Total, total para qué!
Por Martín Avalos
El atardecer no
sólo es sinónimo de culminación, anuncio de descanso, meditación, no; el
atardecer además es hermoso. Hermoso cuando es vida lo que se ve. Hermoso
cuando es vida lo que te rodea. “Y quiero
que me perdonen por este día, los muertos de mi felicidad”(1) nos cantan
Silvio Rodriguez. No todos los atardeceres son bellos.
Te vas camino al
ocaso pensando en ese atardecer en el que imaginas al Poeta y Cantor Hedgar di
Fulvio sufriendo aquella pérdida que lo crucificaría de por vida. Quisieras
convidarle un poquito de tu “puesta anaranjada” y decirle “-Esta noche lo
acompañaré en su vigilia”. Doblás la esquina y comenzás a silbar la zambita…
Zambita para mi ausencia
No soy ni siquiera
el eco
de un canto perdido
que quiere volver,
y voy camino a la
ausencia
que sola se agranda
por mi padecer.
Estoy parado en las
ruinas
que la noche
aquella dejó en mi partir,
y el sol que nació
en la aurora
para arder el
monte, no fue para mí.
¡Gritar... gritar
para qué!
Si a nadie le
importa de mi atardecer...
Total, mi huella es
de nadie,
todos la caminan
pero no la ven.
Total... total, mi
huella es de nadie,
todos la caminan
pero no la ven.
A mí me puso la
vida
con esta plegaria
que nadie escuchó,
y así, sabiendo que
es mía,
con otra picada mi
monte se abrió.
Adiós le digo al
silencio
que llevo guardado
por ley y verdad,
mi voz será el río
seco
que el hombre
sediento lo maldecirá.
¡Gritar... gritar
para qué!
Si a nadie le
importa de mi atardecer...
Total, mi huella es
de nadie,
todos la caminan
pero no la ven.
Total... total, mi
huella es de nadie,
todos la caminan
pero no la ven.
Letra y música de
Hedgar di Fulvio (2)
Notas:
(1)
Pequeña serenata diurna, letra y música de
Silvio Rodriguez.
(2) Hedgar
di Fulvio, folcklorista cordobés de Carrilobo dpto. Río Segundo.
Contacto: aynilibros@gmail.com
No hay comentarios.:
Publicar un comentario