sábado, 7 de noviembre de 2020

 


Continencias y extravíos en Sonetos Anteriores de Jorge Vocos Lescano

Por Martín Avalos

 

     Sonetos Anteriores (1) es el primer libro publicado por nuestro Hombre de los Puentes (2)  según se lee en su tercer libro El Alma hasta la Superficie (3) de editorial Adonis de España. Digo esto porque ahí figura en su solapa que la fecha de nacimiento de nuestro Poeta es el 17 de noviembre de 1924 cuando en otros sitios bibliográficos de internet coincide como fecha el 13. Pero detalles de impresión existieron (y existen) siempre. Lo que nos interesa en esta nota es rescatar otra vez al Gran Poeta del naufragio al que lo llevó estos inofensivos arroyitos serranos y la certidumbre que en su primer poemario viene a dar a conocer versos que demuestran que -como decimos en Cba- el Don “ya estaba de vuelta” (4).

     Pasa que para los cordobeses, eso de extraviarse por los senderos es cotidiano; embellesado y embelesado por verbenas, marcelas, cinias, colirios a la banquina de los caminos uno se ensimisma en el mismo paisaje. Por ejemplo, al momento de escribir estas notas el monte sigue oliendo a garabato y esas uñas de gatos no lastiman, acarician la atmósfera. 

     Así, el entrar en los territorios del libro en cuestión la tapa ya nos activa el cordobés y comienza el ascenso: el portador de la ilusión tiene en su tapa una ilustración de Ballester Peña (5) que nos da claros indicios del estado almítico del autor del material. No sabemos si la estampa es elección de don Vocos Lescano o de algún empleado o criterio de la editorial, pero de lo que sí estamos seguros es la correcta percepción del espíritu de -al menos- algunos versos, los que aquí nos servirán para argumentar nuestro título en estas líneas. El gráfico en cuestión nos deja ver a un sujeto en estado volátil, suspendido por los aires, llevando una campana en su mano derecha, mientras que abajo se observa una edificación, un árbol y una porción de sierra. A las claras el joven (ese aspecto tiene) es un cordobés en su “ciudad de las campanas”. Recordemos que Ballester Peña Juan Antonio  fue un  pintor, ilustrador, grabador y escenógrafo, nació en San Nicolás de los Arroyos, Provincia de Buenos Aires el 19 de diciembre de 1895. Como grabador e ilustrador intervino, en una primera época de compromiso político, en publicaciones como La Protesta (6), Campana de Palo (7), Nuestro Tiempo (8) y posteriormente en los libros de Álvaro Yunque (9), Ulises Petit de Murat (10) y Leopoldo Marechal (11); amigo de Jacobo Fijman (12) por ejemplo. El arte sacro (13) tuvo en Ballester Peña un fino e inspirado cultor. Entre sus obras más notables pueden mencionarse las pinturas sobre piedra en el Monasterio Benedictino de Cristo Rey, de El Siambón, provincia jardín de la república, hablo del Tucumán; los murales en Nuestra Señora de la Paz en Pinamar, Provincia de Buenos Aires y las pinturas en la Basílica de Santo Domingo y en la Iglesia de San Isidro Labrador, ambas de la ciudad de Buenos Aires.

     Bueno, el “irse por las ramas” es una evidencia del naufragio cordobés -absurdo en una superficial mirada para una provincia mediterránea-. Sucede que estos arroyitos por donde serpenteamos las sierras van a formar nuestros Mayu -ríos- (14) Ctalamochita (15) y Chocancharava (16) que juntos darán luz al Carcaraña en nuestro suelo y que saldrá al Paraná y luego al Río de la Plata, Mar Argentino y expandirá en el Océano Atlántico hasta volver por el Pacífico a nuestros Andes y comenzar el ciclo nuevamente. Nuestra provincia no es mediterránea tal cual se cree. Pero continuemos con la ilustración del libro.

