Continencias
y extravíos en Sonetos Anteriores de Jorge Vocos Lescano
Por Martín
Avalos
Sonetos Anteriores (1) es el primer libro
publicado por nuestro Hombre de los
Puentes (2) según se lee en su
tercer libro El Alma hasta la Superficie (3) de editorial Adonis de España. Digo
esto porque ahí figura en su solapa que la fecha de nacimiento de nuestro Poeta
es el 17 de noviembre de 1924 cuando en otros sitios bibliográficos de internet
coincide como fecha el 13. Pero detalles de impresión existieron (y existen)
siempre. Lo que nos interesa en esta nota es rescatar otra vez al Gran Poeta
del naufragio al que lo llevó estos inofensivos arroyitos serranos y la
certidumbre que en su primer poemario viene a dar a conocer versos que
demuestran que -como decimos en Cba- el Don “ya
estaba de vuelta” (4).
Pasa que para los
cordobeses, eso de extraviarse por los senderos es cotidiano; embellesado y
embelesado por verbenas, marcelas,
cinias, colirios a la banquina de los caminos uno se ensimisma en el mismo
paisaje. Por ejemplo, al momento de escribir estas notas el monte sigue oliendo
a garabato y esas uñas de gatos no lastiman, acarician la
atmósfera.
Así, el entrar en los territorios del
libro en cuestión la tapa ya nos activa el cordobés y comienza el ascenso: el
portador de la ilusión tiene en su tapa una ilustración de Ballester Peña (5)
que nos da claros indicios del estado almítico del autor del material. No sabemos
si la estampa es elección de don Vocos Lescano o de algún empleado o criterio
de la editorial, pero de lo que sí estamos seguros es la correcta percepción
del espíritu de -al menos- algunos versos, los que aquí nos servirán para argumentar
nuestro título en estas líneas. El gráfico en cuestión nos deja ver a un sujeto
en estado volátil, suspendido por los aires, llevando una campana en su mano
derecha, mientras que abajo se observa una edificación, un árbol y una porción
de sierra. A las claras el joven (ese aspecto tiene) es un cordobés en su
“ciudad de las campanas”. Recordemos que Ballester Peña Juan Antonio fue un pintor, ilustrador, grabador y escenógrafo,
nació en San Nicolás de los Arroyos, Provincia de Buenos Aires el 19 de
diciembre de 1895. Como grabador e ilustrador intervino, en una primera época
de compromiso político, en publicaciones como La Protesta (6), Campana de Palo
(7), Nuestro Tiempo (8) y posteriormente en los libros de Álvaro Yunque (9),
Ulises Petit de Murat (10) y Leopoldo Marechal (11); amigo de Jacobo Fijman
(12) por ejemplo. El arte sacro (13) tuvo en Ballester Peña un fino e inspirado
cultor. Entre sus obras más notables pueden mencionarse las pinturas sobre
piedra en el Monasterio Benedictino de Cristo Rey, de El Siambón, provincia
jardín de la república, hablo del Tucumán; los murales en Nuestra Señora de la
Paz en Pinamar, Provincia de Buenos Aires y las pinturas en la Basílica de
Santo Domingo y en la Iglesia de San Isidro Labrador, ambas de la ciudad de
Buenos Aires.
Bueno, el “irse por las ramas” es una
evidencia del naufragio cordobés -absurdo
en una superficial mirada para una provincia mediterránea-. Sucede que estos
arroyitos por donde serpenteamos las sierras van a formar nuestros Mayu -ríos-
(14) Ctalamochita (15) y Chocancharava (16) que juntos darán luz al Carcaraña en
nuestro suelo y que saldrá al Paraná y luego al Río de la Plata, Mar Argentino
y expandirá en el Océano Atlántico hasta volver por el Pacífico a nuestros
Andes y comenzar el ciclo nuevamente. Nuestra provincia no es mediterránea tal
cual se cree. Pero continuemos con la ilustración del libro.
