domingo, 29 de noviembre de 2020

 


Respirar bien para vivir mejor: Indra Devi (1)

 

     Hace tiempo que no visito estas notas y eso se debe a que mis hábitos de lectura mermaron de sobre manera en estos últimos tiempos. Sin embargo comencé y concluí con este libro de Indra Devi y lo hice con una paz y goce a lo largo de toda la lectura que contadas veces me sucedió. Me siento a las puertas de esta diáfana y sencilla filosofía de vida donde las ansiedades y temores de las cosas van quedando atrás. Es increíble como con correctas posturas (me refiero a las asanas de yoga) y respiraciones conscientes y pausadas pueden invitarme a morar esta tranquilidad. “Yoga, ciencia y arte de vivir” reza el libro en alguna parte.

 

     “El hombre no es simplemente un ser terrestre; es el producto acabado, la culminación de todo el proceso evolutivo y creativo” dice en otro lado.

 

     Poseemos toda la historia y conocimiento en nosotros mismos; habrá que silenciarse y escuchar.

 

 

Cba, Domingo 19 de marzo de 2006

 

 

 

(1)   Respirar bien para vivir mejor, Indra Devi, Javier Vergara Editor, Bs As, 1995.

viernes, 13 de noviembre de 2020

 


El hombrecito del puente

 

-un breve homenaje

al Poeta cordobés

Jorge Vocos Lescano-

 

 

 

 

por Martín Darío Avalos

ayni

2020

 

 

 

 

 

 

El hombrecito del puente -un breve homenaje el Poeta cordobés Jorge Vocos Lescano-

 

1ra edición numerada a medida que salen. Se imprimen, cosen y arman en casa. noviembre 2020.

    

Contacto con el autor: aynilibros@gmail.com y aynilibros.blogspot.com

Facebook: Martín Avalos

 

 

 

 

Palabras de Susana Lobo Mayorga

 

 

Jorge Vocos Lescano fue ciudadano por elección de Río Ceballos

Aun viviendo en Buenos Aires su paisaje  afectivo lo  remontaban al entorno rioceballense.

Tuvo un afecto consolidado, que  supo   volcar  en numerosos poemas.  

Y digo que fue ciudadano por elección, por el testimonio  cordial  y permanente del que  dio   cuenta, como su casa,  cercana al primer puente que lleva su nombre, y ese  andar curioso por nuestras calles que   le  daban un aire de  pertenencia.

 

Su mirada poética gestó  Canciones de Río Ceballos,   palabra atenta   y serena,  como un agua de luz que llega a  los sitios y su gente, a  la naturaleza y  sus habitantes.

De ese libro especialmente quedó con fuerza entre los vecinos:


Usted que es de allí

 

"Usted

que es de allí, que de allí viene,

cuéntenme:

Río Ceballos qué tiene

qué tiene que yo no sé.

 

Qué de más, en cielo, en sierra,

qué tiene de más en qué,

para que no haya nada en la tierra

lugar alguno que le

ponga sombra o ponga el pie.”

……………………...

 

Lo conocí  en la Biblioteca Popular Sarmiento. En el momento,  alguien comentó  sobre su  presencia. 

Sabía de su labor con la palabra, de la herencia que  iba forjando.

El tiempo más hermoso, (una estampa de la vida veraniega de su infancia en Río Segundo) había convivido en el aula con  mis alumnos, lo que me daba un espacio común.

Fue agradable el dialogo  permitiendo que continuara  epistolarmente, con un rol casi docente.

 

 

En ese tiempo la Municipalidad había organizado un concurso literario y  su nombre surgió como referente y autoridad para conformar el jurado de la convocatoria 1986,prestigiando el evento junto con poeta y locutora  Carolina Vocos y el Dr. Oscar Caeiro.

Promover la poesía, convocar a  nuevas  voces,  fue una tarea en la que se mantuvo  presente ampliamente, mientras yo  cumplía el rol de encargada del Área  Letras de la Municipalidad de Río Ceballos.

 

Por su gestión,  fui invitada al Centro Cultural San Martín en Buenos Aires, a un foro de poetas y a distintas actividades y notas radiales.

De alguna forma,  en ese tiempo tan lejano a la inmediatez actual en la comunicación, fue Vocos Lescano quien me abrió las puertas al mundo capitalino literario,  el cual,  parecía inalcanzable e inmenso.

El 19 de octubre de 1989, estando   el Encuentro Internacional de Poetas de Villa Dolores, alguien comentó el fallecimiento  del poeta.  Un  minuto de silencio para despedir a quien quedara  para siempre, como todos los  poetas que le cantan a la tierra  y su gente.

