jueves, 9 de abril de 2020




Aldo Parfeniuk y su primer libro: Tres Voces Serranas, año 1968.




“Tres voces serranas” Selección de Poemas y un Cuento Serrano. Daniel Arjona (seudónimo de Aldo), Enrique Romero Cortéz, José M. Canevari. Prólogo del Profesor Pedro O. Murúa e ilustraciones de Dámaso Valdez.



Daniel Arjona



“Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar
El arroyo cristalino
Me estremece más que el mar”



a Nené Galbán




Mi Canto


De rumorosos ríos, de oscuros montes
de viejas arboledas, dice mi voz.
Aunque esté dicho.
Aunque nada falte,
falta mi canción…

Por haber nacido aquí, me brota el canto
Por decir perdiz, montaña, llano
y porque me ví crecer en el espejo del lago.

Porque además conozco a los que fueron pasando
por las calles del pueblo cargados de años;
a los Barrionuevos, a don Boni, a los Quintero
al pobre “Mamá Vieja”, que se fue hace un tiempo
y a todos los que hicieron su vida en este suelo.

Son ecos de misterio trepadores de cerros
las cosas que la sangre me va diciendo.
Son terrosos caminos, huellas profundas…
silbidos monterizos, canciones mudas…
y estás palabras pobres que se me juntan.

Que se me juntan siempre; como en otoño,
cuando el árbol empieza a quedarse solo.
Cuando vuelvo de Pocho, y es un silencio
esta muda canción que siempre pienso
y que se anima a decir que estoy sintiendo
al hombre de la zona, (que es mi hermano)
al pobre serrano esperanzado;
a los ríos, a las claras lunas
y a todo lo olvidado.
Por eso canto…


Aldo Parfeniuk






Carlitos Ferreyra

a Nilda y Miguel Parfeniuk
a Isabel, Julio, Carlos y Raquel


Sendas abajeñas, todas las semanas
Carlitos Ferreyra, camina, camina.
El sol sobre el cerro, la mañana entera
(Carlitos Ferreyra, camina, camina).

Seca la mirada. Perdida en la tierra.
Vacíos los ojos, vacía la cara;
sin nada en la bolsa, sin nada en el alma
tan solo su pena, que ha nacido larga.

Ya hace mucho tiempo que él hace lo mismo:
si el Sábado llega, agarra la bolsa
y para el poblado Carlitos se larga.
Sabe que ese día, como siempre, pagan;
y que los sencillos y humildes obreros
que en larga semana, su pan bien se ganan
estarán contentos, y con esa plata
comprarán las cosas que les haga falta.

Y por eso el hombre caminó sus leguas.
Buscando tan solo, y de casa en casa
¡Pan...! breve palabra que su voz arrastra
y mete en su bolsa, tan pobre y tan magra.

Con su bolsa llena, y la tarde entrada
Carlitos Ferreyra vuelve las espaldas
y busca las huellas, que desparramadas,
esperan al dueño que vuelva a juntarlas.

Carlitos regresa. La noche lo espera.
Se vuelve a sus montes por huellas de cabras;
y en su queja aguda, va diciendo el viento:
¡¡Carlitos Ferreyraaa... y su pena larga!!...



Aldo Parfeniuk





De Aquí


a Oscar Eduardo Bricco


Ni una sola nubecita.
Nada empaña el horizonte
árbol, cielo, piedra y monte,
el tranquilo panorama
que dibujan Los Gigantes,
al despuntar la mañana.

Todo es linda primavera.
El tiempo lo está cantando;
lo va diciendo el arroyo,
que entre las piedras serpea
la flor silvestre y el pasto,
que retoza en las praderas.

El sol ardiente se posa
sobre el claro mediodía;
y en reverenda porfía
al silencio, entre las ramas,
los chingolos se proclaman
dueños de su algarabía.

Se brinda otro día pleno
con sol, pájaro y arroyo.
Es la típica canción
de las bellas serranías,
es la cuna de mis días.
Porque yo soy cordobés.


Aldo Parfeniuk






El Viento



¡Loco, fuerte. Impetuoso...
pasa el viento;
y el silbo del crespín
con su lamento.

Atropella con fuerza
y compromete
la estabilidad
de un barrilete.

Se arremolina en la arena
junto al río,
y se proclama padre
de su silbido.

Junta más fuerza y sigue
con su destino,
dejando su rastro seco
en los caminos.


Aldo Parfeniuk




Tropical

al Grupo de A.C.J.F.
a Laura y Nardo Spinelli

Noche en el pueblo
Noche serena;
y sobre el pueblo
la luna llena.

Los pescadores
sobre las peñas.
Y sobre el lago
la noche sueña.

Hasta la playa
vino María;
con una estrella
que la seguía.

(Sobre la arena
su espasmo quema;
y entre su pelo
la luna juega).

Dejó sus ropas,
y al agua tibia;
junto a su estrella
entró María.

(Sobre la curva
de sus caderas;
la luna brilla
y el agua juega).

Sobre la curva
-la luna plena-
de sus caderas
-la noche entera-.

Se va despacio
la luna grande.
Se va perdiendo,
tras Los Gigantes.

Se fue María.
entre los montes,
está naciendo
la aurora fría.

Soñó la noche,
y ya en el día;
una calandria
cantó: María.




Aldo Parfeniuk

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