sábado, 7 de noviembre de 2020






 CORDOBA DE LAS CAMPANAS

 

Eran unas dulces,

claras notas finas,

Eran las campanas

de las Catalinas.

 

Era un canto alado

 como de promesa.

Eran las campanas

de Santa Teresa.

 

Era una voz docta

diciendo un distingo.

Eran las campanas

de Santo Domingo.

 

Era una voz mansa

llamando al aprisco.

Llamaban a misa

las de San Francisco.

 

Eran unas voces

de amor hecho sed.

A misa llamaban

las de la Merced.

 

Era una voz llena

diciendo María.

Eran las campanas

de la Compañía.

 

Eran otras notas

de bronce y cristal

con altos acentos

ahuyentando el mal.

 

A gloria diciendo

con claro metal.

¡Eran las campanas

de la catedral!

 

Y eran como risas

cuando ríen dos,

repiques del Huerto

y del Niño Dios.

Arturo Capdevila

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