martes, 16 de febrero de 2021

 

ayni vol. 58

-Una hojita nomá-

 

 

En esta entrega tres poemas del Poeta mendocino.

  

 

Armando Tejada Gómez,

nacido en Mendoza el 21 de abril de 1929

fallece en Buenos Aires, 3 de noviembre de 1992

 

 

 

ayni  es una publicación dirigida por Martín Darío Avalos desde barrio Martín Fierro, Villa Ani-Mí,

 La Granja, Córdoba, Argentina.

 

 

  Febrero 2021

 

 

Primera soledad

 

 

 Hoy mi madre no me quiso.

La he rondado horas enteras

vestido de capitán, de mago,

de marinero, pero nada,

no me quiso, ni me ha pegado siquiera.

 

Salgo a morir al baldío

volteando todas las puertas.

 

Arde el sol en el silencio

amarillo de la siesta.

 

Ni gatos ni vigilantes.

Sólo la calle desierta.

 

¿Cómo me voy a morir

sin que mi madre me vea?

 

Del libro Profeta en su Tierra, 1968




 

Descubrimiento de las cosas


De enjuto gris, el Oficial nos dijo:

-Deben desalojar esta vivienda.

Mi madre tapó el llanto con las manos

de pie, sobre el umbral de la pobreza.

Y ya. Y era inmediato. Y muy de prisa.

El agente se queda de Consigna

para cumplimentar el Lanzamiento.

Pasó del gris al negro, imperturbable

y luego, bostezó en nuestro silencio.

 

 

 

La intemperie es procaz. Saqué la mesa,

con al almuerzo muerto, a la vereda,

las sillas de totora, despintadas,

destotoradas: con el culo afuera.

La intemperie es hipócrita. Oi vecinos

condoliéndose de lejos, reprobando

no se sabía a quién, pero royendo

en nuestra humillación un hueso rancio.

 

Mi madre ató un colchón, juntó la ropa:

lágrima a lágrima desarmé su cama,

el milico ayudó con el ropero

que fue el que resistió con más agallas.

 

 

 

La pobrecita madre mía

enseres diminutos, cosas viejas,

remanentes del uso de otros días

enmohecidos ya por la tristeza:

una tijera rota, tres botones,

cabos de vela, un candil sin asa,

la sartén de freír nuestra alegría,

la risa muerta de la palangana.

No terminaba nunca de juntar

su vida entre las cosas palpitantes,

la intimidad exigua de esa pieza,

el orden de sus sueños vulnerables.

 

 

El sol, aquel solazo del Oeste,

me astillaba alfileres de impaciencia,

el Agente bufaba con bigotes

y el vecindario hervía en la vereda.

-Vamos, madre, está bueno ya, le dije,

deje de revolver las cosas viejas;

para qué sirven, madre? Y ella dijo:

-Para tocar la vida y comprenderla.

 

 

Cuando salió, traía su geranio

y se puso a regarlo en la vereda.

 

 

 

Bs As 1976 del libro

Bajo Estado de Sangre

 

 


Canción con todos 


Salgo a caminar por la cintura cósmica del Sur

Piso en la región más vegetal del viento y de la luz

Siento al caminar toda la piel de América en mi piel

Y anda en mi sangre un río que libera en mi voz su caudal.

 

 

Sol de Alto Perú, rostro Bolivia, estaño y soledad

Un verde Brasil, besa mi Chile, cobre y mineral

Subo desde el Sur hacia la entraña América y total

Pura raíz de un grito destinado a crecer y a estallar.

 

 

Todas las voces todas, todas las manos todas

Toda la sangre puede ser canción en el viento

Canta conmigo, canta, hermano americano

Libera tu esperanza con un grito en la voz.

 

 

Todas las voces todas, todas las manos todas

Toda la sangre puede ser canción en el viento

Canta conmigo, canta, hermano americano

Libera tu esperanza con un grito en la voz.

 

Música César Isella

Letra Armando Tejada Gómez

Del libro Toda la Piel de América 1984





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