viernes, 2 de octubre de 2020

 



Mahatma Gandhi, el eterno niño

 

Por Martín Avalos

 

     El hombrecito hilaba en una rueca sus propias vestimentas; soñaba con un mundo sin violencia. El hombrecito que viajaba en tren deseaba un mundo libre de avaricia donde se viviera con Amor. El hombrecito que predicaba con pureza lo que soñaba tenía un niño interior, como todos, al que escuchaba, como algunos. A ese hombrecito, lo mataron.

 

     Hacia un Socialismo No Violento,  es el libro que reúne textos y declaraciones de Mahatma Gandhi.

     Ayer y hoy resultan provocativos (no con intención) los términos Socialismo y No Violento.  El primero para los que ideológica, cultural y despistadamente se sitúan al extremo diestro. Los segundos, acompañados del primero, para los que -digamos- lo hacen en el extremo “siniestro”, (Sobre las distintas acepciones del término encomillado resulta adverso que quienes deseen una sociedad libre de explotación sean llamados de este modo, no? Tiene que ver con la invención del desprecio, supongo).

       En todo el texto se observa un cuestionamiento vigente al “progreso” material que acarrea sufrimiento a millones (sic) de seres humanos desbastando al resto de la naturaleza.   

     En el prólogo, en su Nota al lector aclara que (…) A pesar de mi edad avanzada, no tengo la sensación de haber dejado de crecer interiormente, ni tampoco que mi crecimiento se detendrá con la disolución de la carne.

(…) cuando alguien encuentre alguna contradicción en dos escritos míos sobre un mismo tema, si aún tiene fe en mi sensatez, haría bien en elegir el último de ambos.

     El hombrecito nos declara de su crecimiento interior, y puede que tanto él como nosotros ahora nos estemos equivocando al proponer el “retroceso material” de la humanidad (claro, será de una minoría opulenta en post de la mayoría humana  y el resto del mundo natural).

 

     El libro consta de dos partes. En la primera de ella encontramos definiciones sobre  EL IDEAL; allí nos dice que (…) El hombre no es necesariamente feliz porque sea rico ni desdichado porque sea pobre.  Hoy nos queda bastante claro el concepto, contradiciendo los postulados comerciales y mercantiles, claro. Luego agrega: (…) Millones de personas seguirán siendo eternamente pobres. Es que o el “mundo” no cambia, o la pobreza no es indignante; la miseria sí.

     En una sociedad donde se producen alimentos a toneladas, y en la misma magnitud se desperdician, el que se nos estén muriendo de hambre Comunidades Wichis y Qom, por poner sólo dos ejemplos, es inaceptable. Como respuesta a sus padecimientos no se entiende que  seres humanos se acerquen no a ayudarlos sino a  torturarlos como son  noticias. Quizás por ello nuestro niño blanco reflexione: Los medios impuros dan como resultados fines impuros. Dejándonos no sólo la explicación sino también la manera de revertirlo: Solo la conducta veraz pueda alcanzar la verdad.

 

La no-posesión va unida al no-robar.

     Para nuestro niño todo es Sagrado. Nuestra ignorancia o descuido en la Ley Divina -que día tras día le proporciona al hombre su pan cotidiano y nada más- ha dado lugar a las desigualdades que existen, con todas las miserias que le son inherentes. Bueno, lo del pan cotidiano es una lamentable inexactitud. Volviendo a los ejemplos argentinos son noticias los mencionados Pueblos que se nos mueren literalmente  de hambre. La organización internacionalista Médicos sin Fronteras pide un aporte mínimo para cubrir la ración de alimentos terapéuticos, esto es suplementos alimenticios para personas (niños en su mayoría) desnutridos. Ello muestra las necesidades humanas que urgen. 

      Las desigualdades a las que hace referencia Gandhi causan miserias terribles. Dichas desigualdades nos alejan a todos de lo Sagrado; esto es, la Comunión con la vida.

 

     Pero nuestro Mahatma sabe que estas inequidades no las causa el niño hambriento, ni su madre. Ante ello propone que  El rico debería tomar la iniciativa en la desposesión con vistas a la difusión universal del espíritu de contentamiento. Mientras esto sucede la Solidaridad de los Pobres siempre está presente, en un servicio constante. Se ha dicho con acierto que el deseo de gozar crea los cuerpos para el alma. Al extinguirse ese deseo, ya no se necesita al cuerpo, quedando el hombre liberado del círculo vicioso de nacimientos y muertes.

     Llegamos así al ideal de la renunciación completa y aprendemos a usar el cuerpo –en tanto exista- con fines de servicio, puesto que el servir, no el pan cotidiano, será nuestro eje de vida. Comeremos y beberemos, dormiremos y velaremos sólo para el servir. Esa actitud mental nos producirá una real felicidad.  Y la visión beatífica del apogeo de los tiempos. Analicémonos a nosotros mismos desde ese punto de vista.