 

Susana Lobo Mayorga

Río Ceballos, 2020

 

  



 

Jorge Vocos Lescano, el hombre de los puentes -Una posible mirada del Espíritu del Poeta en base a lecturas de Canciones de Río Ceballos (1980) -

 

  

SENTADITO junto al puente / por la mañana / soy saludo y soy sonrisa / nadie me gana / que se dan de gente en gente / por la mañana / como un aroma en la brisa / nadie me gana.

 

     Los versos corresponden al poema El Saludador  del libro citado. Allí, nuestro Poeta cordobés, nos regala estampas de la localidad serrana que tanto gustaba visitar. Allí, se lo recuerda en El Puente Amarillo, como es conocido popularmente, en la entrada al centro de la ciudad, la mentada construcción. Dicho puente lleva su nombre, también lo hacen salas, bibliotecas, plazas y escuelas de nuestra provincia. Reconocimiento a su labor literaria y cultural por un Poder que no vive, necesariamente, de manera Poética.

 

 

     Jorge Vocos Lescano nació en Cba el 13 de noviembre de 1924 y fallece un 19 de octubre de 1989.

     Dos localidades del interior cordobés lo cautivaron: Río Segundo sobre el río Xanaes y Río Ceballos. A esta le dedica el poemario arriba mencionado y donde encontramos versos que hablan de su sencillez pueblerina al desear no ver a su querida aldea serrana convertida en ciudad:

Si ya por la cantidad

de gente así se planea,

si hay tantos ya con la idea

de que debe ser ciudad,

que sea,

pero que yo no lo vea.

 

    Al momento de partir al silencio en el año 89` su aldea llegaba a la cantidad aproximada de 12 mil habitantes según datos del INDEC. En el censo del 2010 los datos hablan de 20.242 personas. Este año 2020,  el departamento Colón puede llegar a ser el segundo de la provincia superando al de Río Cuarto. Las esperanzas de Vocos Lescano partieron con él. Menos mal que tu deseo se hizo presente en ese mismo instante de eternidad Jorge, y no lo viste.

     Pero volvamos al espíritu del visitante y el espíritu que él mismo observa en el lugareño serrano: justo aquí, donde se emplea / todo el tiempo en la tarea / de tener tranquilidad, … lejos de toda ansiedad. Es lo que el Poeta citadino necesita. Es lo que la humanidad precisa. Lo sabe, lo promueve: el encuentro con la inmensidad. Añora echar luz y poder  salvar la aldea / donde hasta el cielo se arquea /doblado de claridad. V. Lescano viene a decirnos que no nos apuremos. Que no perdamos este latir pausado. Donde a cada minuto, a cada segundo nos tuteamos con la eternidad.  Se revaloriza también nuestros oficios, el del vendedor de pan casero. El del hacedor de ese pan: yo quiero tener la aldea / con gusto a pan que se hornea/  y se parte en amistad. Aquí, donde se comulga, donde se sostiene la dichosa asamblea… mitad amor y mitad sueño.

 

     La lectura es personal de quien escribe estas líneas. Es una mirada propia, pero no caprichosa. Está sugerida por nuestro poeta, (porque me animo a asegurar que Jorge Vocos Lescano es uno de los nuestros). Sugerencia que en los pristinos versos de dedicatoria abren el poemario. Allí, en la cuarta estrofa nos canta:

 

Con tu sierra y tus aires, con tu cielo y tu río,

Con ese olor a pan, y tu pausada gente,

Pensar en ti es tocar lo más cierto y lo más mío,

Y es un jardín abierto desbordando la frente.

 

 

“Lo más cierto y lo más mío”. Ese saber “verdadero”. Esa Verdad Universal  que se sabe, que desborda la frente (o el pecho). Esa razón que es un jardín abierto.  No nace de la soberbia. Nace de un estado de revelación poética, religiosa, espiritual, teofánico: de encuentro con la divinidad. Ese estado natural de los seres humanos y que el actual trajín mercantil, nos lo hace extraviar.

 

Quemando en lo más hondo del corazón te llevo

Como un sol o una música que el aliento me corta

De dicha y de más dicha de la que no me atrevo

Casi ni a hablar, de tanto y tanto que me importa.

 

 

     Porque nuestro Salvador, baja su voz (como lo hacen los humildes) quizás en  una actitud de preservación. Tanto y tanto importa, que casi ni a hablar se atreve. Y así marcha, silbando bajo, cantando, sonriendo y saludando porque: cantar, cantar es igual que la vida…

  

 

 

 Bibliografía

-Jorge Vocos Lescano, Canciones de Río Ceballos, bs As 1980.