Decíamos que el joven de la cubierta lleva
una campana y hablábamos de nuestra Córdoba de las Campanas. El adjetivo se
debe a que el poeta Arturo Capdevila así la llamó en una poesía. En la misma se
mencionan de las que en el centro de la ciudad se apreciaban, antes de la
contaminación sonora, dichos cimbronazos; allí están las que corresponden a unas
pocas manzanas a la redonda; nueve gigantes edificios católicos: Santa
Catalina, calle Rivera
Indarte (Nombre de otro Poeta) frente a la Plaza del Fundador; Santa
Teresa, por Ribera Indarte entre 27 de abril y Caseros; Santo
Domingo, en Vélez Sarsfield y Deán Funes; San Francisco, calle Entre Ríos
esquina Bs As; La Merced, esquina
Rivadavia y 25 de mayo; Compañía de Jesús, en caseros y
Obispo Trejo; La Catedral, frente a plaza San Martín en calle Independencia; del Huerto, en calle Belgrano entre
Caseros y Duarte Quiroz y la del Niño
Dios, en Bv. San Juan y Belgrano antes de la ampliación del boulevard
(17). Faltó la Del Pilar en Olmos y
Maipú y teníamos diez!
Sobre
Continencias y Extravíos
Ahora sí volvamos a
Vocos Lescano, a Sonetos Anteriores al menos. Dijimos ya que es su primer libro
publicado; y en su primer soneto observamos la juventud del autor: “En este ciudad donde inauguro / la sangre
fervorosa y el desvelo”. Es desde esta ciudad donde da sus originarias
pisadas con la fuerza que le otorga sus primeros años de mocedad. Lo realiza
con conciencia de la posibilidad de cometer errores (la prisa suele ser uno; la
pereza otro): “Bien puede el corazón no
estar maduro. Verso seguido ese condimento tan cordobés como gauchesco: “Bien puede el paso terminar en duelo”. El
ego y el facón tiñendo de rojo la noche; en otro momento transitaremos esa
huella. “Cumpliré mis claridades” dice
casi al final con la certeza propia de ese momento “En tanto espero como espera el grano./ En tanto soy un simple
ciudadano / que lleva una ciudad por las ciudades.” ; anuncia al culminar
este primer poema de presentación donde muestra tímidamente también la humildad
de sentirse como un grano que espera florecer. Es este fundacional soneto el
que nos presenta al autor al tiempo que nos marca un aparente camino a recorrer
y no es más que una trampa del adolescente que nos pierde con él en los aires
que transita. Veamos y vamos al amparo de sus alas…
Luego de ese primordial soneto acompañan
los que bajo el título del libro se presentan y con una cita de Roberto Paine
que nos habla de su sentir pampeano (recordemos que J.V.L. es oriundo del
pueblo de llanura (Pampa en lengua Quechua) y allí las palabras de Paine
toman real dimensión:
“me
voy, me voy, ya estoy en el estribo, / abre mis alas mi cabalgadura”.
A este conjunto pertenece Soneto del Recuerdo y en él leemos del trajín que surcó ya la
inocencia infantil de nuestro novel poeta. Llegamos con estos versos al dolor
lírico del desgarro y la desilusión, a la pena que ya fue falta de abrazos y
soledad:
Y
yo que siempre llego con retraso
llego
tan sólo para hallar la infancia
sembrada
ya de muertos bailarines.
Le sigue Las Palabras donde la destitución del
inicial cielo (Quizás el uterino? Quizás el del juego?) es -fue- inminente:
Si
hubiesen sido todopoderosas
y
a mi pasión hubiesen atendido
las
palabras me habrían restituído
ese
cielo que nombran fervorosas.
La pérdida no es
únicamente de ese cielo sino también
del valor de la palabra, esa que no
es ahora todopoderosa, y donde no es
él el que cayó de su cielo, sino que es él mismo quien lo despide como
respuesta a esas palabras defectuosas y sin fuerza ni poder. El conocimiento de
esa verdad del mundo, que es el dolor,
le ha proporcionado la ciencia de la
soledad y la búsqueda, que curiosamente, la realizará por medio de la palabra, el logos.
Luego de la segunda mitad del Sonetario se vislumbran los Tres sonetos a Córdoba dedicados a Ángel
Mardoqueo Torres Seños, paisano, amigo. -Caminar junto a los humildes es
brújula y destino-. En el tercer soneto justamente añora con fe que su suerte ha de cambiar y ha de volver, como
antes, al abrigo de su suelo. Nuestro joven soñador nos habla desde el exilio
dentro de la misma Patria. En búsqueda de posibilidades (sabemos) partía a la
gran ciudad, pero su descanso y sosiego está en sus raíces:
Pero
es igual, igual, pues el desvelo
que
es desvelo de sierra y campanario
está
en el corazón, no tiene horario.