     Decíamos que el joven de la cubierta lleva una campana y hablábamos de nuestra Córdoba de las Campanas. El adjetivo se debe a que el poeta Arturo Capdevila así la llamó en una poesía. En la misma se mencionan de las que en el centro de la ciudad se apreciaban, antes de la contaminación sonora, dichos cimbronazos; allí están las que corresponden a unas pocas manzanas a la redonda; nueve gigantes edificios católicos: Santa Catalina, calle Rivera Indarte (Nombre de otro Poeta) frente a la Plaza del Fundador; Santa Teresa, por Ribera Indarte entre 27 de abril y Caseros; Santo Domingo, en Vélez Sarsfield y Deán Funes;   San Francisco, calle Entre Ríos esquina Bs As;  La Merced, esquina Rivadavia y 25 de mayo; Compañía de Jesús, en caseros y Obispo Trejo;  La Catedral, frente a plaza San Martín en calle Independencia;  del Huerto, en calle Belgrano entre Caseros y Duarte Quiroz y la del  Niño Dios, en Bv. San Juan y Belgrano antes de la ampliación del boulevard (17). Faltó la Del Pilar en Olmos y Maipú y teníamos diez!

 

Sobre Continencias y Extravíos

     Ahora sí volvamos a Vocos Lescano, a Sonetos Anteriores al menos. Dijimos ya que es su primer libro publicado; y en su primer soneto observamos la juventud del autor: “En este ciudad donde inauguro / la sangre fervorosa y el desvelo”. Es desde esta ciudad donde da sus originarias pisadas con la fuerza que le otorga sus primeros años de mocedad. Lo realiza con conciencia de la posibilidad de cometer errores (la prisa suele ser uno; la pereza otro): “Bien puede el corazón no estar maduro. Verso seguido ese condimento tan cordobés como gauchesco: “Bien puede el paso terminar en duelo”. El ego y el facón tiñendo de rojo la noche; en otro momento transitaremos esa huella. “Cumpliré mis claridades” dice casi al final con la certeza propia de ese momento “En tanto espero como espera el grano./ En tanto soy un simple ciudadano / que lleva una ciudad por las ciudades.” ; anuncia al culminar este primer poema de presentación donde muestra tímidamente también la humildad de sentirse como un grano que espera florecer. Es este fundacional soneto el que nos presenta al autor al tiempo que nos marca un aparente camino a recorrer y no es más que una trampa del adolescente que nos pierde con él en los aires que transita. Veamos y vamos al amparo de sus alas…

 

     Luego de ese primordial soneto acompañan los que bajo el título del libro se presentan y con una cita de Roberto Paine que nos habla de su sentir pampeano (recordemos que J.V.L. es oriundo del pueblo de llanura (Pampa en lengua Quechua) y allí las palabras de Paine toman real dimensión:

“me voy, me voy, ya estoy en el estribo, / abre mis alas mi cabalgadura”.     

     A este conjunto pertenece Soneto del Recuerdo  y en él leemos del trajín que surcó ya la inocencia infantil de nuestro novel poeta. Llegamos con estos versos al dolor lírico del desgarro y la desilusión, a la pena que ya fue falta de abrazos y soledad:

Y yo que siempre llego con retraso

llego tan sólo para hallar la infancia

sembrada ya de muertos bailarines.

 

     Le sigue Las Palabras donde la destitución del inicial cielo (Quizás el uterino? Quizás el del juego?) es -fue- inminente:

Si hubiesen sido todopoderosas

y a mi pasión hubiesen atendido

las palabras me habrían restituído

ese cielo que nombran fervorosas.

La pérdida no es únicamente de ese cielo sino también del valor de la palabra, esa que no es ahora todopoderosa, y donde no es él el que cayó de su cielo, sino que es él mismo quien lo despide como respuesta a esas palabras defectuosas y sin fuerza ni poder. El conocimiento de esa verdad del mundo, que es el dolor, le ha proporcionado la ciencia de la soledad y la búsqueda, que curiosamente, la realizará por medio de la palabra, el logos.

     Luego de la segunda mitad del Sonetario se vislumbran los Tres sonetos a Córdoba dedicados a  Ángel Mardoqueo Torres Seños, paisano, amigo. -Caminar junto a los humildes es brújula y destino-. En el tercer soneto justamente añora con fe que su suerte ha de cambiar y ha de volver, como antes, al abrigo de su suelo. Nuestro joven soñador nos habla desde el exilio dentro de la misma Patria. En búsqueda de posibilidades (sabemos) partía a la gran ciudad, pero su descanso y sosiego está en sus raíces:

Pero es igual, igual, pues el desvelo

que es desvelo de sierra y campanario

está en el corazón, no tiene horario.

