Sobre “Mi Credo Socialista” del Mahatma Gandhi
Por Martín Avalos
Procedo a la
relectura de este libro: Cabecera para quien quiera desarrollar el socialismo
fraternal y hermano desde adentro de los hombres.
El socialismo no
debe haber triunfado ni prosperado en el mundo porque aún el ser humano no se
trasciende a si mismo.
La experiencia y
triunfo de La Revolución Cubana en el 59´ es tema de estudio para entender las
denuncias del Ejército Rebelde y para comprender el apoyo de todo un Pueblo
oprimido para luchar, radicalmente, por su liberación. El tiempo dirá si tal
triunfo es verdadero en la isla caribeña. (1)
Gandhi, al adherir
a la No Violencia, no concibe un cambio impuesto a las mujeres y hombres sino
un cambio nacido desde el ser. No mal interpretemos las enseñanzas del Mahatma:
no hace mención a resignación alguna sino que, por el contrario, llama a
ejercer presión constante contra el opresor para revertir su conducta y nuestra
situación. Gandhi observa, y también así lo veo, a un ser humano esclavo de lo
material; dicho ser humano puede nadar en la abundancia o puede estar inserto
en la desesperación de una pobreza digna, pero ambos añoran tener más en lugar
de ser más. “Que nadie trate de justificar la notoria diferencia entre las
clases y las masas”, dice, dejando bien en claro que esa diferencia no responde
a un principio natural sino de injusticia social. “Toda persona tiene que contar
con una dieta equilibrada, una casa decente en dónde vivir, facilidades para la
educación de sus hijos, una adecuada atención médica” (cap. 6), sugiere como
única base para el desarrollo de una sociedad justa y superadora. Imagino
jornadas dignas de trabajos donde uno pueda luego disponer del tiempo y el
lugar para potenciar otras disciplinas enriquecedoras y dedicarse al estudio.
Todos estos cambios se darán en un Pueblo porque así es la voluntad de su gente
(o al menos una mayoría), dice Gandhi. Creo que quien sienta así debe forjar
cambios proponiéndolo todo el tiempo y estimulándolos, forjándolos, ocupe el
lugar o cargo estatal o privado que sea.
En el capítulo 7
“Distribución Igualitaria” deja en claro que ante las desigualdades económicas
que producen los ricos y políticos a respuesta a la pregunta “¿qué hay que
hacer? -dice- tratando de encontrar la solución de este enigma he dado con la
No Violencia, la No Cooperación y la Desobediencia Civil…” Para iniciar este
proceso propongo redistribuir nuestros ingresos. Podemos comprar al gran
hipermercado y engrosar el capital económico de la multinacional o sea de un
gran rico, o podemos adquirirlo de mano de un artesano, pequeño productor
independiente, etc, quienes muchas veces son los mismos quienes venden de
manera ambulante. Ética del consumidor. “Debo confesar que no trazo una distinción
tajante, ni e ninguna otra clase, entre economía y ética. La economía que
perjudica el bienestar moral de un individuo o de una nación es inmoral, y por
lo tanto pecaminosa. De este modo, la economía que permite que un país haga
presa de otro, es inmoral. Es pecaminoso comprar, utilizar mercaderías
fabricadas con el sudor del obrero”. Manifiesta en el Cap. 8 “La economía no
violenta”.
Estas injusticias
producen ira y la ira rompe todo equilibrio de armonía, va camino a la
destrucción. En Ciudadela nuestro Principito Exupéry contribuye: “La cólera no
ciega, nace de ser ciego”. Contribuyamos al sendero del mentado equilibrio y no
alimentemos desigualdades y desunión no olvidando reclamar siempre al
estado-gobierno su función de regulador entre derechos y deberes, teniendo
presente siempre nuestros deberes más que nuestros derechos como dirá Gandhi
por ahí.
