a Sabina
a Ana Belén
LA QUIRCA
En el monte, bajo la luna
la quirca descava el sueño
de los muertos
y hace como que canta.
PENA DEL CERAMIQUERO
(A T. López, de traslasierra)
Entonces... el misterio
no es la tierra y la arcilla,
y dioses rutinarios retornan al trabajo
de aquel:
el adorado.
Perdidos en el medio de rocosas montañas
perduran en la práctica del milenario oficio
modelando pacientes, en lentos amasijos.
(En diarias ceremonias de amor y de silencio
inanimados seres nacen del alfarero.)
...Y suben por el barro antropomorfos rasgos
de breves figulinas; moldeadas tiernamente,
quemadas al calor de fogatas de guano,
pulidas a fricción de elegidos guijarros.
-Este fin de semana los curiosos turistas
comprarán por monedas tus frágiles vasijas.
Se llevarán tus platos, tus flores, tus cabritas
que tendrán por destino la repisa de un living
o de algún escritorio y falsos entendidos
hablarán del estilo, y del procedimiento,
y del valor estético de tu barro cocido.
Y tu ser sencillo se reirá de ello...
No obstante...
y como si esas figuras
fueran tus propios hijos, te alegrará el saberlas
en hogares felices, en las grandes ciudades;
en un mundo que nunca pudo ser para los tuyos,
en tanto que tus manos seguirán trajinando
en su oscuro designio de ser barro
dudando,
entre ser arma...
o ser trabajo.
VIDA
Hoy, que ya amanece. Ahora, que aclara...
Es igual que siempre:
en la actitud tranquila
del momento de irse, vuelve a ser la partida
del viajero parado, de la lenta sombra que
parsimoniosa pone a punto el perro,
las armas de cazar, la bolsa de llevar el pan,
el vino: -las necesarias cosas de andar
persiguiendo el signo de la libertad, el vuelo
de las presas, la altura de la luz en tiernas
hojas que nacen y mueren sin alcanzar la flor-
Hoy anda el ojo llevando al corazón
hasta la última alambrada del cielo: el horizonte;
y se obstina en buscar algo que pueda ser
disparado con la misma precisión que una línea
de amor, que una metáfora, que una verdad
irreversible.
Hoy se crispa el corazón. La sangre tira a verde.
Con un poco de fe en la memoria vuelve
el sabor dulce de una carne de mujer floreada,
el caliente beso de la boca de un horno de barro,
la casera tajada de misterio del perfumado pan.
Más atrás, las cosas que perdieron su batalla
en la infancia llueven caballitos de agua
limpia que galopan treinta años, que vienen
como de música, pero que ya no pasan.
Vida:
dónde las esperanzas, sobre qué vientos,
en qué viaje perdidas. Te digo adiós. (Mis hijas
te saludan. Solamente ellas me piden que este
domingo les lleve piedritas redondas
de los ríos.)
Vida:
cruzadora de aduanas, cambiadora de
monedas viejas, cuerda larga de zamba cuerpeadora.
¡Quién madejará tantas preguntas hoy,
que quiero irme como sin porqué!
¡Por cuánto es que me voy!...
En mi casa dirán: -Aldo se fue al campo-
...y andaré invitado por los amaneceres
a moverme por mi zona, por mis pedanías;
por linderos departamentales de leyenda.
Velando el grito de los zorros cuando agonizan
las estrellas en las altipampas del oeste
o inventariando molles y quebrachos encopados
de la sabia estelar que eterniza el sol.
-Aldo anda de campo-... de guitarra. De otra
ropa vestido, de otro asombro. En Arroyo Murúa
en La Sierrita; en Potrero de Márquez, traslunado.
Siguiéndole el rastro a los nombres propios
de parajes perdidos, a distancias marcadas
por la punta de índices callosos que señalan
pircas y mogotes secretos. Mensurando el sitio
donde se dividen la tierra y el aire,
la piedra y la arena, la estrella y la luna...
_Aldo anda de campo- Errando en la inocencia
niña de querer hallar la paz en asar y en comer,
en beber y en reír, en contar sucedidos antiguos
de gente de las sierras que salen a vivir
por entre el negro vino, por entre el humo
de la leña flaca que prende en los rostros
de Rubén, de Juan, de Carlos, de Edgardo la misma
ansiedad de monte y de hambre de polvo. Del oeste
que se nos entrañó en las venas y en los años
para siempre.
LA MUERTE POR EL DIABLO
Es al mismo diablo a quien persiguen
estos hombres infernales.
La cantera los traga, día a día
y los devuelve alucinados, locos.
De los que dan, ni un solo golpe
se escapa de ahí adentro: la piedra
los devuelve uno a uno;
y lo cimbran al hombre, y lo quiebran.
Se meten en la médula, en la sangre...
...Y son tantos martillazos juntos!
¿De qué es el diablo?...De berilo,
bismuto, manganeso, wolfram?...
No sé.
Ayer Rogelio Bustos
salió del socavón y cayó muerto.
Murió
de un solo golpe
adentro.
PAMPA DE ACHALA
Nadie cree que aquí
todavía nacen piedras.
Que el aire, de tan fuerte
se solidifica; y el silencio es duro
y cristalino. Como un ojo muerto.
Que los hombres que hubo se hicieron
como sobre una bigornia: a golpes;
y así y todo duraron poco. Se los ganó
la desmemoria, el espacio. O simplemente
el tiempo.