Claramente identificamos aquí al corazón junto a la ausencia de tiempo, o sea, a la eternidad. Esa que en su desvelo, (sueño-anhelo) en este caso va unida a la sierra y al campanario, símbolos en él de su paisito; ese que añora desde lejos y al que ansía retornar. Por ello culmina de este modo que además de lírico nos apetece filosófico en su último verso:

Y en este andar tan lejos de tu cielo

sólo el volver, se me hace necesario,

volver es la medida del consuelo.

 

     Creemos desde esta Ñaupa Cba, Córdoba que necesita mirar al pasado y colocarlo delante nuestro (Ñaupa=pasado en Nuestra Lengua Quechua Originaria), que Jorge Vocos Lescano es un decidor simple alejado de formas ajenas a su sentir que desde lejos tanto le cantó (que era su forma de escribir) a este ensamble de relieves y culturas que forma el verdadero Corazón de mi País.

      

 

 

Notas:

(1)        Sonetos Anteriores, Jorge Vocos Lescano, Ediciones Nuestro Tiempo, Bs As, 1949.

 

(2)        El Hombre de los Puentes, Nota de Martín Avalos publicada en Diario Sierras el 17 de enero de 2020 y disponible en aynilibros.blogspot.com

 

(3)        El Alma hasta la Superficie  Editorial Adonis, España, 1954.

 

(4)       “Ya está de vuelta” expresión que sirve para demostrar que alguien ya sabe suficiente o bastante sobre algún tema. Nota del Autor de este artículo.

 

(5)        Ballester Peña Juan Antonio: nació en 1895 en Nicolás de los Arroyos (Bs As) murió en 1978 en Buenos Aires.

 

(6)        La Protesta Humana (así se llamó en un principio) apareció el 13 de junio de 1897. Existe una amplia bibliografía en la web.

 

(7)        Campana de Palo revista de tribuna popular -si se me permite la referencia- aparecida el 17 de junio de 1925.

 

(8)        Editorial Nuestro Tiempo: al que pertenece el material que estamos abordando.

 

(9)        Álvaro Yunque: poeta de sentir popular, al que nos referiremos en algún merecido momento. Su nombre era Arístides Gandolfi Herrero. Nacido en  La Plata el 20 de junio de 1889 y fallecido en Tandil el 8 de enero de 1982.  

 

(10)         Ulises Petit de Murat: Poeta nacido el  28 de enero de 1907 en Bs As y fallecido  el  19 de agosto de 1983. Periodista, dramaturgo, ​es quien produjo el mayor número de guiones para películas del cine argentino entre las que podemos citar Martín Fierro de 1968 con Alfredo Alcón.

 

(11)                      Leopoldo Marechal: Poeta nacido el 11 de junio de 1900 en la Ciudad de Bs as y fallecido el 26 de junio de 1970. Dramaturgo, novelista y ensayista.

 

(12)                      Jacobo Fijman: Poeta nacido el 25 de enero de 1898 en Orhei, Besarabia, actual Moldavia y fallecido el  1 de diciembre de 1970 en Buenos Aires. Mucho, mucho nos referiremos a él de ser posible.

 

(13)                      Arte Sacro: Arte religioso.

 

(14)                      Mayu: Río en Quichua según el diccionario del profesor Alfredo Bravo.

 

(15)                      Ctalamochita: Nombre aborigen del también conocido Río Tercero de Córdoba.

 

(16)                        Chocancharava: Nombre aborigen del también conocido Río Cuarto de Córdoba.

 

(17)                      CORDOBA DE LAS CAMPANAS

 

Eran unas dulces,

claras notas finas,

Eran las campanas

de las Catalinas.

 

Era un canto alado

 como de promesa.

Eran las campanas

de Santa Teresa.

 

Era una voz docta

diciendo un distingo.

Eran las campanas

de Santo Domingo.

 

Era una voz mansa

llamando al aprisco.

Llamaban a misa

las de San Francisco.

 

Eran unas voces

de amor hecho sed.

A misa llamaban

las de la Merced.

 

Era una voz llena

diciendo María.

Eran las campanas

de la Compañía.

 

Eran otras notas

de bronce y cristal

con altos acentos

ahuyentando el mal.

 

A gloria diciendo

con claro metal.

¡Eran las campanas

de la catedral!

 

Y eran como risas

cuando ríen dos,

repiques del Huerto

y del Niño Dios.

Arturo Capdevila

 

 

Contacto con el autor: aynilibros@gmail.com

                                   aynilibros.blogspot.com

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