     El ejercicio de análisis que nos propone desde el desapego a lo material es interesante y extremo, pero no por ello impracticable. El Docente servirá desde la docencia; la Ama de Casa, desde su labor; el Chofer de colectivos, desde su lugar… Y esto ya es un gran avance.

     Recordemos que la no-posesión es un principio aplicable a los pensamientos tanto como a las cosas. El hombre que se llena el cerebro con conocimientos inútiles viola ese principio inestimable. Los pensamientos que nos alejan de Dios o no nos impulsan hacia Él constituyen obstáculos en nuestro camino. (…) la humildad es lo que constituye el verdadero conocimiento y todo lo demás es ignorancia. (…) gran parte de lo que hoy respetamos como conocimiento es pura y simple ignorancia. Sentencia agudo el hombrecito que hilaba sus propias vestimentas en una rueca en prisión y la que luego -la rueca- sería ofrecida en subasta por miles de dólares.

 

Ganarse el pan

     Dice la biblia: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Claramente hace alusión al empleador. El trabajar por su pan es una bendición para quien desea  observar la no-violencia, reverenciar la verdad (…) Ese trabajo se puede relacionar de verdad sólo con la agricultura. De todos modos en el momento presente no todos están en condiciones de abordarlo. Por lo tanto, en vez de cultivar el suelo se puede hilar o tejer, hacer carpintería o herrería, aunque sin perder de vista que el ideal es la agricultura. Seguramente con ello el descentralismo social actual con su cúmulo de contaminación de gases, sonora, visual, y su proliferación del actual covid-19 entre otras.

     Pienso en el ideal anarquista y su “cultivo” de oficios. Cuando el ideal no es el enriquecimiento ni una labor descomprometida que me permita lucrar sino el ofrecer soluciones a las personas; eh ahí la gran diferencia entre un trabajador consciente  y uno burocratizado. Cuántas veces se comprobó que es falsa la “chicana” de “Empleado Público” al que no cumple su función generalizando injustamente. Hoy, en tiempos de pandemia, nos sacamos el sombrero ante  Trabajadores de la Salud lamentando a quienes sus vidas perdieron.

     Con respecto a labores y oficios dice: ¿Puede uno ganarse el pan con una labor intelectual? NO. El cuerpo tiene que abastecer las necesidades del cuerpo.  No habría ganancias para los políticos, religiosos y artistas en el futuro ideal gandhiano.

 

El trabajo intelectual y el manual

El trabajo intelectual es importante y ocupa un lugar que no se discute en el esquema vital. No obstante insisto en la necesidad de las labores físicas. (Contra el burocratismo que sostenía el Che) Sostengo que nadie debería estar exento de esa obligación. Incluso serviría para mejorar la calidad de las producciones intelectuales. (Lo demostró Nietzsche y sus caminatas). En un mundo tecnológicamente complejo, la simpleza de una huerta domiciliaria y el tejido a dos agujas  resulta un disparate a carcajadas, pero respondería a las dificultades presentes de hambre, desempleo, y el cultivo de vicios nos dice el hombrecito. Vale la pena el intentar pensarlo.

 

La distribución igualitaria

     Lo que implica verdaderamente la distribución  igualitaria es que cada hombre debe contar no más que con los medios necesarios para satisfacer sus necesidades materiales. Por ejemplo si un hombre tiene digestión difícil y necesita sólo cien gramos de harina para su pan y otro necesita medio kilo, ambos tienen que estar en condiciones de satisfacer sus necesidades. Dar forma a este ideal supone reconstruir el orden social entero. Una sociedad basada en la no-violencia no puede alimentar ningún otro ideal. Puede ser que quizás no seamos capaces de alcanzar la meta, pero debemos tenerla presente y trabajar en forma incesante para alcanzarla.

     No obstante, si a pesar del supremo esfuerzo los ricos no se convierten en guardianes de los pobres en el verdadero sentido del término y estos últimos se encuentran cada vez más aplastados y se mueren de hambre ¿qué hay que hacer? Tratando de encontrar la solución a este enigma he hallado que la no-violencia, la no cooperación y la desobediencia civil son los medios correctos e infalibles. El rico no puede acumular riquezas sin la cooperación social del pobre.  

     Pienso en este momento en su método de fideicomiso, en el que impulsaba que usemos para vivir sólo lo necesario y el resto se lo demos a quienes lo necesitaran. Ideas extremas resultan la simplicidad y practicidad de este hombrecito que defendió, como dijimos, un ideal de vida no-violento y al que se lo terminó matando. Ojalá las enseñanzas del Maestro logren dejar aprendizajes en nosotros.

 

 

Cualquier sugerencia es bienvenida a aynilibros@gmail.com


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