vino, ese del descanso y no del que desata al Diablo: “Carnaval animanisto / tapá tu vino violento / que en la cruz del Corralito / se están peleando los vientos”. (6)


La Poesía transita en cada suceso. Pareciera, más bien, que ante cada acontecimiento, ella nos mirara pasar desde su eternidad. Es Verdad que se siente: “Lo que dentra a la cabeza / de la cabeza se va / lo que dentra al corazón / se queda y no se va más. / La pura verdad, palabrita 'i Dios, / la pura verdad”. (7)




Notas:
(1) Película sobre la novela de Atahualpa Yupanqui (A.Y.) Cerro Bayo.
(2) Luna Tucumana, zamba de A.Y.
(3) Copla de Luis Andolfi recopilada por Miguél Ángel Pérez (M.A.P.) en su libro “El cantar del Carnaval”
(4) Tierra Querida, zamba de A.Y.
(5) Copla de Jorge Díaz Bravío, ídem M.A.P.
(6) Copla de Miguel Ángel Pérez, ídem.
(7) La Pura Verdad, canción de A. Y. y Pablo del Cerro.


Cualquier aporte es bienvenido a aynilibros@gmail.com . Gracias.
Un Libro Azul: breves consideraciones sobre Arquetipos Mitológicos de Rosana Asís.
Por Martín Avalos (aynilibros@gmail.com)


Partiendo de ciertas premisas de la Ciencia oriental del Feng Shui el color azul corresponde al elemento agua y, entre otras cosas, al conocimiento. Arquetipos Mitológicos es un libro con profundidades oceánicas y purezas manantiales. Por eso me refiero a él como Un Libro… Azul. Además la presente edición (Editorial Brujas, Cba, 2008) tiene tapas en esos tonos.


Por otro lado recomiendan a quién se interese por los caminos de la Poesía conocer a las voces locales de su entorno. Idéntica sugerencia se puede extender a temas religiosos, musicales, médicos, etc. Nuestra provincia de Córdoba, por no hacerlo tan extensivo al resto del país o el continente, abunda en voces y saberes a las que uno puede echar mano y nutrirse para continuar creciendo; en términos filosóficos y holísticos, por ejemplo, Rosana Asís es una oportunidad.


Rosana Asís es Licenciada en Filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba. Coautora de títulos como Símbolo y Sentido Ante el Fin del Milenio (1998), Ética de la investigación científica (2003), La Filosofía un encuentro de sentido (2003), Leopoldo Marechal: entre el símbolo y el sentido (2004), La Mundialización en la Realidad Argentina Tomo 1, 2 y 3 (2001, 2003, 2005). Compiladora del libro Geocultura de Córdoba. Pensamiento de investigación de Anibal Montes, Ed. Municipalidad de Cba (2007); entre otras actividades. Actualmente trabaja en la Universidad del Autoconocimiento de Cba.


El presente material nos ingresa en “Resonancias simbólicas de Hermes, Urano, Neptuno y Plutón. Venus, Martes, Júpiter, Saturno, la Luna y el Sol”. Y son los elementos de los que se sirve para darnos cuenta de la valiosa experiencia de la vida. Del desafío que significa dar (se) cuenta de las propias luces y sombras que somos, atraemos, proyectamos. El libro es una invitación a conocer algunas nociones de antropología y el pensamiento simbólico. Además de permitirnos reflexionar sobre Religiones, Filosofía, Mitos.


Filosofía Simbólica

En Filosofía Simbólica (primer capítulo) la autora nos explica que no es una filosofía común, o sea una ciencia, sino una actitud. “Y como en la antigüedad, no considera a la filosofía sólo una conquista racional, sino una posibilidad, un camino de salvación.” Y recordándonos al Sócrates de Platón, a éste mismo, a su alumno Aristóteles, nos habla de búsqueda y disciplina. “…vivir (para Platón), es vivir con la guía de estas ideas, fundamentalmente con la idea superior, que es la idea del bien. Esa guía se obtiene por medio de la contemplación (…) por medio de la alimentación y la gimnasia para purificar nuestro cuerpo físico, luego la música y el estudio de las diferentes ciencias.” Dejando en claro también que tanto Filosofía común u ortodoxa y Filosofía Simbólica responden a una misma pesquisa: “Nos guían más la preguntas que las respuestas; buscamos la llama de la filosofía perenne”. Filosofía como camino de indagación y encuentros: “…intentamos seguir el consejo de Delfos: conócete a ti mismo y conocerás a Dios”.