-https://ideasclarasradio.blogspot.com/2011/06/jorge-vocos-lescano-biografia-por-jorge.html

- http://www.sierraschicasplus.com.ar/index.php/la-hojita-de-cralito/174-puente-de-ingreso-a-rio-ceballospor-que-jorge-vocos-lescano

- https://es.wikipedia.org/wiki/R%C3%ADo_Ceballos

  

 

 


Continencias y extravíos en Sonetos Anteriores de Jorge Vocos Lescano

  

 

     Sonetos Anteriores (1) es el primer libro publicado por nuestro Hombre de los Puentes (2)  según se lee en su tercer libro El Alma hasta la Superficie (3) de editorial Adonis de España. Digo esto porque ahí figura en su solapa que la fecha de nacimiento de nuestro Poeta es el 17 de noviembre de 1924 cuando en otros sitios bibliográficos de internet coincide como fecha el 13. Pero detalles de impresión existieron (y existen) siempre. Lo que nos interesa en esta nota es rescatar otra vez al Gran Poeta del naufragio al que lo llevó estos inofensivos arroyitos serranos y la certidumbre que en su primer poemario viene a dar a conocer versos que demuestran que -como decimos en Cba- el Don “ya estaba de vuelta” (4).

     Pasa que para los cordobeses, eso de extraviarse por los senderos es cotidiano; embellesado y embelesado por verbenas, marcelas, cinias, colirios a la banquina de los caminos uno se ensimisma en el mismo paisaje. Por ejemplo, al momento de escribir estas notas el monte sigue oliendo a garabato y esas uñas de gatos no lastiman, acarician la atmósfera. 

     Así, el entrar en los territorios del libro en cuestión la tapa ya nos activa el cordobés y comienza el ascenso: el portador de la ilusión tiene en su tapa una ilustración de Ballester Peña (5) que nos da claros indicios del estado almítico del autor del material. No sabemos si la estampa es elección de don Vocos Lescano o de algún empleado o criterio de la editorial, pero de lo que sí estamos seguros es la correcta percepción del espíritu de -al menos- algunos versos, los que aquí nos servirán para argumentar nuestro título en estas líneas. El gráfico en cuestión nos deja ver a un sujeto en estado volátil, suspendido por los aires, llevando una campana en su mano derecha, mientras que abajo se observa una edificación, un árbol y una porción de sierra. A las claras el joven (ese aspecto tiene) es un cordobés en su “ciudad de las campanas”. Recordemos que Ballester Peña Juan Antonio  fue un  pintor, ilustrador, grabador y escenógrafo, nació en San Nicolás de los Arroyos, Provincia de Buenos Aires el 19 de diciembre de 1895. Como grabador e ilustrador intervino, en una primera época de compromiso político, en publicaciones como La Protesta (6), Campana de Palo (7), Nuestro Tiempo (8) y posteriormente en los libros de Álvaro Yunque (9), Ulises Petit de Murat (10) y Leopoldo Marechal (11); amigo de Jacobo Fijman (12) por ejemplo. El arte sacro (13) tuvo en Ballester Peña un fino e inspirado cultor. Entre sus obras más notables pueden mencionarse las pinturas sobre piedra en el Monasterio Benedictino de Cristo Rey, de El Siambón, provincia jardín de la república, hablo del Tucumán; los murales en Nuestra Señora de la Paz en Pinamar, Provincia de Buenos Aires y las pinturas en la Basílica de Santo Domingo y en la Iglesia de San Isidro Labrador, ambas de la ciudad de Buenos Aires.

     Bueno, el “irse por las ramas” es una evidencia del naufragio cordobés -absurdo en una superficial mirada para una provincia mediterránea-. Sucede que estos arroyitos por donde serpenteamos las sierras van a formar nuestros Mayu -ríos- (14) Ctalamochita (15) y Chocancharava (16) que juntos darán luz al Carcaraña en nuestro suelo y que saldrá al Paraná y luego al Río de la Plata, Mar Argentino y expandirá en el Océano Atlántico hasta volver por el Pacífico a nuestros Andes y comenzar el ciclo nuevamente. Nuestra provincia no es mediterránea tal cual se cree. Pero continuemos con la ilustración del libro.

     Decíamos que el joven de la cubierta lleva una campana y hablábamos de nuestra Córdoba de las Campanas. El adjetivo se debe a que el poeta Arturo Capdevila así la llamó en una poesía. En la misma se mencionan de las que en el centro de la ciudad se apreciaban, antes de la contaminación sonora, dichos cimbronazos; allí están las que corresponden a unas pocas manzanas a la redonda; nueve gigantes edificios católicos: Santa Catalina, calle Rivera Indarte (Nombre de otro Poeta) frente a la Plaza del Fundador; Santa Teresa, por Ribera Indarte entre 27 de abril y Caseros; Santo Domingo, en Vélez Sarsfield y Deán Funes;   San Francisco, calle Entre Ríos esquina Bs As;  La Merced, esquina Rivadavia y 25 de mayo; Compañía de Jesús, en caseros y Obispo Trejo;  La Catedral, frente a plaza San Martín en calle Independencia;  del Huerto, en calle Belgrano entre Caseros y Duarte Quiroz y la del  Niño Dios, en Bv. San Juan y Belgrano antes de la ampliación del boulevard (17). Faltó la Del Pilar en Olmos y Maipú y teníamos diez!

