Mírenme soy feliz…
Por Martín Avalos
Achinas los
ojos mirando el cielo y la plegaria te sale del pecho instantánea:
Padre nuestro que estás en los cielos
santificado sea tu nombre Sol
venga a nosotros tu reino de Luz;
hágase tu voluntad de Amor
en la tierra como en el cielo.
Tomás dos mates y doblas por el callejón
del Algarrobo camino al oeste en busca del otro alimento. Te vas cantando la
Canción de Walsh con agradecimiento a
ese corazón de madre de tantos niños.
Canción del jardinero
Mírenme, soy feliz
entre las hojas que cantan
cuando atraviesa el
jardín, el viento en monopatín.
Cuando voy a
dormir, cierro los ojos y sueño
con el olor de un
país, florecido para mí.
Yo no soy un
bailarín porque me gusta quedarme
quieto en la tierra
y sentir que mis pies tienen raíz.
Una vez estudié en
un librito de yuyo
cosas que solo yo
sé y que nunca olvidaré.
Aprendí que una
nuez es arrugada y viejita
pero que puede
ofrecer mucha, mucha, mucha miel.
Del jardín, soy
duende fiel, cuando una flor está triste
la pinto con un
pincel y le toco el cascabel.
Soy guardián y
doctor de una pandilla de flores
que juegan al
dominó y después les da la tos.
Por aquí, anda Dios
con regadera de lluvia
o disfrazado de
sol, asomando a su balcón.
Yo no soy un gran señor
pero en mi cielo de tierra
cuido el tesoro
mejor, mucho, mucho, mucho amor
Maria Elena Walsh
Contacto: aynilibros@gmail.com
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