Ilustra esos indicios de averiguación con unos versos del poeta Schiller que compartimos en estas notas donde a la Poesía la deseamos presente y guía:


Allá en el cielo, las constelaciones
No solo hacen los dioses y las noches,
No solo primaveras y veranos,
No solo al sembrador el tiempo indican
De siembras y cosechas. Pues también,
El humano quehacer es una siembra
De inexorables suertes esparcidas
En las oscuras tierras del futuro,
Expuesta esperanzada a los destinos.
Allí habrá que saber cuándo es la siembra,
Rastrear todas las casas de los cielos
No vaya a ser que oculto en los rincones
El enemigo del crecer fecundo
Aguarde la ocasión para hacer daño.



Culmina el capítulo con la reflexión de que la Verdad no está afuera de nosotros sino en nuestra propia Alma, la traemos incorporada. Tomando esto es que reflexiono que dado el estado actual de cosas dispuestas por este sistema imperante, vivimos en estado permanente de distracción, alejándonos de esa Verdad Interior. Dicha Verdad que nos dirá lo importante, comprendiendo que lo vital para unos no lo será para todos. Por esto es que encontrarme con este Libro Azul, y compartirlo, resulta una acción de Luz.


El Símbolo

En el capítulo dedicado a este tema, nos habla de “…desarrollar nuestra dignidad humana, nuestro ser personal espiritual, que es donde radica nuestra verdadera identidad, junto al misterio inefable del cosmos”.
Pero advierte:

“Al encarnarse en una cultura y en un lenguaje cultural, la imagen simbólica corre peligro de esclerosarse en dogmas y sintaxis”.
“Por eso (…) hay que tener cuidado con las interpretaciones literales, dogmáticas o sistematizadas (…) ya que estas pueden hacer primar la letra sobre el espíritu”

A la hora de tener una experiencia espiritual en estos tiempos de enajenación, los símbolos resultan una herramienta válida. Es una pena que formas rígidas de sistemas religiosos nos distraigan de nuestra religiosidad personal, de ese estado teofánico, de encuentro con lo sagrado.
“Sin libertad para significar, el hombre no realiza su plenitud en cuanto tal.”
En estos tiempos de descarrilamiento humano, nos cambian valores y mitos por otros mercantiles. De esto bien advierte la autora, cuando nos lo recuerda que el mito no es sagrado ahora, sino producto del imperio posmoderno y capitalista. Donde la “salvación” está asegurada en una felicidad material y de objetos efímeros donde se explota en su producción a cientos de hermanos y saquea la naturaleza, agregamos también. Claro ejemplo son las noticias últimas del exterminio de las comunidades Wichi y Qom. Con otras palabras, también lo resalta Rosana:
“Todo el conocimiento antigüo, la mitología, la poesía, la religión, nos hablan de una experiencia original: un tiempo originario, una edad de oro, el illo tempore para el pensamiento arcaico, aquel tiempo en el cual el hombre convivía con la divinidad”.


Así la autora, entre distintos símbolos y poesía nos muestra el valor de ambos intentando interpretar el mensaje de cada uno. Por diversos dioses del Olimpo nos trae al presente la memoria de Poetas como Homero, Ovidio, Hesíodo ilustrando con poemas de Borges, el mexicano Enrique González Martínez o la clásica Vidala para mi sombra de Julio Espinoza.


El valor que posee para mí el Libro Azul es que no solo explica los distintos mitos griegos, sino que cita sus orígenes documentados, esto es en los poemas que escribieran esos curiosos Seres mezcla cambiante de enajenación y conciencia; hablo de los Poetas.




Nota: se agradece cualquier aporte o sugerencia. Comunicate por privado aynilibros@gmail.com.