 

Sobre Continencias y Extravíos

     Ahora sí volvamos a Vocos Lescano, a Sonetos Anteriores al menos. Dijimos ya que es su primer libro publicado; y en su primer soneto observamos la juventud del autor: “En este ciudad donde inauguro / la sangre fervorosa y el desvelo”. Es desde esta ciudad donde da sus originarias pisadas con la fuerza que le otorga sus primeros años de mocedad. Lo realiza con conciencia de la posibilidad de cometer errores (la prisa suele ser uno; la pereza otro): “Bien puede el corazón no estar maduro”. Verso seguido ese condimento tan cordobés como gauchesco: “Bien puede el paso terminar en duelo”. El ego y el facón tiñendo de rojo la noche; en otro momento transitaremos esa huella. “Cumpliré mis claridades” dice casi al final con la certeza propia de ese momento “En tanto espero como espera el grano./ En tanto soy un simple ciudadano / que lleva una ciudad por las ciudades.” ; anuncia al culminar este primer poema de presentación donde muestra tímidamente también la humildad de sentirse como un grano que espera florecer. Es este fundacional soneto el que nos presenta al autor al tiempo que nos marca un aparente camino a recorrer y no es más que una trampa del adolescente que nos pierde con él en los aires que transita. Veamos y vamos al amparo de sus alas…

     Luego de ese primordial soneto acompañan los que bajo el título del libro se presentan y con una cita de Roberto Paine que nos habla de su sentir pampeano (recordemos que J.V.L. es oriundo del pueblo de llanura (Pampa en lengua Quechua) y allí las palabras de Paine toman real dimensión:

“me voy, me voy, ya estoy en el estribo, / abre mis alas mi cabalgadura”.    

 

     A este conjunto pertenece Soneto del Recuerdo  y en él leemos del trajín que surcó ya la inocencia infantil de nuestro novel poeta. Llegamos con estos versos al dolor lírico del desgarro y la desilusión, a la pena que ya fue falta de abrazos y soledad:

Y yo que siempre llego con retraso

llego tan sólo para hallar la infancia

sembrada ya de muertos bailarines.

 

     Le sigue Las Palabras donde la destitución del inicial cielo (Quizás el uterino? Quizás el del juego?) es -fue- inminente:

 

Si hubiesen sido todopoderosas

y a mi pasión hubiesen atendido

las palabras me habrían restituído

ese cielo que nombran fervorosas.

 

La pérdida no es únicamente de ese cielo sino también del valor de la palabra, esa que no es ahora todopoderosa, y donde no es él el que cayó de su cielo, sino que es él mismo quien lo despide como respuesta a esas palabras defectuosas y sin fuerza ni poder. El conocimiento de esa verdad del mundo, que es el dolor, le ha proporcionado la ciencia de la soledad y la búsqueda, que curiosamente, la realizará por medio de la palabra, el logos.

     Luego de la segunda mitad del Sonetario se vislumbran los Tres sonetos a Córdoba dedicados a  Ángel Mardoqueo Torres Seños, paisano, amigo. -Caminar junto a los humildes es brújula y destino-. En el tercer soneto justamente añora con fe que su suerte ha de cambiar y ha de volver, como antes, al abrigo de su suelo. Nuestro joven soñador nos habla desde el exilio dentro de la misma Patria. En búsqueda de posibilidades (sabemos) partía a la gran ciudad, pero su descanso y sosiego está en sus raíces:

 

Pero es igual, igual, pues el desvelo

que es desvelo de sierra y campanario

está en el corazón, no tiene horario.

 

Claramente identificamos aquí al corazón junto a la ausencia de tiempo, o sea, a la eternidad. Esa que en su desvelo, (sueño-anhelo) en este caso va unida a la sierra y al campanario, símbolos en él de su paisito; ese que añora desde lejos y al que ansía retornar. Por ello culmina de este modo que además de lírico nos apetece filosófico en su último verso:

 

Y en este andar tan lejos de tu cielo

sólo el volver, se me hace necesario,

volver es la medida del consuelo.