Siguiendo en este
mismo capítulo observa que para terminar con el monopolio de producción, esta
debe pasar a manos de las masas, de los trabajadores. Pero ni aquellos
monopolistas ni el estado-gobierno -digo yo- nos harán el favor de ceder;
debemos conformar cooperativas de tal producción respetando la igualdad y sin
jerarquizaciones. La conciencia universal crecerá con todos dentro. Quien haya
despertado comience la labor despertando dormidos. Con fe concretaremos el
sueño justiciero. “La verdadera economía, por otra parte, se pone de parte de
la justicia, promueve el bien de todos y todas, y es indispensable para llevar
una vida decente” (Cap. 8). Es indispensable llevar una vida decente -diría
desde acá-.
Sobre la violencia
nos dice: “Hablando estrictamente, no es posible desarrollar ninguna actividad
ni industria alguna sin una cierta cantidad de violencia, por poca que sea.
Hasta el proceso mismo de vivir es imposible sin algo de violencia. Lo que
tenemos que hacer es reducirla en la mayor medida que nos sea posible”.
Estimular desigualdades es alimentar violencia. Debemos difundir e internalizar
las enseñanzas de estos maestros de la paz y el amor que entienden la vida como
un todo donde economía y política no quedan marginadas. Viviendo bajo el dominio
capitalista e imperialista de la mentira y el sueño adormecedor que son el abc
del desequilibrio y la muerte debemos expandir verdad, reciprocidad, equidad.
“Para mí, la virtud deja de tener valor si está confinada en manos solamente de
algunos individuos”. (Cap. 8): Expandir, participación de todas/os. Sumar
amando y no lastimando.
En “La Maldición
del Industrialismo” (Cap. 12) habla de lo innecesario de la industrialización
del individuo. Para ello imagino que debemos ir desligándonos de la maquinaria
doméstica y comenzaremos evitando su uso. Guevara habla en su “Apuntes Críticos
a la Economía Política” de una tecnología de alta calidad al servicio del
Pueblo en lo estatal, pero en lo domestico debemos vivir en la humildad
valorando y experimentando el trabajo manual. El aporte que nos hace Elio
Brailovsky en su “Esta, Nuestra Única Tierra” sobre el correcto uso de los
recursos naturales es alentador. Disponiendo de construcciones bien
planificadas podemos reducir el uso de artefactos de ventilación e iluminación,
por ejemplo. “Si vale la pena vivir una vida sencilla, entonces también vale la
pena hacer la tentativa, aún cuando el esfuerzo sea realizado por un individuo
o por un grupo”. (Cap. 12). Deberemos comenzar entonces con nuestras acciones
individuales ya que somos parte de este gran movimiento de seres humanos. “Creo
en la acción, de acuerdo a mi creencia, sin esperar a que llegue le conversión
masiva”. (Cap. 12)
“El Estado No
Violento” (Cap. 14) “La centralización como sistema no coincide con la
estructura no violenta de la sociedad”. Esto nos indica la asidua participación
en el estado por parte de tod@s. Comenzaremos participando en la vida pública.
Haciendo saber nuestras preferencias a la hora de comprar, en los medios de
comunicación. De hecho en nuestra no participación existe una manera de estar
asintiendo con “conformidad”.
La gran
peregrinación comenzara con el primer paso; a quien no sepa caminar tendremos
que enseñarle. Haremos docencia las 24hs y para ello la capacitación debe estar
presente en nuestra formación humana. Solitos deberemos tomar la posta del
autodidacta. Gracias Gandhi por tu docencia.
Notas.
(1) Con
este comentario no dudamos de la honestidad de los Rebeldes, sino que a veces
nos asalta la incertidumbre de si un motor de justicia basta para que una
sociedad también lo sea. Sin contar que con el paso del tiempos y sus
acontecimientos, ese motor puede degenerar en descomposición e injusticia.
La nota originalmente apareció en el fanzine ayni N* y tanto del año 2010 aproximadamente.
Contacto: aynilibros@gmail.com
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