viernes, 2 de octubre de 2020

                                                                   

                                            

 Sobre “Mi Credo Socialista” del Mahatma Gandhi

Por Martín Avalos

 

     Procedo a la relectura de este libro: Cabecera para quien quiera desarrollar el socialismo fraternal y hermano desde adentro de los hombres.

     El socialismo no debe haber triunfado ni prosperado en el mundo porque aún el ser humano no se trasciende a si mismo.

     La experiencia y triunfo de La Revolución Cubana en el 59´ es tema de estudio para entender las denuncias del Ejército Rebelde y para comprender el apoyo de todo un Pueblo oprimido para luchar, radicalmente, por su liberación. El tiempo dirá si tal triunfo es verdadero en la isla caribeña. (1)

     Gandhi, al adherir a la No Violencia, no concibe un cambio impuesto a las mujeres y hombres sino un cambio nacido desde el ser. No mal interpretemos las enseñanzas del Mahatma: no hace mención a resignación alguna sino que, por el contrario, llama a ejercer presión constante contra el opresor para revertir su conducta y nuestra situación. Gandhi observa, y también así lo veo, a un ser humano esclavo de lo material; dicho ser humano puede nadar en la abundancia o puede estar inserto en la desesperación de una pobreza digna, pero ambos añoran tener más en lugar de ser más. “Que nadie trate de justificar la notoria diferencia entre las clases y las masas”, dice, dejando bien en claro que esa diferencia no responde a un principio natural sino de injusticia social. “Toda persona tiene que contar con una dieta equilibrada, una casa decente en dónde vivir, facilidades para la educación de sus hijos, una adecuada atención médica” (cap. 6), sugiere como única base para el desarrollo de una sociedad justa y superadora. Imagino jornadas dignas de trabajos donde uno pueda luego disponer del tiempo y el lugar para potenciar otras disciplinas enriquecedoras y dedicarse al estudio. Todos estos cambios se darán en un Pueblo porque así es la voluntad de su gente (o al menos una mayoría), dice Gandhi. Creo que quien sienta así debe forjar cambios proponiéndolo todo el tiempo y estimulándolos, forjándolos, ocupe el lugar o cargo estatal o privado que sea.

     En el capítulo 7 “Distribución Igualitaria” deja en claro que ante las desigualdades económicas que producen los ricos y políticos a respuesta a la pregunta “¿qué hay que hacer? -dice- tratando de encontrar la solución de este enigma he dado con la No Violencia, la No Cooperación y la Desobediencia Civil…” Para iniciar este proceso propongo redistribuir nuestros ingresos. Podemos comprar al gran hipermercado y engrosar el capital económico de la multinacional o sea de un gran rico, o podemos adquirirlo de mano de un artesano, pequeño productor independiente, etc, quienes muchas veces son los mismos quienes venden de manera ambulante. Ética del consumidor. “Debo confesar que no trazo una distinción tajante, ni e ninguna otra clase, entre economía y ética. La economía que perjudica el bienestar moral de un individuo o de una nación es inmoral, y por lo tanto pecaminosa. De este modo, la economía que permite que un país haga presa de otro, es inmoral. Es pecaminoso comprar, utilizar mercaderías fabricadas con el sudor del obrero”. Manifiesta en el Cap. 8 “La economía no violenta”.

     Estas injusticias producen ira y la ira rompe todo equilibrio de armonía, va camino a la destrucción. En Ciudadela nuestro Principito Exupéry contribuye: “La cólera no ciega, nace de ser ciego”. Contribuyamos al sendero del mentado equilibrio y no alimentemos desigualdades y desunión no olvidando reclamar siempre al estado-gobierno su función de regulador entre derechos y deberes, teniendo presente siempre nuestros deberes más que nuestros derechos como dirá Gandhi por ahí.

     Siguiendo en este mismo capítulo observa que para terminar con el monopolio de producción, esta debe pasar a manos de las masas, de los trabajadores. Pero ni aquellos monopolistas ni el estado-gobierno -digo yo- nos harán el favor de ceder; debemos conformar cooperativas de tal producción respetando la igualdad y sin jerarquizaciones. La conciencia universal crecerá con todos dentro. Quien haya despertado comience la labor despertando dormidos. Con fe concretaremos el sueño justiciero. “La verdadera economía, por otra parte, se pone de parte de la justicia, promueve el bien de todos y todas, y es indispensable para llevar una vida decente” (Cap. 8). Es indispensable llevar una vida decente -diría desde acá-.

     Sobre la violencia nos dice: “Hablando estrictamente, no es posible desarrollar ninguna actividad ni industria alguna sin una cierta cantidad de violencia, por poca que sea. Hasta el proceso mismo de vivir es imposible sin algo de violencia. Lo que tenemos que hacer es reducirla en la mayor medida que nos sea posible”. Estimular desigualdades es alimentar violencia. Debemos difundir e internalizar las enseñanzas de estos maestros de la paz y el amor que entienden la vida como un todo donde economía y política no quedan marginadas. Viviendo bajo el dominio capitalista e imperialista de la mentira y el sueño adormecedor que son el abc del desequilibrio y la muerte debemos expandir verdad, reciprocidad, equidad. “Para mí, la virtud deja de tener valor si está confinada en manos solamente de algunos individuos”. (Cap. 8): Expandir, participación de todas/os. Sumar amando y no lastimando.

     En “La Maldición del Industrialismo” (Cap. 12) habla de lo innecesario de la industrialización del individuo. Para ello imagino que debemos ir desligándonos de la maquinaria doméstica y comenzaremos evitando su uso. Guevara habla en su “Apuntes Críticos a la Economía Política” de una tecnología de alta calidad al servicio del Pueblo en lo estatal, pero en lo domestico debemos vivir en la humildad valorando y experimentando el trabajo manual. El aporte que nos hace Elio Brailovsky en su “Esta, Nuestra Única Tierra” sobre el correcto uso de los recursos naturales es alentador. Disponiendo de construcciones bien planificadas podemos reducir el uso de artefactos de ventilación e iluminación, por ejemplo. “Si vale la pena vivir una vida sencilla, entonces también vale la pena hacer la tentativa, aún cuando el esfuerzo sea realizado por un individuo o por un grupo”. (Cap. 12). Deberemos comenzar entonces con nuestras acciones individuales ya que somos parte de este gran movimiento de seres humanos. “Creo en la acción, de acuerdo a mi creencia, sin esperar a que llegue le conversión masiva”. (Cap. 12)

     “El Estado No Violento” (Cap. 14) “La centralización como sistema no coincide con la estructura no violenta de la sociedad”. Esto nos indica la asidua participación en el estado por parte de tod@s. Comenzaremos participando en la vida pública. Haciendo saber nuestras preferencias a la hora de comprar, en los medios de comunicación. De hecho en nuestra no participación existe una manera de estar asintiendo con “conformidad”.

     La gran peregrinación comenzara con el primer paso; a quien no sepa caminar tendremos que enseñarle. Haremos docencia las 24hs y para ello la capacitación debe estar presente en nuestra formación humana. Solitos deberemos tomar la posta del autodidacta. Gracias Gandhi por tu docencia.

 

 

 

Notas.

(1)  Con este comentario no dudamos de la honestidad de los Rebeldes, sino que a veces nos asalta la incertidumbre de si un motor de justicia basta para que una sociedad también lo sea. Sin contar que con el paso del tiempos y sus acontecimientos, ese motor puede degenerar en descomposición e injusticia.

La nota originalmente apareció en el fanzine ayni N* y tanto del año 2010 aproximadamente.
 

Contacto: aynilibros@gmail.com    


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