 

     Creemos desde esta Ñaupa Cba, Córdoba que necesita mirar al pasado y colocarlo delante nuestro (Ñaupa=pasado en Nuestra Lengua Quechua Originaria), que Jorge Vocos Lescano es un decidor simple alejado de formas ajenas a su sentir que desde lejos tanto le cantó (que era su forma de escribir) a este ensamble de relieves y culturas que forma el verdadero Corazón de mi Pais.

     

 

 

Notas:

 

(1)            Sonetos Anteriores, Jorge Vocos Lescano, Ediciones Nuestro Tiempo, Bs As, 1949.

 

(2)            El Hombre de los Puentes, Nota de Martín Avalos publicada en Diario Sierras el 17 de enero de 2020 y disponible en aynilibros.blogspot.com

 

(3)            El Alma hasta la Superficie  Editorial Adonis, España, 1954.

 

(4)           “Ya está de vuelta” expresión que sirve para demostrar que alguien ya sabe suficiente o bastante sobre algún tema. Nota del Autor de este artículo.

 

(5)            Ballester Peña Juan Antonio: nació en 1895 en Nicolás de los Arroyos (Bs As) murió en 1978 en Buenos Aires.

 

(6)            La Protesta Humana (así se llamó en un principio) apareció el 13 de junio de 1897. Existe una amplia bibliografía en la web.

 

(7)            Campana de Palo revista de tribuna popular -si se me permite la referencia- aparecida el 17 de junio de 1925.

 

(8)           Editorial Nuestro Tiempo: al que pertenece el material que estamos abordando.

 

(9)            Álvaro Yunque: poeta de sentir popular, al que nos referiremos en algún merecido momento. Su nombre era Arístides Gandolfi Herrero. Nacido en  La Plata el 20 de junio de 1889 y fallecido en Tandil el 8 de enero de 1982. 

 

(10)        Ulises Petit de Murat: Poeta nacido el  28 de enero de 1907 en Bs As y fallecido  el  19 de agosto de 1983. Periodista, dramaturgo, es quien produjo el mayor número de guiones para películas del cine argentino entre las que podemos citar Martín Fierro de 1968 con Alfredo Alcón.

 

(11)     Leopoldo Marechal: Poeta nacido el 11 de junio de 1900 en la Ciudad de Bs as y fallecido el 26 de junio de 1970. Dramaturgo, novelista y ensayista.

 

(12)     Jacobo Fijman: Poeta nacido el 25 de enero de 1898 en Orhei, Besarabia, actual Moldavia y fallecido el  1 de diciembre de 1970 en Buenos Aires. Mucho, mucho nos referiremos a él de ser posible.

 

(13)     Arte Sacro: Arte religioso.

 

(14)     Mayu: Río en Quichua según el diccionario del profesor Alfredo Bravo.

 

(15)     Ctalamochita: Nombre aborigen del también conocido Río Tercero de Córdoba.

 

(16)       Chocancharava: Nombre aborigen del también conocido Río Cuarto de Córdoba.

 

 

(17)     CORDOBA DE LAS CAMPANAS

 

Eran unas dulces,

claras notas finas,

Eran las campanas

de las Catalinas.

 

Era un canto alado

 como de promesa.

Eran las campanas

de Santa Teresa.

 

Era una voz docta

diciendo un distingo.

Eran las campanas

de Santo Domingo.

 

Era una voz mansa

llamando al aprisco.

Llamaban a misa

las de San Francisco.

 

Eran unas voces

de amor hecho sed.

A misa llamaban

las de la Merced.

 

Era una voz llena

diciendo María.

Eran las campanas

de la Compañía.

 

Eran otras notas

de bronce y cristal

con altos acentos

ahuyentando el mal.

 

A gloria diciendo

con claro metal.

¡Eran las campanas

de la catedral!

 

Y eran como risas

cuando ríen dos,

repiques del Huerto

y del Niño Dios.

 

Arturo Capdevila



  

El Olvido en Jorge Vocos Lescano

Que es olvido que se junta, es su libro publicado décimo tercero y data del año 1977. La edición original es de tapas color celeste quizás pero hoy luce un entre verde, azulado… turquesa. Los varones por lo general no somos buenos para definir colores y tonos, pero la asociación del pequeño material añejo, la palabra Olvido en su título, el nombre de pila del poeta y el año de publicación te sugieren rápidamente los años de plomo de la Argentina. ¿Cuál es el Olvido que se junta y qué hacer con él? Un Poeta suele tener respuestas sabias, escuchémoslo a nuestro hombrecito del puente.

