sábado, 7 de noviembre de 2020

 











Mírenme soy feliz…

Por Martín Avalos

    

     Achinas los ojos mirando el cielo y la plegaria te sale del pecho instantánea:

Padre nuestro que estás en los cielos

santificado sea tu nombre Sol

venga a nosotros tu reino de Luz;

hágase tu voluntad de Amor

en la tierra como en el cielo.

 

     Tomás dos mates y doblas por el callejón del Algarrobo camino al oeste en busca del otro alimento. Te vas cantando la Canción de Walsh con agradecimiento  a ese corazón de madre de tantos niños.

 

Canción del jardinero

 

Mírenme, soy feliz entre las hojas que cantan

cuando atraviesa el jardín, el viento en monopatín.

Cuando voy a dormir, cierro los ojos y sueño

con el olor de un país, florecido para mí.

Yo no soy un bailarín porque me gusta quedarme

quieto en la tierra y sentir que mis pies tienen raíz.

 

Una vez estudié en un librito de yuyo

cosas que solo yo sé y que nunca olvidaré.

Aprendí que una nuez es arrugada y viejita

pero que puede ofrecer mucha, mucha, mucha miel.

Del jardín, soy duende fiel, cuando una flor está triste

la pinto con un pincel y le toco el cascabel.

 

Soy guardián y doctor de una pandilla de flores

que juegan al dominó y después les da la tos.

Por aquí, anda Dios con regadera de lluvia

o disfrazado de sol, asomando a su balcón.

Yo no soy un gran señor pero en mi cielo de tierra

cuido el tesoro mejor, mucho, mucho, mucho amor

 

Maria Elena Walsh

 

 

 

 

Contacto: aynilibros@gmail.com

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