Desde tu suelo duro (puesto en hombre
y de pie) cuento ahora solamente esta flor
que aire abajo se hace nieve
y este pavor que se siente levemente
cuando se intuye lo eterno.
Territorio de olvido. Páramo de pena
vive tu muerte en paz.
-Estos cóndores te cuidan.-
CHELCO
Bicho-miedo
Muerde-muerte
Puro nervio bajo el sol
el chelco,
sigiloso repta
por su cepa de saurio
cavernario.
Al verlo, aún se siente
el pavor y el miedo que sentían
los primates legendarios.
Animal mineral, el chelco,
hecho piedra, muerde el tiempo.
Lentamente...se come
un siglo más.
PÁJARO
Canción trunca.
Flauta rota.
Aire caído en pleno sol
(a la orilla de un largo camino)
bajo un árbol con nido
muerto.
AUSENCIA DEL VERDE
(“¿Qué se dijo del humo esta mañana,
Que no arde metalúrgica, la vida?”) “Ausencia de humo” - Mario Altamirano.
¿Y del verde?...
¿Qué se dice del verde, qué se cuenta?
¿Quién lo nombra hoy, que no ilumina,
que no hace color; que aún no pinta?
¿Con qué gota de rocío de hará brote,
¡de qué trino vendrá!, ¡de qué lluvia?
(¿Espera en la memoria del que siembra,
del que lo hace esperanza, del que sueña?)
¡qué poeta empieza a inaugurarlo
y lo inventa del amor, de la alegría!,
¡qué cantor, qué niño, qué muchacha
se tiñe el corazón y no lo dice?...
El verde:
es el principio de la flor, del fruto.
El terreno materno de los pájaros,
la fundación de la sombra.
Es la vida.
Pero no.
No es tiempo aún, no prende el valle
no trepa el cerro, ni pinta el aire.
No se desparrama.
No hace verde.
¿Quién sale de sol y de septiembre
a decir que ya está?,
¡a mentir que ha vuelto!
ESTE, QUE APENAS ME MIRA...
Este que apenas me mira...
De traslasierra venido y empolvado
desde los pies hasta el alma, se ha olvidado
del ángel que le cuida el cielo
de la frente y le entristece
los enrojecidos pájaros del vino.
Despielado.
De pobreza vestido; si yo tocara ahora
su corazón de viento
me mojaría del aire entristecido
que lo trajo hasta aquí, hasta el silencio
que lo desenamora entredormido
mientras lo ve robando
su estatura de hombre.
Si yo supiera de su pena el nombre
dulcemente me iría por su herida
hasta donde lo olvidó el amor, hasta la sombra
que lo deshabitó de luz. Hasta la oscura
región en donde el sueño
lo ahogó de eternidad.
Hasta el olvido.
PATRIMONIO
Siempre igual. Lo mismo;
la pupila salada, la pestaña umbría,
la acorralada vista de este rutinario
mirante de la nada...Arrinconado
en la penumbra de la habitual cantina
donde bebe la vida
su vino popular,
barato.
En este hombre en quien me miro;
-repetido en la señal de la encopada mano-
veo a mi padre (la oscura leche paternal)
clamando: saludando la luz
en el antiguo rito tabernario
de los hombres tristes
de la tierra.
Estos lugares nuestros: la madrugada. El vino.
Siempre igual. Lo mismo.
TESTIMONIO DE CARLITOS FERREYRA
(A un retrato de D. López Escobar)
En la carne de esta cara seca que yo tengo,
-por ser de esta provincia de sol, de agua y viento-
el beso -pensé- podría haber cabido. O la caricia.
O algo que me hiciera olvidar la vida...
(Como en los sueños, que a soñar tengo derecho.)
Por esta vista flaca, tonta, ingrávida...
Por el fondo de estos tristes ojos
la vida -pensé- podría haber dejado algo más
que una salada lágrima
que mojara mi pan...
Voy siendo esa sombra espesa, polvorosa,
que desanda los confines suburbanos
con su embolsada historia de mendigos a cuestas.
Ando orillando el miedo de los niños,
desterrado de la risa de los hombres;
fijo -al fin- en el rastro ciego
de mi muerte.
EL VINO<
Ahora que atestiguo la consagración del vino
dentro de esta uva.
Ahora que me embriaga el prisma de este pámpano
jugoso, amorenado;
lo conjuro en mis labios, me deslenguo
hacia adentro con todos mis secretos
y lo siento de a poco, angelicado y tierno,
algodonarme el tacto y voltearme
despacio, hasta el umbral del sueño,
donde un príncipe negro, en su caballo blanco,
me acuchilla y me deja
dulcemente herido.
Me pasa esto. Me sangra
en su lágrima
el vino.
LOS BORRACHOS
Los que abren noche a noche
las botellas de vino
y se lo beben todo.
Y apoyados a un árbol
eructan y putean,
Y a la especie la riegan
con cáusticos orines
lentamente se duermen
como si una amapola les naciera
en el cuerpo.
Y suspiran profundo...
enroscados y duros.
Vencidos y soñando
que los olvida
el mundo.
ROSA
¡Oh rosa feliz, hermosa
de ver pasar la vida
desde tu altura
de rosa.
Aldo Parfeniuk
Continuará...