Un libro de poemas puede ser un medio y un fin en sí mismo. Pareciera que uno puede transitarlo por donde necesite y detenerse a la contemplación sagrada en el punto que lo sienta. Un poemario es un nunca acabar al tiempo que es el sitio donde permanecer; ese rinconcito de eternidad. En ese viaje el equipaje y lo que se vaya a observar y sentir es decisión íntima. Por ello, creer que J. V. L. amontonó en este volumen todo lo que desea olvidar, a mi entender, es una observación válida, pero aquí el material comienza dedicado: a Jorge Patricio Vocos; Nuestro Poeta comienza a “Olvidar” recordando.

Un allegado me comenta que Jorge Patricio fue el único hijo varón del Poeta. Partiendo de esta información en nombre de ese fruto es que se pretendería obrar el Olvido. Estamos frente a la encrucijada y así se transita en la angustia cada día; al anochecer surge muchas veces la culpabilidad:

CADA DÍA QUE SE TERMINA…

CADA día que se termina, cada

hora que pasa, cada nuevo instante

que se va, de mí mismo estoy delante

desmenuzándome con la mirada.

Quiero ver, descubrir qué otra mirada

cara del alma o cara del semblante,

con el día, la hora o el instante,

pudo ceder, caer, volverse nada.

Porque por todas partes sé que ruedan

partes que el tiempo de mi ser tomando

me va sin fin, no tengo ya más vida

si no es mirar las partes que me quedan,

contarlas y de allí seguir restando

las que restadas vienen en seguida.

En el soneto que abre el libro (libro íntegro de este género de poesía), Vocos nos entrega esa imagen de disgregación (Desmenuzándome) y culpabilidad. Es él mismo el que delante busca la otra cara del alma antes que caiga, se vuelva nada. De qué se siente insatisfecho? Qué se reprocha? Por otro lado cada nuevo instante / que se va, de mí mismo estoy delante; o sea que es algo que lo detiene y no lo deja avanzar? Todo rueda y se vuelve nada. No tengo ya más vida / si no es mirar las partes que me quedan. Fue un suicidio el amputarse esa fuerza que reclama, o la mutilación vino de un agente externo? Eso es lo que duele y se pretende abandonar a la nada? Jorge Vocos Lescano hasta ese momento en su obra poética conocida por mí fue un celebratorio de la vida, claro que no podemos abandonarlo nosotros en su dolor. Continuemos pues leyéndolo, por justicia.

COMO SE ESTÁ EL VIAJERO

COMO se está el viajero ante la casa

que en la niñez dejó; como ese ausente

que ha vuelto, mira y la vejez repasa

de la cerrada puerta y todo el frente;

como ese hombre se queda, cuando pasa

tierna la mano en la pared y siente

que desde adentro el frío la traspasa

y ya para ella sol no hay que caliente;

así de triste estoy ante la casa

que fui, que soy: la soledad sin tasa

del fin compruebo, toco largamente;

toco y no entiendo cómo en tan escasa

vida, la muerte puede de repente

ser tanta en todo y estar tan presente.

Ante el Olvido convocado por nuestro hombre la presencia de ese varón delante del viejo hogar rascándole el Alma en sus paredes y catando tanta muerte junta. Muy triste se está en esa casa que fue, que es, por la vida acumulada en ella, en él, en el recuerdo, en el olvido ya. Vocos Lescano da cuenta de la insensibilidad a la tasa comercial al tiempo de la ignorancia mercantil por el espíritu que contienen lo material: ese Prana del que hablan los yoguis.

Al momento de la publicación del presente libro que abordamos nuestro Poeta contaba con la edad de cincuenta y tres años; en uno versos nos refiere que:

LOS cincuenta años –dicen- son un nudo

de muchos nudos y hondos desconciertos;

un mar de duda en que nada cierto

queda, sino es la idea del desierto.

Sin embargo lo suyo no se trata de una franja etaria, su situación no corresponde a un tiempo cronológico; su decadencia tiene que ver con una energía atolondrada que lo empuja en descenso desde su más tierna infancia:

Mi asunto no es de edad ni de altibajos.

Yo hablo de un río enloquecido y de una

cuesta abajo a los golpes y a los tajos.

Hablo de un empujón desde la cuna.

Y nada más hasta no haber ninguna

señal del ser, razón de sus trabajos.

¿El causante de tal picada deprimida es un trajín laboral? ¿Quién o qué es la causa del borramiento del Ser sin dejar tan sólo una señal? ¿Ese anonimato en el que se transita es fruto de una época personal o colectiva? ¿La falta de Luz en estos versos provenientes de un Poeta que anunciaba otrora la vida estará presente a lo largo de todo el volumen y con ello nos llevará a una penumbra lírica? Si esto es así ¿Cuáles son las intenciones del Profeta de Palabras, Cantos y Silencios? En los Misterios Dolorosos podemos contemplar a Jesús Orando en el Monte de los Olivos fruto de su desconcierto en el camino de Salvación; así también en la obra lumínica de nuestro Hombrecito del Puente podemos observarlo en estas páginas donde trató de juntar todo el Olvido que se pueda porque como Pueblo necesitábamos hacer algo con él. Jorge Vocos Lescano falleció en 1989, siglo XX, pero evidentemente es el Poeta del XXI.