Claramente
identificamos aquí al corazón junto a
la ausencia de tiempo, o sea, a la eternidad. Esa que en su desvelo,
(sueño-anhelo) en este caso va unida a la sierra y al campanario, símbolos en
él de su paisito; ese que añora desde lejos y al que ansía retornar. Por ello
culmina de este modo que además de lírico nos apetece filosófico en su último
verso:
Y
en este andar tan lejos de tu cielo
sólo
el volver, se me hace necesario,
volver
es la medida del consuelo.
Creemos desde esta Ñaupa Cba, Córdoba que necesita mirar al pasado y colocarlo delante
nuestro (Ñaupa=pasado en Nuestra Lengua Quechua Originaria), que Jorge Vocos
Lescano es un decidor simple alejado de formas ajenas a su sentir que desde
lejos tanto le cantó (que era su forma de escribir) a este ensamble de relieves
y culturas que forma el verdadero Corazón de mi País.
Notas:
(1)
Sonetos
Anteriores, Jorge Vocos Lescano, Ediciones Nuestro Tiempo, Bs As, 1949.
(2) El Hombre de los Puentes, Nota
de Martín Avalos publicada en Diario Sierras el 17 de enero de 2020 y
disponible en aynilibros.blogspot.com
(3) El Alma hasta la Superficie Editorial Adonis, España, 1954.
(4) “Ya está de vuelta” expresión
que sirve para demostrar que alguien ya sabe suficiente o bastante sobre algún
tema. Nota del Autor de este artículo.
(5)
Ballester Peña Juan Antonio:
nació en 1895 en Nicolás de los Arroyos (Bs As) murió en 1978 en Buenos Aires.
(6)
La Protesta Humana
(así se llamó en un principio) apareció el 13 de junio de 1897. Existe una
amplia bibliografía en la web.
(7)
Campana
de Palo revista de tribuna popular -si se me permite la referencia-
aparecida el 17 de junio de 1925.
(8)
Editorial Nuestro Tiempo: al
que pertenece el material que estamos abordando.
(9)
Álvaro Yunque: poeta
de sentir popular, al que nos referiremos en algún merecido momento. Su nombre
era Arístides Gandolfi Herrero. Nacido en
La Plata el 20 de junio de 1889 y fallecido en Tandil el 8 de enero de
1982.
(10) Ulises Petit de Murat:
Poeta nacido el 28 de enero de 1907 en
Bs As y fallecido el 19 de agosto de 1983. Periodista, dramaturgo,
es quien produjo el mayor número de guiones para películas del cine argentino
entre las que podemos citar Martín Fierro
de 1968 con Alfredo Alcón.
(11)
Leopoldo
Marechal: Poeta nacido el 11 de junio de 1900 en la Ciudad de
Bs as y fallecido el 26 de junio de 1970. Dramaturgo, novelista y ensayista.
(12)
Jacobo
Fijman: Poeta nacido el 25 de enero de 1898 en Orhei,
Besarabia, actual Moldavia y fallecido el
1 de diciembre de 1970 en Buenos Aires. Mucho, mucho nos referiremos a
él de ser posible.
(13)
Arte
Sacro: Arte religioso.
(14)
Mayu:
Río
en Quichua según el diccionario del profesor Alfredo Bravo.
(15)
Ctalamochita:
Nombre
aborigen del también conocido Río Tercero de Córdoba.
(16)
Chocancharava:
Nombre aborigen del también conocido Río Cuarto de Córdoba.
(17)
CORDOBA
DE LAS CAMPANAS
Eran unas dulces,
claras notas finas,
Eran las campanas
de las Catalinas.
Era un canto alado
como de promesa.
Eran las campanas
de Santa Teresa.
Era una voz docta
diciendo un distingo.
Eran las campanas
de Santo Domingo.
Era una voz mansa
llamando al aprisco.
Llamaban a misa
las de San Francisco.
Eran unas voces
de amor hecho sed.
A misa llamaban
las de la Merced.
Era una voz llena
diciendo María.
Eran las campanas
de la Compañía.
Eran otras notas
de bronce y cristal
con altos acentos
ahuyentando el mal.
A gloria diciendo
con claro metal.
¡Eran las campanas
de la catedral!
Y eran como risas
cuando ríen dos,
repiques del Huerto
y del Niño Dios.
Arturo Capdevila
Contacto
con el autor: aynilibros@gmail.com
aynilibros.blogspot.com
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