 

Anexo Poesías de

Jorge Vocos Lescano

 

 

 DEDICATORIA

 

QUERIDO pueblo hermoso: yo no sé de qué manera,

de qué modo alcanzar la palabra podría,

la soñada palabra que decirte pudiera

lo que por ti yo siento, lo que yo te diría.

 

Quemando en lo más hondo del corazón te llevo

como un sol o una música que el aliento me corta

de dicha y de más dicha de la que no me atrevo

casi ni a hablar, de tanto y tanto que me importa.

 

Te llevo a donde vaya, te llevo a donde sea

sin lugar para más en la tensa memoria.

No hay hora en que conmigo no estés y que no vea

siempre enredado en ti lo mejor de mi historia.

 

Con tu sierra y tus aires, con tu cielo y tu río,

con ese olor a pan, y tu pausada gente,

pensar en ti es tocar lo más cierto y más mío,

y es un jardín abierto desbordando la frente.

 

Pero cantar, cantar es igual que la vida

que si por fuente tiene la plenitud más alta

mientras se da y espera volver a la partida

le falta vida en todo, para todo le falta.

 

Y yo de ti estoy lejos, perdidamente lejos,

y entre miles de cosas arrastrado a tirones.

Y el ser que soy no es más que un nudo de manejos.

Y de mi voz no salen más que lamentaciones.

 

Mal podría, ya ves, rendirte el homenaje

que tu hermosura pide, que de verdad mereces.

Toma entonces mi canto como otro simple viaje

que hago por ir a ti, como otras tantas veces.

 

 

LA AVENIDA

 

DE un puente hasta el otro puente

sube y baja la avenida.

De pronto está toda en frente.

De pronto queda escondida.

 

La avenida baja o sube

según qué rumbo se siga.

Puede ser nivel de nube.

Puede ser nivel de hormiga.

 

La avenida sube o baja

y en su ondular algo hay de esa

luz que tiembla en la baraja

cuando circula en la mesa.

 

Su juego de desniveles

puesto a jugar, si más bellas

las flores hace, más crueles

las ausencia vuelve de ellas.

 

Sus planos con variaciones

pintan no sé qué balanza

para pesar corazones

de esperanza en esperanza.

 

Sus diferencias de altura

son como un hablar callado.

Que se vea lo que dura.

Lo que no, sea borrado.

 

De un puente hasta el otro puente

sube y baja la avenida.

Y no hay nada de repente

más parecido a la vida.

 

 

DIJO EL HOMBRE…

 

DIJO el hombre, comentaba:

 -Yo soy de Río Ceballos-.

Y en su voz la luz temblaba

soñando arroyos y tallos.

 

Dijo el hombre, repetía:

-Yo soy de Río Ceballos-.

Y la luz ya no podía

más de tardes con caballos.

  

 

 

QUE YO NO LO VEA

 

Si tiene que ser, que sea,

pero que yo no lo vea.

 

Si ya por la cantidad

de gente así se planea,

si hay tantos ya con la idea

de que debe ser ciudad,

que sea,

pero que yo no lo vea.

 

Para no ver la ansiedad

que a toda ciudad rodea

justo aquí, donde se emplea

todo el tiempo en la tarea

de tener tranquilidad,

que no lo vea.

 

Para no ver la pelea

tan llena de mezquindad

que por cualquier vanidad

el viento de la ciudad

constantemente acarrea,

que no lo vea.

 

Con el alma en otra edad,

si más pobre nunca fea,

yo quiero salvar la aldea

donde hasta el cielo se arquea

doblado de claridad.

 

Sea o no una antigüedad

de quien lo dice o desea,

yo quiero tener la aldea

con gusto a pan que se hornea

y se parte en amistad.

 

Mitad amor y mitad

sueño en dichosa asamblea,

quiero estar siempre en la aldea

viendo cómo se tutea

con ella la eternidad.

 

Por eso, de ser verdad,

si el límite ya sortea

y tiene que ser ciudad,

pues que sea,

pero que yo no lo vea.

 

Del libro Canciones de Río Ceballos año 1980.




GUIA

 

PARA salvar tu canción

elige, de entre las voces

las simples, las que conoces

casi por obligación.

 

 

 

 

SENDERO

 

SENDERO

de la torre de cristal.

 

-Otro quiero

que sea más verdadero,

no siempre tan personal.

 

Sendero

del enjambre sin final.

 

-Otro quiero

que tenga más asidero,

que no sea tan plural.

 

¿Y cuál, cuál?

-Por ansioso y sincero,

por justo, por natural,

el sendero

por donde canta el jilguero

y le contesta el zorzal.

Del libro Con la figura el temblor año 1973

 

  

 

 

 

 


SONETO DEL RECUERDO

 

Surges de pronto por los corredores

cortejada de apuesto bailarines

y ya surcan el aire tus violines

convocando encendidos ruiseñores.

 

Un resplandor de días anteriores

llega contigo, gana los confines.

 Y tú vienen y buscas los jardines

sintiéndote buscada de las flores.

 

Pero pasa al fin, pero tu paso

te devuelve de nuevo a la distancia

donde se pierden, tristes, tus violines.

 

Y yo que llego siempre con retraso

llego tan sólo para hallar la infancia

sembrada ya de muertos bailarines.

 

 

Del libro Sonetos Anteriores año 1949

 

 

 

 

 

 

   

3

TRISTE o dichoso,

dichoso o triste,

como sea, lo que existe

siempre por ser es hermoso.

 

 

8

ERES, eres.

-No me explico qué más quieres.*

 

J.V.L

 


 

Algunas anotaciones:

 

Sobre Publicaciones ayni: ayni es un término Quechua que aprendí en un curso y que significa “Reciprocidad” La reciprocidad sería el principio básico para el equilibrio en la vida; si contamino la tierra rompo el equilibrio   y   nos  espera la escasez, enfermedad y dolor. Si en cambio cuido a la naturaleza mantendré un ambiente sano. Lo mismo sucede con las relaciones humanas. Me sentí tan identificado con este concepto que lo adopté para definir lo que interpreto es mi filosofía de vida.

     Publicaciones ayni es el método más práctico que hallé para continuar con mis necesidades comunicativas.

 

Sobre El hombrecito del puente:   el presente contiene dos notas que inspiraron sus lecturas, una selección de algunas de sus poesías y el valor agregado de las palabras de la Poeta Susana Lobo Mayorga sobre la figura del Poeta humildemente homenajeado. Ojalá que este primer intento sea ampliado con notas posteriores y con lecturas y relecturas del legado de Jorge Vocos Lescano. 

 

Sobre Susana Lobo Mayorga: Poeta de larga trayectoria, basta producción y gran paciencia y predisposición a mi solicitud. Vive en Río Ceballos. ¡Gracias Susana por tanto!

 

Las citas al final del libro de J.V.L. pertenecen a su libro Y DIOS DIRÁ DESPUÉS del año 1974.

 

 

 

 Publicaciones ayni del mismo autor:

 

1- Y Punto… (relatos, 2006)

2- Panacea (Prosa y verso, 2007)

3- Fanzines ayni (del Vol.1 al Vol.42- años 2008/2010)

4- Mi Principito (Nouvelle, 2009)

5- El Instante que Llega -Poesía 2013- (Poesía, 2014)

6- La Mora -Cuaderno del sufrimiento- (Poesía, 2015)

7-Coplas a La Granja. (2016)

8-Lula- Fuga y Misterio- (Relato Infantil, 2018)

9-Chupay por el Tiú Mayú (relatos, 2020)

10-Llamándome al Silencio -de tus manos- Poesía 2014. (2020)

 

Participaciones:

-Brote… Fragmento desde la Sangre (Antología Poética a 34 años de la última dictadura cívico-militar argentina. Ed. Aullido 2010, Cba)

 

-Poesía por Mariano Ferreyra (Antología Poética. Ed. Babel 2013, Cba)

 

-Buscador II (Antología poética- ilustrada corredor Sierras Chicas. Ed. Llanto de Mudo, 2014)

 

-LibrosSonEros (edición librosonera para la XV Feria de ediciones independientes de Córdoba. Antología 2014)

 

-Pretendo Poesía (Antología de oyentes del programa radial Qué pretende Ud de mí, 2016)

 

-Publicaciones en DiarioSierras, Revista Cultural Siete Artes, Diario Momarandu, El Corredor Mediterráneo, Diario Noticias E-53.

 

Próxima aparición:

-El Chifla´o -en 50 sonetitos-

-Las Rondandelas del Profesor (Relato cuasi biográfico 2011)

-Colón y Gral. Paz –La sangre de los caídos es rebelión- (Poemario 2010)

-El río que corre por mis venas lleva peces muertos (Poemario 2007)

 


 


  

FIN

De El Hombrecito del Puente

-Homenaje al Poeta cordobés Jorge Vocos Lescano-

Noviembre 2020

Barrio Martín Fierro, Villa Ani Mí, La Granja, Córdoba, Argentina